Periodo medio de cobro.
Los días que tardas de media en convertir una factura en dinero en el banco. Cada uno de esos días lo financia tu caja, y con tu facturación diaria tiene un precio exacto.
El periodo medio de cobro, o DSO (days sales outstanding), es el número de días que una empresa tarda de media en cobrar lo que factura. Se calcula dividiendo el saldo pendiente de cobro entre la facturación diaria: 600.000 € pendientes con 10.000 € facturados al día son 60 días.
También: dso · days sales outstanding · días de cobro
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Vender es la mitad. La otra mitad es cobrar.
El periodo medio de cobro mide los días que pasan, de media, entre que emites una factura y el dinero entra en el banco. En inglés lo verás como DSO, days sales outstanding. Es un número de calendario, no de rentabilidad: no dice cuánto ganas, dice cuándo lo ves. Y es la pieza del flujo de caja que más se mueve sin que cambie una sola línea de la cuenta de resultados.
Existe por un malentendido caro. La cuenta de resultados apunta la venta el día que facturas. El banco la apunta el día que cobras. Entre esas dos fechas, el margen bruto de esa venta ya está en tus números, pero no puedes pagar una nómina con él. Por eso se puede tener un EBITDA positivo y quedarse sin caja: el beneficio existe, solo que está en el banco de tu cliente.
La forma útil de leerlo es como un préstamo. Cada día de cobro es un día en que financias a tu cliente con tu dinero, sin intereses y casi siempre sin haberlo decidido. Una parte la firmaste en las condiciones de pago. La otra es retraso, y esa no la firmó nadie.
Un ejemplo aritmético que recorre toda la página, no la contabilidad de nadie: una empresa que factura 3.650.000 € al año, 10.000 € al día, pacta 30 días con sus clientes y cobra de media a 60. En un día cualquiera tiene 600.000 € fuera del banco. La mitad los pactó; la otra mitad, no.
Financiación que firmaste en las condiciones de pago. Debería estar dentro del precio.
Financiación que no firmó nadie. La pone tu caja y no la cobra nadie.
Lo que tus clientes te deben en un día cualquiera del año, con 3.650.000 € de facturación.
Una división, y los dos números en la misma moneda.
Periodo medio de cobro = saldo pendiente de cobro ÷ facturación del periodo × días del periodo. Con la facturación de un año, por 365. Con la de un trimestre, por 90. En el ejemplo: 600.000 ÷ 3.650.000 × 365 = 60 días.
Dicho al revés, que es como se usa: caja en clientes = facturación diaria × días de cobro. La recta es esa cuenta, y su pendiente es lo único que importa. Con 10.000 € facturados al día, cada día de cobro vale 10.000 €. Si mañana facturas un 20% más y sigues cobrando igual, la recta se empina y cada día pasa a valer 12.000 €. Ese es el detalle que casi nadie mira: el mismo periodo de cobro cuesta más cuanto más vendes.
Qué entra en el saldo: todas las facturas emitidas y no cobradas, las vencidas y las que todavía no vencen. Las que has descontado en el banco o cedido en factoring, también. El saldo de clientes baja cuando lo haces, pero el dinero lo ha adelantado otro y le pagas por ello. Si quieres saber lo que tarda tu cliente, y no lo que tarda tu banco, súmalas.
Qué entra en la facturación: solo la que se cobra a plazo. Si una parte de tus ventas entra al contado o con tarjeta, déjala fuera, o te saldrá un número que parece sano y esconde a los clientes que pagan tarde. Y la regla que más se rompe: el saldo de clientes de la contabilidad lleva IVA y la facturación de la cuenta de resultados no. O los dos con IVA o los dos sin él.
Si tu negocio tiene temporada, usa el último trimestre y no el año entero. El saldo de hoy lo han generado las ventas de los últimos meses, no las de hace diez.
El número que decide cuánto te cuesta crecer.
Con el periodo medio de cobro delante se hacen dos comparaciones. La primera, contra el plazo que pactaste. La segunda, contra tu caja.
Contra el plazo: la diferencia entre los días a los que cobras y los que firmaste es financiación que regalas. En el ejemplo, 30 días de retraso con 10.000 € al día son 300.000 €. Bajar de 60 a 45 días no mejora ningún margen, pero libera 150.000 € de una vez, sin vender nada más. Entre empresas en España hay además un techo legal: la ley de morosidad fija 30 días si no se pacta otro plazo, y no deja pactar más de 60.
Contra la caja, y aquí está la decisión que casi nadie toma a tiempo: crecer con un periodo de cobro largo consume caja aunque cada venta sea rentable. Si facturas más, el saldo pendiente crece en la misma proporción, y ese crecimiento lo adelanta tu banco antes de que lo pague tu cliente.
