Incrementalidad.
De las ventas que la plataforma se apunta, cuántas no habrían pasado sin el anuncio. Se mide dejando a una parte de tu público sin verlo: lo que compra ese grupo es tu suelo, y solo lo que hay por encima lo ha traído el presupuesto.
La incrementalidad es la parte de las ventas atribuidas a una campaña que no habría ocurrido sin ella. Se mide comparando un grupo expuesto al anuncio con un grupo de control que no lo ve: lift incremental = (tasa del grupo expuesto − tasa del grupo de control) ÷ tasa del grupo de control.
También: incrementality · lift incremental · test de incrementalidad · ventas incrementales
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
La pregunta que la atribución no contesta.
Todas las herramientas de medición contestan la misma pregunta: de las ventas que ya han entrado, a quién se le apuntan. Un modelo de atribución reparte el mérito entre los contactos que hubo antes de la compra siguiendo una regla —el primer clic, el último, todos a partes iguales—. Es un reparto, y un reparto suma siempre el cien por cien. Por construcción no te puede decir que una venta habría pasado igual sin ti.
La incrementalidad contesta la otra pregunta, la que cuesta dinero: de esas ventas, cuántas no habrían pasado. No reparte mérito, lo mide. Y lo mide de la única forma que existe: dejando a una parte de tu público sin ver el anuncio y comparando. Lo que ese grupo compra igualmente es tu suelo. Lo que compra por encima de ese suelo el grupo que sí lo vio es lo incremental, y solo eso es lo que ha comprado tu presupuesto.
Aquí está el malentendido que hay que deshacer. La incrementalidad no es un modelo de atribución más fino: es lo que se hace cuando dejas de creerte la atribución. Un last click tosco y un modelo de datos elegante fallan por el mismo lado, no por finura. Los dos miran solo a la gente que compró, y ninguno de los dos tiene con qué comparar. Cambiar de modelo mueve los números de sitio; medir incrementalidad los pone a prueba.
Se entiende con números redondos. Partes tu público en dos mitades de 50.000 personas, una ve la campaña y la otra no, y al final del periodo cuentas. Si el grupo expuesto compra 600 veces y el de control 450, la campaña no ha traído 600 ventas: ha traído 150. Las otras 450 iban a entrar de todas formas, y son las que la plataforma también se apunta.
Esa diferencia no es un matiz de informe. Con la misma inversión, apuntarte 600 ventas o 150 cambia por cuatro lo que de verdad te cuesta cada venta nueva, y con ella la decisión de subir o bajar el presupuesto del canal. Es la razón por la que paid media puede parecer el mejor canal del cuadro y ser el peor: el retargeting sobre gente que ya te conocía es el sitio donde esa distancia se hace más grande.
El grupo de control no vio nada y compró 450 veces igual. El expuesto compró 600. La campaña ha causado 150 ventas, no 600: el 25% de las que se le apuntarían.
Una resta, y un grupo que no ve el anuncio.
Lift incremental = (tasa del grupo expuesto − tasa del grupo de control) ÷ tasa del grupo de control. Con tasas, no con ventas sueltas: si los dos grupos no tienen el mismo tamaño, restar unidades no compara nada.
Antes de la fórmula está el diseño, que es donde se gana o se pierde el test. Hay tres formas de conseguir un grupo que no vea el anuncio, de la más cómoda a la más limpia: un holdout dentro de la propia plataforma, que aparta un porcentaje del público y no le sirve impresiones; un reparto geográfico, que enciende la campaña en unas provincias y la apaga en otras comparables; y un apagado total durante un periodo, que es lo más brusco y lo que menos discusión deja. Los tres son el mismo test A/B de siempre, con una diferencia incómoda: aquí la variante B es no hacer nada.
Luego viene la resta. Cuentas conversiones en cada grupo, las pasas a tasa sobre las personas de ese grupo y restas. La diferencia en puntos, multiplicada por el tamaño del grupo expuesto, son tus ventas incrementales. Esa misma diferencia dividida entre la tasa del control es el lift incremental en porcentaje. Y las ventas incrementales entre las ventas totales del grupo expuesto son la parte de lo que te apuntas que de verdad has causado: en el ejemplo, 25%.
