Marketing de influencers: pagas alcance, cobras ventas.
Le pagas a un creador por enseñarte a su audiencia, y le pagas antes de saber cuánto vende. Funciona cuando esa audiencia es tu cliente y la publicación se paga sola con el margen de las ventas que trae, no cuando el alcance sale bonito en el informe.
El marketing de influencers es la compra de publicaciones a creadores con audiencia propia para que enseñen una marca a sus seguidores. Se paga por publicación y por adelantado, así que el riesgo es de la marca: una colaboración solo es rentable si las ventas que trae, multiplicadas por el margen bruto de cada una, superan su precio.
También: influencer marketing · colaboraciones con creadores
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Alquilas una audiencia que no es tuya.
El marketing de influencers es pagar a alguien que ya tiene la atención de mucha gente para que te enseñe delante de ella. Un vídeo, una historia, una mención en su canal. Tú pones el producto y el dinero; el creador pone una audiencia que tardarías años en construir y la confianza que esa audiencia le tiene.
Parece un anuncio con otra cara, y en parte lo es. La diferencia está en cómo se paga. En un anuncio pagas por impresiones o por clics, y si no funciona lo apagas a media mañana. Aquí pagas por publicación, por adelantado, antes de saber si vende una sola unidad. El riesgo entero es tuyo. Si el creador acepta cobrar por cada venta en lugar de por publicar, el reparto cambia y ya es marketing de afiliación: ahí se paga por venta; aquí, por publicación.
Por eso el malentendido que hay que deshacer es el de la unidad de medida. Una colaboración se vende en alcance —seguidores, visualizaciones, interacciones— y se cobra en ventas. Entre una cosa y la otra hay dos filtros que se comen casi todo: cuántos de los que la ven entran en tu web, y cuántos de los que entran compran.
- 40.000personas la ven
- 320entran en tu web, el 0,8%
- 20ventas harían falta para empatar
- 6,4compran, el 2% de las visitas
Con números redondos de ejemplo: 40.000 personas ven la publicación, entra el 0,8% —320 visitas— y compra el 2% de esas visitas. Salen 6,4 ventas. Ese es el número que va al lado del precio, no los 40.000.
Y un matiz que sale de mirarlo como loop y no como táctica suelta. Un creador con tarifa no es UGC: es UGC comprado. Sirve para arrancar una categoría en la que todavía no tienes clientes que hablen por ti. Lo que sostiene después es el contenido de quien pagó por el producto, porque nadie lo paga para decirlo.
Coste por venta, no coste por seguidor.
Coste por venta = precio de la publicación ÷ (alcance × % que entra × % que compra). Y se compara con lo que te deja una venta, que es el margen, no el ticket.
La cuenta tiene tres piezas y ninguna sale del dosier que te manda el creador. El alcance real de esa publicación concreta, no los seguidores del perfil: una historia la ve quien la ve. El porcentaje que entra, que solo conoces si el enlace lleva sus UTM o el creador tiene un código propio. Y el porcentaje que compra, que es el de tu web con ese tráfico, no la media de tu tienda.
Lo que enseña la curva es que el precio es fijo y las ventas no. Con 600 € de publicación, si salen 6,4 ventas cada una te ha costado 93,75 €; si salen 20, 30 €. La misma factura vale cosas muy distintas según lo que pase después, y lo que pase después no lo controla nadie el día que firmas.
El listón es el margen bruto de una venta: ticket medio por margen. Con un ticket de 60 € y un 50% de margen, cada venta deja 30 €. Una publicación de 600 € necesita 20 ventas solo para empatar, y para que salgan 20 con ese embudo tienen que verla 125.000 personas. Más de tres veces el alcance del ejemplo.
Hay una segunda cuenta útil para comparar con tus anuncios: precio entre miles de personas alcanzadas. 600 € entre 40.000 personas son 15 € por cada mil. Ponlo al lado del CPM que pagas en tus campañas y sabrás si estás comprando atención cara o barata. Pero atención barata no es venta barata: la comparación que decide es la del coste por venta.
Antes de firmar, el precio que aguanta.
Dale la vuelta a la cuenta y sale el número que hay que llevar a la negociación: precio máximo = alcance × % que entra × % que compra × margen por venta.
Con un 0,8% que entra, un 2% que compra y 30 € de margen por venta: a 300 € tienen que verla 62.500 personas; a 600 €, 125.000; a 1.200 €, 250.000; a 2.500 €, 520.833. Con 40.000 personas reales, ninguno de los cuatro precios empata.
Con el ejemplo, ese techo está en 192 €. No en 600 €. Cualquier precio por encima te obliga a creer que esa publicación va a convertir mejor que tu media, y creer no es un plan. Por debajo del techo tampoco es para tirar cohetes. Con el umbral de siempre, se repite con ese creador cuando el margen es al menos 1,3 veces el coste por venta, es decir, cuando cada venta cuesta 23,08 € o menos en el ejemplo; entre 23,08 € y 30 € se mantiene y se renegocia; por encima de 30 €, no se repite.
