GlosarioConversion (CRO)

Landing page.

Una landing page tiene un solo trabajo y una sola salida. No es tu home con un anuncio apuntando: es la página que sostiene la promesa exacta que hizo el anuncio y de la que solo se sale haciendo lo que has venido a pedir.

Una landing page es una página con un único trabajo y una sola salida: convertir en contacto o en venta el tráfico que llega de una campaña concreta. Si tiene menú de navegación y varios destinos posibles, es una página web, no una landing.

También: landing · página de aterrizaje · página de destino

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Una página con un solo trabajo y una sola salida.

Una landing page es la página a la que mandas el tráfico de una campaña concreta para que haga una cosa concreta: dejar sus datos, pedir presupuesto, comprar el producto del anuncio. Una sola. Todo lo que no ayude a que haga esa cosa, sobra.

El malentendido está en la palabra. Aterrizar aterriza todo el mundo en algún sitio, y por eso se acaba llamando landing a cualquier página donde apunta un anuncio: la home, una ficha de producto, la sección de servicios. Aterrizar no es el trabajo. El trabajo es que salga de ahí habiendo hecho lo que has venido a pedirle, y eso no depende de lo bonita que sea la página sino de cuántas puertas laterales tenga abiertas mientras decide.

La prueba es de contar, no de opinar. Coge la página a la que apuntan tus campañas de pago y cuenta por cuántos sitios distintos se puede salir de ella.

TU WEB CON TRÁFICO PAGADOQUIERO ESTO33 salidasUNA DE ELLAS TE PAGAUNA LANDINGQUIERO ESTO1 salidaLA QUE TE PAGA
El esqueleto es el mismo y el botón también. Lo que cambia es cuántas puertas laterales tiene abiertas la página mientras el visitante decide.

En el ejemplo de la izquierda hay 33 salidas: nueve entre menú, buscador y carrito, cuatro dentro del propio contenido, seis en banners de otros productos, trece en el pie y una, solo una, que es el botón que te paga. Un 3% de las salidas de esa página lleva al sitio por el que estás pagando el clic. En la de la derecha hay una salida, y es esa. Ese es todo el concepto: si la página tiene menú de navegación, ya no es una landing, es tu web con tráfico pagado encima.

En una floristería con la que trabajamos, la campaña del año anterior mandaba parte del tráfico a fichas de producto sueltas y a la home en vez de a la landing de la campaña, con el usuario obligado a buscar por su cuenta lo que había venido a comprar. El clic más caro es el que llega y se vuelve a ir porque no encuentra lo que el anuncio le prometió. Enderezar los destinos fue una de las tres cosas que se tocaron —con las localizaciones y las creatividades— y la campaña acabó con un ROAS real un 84% mejor gastando un 40% menos que el año anterior.

Cómo se construye

No hay fórmula. Hay un inventario.

Una landing no se calcula, se decide. Y son tres decisiones: qué promete, qué pide, y qué se queda fuera. Las tres se toman antes de abrir el editor.

La promesa es la del anuncio, sin traducir. Si el anuncio dice ramos a domicilio en 24 horas, eso es lo primero que se lee al abrir la página, con esas palabras. Cuando la frase del anuncio y la frase de la página no coinciden, el visitante no piensa “qué interesante”: piensa que se ha equivocado de sitio, y en móvil eso se resuelve en un segundo con el botón de atrás.

La acción es una. Una llamada a la acción, repetida las veces que haga falta a lo largo del scroll, siempre al mismo sitio. Si en la misma página conviven “pide presupuesto” y “descarga la guía”, no tienes una landing con dos botones: tienes dos landings mal fusionadas, y ninguna de las dos se puede medir.

Lo que pides es lo tercero, y es donde más dinero se pierde en silencio. La regla es corta: cualquier campo que no necesites es fricción gratis. No hay que pedir el DNI si no hace falta, ni la facturación anual de una empresa a la que todavía no has llamado.

Formulario de contacto de una landing de servicio12 campos
NombreEmailTeléfonoEmpresaCargoSectorNúmero de empleadosFacturación anualNIFPresupuesto estimadoCómo nos conocisteCuéntanos tu caso
4 camposLos que necesitas para dar el siguiente paso mañana por la mañana.
8 camposEl 67% del formulario. Nadie los va a usar para nada: son peaje.

En el formulario de arriba hay doce campos y solo cuatro —nombre, email, teléfono y empresa— sirven para hacer algo mañana por la mañana. Los otros ocho, el 67% del formulario, son datos que se piden porque quedan bien en el CRM y que se acaban rellenando a medias o no rellenando. En un distribuidor B2B con el que trabajamos, la auditoría encontró justo eso: formularios de captación con demasiadas preguntas a la vista, que ni se completan ni invitan a completarse. Se sustituyó el formulario largo por uno por pasos, dentro de su propia web. Si de verdad necesitas doce datos, los pides de uno en uno y después del sí, no todos a la vez y antes.

Y hay una segunda mitad que no va de fricción, va de confianza: costes que aparecen tarde, un precio más alto que el de la competencia sin explicar en ningún sitio por qué, cero prueba social. Esas no frenan el clic, frenan la tarjeta, y ahí es donde de verdad se nota en caja. Logos, reseñas, un teléfono visible o un “llámanos ahora y te atendemos” cuestan una tarde de trabajo, no un rediseño. Antes que todo eso va la velocidad: si la página carga lenta, para y arregla eso primero, porque una fuga técnica anula cualquier otra cosa que hagas bien.

La decisión

El número de arriba no dice dónde se te está yendo.

Una landing no se juzga por si gusta en la reunión. Se juzga por etapas: de anuncio a página, de página a formulario, de formulario a contacto. La conversión global es solo el resumen de las tres, y un resumen no sirve para decidir nada.