Qué entra en la cuenta: el mismo evento de conversión en los dos grupos, contado igual, y todo el periodo, incluida la cola de compras posteriores al último día de anuncio. Esa cola es la ventana de atribución, y en un test de incrementalidad se aplica a los dos grupos o no se aplica a ninguno. Qué no entra: la cifra de lift que la propia plataforma calcula en su panel, porque la calcula con su propio reparto de a quién considera expuesto; y cualquier otro cambio que hayas hecho a la vez, que te deja sin saber cuál de los dos movió el número.
Lo caro llega en la aritmética de después. Tu coste por venta aparente es la inversión entre todas las ventas del grupo expuesto. Tu coste real es la inversión entre las incrementales. Con 9.000 € de inversión y las 600 ventas del ejemplo, el CPA aparente sale a 15 €. Con las 150 incrementales, el real sale a 60 €. No es un ajuste: es un factor de cuatro, y el factor es exactamente uno partido por la parte incremental.
La curva es una hipérbola y ahí está la trampa. Mientras la parte incremental es alta, equivocarse cuesta poco: si es del 100% —no pasa casi nunca— el aparente y el real coinciden en 15 €, y si es del 50%, el real se queda en 30 €. Por debajo del 30% el coste real se dispara, y es justo en ese tramo donde viven las campañas de marca y el retargeting, que son las que mejor pinta tienen en el informe.
El lift no es una nota: es un cambio de denominador.
En cuanto lo tienes, el número con el que se decide el presupuesto deja de ser el de la plataforma. Y el lift solo puede caer en tres sitios.
El grupo que no vio el anuncio compró igual o más. Ese presupuesto no compra ventas nuevas: compra ventas que ya tenías.
Hay efecto, pero la mayor parte de lo que te apuntas habría pasado igual. Tu coste real por venta es más del doble del que ves en el panel.
La campaña causa más de lo que arrastra. Subir presupuesto se discute con el coste real, que ya conoces, y no con el aparente.
La frontera del +100% no es un estándar del sector, es aritmética: un lift del 100% significa que el grupo expuesto compró el doble que el control y, por tanto, que exactamente la mitad de sus ventas son incrementales. Por debajo, la mayoría de lo que te apuntas no lo has causado tú. No existe un lift bueno universal; existe un coste real por venta, y ese se compara con lo que tu margen bruto aguanta, igual que se hace con el ROAS.
Con el número delante, tres movimientos y en este orden. Primero, recalcular el canal: mismo gasto, denominador nuevo, y comprobar si sigue estando donde estaba en la tabla. Segundo, reasignar dentro del canal antes que entre canales, porque el lift casi nunca es el mismo en prospección y en retargeting y el reparto entre esas dos cosas se decide mal por defecto. Tercero, dejar el resultado escrito con su fecha: es la única cifra de tu cuadro de mando que caduca.
Y una advertencia sobre el tamaño del efecto, que es lo que más tests arruina. Un lift pequeño en un negocio pequeño no se puede medir: hace falta una muestra que lo soporte, y sin ella el resultado se mueve por ruido. Antes de montar el test conviene saber qué diferencia serías capaz de detectar con el tráfico que tienes; si es del 40% y esperas un 10%, el test no va a contestar nada y lo mejor que puede pasar es que salga plano. La significancia estadística aquí es igual de exigente que en cualquier otro experimento, con el agravante de que la conversión es un evento raro y las tasas se mueven en décimas de punto.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de medirlo y no enterarte de nada.
Preguntárselo a la plataforma
El panel de lift de la propia plataforma es la plataforma corrigiéndose el examen: usa su reparto para decidir a quién considera expuesto y su medición para contar la conversión. Sirve de pista, no de veredicto. La cifra que aguanta una reunión de dirección sale de un grupo que tú controlas y de la conversión medida en tu lado, con tus datos de origen propio, no en el lado de quien te vende los anuncios.
