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Compra como invitado.

Dejar pagar sin obligar a crear cuenta. Pedir el registro antes de cobrar no te cambia una venta por un dato: quien se da la vuelta en esa pantalla no te deja ninguna de las dos cosas.

La compra como invitado es la opción de completar un pedido sin crear una cuenta: el comprador deja el correo y la dirección, paga, y la cuenta se le propone después de cobrar. Obligar a registrarse antes del pago es una de las fugas clásicas del checkout.

También: guest checkout · compra sin registro · pago sin crear cuenta

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Pedir el registro antes de cobrar es cambiar una venta por un dato.

La compra como invitado es dejar que alguien pague sin obligarle a crear una cuenta. Pone su correo, su dirección y su tarjeta, paga, y recibe el pedido. La cuenta, si la quiere, se le propone después: cuando ya ha comprado y ya te ha dado todo lo que hacía falta para servirle.

El malentendido es tratarlo como un ajuste de la plataforma. Nadie se sienta un lunes y decide obligar al registro; se hereda de la plantilla, lo activa quien monta la tienda y nadie lo vuelve a mirar. Pero no es un ajuste: es una decisión de dirección sobre a quién le pones una puerta delante justo cuando ha sacado la tarjeta. Y va en la lista de fugas del checkout, que es el punto exacto donde se escapa el dinero de un eCommerce. Si el checkout no convierte, da igual todo lo anterior y todo lo posterior.

Lo que hace especial a este muro, comparado con el resto de campos de más, es dónde manda al comprador. Un campo sobrante le roba diez segundos y le deja dentro. La verificación del correo le saca de tu web y le mete en su bandeja de entrada, con tus competidores a dos pestañas y una newsletter de otro sitio justo encima de tu mensaje. Es el único paso del proceso de compra que ocurre fuera de tu control.

Con muro de registro
5pasos hasta el pago · 10 campos
  • 1Carrito revisado—
  • 2Crear cuenta: correo, contraseña, repetir contraseña3 campos
  • 3Verificar el correo — fuera de tu web—
  • 4Datos de envío: nombre, apellidos, dirección, ciudad, código postal, teléfono6 campos
  • 5Pago: tarjeta1 campos

Uno de esos pasos no ocurre en tu web: ocurre en la bandeja de entrada del comprador, donde tú ya no pintas nada.

Con compra como invitado
3pasos hasta el pago · 8 campos
  • 1Carrito revisado—
  • 2Correo, nombre, apellidos, dirección, ciudad, código postal, teléfono7 campos
  • 3Pago: tarjeta1 campos
  • +La cuenta, propuesta después de cobrar—

El correo se pide igual, porque hace falta para la factura y el seguimiento. Lo que se aparta es la contraseña.

El mismo carrito, el mismo pedido y la misma tarjeta: 5 pasos y 10 campos por un lado, 3 pasos y 8 por el otro. La diferencia no es una pantalla más. Es una pantalla más, una salida de tu web y dos campos que el comprador no entiende para qué le pides.

El montaje

Antes de cobrar solo se pide lo que hace falta para cobrar y entregar.

No hay fórmula que calcular, hay una regla que aplicar campo a campo. Cada uno de los datos que pides antes del pago tiene que pasar un examen de una sola pregunta: sin esto, ¿puedo cobrarle o puedo entregarle? Si la respuesta es que sí a las dos, el campo sobra en ese momento.

Campo a campo, antes de dejar pagar
CorreoCobrar o entregar
ContraseñaNi cobrar ni entregar
Repetir contraseñaNi cobrar ni entregar
NombreCobrar o entregar
ApellidosCobrar o entregar
DirecciónCobrar o entregar
CiudadCobrar o entregar
Código postalCobrar o entregar
TeléfonoCobrar o entregar
TarjetaCobrar o entregar
20%De los 10 campos que el comprador rellena antes de poder pagar, 2 no sirven ni para cobrarle ni para entregarle nada. Existen para que la plataforma tenga un usuario.

