GlosarioPricing

Qué es el pricing.

Cuánto cobras y cómo lo cobras. La palanca que más rápido mueve el margen —un punto de precio entra entero— y la que la mayoría de empresas no toca en dos años.

El pricing es la decisión de cuánto cobras y de cómo lo cobras: el número, el modelo de cobro y la política de descuentos que lo sostiene. Es la palanca que más deprisa mueve el margen bruto, porque un punto de precio entra entero en el margen y un punto de volumen no.

También: pricing strategy · política de precios · estrategia de precios · fijación de precios

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Dos decisiones, no un número.

El pricing es cuánto cobras y cómo lo cobras. Son dos decisiones distintas, y en la mayoría de las empresas solo se ha tomado la primera: alguien puso un número hace tres años, se ha subido con el IPC cuando alguien se ha acordado, y ahí sigue.

La segunda decide más cosas que la primera. Cobrar 1.200 € de golpe o 100 € al mes durante un año deja la misma facturación anual y dos negocios que no se parecen en nada: distinta caja, distinto LTV, distinto payback y distinta conversación comercial. Dentro de esa segunda decisión caben la iguala, el freemium, la prueba gratuita y la política de descuentos, que es pricing aunque nadie la llame así.

El malentendido que hay que quitar de en medio es tratarlo como un dato administrativo. El precio es la palanca que más deprisa mueve el margen, porque un punto de precio entra entero en el margen bruto: no arrastra coste de producto, ni coste de servir, ni coste de captación. Un punto de volumen, sí.

Subes el precio un 10%
45.000 €

Margen bruto 28,6% mayor sin fabricar, servir ni entregar una unidad más.

Facturación · 1.000 uds a 110 €110.000 €
Coste directo−65.000 €
Margen bruto45.000 €
Vendes un 10% más de unidades
38.500 €

Misma facturación que la subida de precio, 10,0% de margen bruto, y un 10% más de todo lo que hay detrás.

Facturación · 1.100 uds a 100 €110.000 €
Coste directo−71.500 €
Margen bruto38.500 €

Los dos caminos del dibujo facturan exactamente lo mismo, 110.000 €. Subiendo el precio un 10% quedan 45.000 € de margen bruto; vendiendo un 10% más de unidades quedan 38.500 €. Un 28,6% contra un 10,0%, sobre el mismo negocio y el mismo mes. Y el segundo camino, además, hay que producirlo, almacenarlo, servirlo y atenderlo.

Por eso el pricing no es un asunto del departamento de finanzas ni del de marketing. Es una decisión de dirección, y de las pocas que se pueden ejecutar en una tarde.

Cómo se fija

El suelo se calcula. El techo se investiga.

De las tres referencias que tiene un precio, solo una sale de una hoja de cálculo. Las otras dos salen de hablar con tu cliente y de mirar a tu mercado.

El suelo es el único número exacto: precio suelo = coste directo ÷ (1 − margen objetivo). Con 65 € de coste directo y un margen objetivo del 40%, el suelo está en 108,33 €; si el objetivo es el 60%, sube a 162,50 €. Ese coste directo tiene que ser el de verdad: portes, comisiones de plataforma y devoluciones salen del mismo sitio que el margen y no aparecen en la ficha de producto.

El techo es lo que tu cliente gana o se ahorra contigo. No se calcula, se pregunta, y es la parte que casi nadie hace. Entre el suelo y el techo hay una banda entera, y dentro de esa banda es donde vive tu decisión.

El ancla es el mercado: el precio con el que te van a comparar, lo quieras o no. Y aquí está la regla que más veces hemos tenido que repetir en una sala de dirección: si vendes más caro que la competencia y no lo explicas en ningún sitio, el problema no es el precio, es que nadie sabe por qué merece la pena pagarlo. El precio se defiende explicando, no bajando. En nuestra auditoría de checkout, “precio más alto que la competencia sin explicar por qué” entra como fuga de severidad media, al mismo nivel que no tener recuperación de carrito. No es una cuestión de gusto: se mide y se puntúa.

Pago único1.200 € de una vez1.200 €

Toda la caja en el mes 1. Cero ingreso recurrente: el mes 13 empieza otra vez desde cero.

MES 1MES 12
Iguala mensual100 € al mes1.200 €

Los mismos 1.200 €, pero al mes 12. A cambio, 100 € de ingreso recurrente desde el primero.

MES 1MES 12
Un mes de prueba100 € al mes desde el mes 21.100 €

100 € menos el primer año a cambio de quitar la fricción de la entrada. Del mes 13 en adelante, idéntico a la iguala.

