Marketing de afiliación.
Le pagas a un tercero una comisión por cada venta que te trae. Solo pagas cuando vendes, y por eso parece barato; pero la comisión sale del margen de esa misma venta y tiene dos techos que casi nadie calcula antes de fijarla.
El marketing de afiliación es el canal en el que terceros —webs, creadores, newsletters o partners— recomiendan un producto con un enlace o un código propio y cobran una comisión por cada venta atribuida. La comisión máxima es el menor de dos números: el margen bruto de la venta y lo que cuesta una venta por los demás canales.
También: afiliados · affiliate marketing · programa de afiliados
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Solo pagas cuando vendes. Eso no lo hace gratis.
El marketing de afiliación es pagar a terceros por las ventas que te traen. Una web de comparativas, un creador, una newsletter o un partner recomienda tu producto con un enlace o un código suyo, y cobra una comisión por cada venta que se le atribuye. No compras clics ni impresiones: compras ventas hechas. Y el afiliado no te recomienda por cariño a la marca, sino porque cobra, sin sentimentalismos.
Por eso se vende como el canal sin riesgo. En un anuncio pagas antes de saber si alguien compra; con el marketing de influencers pagas la publicación, venda o no venda. Aquí el riesgo lo pone el otro. Es la variante del loop de pago en la que no pagas por la oportunidad, pagas por el resultado: un CPA pactado de antemano.
El malentendido está en de dónde sale ese pago. La comisión no viene de un presupuesto de marketing aparte: sale del margen bruto de la misma venta que la genera. Es transacción, no sinergia. Si tu margen aguanta la comisión, es de los loops más baratos de montar. Si no la aguanta, cada venta que te trae un afiliado te cuesta dinero, y te la trae con más ganas cuanto más generosa es la comisión.
La comisión cabe en el margen y deja algo. Poco, pero algo.
Misma venta, misma comisión. El afiliado cobra igual; tú pagas por vender.
Las dos cuentas usan la misma comisión, un 30% sobre una venta de 100 €, que es lo que pagan de base algunos de los programas más conocidos. Con un margen del 40%, la venta deja 40 €, la comisión se lleva 30 € y te quedan 10 €. Con un margen del 25%, el coste directo ya se ha comido 75 €, la comisión se lleva otros 30 € y pierdes 5 € en cada venta. El afiliado cobra lo mismo en las dos.
Dos techos, y manda el más bajo.
Comisión máxima por venta = el menor de dos números: ticket × margen bruto y lo que te cuesta hoy una venta por tus otros canales.
El primer techo es el del margen. Es la misma cuenta que la del ROAS mínimo, pasada a euros: ticket por margen es lo que deja cada venta antes de pagar por traerla. Una comisión igual a ese número te deja a cero. Por encima, pierdes en cada venta que el programa te celebra.
El segundo techo es el de tus otros canales, y es el que casi nadie mira. Lo que te cuesta un cliente por un loop se compara siempre contra tu CAC de paid. Si una venta nueva te cuesta 25 € por anuncios y le ofreces a un afiliado 35 €, estás comprando caro lo que ya tienes más barato en otro sitio, aunque las dos cifras quepan en tu margen.
El dibujo enseña por qué la pregunta “¿qué comisión se paga en mi sector?” está mal hecha. Con márgenes bajos manda el margen, y la comisión máxima sube punto a punto con él. Con márgenes holgados manda el canal, y da igual que tu margen sea del 30% o del 60%: no tiene sentido pagarle a un afiliado más de lo que ya pagas por la misma venta en otro sitio.
Lo que entra en el margen es lo de cualquier cuenta de canal: descuentos, portes, comisiones de plataforma y devoluciones. En afiliación hay dos más que se suman encima. La red de afiliación, si usas una, cobra su parte además de la comisión. Y el código de descuento que lleva el enlace del afiliado sale del mismo margen que su comisión: un 10% de descuento con un 20% de comisión se parece mucho más a un 30% que a un 20%.
Fija la comisión con colchón, no con la del vecino.
Con los dos techos calculados, la comisión que ofreces solo puede caer en tres sitios. En el ejemplo de antes, el techo está en el 25% del ticket.
Te deja margen para los cupones, las devoluciones y los errores de atribución que no habías contado.
El programa se paga, pero cualquier sorpresa te pone en negativo.
Ahí cae el 30% de los programas conocidos. Cada venta afiliada te sale peor que por tus otros canales.
La frontera del colchón es la misma regla que se usa para escalar un canal de pago: superar el mínimo en un 30%. Pasada a comisión, es el techo dividido entre 1,3. Con un techo del 25%, ofrecer hasta un 19,2% te deja sitio para lo que no habías contado. Entre el 19,2% y el 25%, el programa cabe, pero sin red. Por encima del 25%, no cabe.
Las comisiones públicas son la trampa más común. En 2026, ClickFunnels paga un 30% recurrente de base, con tramos de hasta el 40% para quien mueve volumen, y ActiveCampaign hasta un 30% según el nivel del afiliado. Son cifras de software, con márgenes y costes de adquisición que no son los tuyos, y se ajustan solas cada año sin que nadie avise. Copiarlas es copiar la cuenta de resultados de otro.