Contraseña y repetir contraseña son 2 de 10: un 20% del formulario que no ayuda ni a la venta ni al envío. El checkout tiene que ser lo más sencillo del mundo mundial, pimpampum; cualquier campo que no necesites es fricción gratis. Y la contraseña no es un campo cualquiera, es un campo que además obliga a inventar, a recordar y a verificar. El mismo examen se lo pasas al DNI, al segundo apellido y a la casilla de cómo nos conociste: si no cobran ni entregan, van después o no van.

El teléfono aguanta el examen solo si tu transportista lo exige de verdad para avisar de la entrega. Si no lo exige, son tres campos de diez los que sobran, no dos. Merece la pena comprobarlo antes de defenderlo en una reunión.

La otra mitad del montaje es dónde se propone la cuenta. No desaparece: se mueve. Va en la pantalla de gracias y en el correo de confirmación del pedido, con los datos ya rellenados y una sola cosa pendiente, elegir contraseña. Ahí la propuesta se entiende sola —para seguir el envío, para repetir el pedido en un clic, para tener las facturas juntas— porque el comprador ya sabe qué te ha comprado y ya confía lo suficiente como para haberte pagado. Antes de pagar, esa misma propuesta es un peaje. Después, es un servicio.

Y una advertencia de calendario, porque este es el sitio donde más se estropea: en ese primer correo no metas también el cupón de bienvenida. A quien acaba de pagar, un descuento inmediato le está diciendo que ha pagado de más. La cuenta sí, el cupón no.

La decisión

La decisión es de un minuto. La discusión es con quien quiere la base de datos.

Se permite. No hay umbral que mirar ni caso en el que compense: es una casilla y se activa. Lo que cuesta trabajo no es la decisión, es responder al equipo que la bloquea con el mismo argumento de siempre —necesitamos que se registren para tener la base de datos— y que además lo dice de buena fe.

CON MURO DE REGISTRO8020 se caen80 ventas y 80 correos. Los otros 20 no dejan ninguna de las dos cosas.CON COMPRA COMO INVITADO100100 ventas y 100 correos. La cuenta se propone después, a quien ya ha pagado.
El abandono de una de cada cinco es aritmética de ejemplo para ver la báscula, no un dato medido: pon el tuyo. Lo que no cambia con el número que pongas es la dirección del intercambio — el muro no te cambia una venta por un dato, te quita las dos.

Ese argumento se cae solo en cuanto se dibuja. De cada 100 personas que llegan al pago, el muro no te deja 80 ventas y 100 correos: te deja 80 ventas y 80 correos. Quien se da la vuelta en la pantalla de registro no te deja ni una cosa ni la otra. La compra como invitado no te quita el dato: el correo se lo pides igual, porque sin correo no hay factura ni seguimiento del pedido. Lo único que se aparta es la contraseña, y una contraseña no es un dato de negocio.

Detrás de la excusa hay una confusión que conviene deshacer en voz alta: el dato que quieres no es un registro, es un comprador. Un registro sin compra es una fila en una tabla. Un comprador sin cuenta trae el correo, el producto, el importe y la fecha, que es exactamente lo que necesita el email marketing para hacer algo más que mandar boletines. Hemos visto reconstruir el crecimiento entero de un eCommerce alrededor del correo hasta multiplicar por dos las ventas mes a mes, y eso se hace segmentando por lo que la gente ha comprado. No por quién se registró.

Después de quitarlo, la comprobación no se hace en la tasa de conversión global, que es una media y esconde justo lo que estás buscando. Se mira por etapa del embudo: ficha, carrito y checkout por separado. Una conversión global del 1,2% con el checkout al 45% te está diciendo que la fuga está antes del carrito y que este muro no era tu problema principal. La misma lectura al revés señala el pago y ahí sí toca mirar campo por campo.