MES 1MES 12

La misma cifra anual, tres negocios distintos. Lo que cambia no es cuánto cobras: es cuándo entra la caja, cuánto tiempo tienes que aguantar para recuperarla y qué pasa el mes 13.

Con el número decidido queda la otra mitad: el modelo. Los mismos 1.200 € al año cobrados de una vez te dan toda la caja el mes 1 y cero MRR. Cobrados a 100 € al mes tardan doce meses en llegar a esa cifra, pero cada mes que pasa arrastra al siguiente. Con un mes de prueba por delante, el primer año se queda en 1.100 € y a cambio la entrada deja de doler. Ninguno de los tres es mejor: son negocios distintos, con necesidades de caja distintas y con problemas distintos.

Y hay un efecto de segundo orden que casi nadie ata: al cambiar el precio cambia el margen, y al cambiar el margen se mueve el listón de todos tus canales de pago. Con un 35% de margen tu ROAS mínimo es 2,86x. Subes el precio un 10% sin tocar el coste, el margen pasa al 40,9% y el mínimo baja a 2,44x. La misma campaña, con los mismos anuncios y la misma puja, pasa de estar en el filo a estar holgada. Sin tocar la campaña.

La decisión

La política la escribes tú, o la escribe el cliente que solo compra con cupón.

Un precio sin política de descuentos no es un precio: es un punto de partida para negociar. Y el que negocia enfrente lo sabe antes que tú.

El cupón no es gratis. Alguien lo paga, tarde o temprano: con margen, con posicionamiento, o con clientes que ya no saben comprarte sin él. El descuento es deuda de marca, y como toda deuda parece barata el día que se firma. Antes de decidir cuánto descuentas conviene ver cuánto cuesta de verdad cada punto.

+50%+100%+150%+200%0%5%10%15%20%25%DESCUENTO SOBRE EL PRECIOUNIDADES DE MÁS+16,7%+40,0%+133,3%
Con un margen bruto del 35%. La curva no sube: se dispara. A partir de un 23,3% de descuento ya no cabe en el gráfico, y con un 30% harían falta un 600% más de unidades — seis veces tu volumen actual para acabar exactamente igual que ahora.

La cuenta es corta: unidades de más = descuento ÷ (margen − descuento). Con un 35% de margen, un descuento del 5% te obliga a vender un 16,7% más solo para quedarte igual. Uno del 10%, un 40,0% más. Uno del 20%, un 133,3% más, es decir más del doble de tu volumen actual. Cuánto sube realmente la demanda cuando bajas el precio tiene nombre y se mide: es la elasticidad de precio. Casi nadie la mide antes de aprobar la campaña de descuentos.

Hace años tuvimos un cliente que vendía un producto de piel muy premium, muy bien hecho, y que intentaba levantar ventas a golpe de descuentos del 70 al 90%. Sin cupón activo, la gente dejaba de comprar directamente. Un producto de ese nivel con esas rebajas ya no tenía ningún sentido. Se arregló con un comunicado: se acababan los cupones grandes, pero como despedida y agradecimiento a la comunidad, un 30% final. A partir de ahí, máximo un 5-10% en momentos puntuales. Funcionó.

La forma importa tanto como la decisión. Cortar los cupones en seco rompe la confianza de golpe; seguir descontando la quema poco a poco. El camino es cerrar la etapa como si fuera un regalo, no como un recorte. Y lo mismo vale al revés: una subida de precios se comunica con antelación y con un motivo, no aparece un martes en el carrito.

Lo que hay que exigir después de esta conversación cabe en una línea: política de descuentos por escrito — qué porcentaje es habitual, qué porcentaje es puntual, y quién lo aprueba. Sin esas tres cosas, la política existe igual, pero la decide el comercial que más presión tiene ese mes.

Un aviso de campo, porque se repite: cuando las ventas no suben, la primera hipótesis que sale en la sala casi siempre es bajar el precio o bajar la comisión. En un cliente marketplace no se tocó ninguna de las dos, se invirtió en el material visual de las fichas de oferta, y ahí estaba la palanca. El precio es la palanca más rápida para arriba y la más cara para abajo.

Los errores

Cuatro formas de dejar dinero encima de la mesa.

Fijar el precio desde el coste y parar ahí

El coste te da el suelo, y un suelo no es una estrategia. Cuando el precio sale de multiplicar el coste por un número redondo, lo que estás decidiendo en realidad es que tu proveedor fije tus precios. El techo lo pone lo que tu cliente gana contigo, y ese dato no está en tu contabilidad: está en la conversación que nadie ha tenido con él.

