Velocidad de carga.
Tu página tiene que enseñar su contenido principal en 2,5 segundos o menos, medido en el móvil de tus visitas reales. Por encima, todo lo que arreglas después en el embudo trabaja sobre la gente que se quedó a esperar.
La velocidad de carga es el tiempo que tarda una página en ser usable para quien la visita: que se vea su contenido principal, que responda al tocarla y que no se mueva mientras se lee. Google la considera buena si el contenido principal aparece en 2,5 segundos o menos en el 75% de las visitas.
También: page speed · tiempo de carga · core web vitals
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
La fuga que va antes que todas las demás.
La velocidad de carga es lo que tarda tu página en ser usable. No en terminar de descargarse: en que la persona vea lo que ha venido a ver y pueda tocarlo. Qué es una web lenta lo sabe todo el mundo. La pregunta que casi nadie sabe contestar es la otra: cuánto es demasiado.
Cuando se audita un checkout salen once fugas: gastos de envío que aparecen al final, pasos de más, el DNI que nadie necesita. Todas restan ventas. Una sola las anula a todas: que la página cargue lento. La razón es aritmética, no de gusto. Todo lo que mejoras en el resto del embudo es un porcentaje de la gente que llegó a ver la página. Si la página no aparece, esa gente no decide nada: se va antes.
El malentendido de siempre es “a mí me carga rápido”. Te carga rápido en el portátil de la oficina, con fibra y con la web ya visitada cien veces. Tu cliente entra desde el móvil, con cobertura de autobús, por primera vez y desde un anuncio. Son dos webs distintas, y la que factura es la segunda.
“Usable” son tres cosas a la vez: que se vea lo principal, que responda cuando tocas y que no se mueva mientras lees. Google las convirtió en tres números con nombre, las Core Web Vitals, y con ellos la pregunta deja de ser una opinión.
La página aparece y se deja tocar. Si no pasa, la persona se va sin haber decidido nada.
Lo que vino a buscar: precio, fotos, para qué sirve.
La primera señal de intención.
Pasos, campos, gastos de envío.
La venta.
Cada mejora de los pasos 2 a 5 es un porcentaje de la gente que pasó la puerta. Si la puerta pierde gente, todo lo de detrás trabaja sobre menos.
Tres números, medidos en tus visitas reales.
LCP: cuánto tarda en pintarse el elemento más grande de la pantalla, casi siempre la foto o el titular. INP: cuánto tarda la página en reaccionar cuando alguien toca un botón. CLS: cuánto se mueve el contenido mientras carga, ese botón que salta justo cuando ibas a pulsarlo.
Los tres se juzgan igual: no por la media, sino por el percentil 75. Se ordenan las visitas de la más rápida a la más lenta y manda la que deja detrás a tres de cada cuatro. Con 20 visitas, la número 15 (la mediana sería la 10). La media no sirve porque esconde justo lo que importa: un puñado de visitas desesperantes queda tapado por muchas rápidas, y esas visitas desesperantes suelen ser las del móvil, que es donde está tu cliente.
Hay dos maneras de sacar el número y conviene no mezclarlas. Los datos de campo son visitas de personas reales con Chrome, acumuladas en una ventana de 28 días: es lo que sale arriba en PageSpeed Insights y en el informe de Core Web Vitals de Search Console. Los datos de laboratorio son una simulación: un robot carga tu página una vez en un móvil imaginario y te pone una nota de 0 a 100. El campo es el examen. El laboratorio es el diagnóstico que te dice por dónde empezar.
Qué entra en la cuenta: móvil y escritorio por separado, nunca juntos, y página a página. Lo que no entra: tu portátil, tu wifi y la nota que te mandó alguien en una captura. Si tu web tiene poco tráfico, Google no tendrá datos de campo de todas tus páginas; ahí trabajas con laboratorio sabiendo que es una aproximación.
Y se mide la página que te da dinero, no la que enseñas. La home casi siempre es la más cuidada y la menos importante. Las que hay que medir son la landing a la que mandas los anuncios, las fichas de producto que más venden y el checkout.
Lo que tiene que tardar: 2,5 segundos, como mucho.
Respuesta corta: el contenido principal tiene que verse en 2,5 segundos o menos en el percentil 75 de tus visitas en móvil. Por encima de 4 segundos la página está mal. La respuesta al toque, por debajo de 200 milisegundos. El movimiento, por debajo de 0,1.
Los tres medidos en el percentil 75 de tus visitas reales, en móvil y en escritorio por separado. Aprueba la página que tiene los tres en la zona buena.