Un control que no está limpio
El grupo de control tiene que no ver el anuncio, no verlo poco. Si sigue recibiendo tus correos, si le llega la newsletter o si las provincias apagadas comparten televisión y prensa con las encendidas, la diferencia que mides es más pequeña que la real y el veredicto sale plano. Un control contaminado no da un resultado prudente: da un resultado equivocado hacia abajo, que es peor, porque te hace recortar lo que funcionaba.
Cortar el test cuando gusta el número
Un test de incrementalidad se para mirando el calendario, no el resultado. Si lo cortas el día que el lift está alto, has medido el mejor día. Cuánto dura, con qué muestra y qué diferencia se considera un resultado se deciden antes de encender nada y se escriben. Lo demás es un experimento con el criterio redactado después de ver los datos, y eso no prueba nada aunque el número sea bonito.
Medirlo una vez y darlo por sabido
El lift de una campaña no es una constante del negocio: cambia con el presupuesto, con la saturación del público, con la estación y con lo conocida que seas. Un test del año pasado no dice nada de la cuenta de hoy. Es la diferencia de fondo con el resto del tracking y la atribución: la atribución se monta una vez y se lee todos los días, mientras que la incrementalidad se vuelve a medir. Por eso se planifica como una rutina del año y no como un proyecto que se cierra.
Lo que se pregunta sobre incrementalidad.
¿Cómo se calcula el lift incremental?
Lift incremental = (tasa de conversión del grupo expuesto − tasa del grupo de control) ÷ tasa del grupo de control. Con tasas y no con ventas sueltas, porque si los grupos no tienen el mismo tamaño restar unidades no compara nada. Las ventas incrementales son esa diferencia de tasas multiplicada por el número de personas del grupo expuesto.
¿En qué se diferencia la incrementalidad de la atribución?
La atribución reparte el mérito de las ventas que ya han entrado entre los contactos que hubo antes, y un reparto suma siempre el cien por cien: por construcción no puede decirte que una venta habría pasado igual sin ti. La incrementalidad mide cuántas no habrían pasado, y para eso necesita un grupo que no vea el anuncio. No es un modelo de atribución más fino, es lo que se hace cuando dejas de creerte la atribución.
¿Cómo se monta un test de incrementalidad?
Hay tres diseños, de la más cómoda a la más limpia: un holdout dentro de la plataforma, que aparta un porcentaje del público y no le sirve impresiones; un reparto geográfico, encendiendo la campaña en unas provincias y apagándola en otras comparables; y un apagado total durante un periodo. En los tres se decide antes cuánto dura, con qué muestra y qué diferencia se considera resultado, y no se toca nada más a la vez.
¿Cuánto de lo que me atribuye la plataforma es incremental?
No hay un porcentaje de mercado que valga para tu cuenta: la única forma de saberlo es apagar una parte y comparar. Lo que sí es fijo es la aritmética que viene detrás. Tu coste real por venta es el aparente dividido entre la parte incremental, así que si solo una cuarta parte de lo que te apuntas es incremental, tu coste real es cuatro veces el que ves en el panel.
Los que hacen falta para usar este.
Saber de dónde viene cada venta y poder demostrarlo cuando alguien lo discuta.
Saber de dónde viene cada venta. Sin esto, cualquier decisión de inversión es el cuento de la vieja.
El tráfico por el que pagas de forma directa. Su precio lo fija una subasta contra tu competencia, así que se encarece solo cuando lo usas más.
Retorno por euro invertido en ads (facturación ÷ inversión). Un ROAS "bueno" no existe en abstracto: se compara contra tu mínimo.
Dos versiones de lo mismo enseñadas a la vez a públicos equivalentes para ver cuál convierte mejor. Con poco tráfico no separa la señal del ruido.
Lo que el usuario te deja medir. Hoy decide qué porcentaje de tus datos existe, y ningún arreglo técnico se lo salta.
Los datos que tienes porque te los dio tu cliente. El único activo de medición que no depende de una plataforma ajena.