Mobile first.
Diseñar la web empezando por la pantalla del móvil y ampliar después al ordenador. No es que la web se vea en el móvil: es que desde ahí se decidió qué va primero, qué sobra y dónde cae el botón.
Mobile first es la forma de diseñar una web que parte de la pantalla del móvil y amplía después al ordenador, de modo que el orden del contenido, el tamaño de los botones y los formularios se deciden para quien compra con una mano. Se comprueba dividiendo la conversión en móvil entre la conversión en escritorio.
También: diseño móvil primero · versión móvil
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Que se vea en el móvil no es lo mismo que pensarla para el móvil.
Mobile first es una forma de diseñar: se empieza por la pantalla pequeña y después se amplía al ordenador. No al revés. La pantalla del móvil obliga a decidir lo que el ordenador permite aplazar: qué va primero, qué sobra, qué tamaño tiene el botón y cuántos campos hay que teclear con el pulgar.
El malentendido es casi siempre el mismo. “Nuestra web es responsive”, dice la dirección, y es verdad: la página se adapta al ancho y no hay que hacer zoom. Pero responsive describe una técnica, que el diseño se recoloque. Mobile first describe un orden de decisiones. Una web puede ser perfectamente responsive y estar pensada entera en una pantalla de 27 pulgadas: las columnas del escritorio se apilan una debajo de otra y el botón de compra acaba enterrado al final.
Por eso existe el término. Quien aprueba una web la revisa en su ordenador, en una reunión, con buena conexión y con tiempo. Quien compra suele hacerlo en el móvil, con una mano, entre dos cosas. Si el diseño se decide en la primera situación, la segunda hereda lo que sobre. Y lo que no se ve en el móvil no se pierde con un error: se pierde sin que nadie lo vea, porque la página funciona y el informe no dice nada.
Los mismos bloques, a ancho de móvil y con una pantalla útil de 700 puntos. Con el orden heredado del escritorio, el botón empieza en la pantalla 3; con el orden decidido desde el móvil, en la 1. No se ha quitado nada: solo se ha decidido qué va primero.
Esto es CRO antes de que haya un solo experimento: el orden de una landing page en el móvil decide cuánta gente llega a ver la oferta. Lo que cabe en la primera pantalla tiene su propia ficha, la del above the fold; lo que tarda en aparecer, la de la velocidad de carga. Mobile first es el criterio que hay por encima de las dos.
En la práctica, diseñar desde el móvil son cuatro decisiones que se toman antes de abrir el ordenador. Qué es lo único que tiene que entender alguien en los primeros segundos, y eso va arriba. Dónde está el botón y si llega el pulgar sin cambiar de mano. Cuántos campos hay que teclear y cuáles se pueden quitar o rellenar solos. Y qué se puede leer sin ampliar: tamaño de letra, contraste y párrafos que no ocupan una pantalla entera. Lo que sobreviva a esas cuatro decisiones es la página; el ordenador solo añade aire.
Si es mobile first o no, lo dice tu analítica.
No hace falta una auditoría de diseño para saber si tu web tiene un problema en el móvil. Hace falta separar los números por dispositivo y dividir uno entre otro.
La comprobación es una división: brecha móvil = conversión en móvil ÷ conversión en escritorio. La tasa de conversión de cada uno se saca por separado, con pedidos (o formularios, o llamadas) entre sesiones de ese dispositivo. En GA4 está en la dimensión categoría de dispositivo. Mismo periodo, mismas fuentes de tráfico y sin la tablet, que tiene su propio comportamiento y enturbia la cuenta.
Brecha móvil = 1,0% ÷ 2,2% = 0,45. El móvil trae el 70% de las visitas y se lleva el 51% de los pedidos.
El dibujo es un ejemplo redondo, no una media del mercado. 10.000 sesiones al mes: 7.000 desde el móvil y 3.000 desde el ordenador. El móvil cierra 69 pedidos y el escritorio 65. Mirado en total, el negocio vende de forma equilibrada entre los dos. Mirado por dispositivo, el móvil convierte al 1,0% y el escritorio al 2,2%: una brecha de 0,45, menos de la mitad. Trae el 70% de las visitas y se lleva el 51% de los pedidos.
Qué entra en la cuenta y qué no. Entra la conversión de la misma web en los dos sitios, porque eso es lo que aísla el diseño: mismo producto, mismo precio, misma oferta. No entra la comparación con otras webs ni con estudios de terceros: miden otros clientes y otros productos, y lo que dicen de tu móvil es poco. El número que vale es el tuyo, y se mira mes a mes para ver si se cierra o se abre.
Si no vendes con carrito, la cuenta es la misma con otra unidad. Un negocio que vende con reunión divide formularios enviados entre sesiones, en móvil y en escritorio. Y si buena parte de tus contactos llegan por teléfono, cuenta también los clics en el botón de llamar: en el móvil, llamar es la conversión natural, y una web que solo mide formularios le pone al móvil una nota peor de la que merece.
Hay una segunda lectura, más rápida, que no necesita dividir nada: pon al lado la parte de las visitas que trae cada dispositivo y la parte de los pedidos que se lleva. Si las dos barras miden parecido, el móvil vende como el resto. Si la de pedidos es bastante más corta, ya sabes que la división va a salir por debajo de 1.
La brecha total dice que hay un problema. El paso a paso dice dónde.