Y la comisión es solo la mitad del programa. ClickFunnels no se limita a pagar: monta cursos gratis, retos y toda una promesa alrededor de vivir de recomendarlo. Una comisión sin ese empuje detrás es dinero que nadie recoge. Holaluz paga 20 € por cada cliente nuevo, al que lo trae y al que entra, y hay quien no le ha traído ni uno: no hay un motivo real, ni un portal, ni un empujón.
Antes de montarlo, tres preguntas. ¿Vas a construir algo más que activar un plugin de comisiones? ¿Tu margen aguanta la comisión real y te sigue mereciendo la pena? ¿Le vas a dar a quien recomienda algo de verdad —contenido, un portal, reconocimiento— o solo el enlace? Si alguna respuesta es no, no lo montes todavía: un afiliado al que no le pones nada fácil no recomienda, por mucha comisión que le pongas encima.
Si la comisión es recurrente, el techo no es la primera venta sino el cliente entero: compárala contra un tercio de su LTV. Se calcula en tu navegador: no se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de montar un programa de afiliados que te cuesta dinero.
Pagar ventas que ya eran tuyas
Las webs de cupones viven del último clic. El cliente ya iba a comprar, busca un código antes de pagar, lo encuentra ahí y esa web cobra comisión por una venta que tenías hecha. La comisión que importa es la de las ventas que el afiliado ha causado, no la de las que se le atribuyen. Eso es incrementalidad, y sin medirla pagas dos veces el mismo cliente.
Pagar en el pedido y no en la venta que se queda
Si la comisión se paga cuando entra el pedido y no cuando pasa el plazo de devolución, pagas también las ventas que vuelven. Con devoluciones altas, el programa parece rentable en el panel de la red y no lo es en tu cuenta. Comisión sobre venta confirmada, siempre.
Mirar la primera cuota de una comisión recurrente
Un 30% recurrente es un 30% de todo lo que te pague ese cliente mientras dure, no de la primera factura. Ahí el techo no es el margen de una venta: es el cliente entero, y no le des a un canal más de un tercio de su LTV. Haz esa cuenta antes de prometerlo, porque bajar una comisión recurrente ya pactada es perder a tus mejores afiliados.
Activarlo y esperar
Un programa sin dueño es una diapositiva bonita que nadie vuelve a abrir. Alguien tiene que reclutar afiliados, darles material, revisar quién vende de verdad y cortar al que solo pone cupones. A diferencia de un programa de referidos, aquí quien recomienda no es tu cliente: es alguien que vive de recomendar, y recomienda lo que mejor le paga y más fácil le pones.
Lo que se pregunta sobre marketing de afiliación.
¿Qué es el marketing de afiliación?
Es el canal en el que terceros recomiendan tu producto con un enlace o un código propio y cobran una comisión por cada venta que se les atribuye. Solo pagas cuando vendes, pero la comisión sale del margen bruto de esa misma venta: si el margen no la aguanta, cada venta afiliada te cuesta dinero.
¿Cuánta comisión se le paga a un afiliado?
Como mucho, el menor de dos números: lo que deja de margen la venta (ticket por margen bruto) y lo que te cuesta hoy una venta por tus otros canales. Con colchón, ese techo dividido entre 1,3. Las comisiones públicas, como el 30% recurrente de base de ClickFunnels en 2026, son de otro negocio y no te sirven de referencia.
¿En qué se diferencia la afiliación del marketing de influencers?
En lo que pagas. Al influencer le pagas la publicación, venda o no venda; al afiliado solo le pagas la venta que se le atribuye. La afiliación pasa el riesgo al otro lado, pero lo pone en tu margen: el afiliado cobra lo mismo aunque esa venta a ti no te deje nada.
¿Cuándo no merece la pena montar un programa de afiliados?
Cuando no vas a hacer nada más que activar un plugin de comisiones, cuando tu margen no aguanta la comisión real o cuando a quien recomienda solo le vas a dar el enlace. Si se cumple cualquiera de las tres, no lo montes todavía: un afiliado al que no le pones nada fácil no recomienda, por mucha comisión que le pongas.
Los que hacen falta para usar este.
Loops, embudos y modelos de venta: por dónde entra la gente y qué hace que siga entrando.
El loop de adquisición pagada: inviertes en anuncios, los clientes que entran dejan margen y ese margen paga la siguiente ronda. Se financia solo o no es un loop.
Motor de crecimiento donde parte del output vuelve a la entrada (referral, UGC, reinversión). Compone; el funnel no.
Lo que te cuesta cada acción de la que la plataforma se atribuye el mérito. No es el CAC: mide dentro de la cuenta, no dentro del negocio.
Lo que queda de cada venta tras el coste directo del producto o servicio. Sin él, el ROAS no significa nada.
La recomendación que ocurre sin que la pagues ni la pidas. El loop más barato y el único que no puedes forzar: solo puedes darle motivo.
Cuántos usuarios nuevos trae de media cada usuario. Por encima de 1 el loop se sostiene solo; por debajo, solo alarga cada campaña.