Vale la pena hacerlo antes de subir presupuesto. En un cliente marketplace el problema nunca fue la creatividad del anuncio, era el checkout: quitar elementos clicables que generaban fugas dobló las ventas —un x2 que se sostuvo— sin tocar una sola campaña. Arreglar el proceso de compra por el lado de la conversión baja tu CAC sin pujar más, y encima le sube el suelo a todo lo que venga detrás. Es la palanca más barata que tienes.

Los errores

Cuatro formas de decir que lo tienes y no tenerlo.

El invitado que acaba siendo cliente registrado

Hay un botón que pone “continuar como invitado” y tres pantallas después el formulario pide una contraseña igualmente, o la crea en silencio y manda un correo de “te hemos creado una cuenta”. Eso no es compra como invitado, es el mismo muro con mejor cartel. La prueba es fácil: compra tú, en el móvil, con un correo que no exista en la base de datos.

Quitar el muro y dejar los otros ocho campos

La cuenta obligatoria es una fuga de las de peso medio, no la más grave del checkout. Por delante van los costes de envío que aparecen de sorpresa al final y el checkout que carga lento —esa anula a todas las demás—. Quitar el registro y dejar intacto el resto del formulario mueve poco, y luego se usa ese poco para decir que lo del invitado no servía de nada.

Proponer la cuenta en el peor momento

Mover el registro después de pagar y ponerlo en una pantalla intermedia que hay que atravesar para ver el número de pedido es volver a empezar. La propuesta tiene que ser saltable de un vistazo y no tapar la confirmación. Y va sola: sin cupón pegado, sin encuesta de satisfacción y sin pedir el cumpleaños en el mismo formulario.

Dar por hecho el permiso porque te dio el correo

El correo de un pedido es para ese pedido: confirmación, factura, envío, incidencias. Meterlo en la lista de campañas porque compró una vez no es una zona gris, es una casilla que tiene que marcar el comprador. La casilla se pide donde toca y sin premarcar, y a cambio la lista que te queda es de gente que quiere leerte —que es la única que sostiene el LTV y el ticket medio de la segunda compra.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre compra como invitado.

¿Qué es la compra como invitado?

Es dejar que alguien complete el pedido sin crear una cuenta: pone su correo, su dirección y su tarjeta, paga y recibe el producto. La cuenta se le propone después de cobrar, con los datos ya rellenados y solo la contraseña pendiente. El correo se pide igual en los dos casos, porque sin correo no hay factura ni seguimiento del envío.

¿Pierdo la base de datos si permito comprar sin registro?

No. El correo se pide igual, lo único que se aparta es la contraseña. Quien abandona en la pantalla de registro no te deja el dato ni la venta: te llevas las dos cosas o ninguna. Y el dato que sirve para trabajar por correo no es un registro, es un comprador con producto, importe y fecha.

¿Cuándo hay que proponer crear la cuenta?

Después de cobrar: en la pantalla de gracias y en el correo de confirmación del pedido, con los datos ya rellenados y una sola cosa pendiente. Tiene que ser saltable y no tapar la confirmación. En ese primer correo no metas también el cupón de bienvenida: a quien acaba de pagar le estás diciendo que ha pagado de más.

¿Qué campos se pueden pedir antes de pagar?

Solo los que hacen falta para cobrar y para entregar: correo, nombre, dirección, código postal, ciudad y tarjeta. El teléfono aguanta el examen únicamente si tu transportista lo exige. Contraseña, DNI o la casilla de cómo nos conociste no cobran ni entregan, así que van después del pago o no van.

¿Subir la conversión se comprueba en el número global?

No. La conversión global es una media y esconde justo lo que buscas. Se mira por etapa: ficha, carrito y checkout por separado. Un 1,2% global con el checkout al 45% dice que la fuga está antes del carrito y que el registro no era el problema principal de esa tienda.

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