El veredicto se lee en dos direcciones. Si una de las tres sale en la zona mala en las páginas que venden, esa va primero, por delante de cualquier otra mejora de CRO: no sigas con la lista hasta arreglarla, porque una fuga técnica anula lo que hagas bien en el resto del proceso. Si las tres salen en azul, deja de tocarla: seguir recortando milisegundos mientras el checkout pide el DNI es pulir la puerta de una casa que no tiene suelo.
Donde más duele es en el tráfico que pagas. En paid media, cada visita que se va antes de ver la página es un clic pagado entero tirado a la basura. En SEO la velocidad es una señal más, y no sustituye a la relevancia de la página. Lo que sí hace es dejar de perder a la gente que ya habías conseguido traer.
Lo que no te va a dar esta página es cuántos euros vale cada segundo, porque esa cifra no existe en abstracto. Circulan estudios con porcentajes de ventas perdidas por segundo, y cada uno mide otras webs, otros clientes y otro año. La relación entre tu velocidad y tu tasa de conversión se saca midiendo la tuya: la conversión de la página antes y después de arreglarla, con el mismo tráfico y el móvil separado del escritorio. Si tienes volumen, mejor con un test A/B; si no, una comparación limpia de dos periodos iguales.
Cuatro formas de medirla y engañarte.
Medirla en tu ordenador
Tu portátil, tu fibra y tu caché no son las de tu cliente. Lo que cuenta es el móvil de alguien que entra por primera vez. Si quieres verlo con tus ojos, abre la página desde un móvil con los datos, no con el wifi de la oficina, y en una ventana de incógnito.
Perseguir el 100 de la nota
La nota de 0 a 100 es de laboratorio: una carga simulada, una sola vez. Sirve para encontrar qué pesa, no para aprobar. Una web puede sacar un 60 y tener las tres métricas de campo en verde, y al revés. Lo que se exige son los datos de campo, no la nota.
Mirar solo la home
La home se cuida porque es la que ve el comité. Las que facturan son la landing de los anuncios, las fichas y el checkout, y suelen ser las más pesadas: más fotos, más scripts, más pasos. Si solo mides la portada, la fuga está en otra página y no la ves.
Llenarla de etiquetas sin contar lo que pesan
Cada píxel de seguimiento, chat, pop-up o mapa de calor se añade en cinco minutos y cada uno roba unos milisegundos. Ninguno parece grave solo; juntos son la razón de que la página tarde. Antes de añadir otro, pregunta qué decisión vas a tomar con lo que mide, y quita el que no tenga respuesta. Medir con GA4 no exige diez herramientas encima, y cada script de más es fricción que paga tu cliente.
Lo que se pregunta sobre velocidad de carga.
¿Cuánto tiene que tardar en cargar una web?
El contenido principal tiene que verse en 2,5 segundos o menos en el percentil 75 de tus visitas en móvil; por encima de 4 segundos la página está mal. Además, la página tiene que responder al toque en menos de 200 milisegundos y moverse menos de 0,1 de CLS mientras carga.
¿Qué son las Core Web Vitals?
Son las tres métricas con las que Google mide si una página es usable: LCP, lo que tarda en verse el elemento principal; INP, lo que tarda en reaccionar al tocar; y CLS, cuánto se mueve el contenido mientras carga. Se miden en visitas reales y se juzgan en el percentil 75.
¿Sirve la nota de PageSpeed Insights?
Sirve como diagnóstico, no como examen. La nota de 0 a 100 sale de una carga simulada; lo que cuenta son los datos de campo de la parte de arriba, que son visitas reales de los últimos 28 días. Una página puede tener una nota mediocre y aprobar en campo, y al revés.
¿Cuántas ventas pierdo por cada segundo de más?
No hay una cifra que valga para todas las webs. Los estudios que circulan miden otros sitios y otros clientes. Lo tuyo se saca comparando la conversión de tus páginas antes y después de acelerarlas, con el mismo tráfico y separando móvil de escritorio.
Los que hacen falta para usar este.
Arreglar lo que pierde ventas entre que alguien llega y que paga.
Optimización de la conversión. Casi siempre es lo que hay que mirar ANTES de tocar los anuncios.
Conseguir que una página tuya sea la respuesta que se enseña cuando alguien pregunta, sin pagar por el clic. Se hace página a página, contra una intención.
El tráfico por el que pagas de forma directa. Su precio lo fija una subasta contra tu competencia, así que se encarece solo cuando lo usas más.
El que metió producto en el carrito y no llegó a pagar. La fuga más cara del ecommerce, porque el tráfico ya está comprado y pagado.
Los últimos pasos antes de pagar. El cuello de botella donde se muere una campaña buena sin que nadie lo mire.
Dejar pagar sin obligar a crear cuenta. Pedir el registro antes de cobrar es cambiar una venta por un dato.