Bajar el precio cuando lo que falta es la explicación

Es la reacción por defecto y casi siempre la equivocada. Si eres más caro y en tu web no hay ni una línea que diga por qué, el descuento no arregla nada: compra un mes de ventas y deja el problema intacto, más caro. Antes de tocar el número, mira si el motivo de comprarte está escrito en algún sitio donde alguien lo vea.

Descontar sin política y sin motivos de pérdida

Dos agujeros que van juntos. Si nadie ha escrito qué porcentaje es habitual y quién lo aprueba, el descuento se convierte en la herramienta de cierre por defecto. Y si tu CRM dice “no interesado” en el motivo de pérdida, no tienes un motivo: tienes pereza de escribirlo. Precio, timing, no era el decisor, se quedó con la competencia — eso sí enseña algo, y es lo único que te dice si de verdad tienes un problema de precio.

Confundir el precio con el ticket medio

Tu ticket medio no lo mueve solo el precio: lo mueve el mix de lo que se vende, el order bump del checkout y la promoción que estaba activa ese mes. Puedes subir el ticket medio con el precio congelado y bajarlo con el precio subido. Y hay un límite que conviene tener escrito: el upsell aumenta el valor de la compra, no el valor de la venta. El objetivo de una venta sigue siendo vender bien y que esa persona vuelva.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre pricing.

¿Qué es el pricing?

El pricing es cuánto cobras y cómo lo cobras: el número, el modelo (pago único, iguala mensual, prueba gratuita, freemium) y la política de descuentos. Es la palanca más rápida sobre el margen, porque un punto de precio entra entero en el margen bruto y un punto de volumen arrastra coste de producto y de captación detrás.

¿Cómo se fija el precio de un producto o de un servicio?

Con tres referencias. El suelo se calcula: coste directo ÷ (1 − margen objetivo); con 65 € de coste y un objetivo del 40%, el suelo son 108,33 €. El techo es lo que tu cliente gana o se ahorra contigo, y se pregunta, no se calcula. El ancla es el precio con el que te van a comparar. Tu decisión vive entre el suelo y el techo, nunca en el suelo.

¿Cuánto hay que vender de más para compensar un descuento?

Unidades de más = descuento ÷ (margen − descuento). Con un margen bruto del 35%, un descuento del 5% exige vender un 16,7% más de unidades para quedar igual; uno del 10%, un 40% más; uno del 20%, un 133% más; uno del 30%, un 600% más. Por eso el descuento es deuda de marca: alguien lo paga con margen, con posicionamiento o con clientes que ya no saben comprarte sin él.

¿Qué pasa con mis campañas si subo los precios?

Baja el listón de todos tus canales de pago. Con un margen del 35% tu ROAS mínimo es 2,86x; si subes el precio un 10% sin tocar el coste, el margen pasa al 40,9% y el mínimo baja a 2,44x. La misma campaña, con la misma puja, pasa de estar en el filo a estar holgada sin tocar un anuncio.

¿Quién decide la política de descuentos?

La dirección, y por escrito: qué porcentaje es habitual, qué porcentaje es puntual y quién lo aprueba. Si no está escrito, la política existe igual, pero la acaba fijando el comercial con más presión ese mes o el cliente que solo compra con cupón.

Términos relacionados

Los que hacen falta para usar este.

Lo que cobras y cómo lo cobras. La palanca que más mueve el margen y la que menos se toca.

DescuentoVer ficha

Rebaja sobre el precio de tarifa. No sale de la facturación: sale entero del margen, y por eso un 20% de descuento puede costar la mitad del beneficio.

Elasticidad de precioVer ficha

Cuánto cae la demanda cuando subes el precio. Casi siempre cae menos de lo que temes, y la diferencia se la queda entera el margen.

FreemiumVer ficha

Un plan gratuito para siempre, con límites. Solo funciona si el límite duele justo cuando el usuario ya ha visto el valor.

Iguala

Cobrar una cantidad fija cada mes por un servicio en vez de por proyecto. Cambia el LTV, el payback y el tipo de empresa que eres.

Prueba gratuita

Acceso completo durante un tiempo limitado. Lo que decide si convierte no son los días, sino qué obliga a hacer el usuario dentro.

Margen brutoVer ficha

Lo que queda de cada venta tras el coste directo del producto o servicio. Sin él, el ROAS no significa nada.

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