Con una brecha por debajo de 1, la pregunta siguiente no es “rediseñamos la web”. Es en qué paso del camino de compra se queda atrás el móvil.
Se repite la misma división en cada paso del embudo de conversión: qué parte de los que llegan a un paso pasan al siguiente, en móvil y en escritorio. El paso con el cociente más bajo es el que se arregla primero. En el ejemplo es el último, el pago, con 0,73. No es casualidad que sea ese: el momento de teclear es donde el móvil sufre más.
La analítica dice dónde, pero no por qué. Para el porqué hay que mirar: un mapa de calor de ese paso en móvil, unas cuantas sesiones grabadas y, sobre todo, comprar tú. Con tu móvil, con datos y no con el wifi, sin sesión iniciada y desde un anuncio, como entra un cliente nuevo. Media hora así suele enseñar más que el informe del mes: el campo que abre el teclado de letras para pedir un teléfono, el botón que queda debajo del aviso de cookies.
Por eso las mejoras mobile first que más mueven el número suelen estar en el checkout, y casi nunca en el diseño de la portada. Campos que abren el teclado que toca y se autocompletan: es optimización de formularios, pensada para un pulgar. No obligar a crear cuenta: la compra como invitado ahorra una contraseña que nadie quiere inventarse en una pantalla de seis pulgadas. Un pago que se resuelve con un toque en vez de con dieciséis dígitos. Y botones que caen donde llega el dedo, no donde quedaban bien en el ordenador.
Cuando el cambio está hecho, se mide igual que se detectó: brecha antes y después, solo con el tráfico de móvil. Si tienes volumen, mejor con un test A/B limitado a móvil, para no mezclar el efecto con el de un mes mejor. Con el ejemplo del dibujo, si el móvil convirtiera como el escritorio cerraría 152 pedidos en vez de 69. Ese es el techo, no la previsión. Pon tus números y calcula el tuyo en euros.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de creer que eres mobile first sin serlo.
Confundirlo con responsive
Que la página se adapte al ancho es la condición de entrada, no el criterio. Si el orden de los bloques, el texto y los campos se decidieron en el ordenador y el móvil solo los apila, la web es responsive y no es mobile first. Se nota en una cosa: en qué pantalla aparece el botón.
Tapar lo que importa
El aviso de cookies, la burbuja del chat, la ventana del descuento y la barra del envío gratis caben de sobra en un monitor. En un móvil, juntos, se comen media pantalla y a veces tapan justo el botón. Se revisa con todo encendido, como lo ve alguien que entra por primera vez, no con la sesión de la oficina.
Exigir que el móvil convierta como el escritorio
Parte de la diferencia no es diseño, es intención: hay quien mira en el móvil y compra después en el ordenador. El escritorio es el techo de la comparación, no el objetivo. Lo que se le exige al móvil es que la brecha se cierre mes a mes, no que llegue a 1.
Mirar el móvil en bloque
El tráfico de redes sociales llega sobre todo desde el móvil y suele traer menos intención que el de búsqueda. Si comparas el móvil de todas las fuentes con el escritorio de todas las fuentes, parte de la brecha la pone la fuente y no la web. La comparación justa es fuente a fuente: búsqueda en móvil contra búsqueda en escritorio.
Lo que se pregunta sobre mobile first.
¿Qué diferencia hay entre mobile first y responsive?
Responsive es una técnica: la página se recoloca según el ancho de la pantalla. Mobile first es un orden de decisiones: el contenido, los botones y los formularios se deciden primero para el móvil y después se amplían al ordenador. Una web puede ser responsive y estar pensada entera en el escritorio.
¿Cómo sé si mi web tiene un problema en el móvil?
Divide la conversión en móvil entre la conversión en escritorio, con el mismo periodo y las mismas fuentes. Si sale por debajo de 1, la misma web vende peor en el móvil. Después repite la división en cada paso del camino de compra: el paso con el cociente más bajo es el que se arregla primero.
¿Tiene que convertir el móvil igual que el escritorio?
No. Parte de la diferencia es intención, gente que mira en el móvil y compra en el ordenador, y eso no lo arregla el diseño. La conversión del escritorio es el techo de la comparación, no el objetivo. Lo que se exige es que la brecha se vaya cerrando.
¿Diseñar mobile first significa quitarle cosas a la versión de escritorio?
No. Significa decidir el orden y lo esencial en la pantalla pequeña, que no perdona, y añadir en el ordenador lo que allí cabe. La versión de escritorio suele salir más clara, no más pobre.
Los que hacen falta para usar este.
Arreglar lo que pierde ventas entre que alguien llega y que paga.
Optimización de la conversión. Casi siempre es lo que hay que mirar ANTES de tocar los anuncios.
Lo que tarda tu página en ser usable. La fuga que anula a todas las demás: hasta que no se arregla, ninguna otra merece tiempo.
Una página con un único trabajo y una sola salida. Si tiene menú de navegación, ya no lo es.
El que metió producto en el carrito y no llegó a pagar. La fuga más cara del ecommerce, porque el tráfico ya está comprado y pagado.
Los últimos pasos antes de pagar. El cuello de botella donde se muere una campaña buena sin que nadie lo mire.
Dejar pagar sin obligar a crear cuenta. Pedir el registro antes de cobrar es cambiar una venta por un dato.