Dos cosas mueven el techo. La primera: si tu cliente vuelve a comprar, el listón no es el margen de la primera venta sino el CAC que aguantas, que con la regla de siempre es un tercio de su LTV. Una tienda donde el cliente repite puede pagar más por la primera venta que una donde compra una vez y desaparece. La segunda baja el número en vez de subirlo: no todas las ventas con su código son suyas. Parte de quien lo usa ya te conocía y te habría comprado igual. Esa es la pregunta de la incrementalidad, y conviene hacérsela antes de renovar.
Y queda la pieza, que sobrevive a la publicación si la negocias. Con derechos de uso, el vídeo del creador puede entrar en tus anuncios o en tu ficha de producto como prueba social, y ahí deja de ser un gasto de un día. Así una colaboración suelta pasa a ser una entrada del loop: lo pagado trae a los primeros y lo que se reaprovecha sostiene. Pero alguien con nombre tiene que decidir qué se reutiliza. Si no lo hace nadie, la pieza se queda en las redes del creador y muere ahí.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de pagar una colaboración y no saber qué has comprado.
Pagar seguidores y medir aplausos
Seguidores, visualizaciones e interacciones son la métrica de vanidad de este canal: suben, quedan bien en un informe y no cambian ninguna decisión. Lo que decide si repites es el coste por venta, y para tenerlo hay que pedir el alcance de la publicación, no el del perfil.
Una audiencia que no es tu cliente
Un creador enorme cuya audiencia no se parece a tu ICP es alcance tirado. Antes que el número de seguidores, mira quién le escucha: de dónde es, qué edad tiene, qué compra. Una audiencia pequeña que es exactamente tu cliente vende más que una grande que solo pasaba por ahí.
Publicar sin dejar la venta medida
Si el enlace no lleva sus etiquetas y el creador no tiene un código propio, sus ventas se mezclan con el orgánico y con tus anuncios, y el día de decidir no hay nada que decidir. La medición se monta antes de que salga la publicación, no se reconstruye después. Y aun así, cuenta con que el código se comparta fuera de su audiencia.
Pagar una vez y tirar la pieza
La publicación dura lo que dura su historia o su vídeo en el feed. Si no has pactado poder usar ese contenido en tus anuncios y en tu web, has pagado por un día de atención. Pactarlo antes de firmar cuesta una línea del acuerdo; pedirlo después es volver a negociar.
Lo que se pregunta sobre marketing de influencers.
¿Qué es el marketing de influencers?
Es pagar a un creador con audiencia propia para que enseñe tu marca a sus seguidores, normalmente con una tarifa por publicación. Funciona cuando su audiencia se parece a tu cliente y la colaboración se mide en ventas. Si solo se mide en alcance, no sabes si ha funcionado.
¿Cómo se calcula si una colaboración con un influencer es rentable?
Coste por venta = precio ÷ (alcance × % que entra en tu web × % que compra). Si ese coste no pasa del margen bruto que te deja una venta, la publicación se paga sola. Con 600 € de precio, 40.000 personas, un 0,8% que entra y un 2% que compra, salen 6,4 ventas a 93,75 € cada una.
¿Cuánto hay que pagar a un influencer?
Lo que aguanten tus números, no la tarifa que te pasen. Precio máximo = alcance × % que entra × % que compra × margen por venta. Con 40.000 personas, un 0,8% que entra, un 2% que compra y 30 € de margen por venta, el techo está en 192 €. Por encima, la publicación no se paga con la primera compra.
¿Qué diferencia hay entre marketing de influencers y marketing de afiliación?
Quién carga el riesgo. En el de influencers pagas por publicación, antes de saber cuánto vende, y el riesgo es tuyo. En el de afiliación pagas una comisión por cada venta y el riesgo pasa a quien recomienda. Hay acuerdos que mezclan los dos: una tarifa fija más baja y una comisión por venta.
Los que hacen falta para usar este.
Loops, embudos y modelos de venta: por dónde entra la gente y qué hace que siga entrando.
Motor de crecimiento donde parte del output vuelve a la entrada (referral, UGC, reinversión). Compone; el funnel no.
Contenido que hacen tus clientes y que te trae clientes nuevos: reseñas, vídeos, fotos de producto. Materia prima gratis para el orgánico y para los anuncios.
Lo que cuesta que un anuncio se enseñe mil veces. Es el primer eslabón de la cadena: lo que sube aquí sale entero por abajo, en el CAC.
La recomendación que ocurre sin que la pagues ni la pidas. El loop más barato y el único que no puedes forzar: solo puedes darle motivo.
Cuántos usuarios nuevos trae de media cada usuario. Por encima de 1 el loop se sostiene solo; por debajo, solo alarga cada campaña.
Cuando el producto vale más para cada usuario cuantos más usuarios tiene. Es lo que hace que un loop se acelere con el tamaño en vez de mantenerse plano.