La fuga está en la primera pantalla2,0% global
Clics del anuncio1.000
punto de partida
Llegan al bloque de la oferta210
21,0% pasa de la etapa anterior
Abren el formulario90
42,9% pasa de la etapa anterior
Lo envían20
22,2% pasa de la etapa anterior

Ocho de cada diez clics se van antes de leer lo que has venido a contarles. Eso no lo arregla la puja: la promesa del anuncio no está en la página, o está debajo de tres pantallas de marca.

La fuga está en el formulario2,0% global
Clics del anuncio1.000
punto de partida
Llegan al bloque de la oferta820
82,0% pasa de la etapa anterior
Abren el formulario340
41,5% pasa de la etapa anterior
Lo envían20
5,9% pasa de la etapa anterior

La página vende: ocho de cada diez leen y un tercio empieza a rellenar. Se cae en el último metro, con la gente ya convencida. Ahí lo que sobra son campos, no presupuesto.

Los dos embudos de arriba arrancan en 1.000 clics, acaban en 20 contactos y dan el mismo 2,0% global. Son negocios distintos con problemas opuestos. En el primero solo 210 personas llegan a leer la oferta: se van casi ocho de cada diez antes de saber qué vendes, y eso no lo arregla ninguna puja ni ninguna creatividad nueva, porque el problema es que la promesa del anuncio no está en la página. En el segundo llegan 820, abren el formulario 340 y lo envían 20: un 5,9%. Ahí la página vende bien y lo que sobra son campos. Mismo número en el informe, dos decisiones contrarias.

Por eso la pregunta que hay que hacerle al equipo no es cuánto convierte la web. Es si está medida la conversión de cada etapa —de anuncios a contacto, de landing a contacto, el impacto real de la página de gracias— o se va a ojo y luego se dice que no funcionó. Sin atribución que aguante, el debate del lunes es una discusión de sensaciones, y el CAC que sale de ahí no es de nadie en concreto.

Con eso montado, cuándo hace falta una landing y cuándo no se responde solo. Una campaña con una promesa propia y una fecha —una temporada, un lanzamiento, un webinar— pide su página. Una consulta informativa que llega del SEO no: ahí lo que trabaja es el contenido, y la pieza que manda es otra, la página pilar del tema, que existe justo para lo contrario —abrir caminos en vez de cerrarlos. Una landing por promesa, no una para todo; y no se duplica la landing por cada anuncio, se duplica cuando cambia lo que se promete.

La última idea es la que más cuesta aceptar en una dirección: la campaña y la página son un solo sistema, y subir el resultado por el lado de la conversión suele salir más barato que subirlo por el lado de la puja. En un cliente marketplace el problema nunca fue la creatividad del anuncio, era el checkout: quitar elementos clicables que generaban fugas dobló las ventas —un x2 que se sostuvo en el tiempo— sin tocar ni una sola campaña.

Los errores

Cuatro formas de tener una landing que no lo es.

Llamar landing a la home

Es el más caro y el más común, porque no da la cara: la campaña se aprueba, el tráfico llega y el informe enseña visitas. Lo que no enseña es que ese tráfico ha caído en una página con treinta salidas y una única correcta. Si mandas a la home, estás pagando por que alguien navegue, no por que compre.

Dejarle el menú puesto

Se monta la landing y se le deja la cabecera de la web “para que se vea serio”. Con el menú puesto, cada visitante que dudaba tiene ocho puertas por las que irse a mirar otra cosa. En una landing el menú se quita entero: el logo puede quedarse, pero sin enlazar a ninguna parte.

Pedir lo que no vas a usar

Facturación anual, número de empleados, NIF, cómo nos conociste. Datos que se piden para cerrar la transacción y no se usan para cerrar nada. Cada campo de más es fricción gratis, y el precio lo pagas en el ROAS mínimo: menos contactos por el mismo gasto sube tu coste por lead sin que nadie haya tocado la puja.

Que la landing no sea tuya

La monta la agencia, en su cuenta, con su herramienta y su dominio. Mientras hay relación no molesta. El día que la relación termina, se van con la página, con el histórico de conversiones y con el píxel. Si hoy no es un problema, mañana sí lo será: la landing, el dominio y las cuentas de publicidad se crean siempre a tu nombre y se comparten con quien trabaje contigo.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre landing page.

¿Qué diferencia hay entre una landing page y una página normal de tu web?

El número de salidas. Una home cualquiera tiene entre treinta y cuarenta enlaces por los que irse —menú, buscador, banners, pie— y solo uno lleva al sitio por el que estás pagando el clic. Una landing tiene una sola salida, y es esa. Si la página tiene menú de navegación, no es una landing.

¿Cuántos campos debe tener el formulario de una landing?

Los que vayas a usar para dar el siguiente paso, y ni uno más: cualquier campo que no necesites es fricción gratis. En un formulario tipo de doce campos, normalmente cuatro sirven para llamar mañana y los otros ocho solo quedan bien en el CRM. Si de verdad necesitas los doce, se piden por pasos y después del sí.

¿Hace falta una landing distinta para cada campaña?

Una por promesa, no una por anuncio. Mientras varios anuncios prometan lo mismo, comparten página. En cuanto cambia lo que se promete —otra oferta, otra temporada, otro público— hace falta otra página, porque lo primero que se lee tiene que ser literalmente lo que decía el anuncio.

¿Cómo se sabe si una landing funciona?

Midiendo por etapas, no con la conversión global. Dos landings pueden dar el mismo 2% y tener el problema en sitios opuestos: una pierde ocho de cada diez visitas antes de que lean la oferta —la promesa no se sostiene— y la otra pierde a la gente ya convencida dentro del formulario. La primera no se arregla con puja y la segunda no se arregla con presupuesto.

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