Cada venta es igual de rentable que antes, y el banco tiene menos dinero que antes.
El mismo crecimiento, y el saldo de clientes baja en vez de subir.
Las dos columnas crecen lo mismo, un 20%. A la izquierda, cobrando a 60 días, crecer deja 120.000 € más atrapados en clientes. A la derecha, bajando a 40 días a la vez, el mismo crecimiento deja 120.000 € más en el banco que hoy. Por eso el periodo de cobro va en la misma conversación que el runway y el burn rate: alarga o acorta los meses que aguantas sin tocar la rentabilidad.
Las palancas son tres, y ninguna es de administración. Cobrar por adelantado o a la firma. Cobrar por cuotas fijas en vez de por hito: una iguala mensual que se cobra a primeros de mes deja el periodo de cobro cerca de cero. Y perseguir el vencido con fecha y con nombre. El descuento por pronto pago también acorta los días, pero sale entero del margen: haz la cuenta antes de ofrecerlo, porque puede costar más que la caja que libera.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener el número y usarlo mal.
Mezclar con IVA y sin IVA
El saldo de clientes de la contabilidad lleva IVA; la facturación de la cuenta de resultados, no. Dividir uno entre otro infla el periodo un 21% con el tipo general: 60 días reales salen como 73. Y luego se toman medidas contra un retraso que, en parte, no existe.
Medirlo solo el día del cierre
Al cierre del año se suele apretar el cobro más de lo normal, y el saldo de ese día sale más bonito que el de un mes cualquiera. Calcularlo una vez al año con ese saldo da un número que no se parece al resto del año. Se mide cada mes, con la facturación de los últimos noventa días, y lo que se mira es la tendencia.
Fiarse de la media
Una media de 45 días puede ser diez clientes a 30 y uno a 180. Ese uno es el riesgo, y la media lo esconde. Pide el saldo por antigüedad, cliente a cliente. Si tu concentración de clientes es alta o tu ticket medio es grande, un solo retraso mueve el número entero y se puede llevar la caja de un trimestre.
Dejarlo en manos de administración
El periodo de cobro se decide en la propuesta, cuando se firman las condiciones de pago, no en quien reclama las facturas después. Y si el payback de un cliente se calcula con la fecha de la venta y no con la del cobro, cada día de cobro se le suma sin que nadie lo vea.
Lo que se pregunta sobre periodo medio de cobro.
¿Cómo se calcula el periodo medio de cobro?
Saldo pendiente de cobro dividido entre la facturación del periodo, multiplicado por los días del periodo: con datos anuales, por 365. Si te deben 600.000 € y facturas 3.650.000 € al año, cobras a 60 días. Saldo y facturación tienen que ir los dos con IVA o los dos sin él.
¿Qué es un buen periodo medio de cobro?
El que se parece a lo que pactaste. Cada día por encima de tu plazo es financiación que das sin haberla firmado. Entre empresas en España, la ley de morosidad fija 30 días si no se pacta otro plazo y no permite pactar más de 60.
¿Cuánta caja libera bajar el periodo medio de cobro?
Tu facturación diaria por cada día que bajes. Facturando 3.650.000 € al año, que son 10.000 € al día, pasar de 60 a 45 días de cobro libera 150.000 €. Es caja de una sola vez: no mejora el margen, pero llega sin vender nada más.
¿Qué diferencia hay entre el periodo medio de cobro y el plazo de pago?
El plazo de pago es lo que firmas con el cliente. El periodo medio de cobro es lo que pasa de verdad, de media, en todos tus clientes. La distancia entre los dos es el retraso, y es la parte que se puede recuperar sin renegociar nada.
Los que hacen falta para usar este.
Lo que cuesta traer un cliente y lo que ese cliente deja. Los números con los que se aprueba o se para una inversión.
El dinero que entra y sale de verdad de la cuenta en un periodo. Se puede tener beneficio y quedarse sin caja: pasa cuando cobras tarde y pagas pronto.
Lo que queda de cada venta tras el coste directo del producto o servicio. Sin él, el ROAS no significa nada.
Los meses que aguantas con la caja que tienes al ritmo al que la gastas. Fija cuánto puedes arriesgar en captación antes de tener que levantar dinero.
Facturación ÷ número de pedidos o clientes. Junto al margen, fija tus umbrales de inversión.
Los ingresos de un periodo divididos entre las cuentas, no entre los usuarios. En B2B es el número que manda, porque quien paga es la empresa y no cada persona que entra.
Los ingresos de un periodo divididos entre los usuarios activos de ese periodo. Enseña si el negocio crece por más gente o por más gasto de la misma gente.