EBITDA, lo que gana la operación.
Lo que gana tu negocio haciendo lo que hace, antes de que entren en la cuenta la deuda, los impuestos y las amortizaciones. Dice si la operación funciona. No dice cuánto dinero llega al banco.
El EBITDA es el beneficio de una empresa antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Se calcula restando a las ventas todos los costes de la operación, o sumando al beneficio neto los impuestos, los intereses y las amortizaciones.
También: beneficio operativo antes de amortizaciones · resultado bruto de explotación
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Lo que gana la operación, antes de que hablen el banco y Hacienda.
EBITDA son las siglas en inglés de beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. En la contabilidad española se le llama resultado bruto de explotación. Es lo que queda de lo que facturas cuando ya has pagado lo que cuesta operar —el producto, el equipo, el alquiler, el marketing— y todavía no has pagado nada de lo demás.
Existe para contestar una pregunta muy concreta: si el negocio gana dinero haciendo lo que hace. No si gana dinero su dueño, ni si la empresa tiene caja. Esas son otras preguntas y tienen otros números. El EBITDA aparta tres decisiones que no son de operación: cómo te has financiado, que son los intereses; lo que te toca pagar a Hacienda, que son los impuestos; y cómo reparte la contabilidad en varios años el coste de lo que compraste, que son las amortizaciones.
El malentendido que resuelve es el de comparar beneficios. Dos empresas pueden hacer exactamente lo mismo, con los mismos clientes y los mismos márgenes, y tener un margen neto que no se parece en nada. Una compró equipos nuevos con un préstamo; la otra no debe nada y trabaja con máquinas que terminó de amortizar hace años. El neto dice quién se queda más. El EBITDA dice que las dos operan igual de bien.
Dentro de la familia de los márgenes, cada uno corta la misma cuenta un poco más abajo. El margen bruto resta solo el coste del producto. El margen de contribución resta además todo lo que se mueve con cada venta. El EBITDA resta la operación entera, también la estructura que pagas vendas o no. Y el neto lo resta todo.
Dos caminos, y tienen que llegar al mismo sitio.
Por arriba: ventas menos todos los costes de la operación. Por abajo: beneficio neto más impuestos, intereses y amortizaciones. Si los dos caminos no dan lo mismo, hay una partida mal colocada.
Por arriba, con una empresa de ejemplo que factura 3.000.000 €: le restas 1.500.000 € de aprovisionamientos —el coste de lo que vende—, 900.000 € de personal y 300.000 € del resto de gastos de la operación: alquiler, software, marketing, la agencia, suministros. Quedan 300.000 € de EBITDA.
Por abajo, la misma empresa cierra el año con 120.000 € de beneficio neto. Le devuelves lo que se quedó por el camino: 40.000 € de impuestos, 50.000 € de intereses y 90.000 € de amortizaciones. Vuelven a salir 300.000 €.
El atajo, si tienes delante la cuenta de pérdidas y ganancias: busca el resultado de explotación y súmale la línea de amortización del inmovilizado. En el ejemplo, 210.000 € más 90.000 €. Es la cuenta que puedes hacer en dos minutos con el cierre del año pasado.
Lo que entra y lo que no. Entra todo lo que pagas por operar, y da igual que sea fijo o variable: el coste que sube con cada venta y el que pagas aunque no vendas nada. No entran los intereses, los impuestos ni las amortizaciones. Y tampoco lo extraordinario: la venta de un local, una subvención de una sola vez, la indemnización de un pleito. Todo eso puede estar metido dentro del resultado de explotación de tu cuenta y conviene sacarlo a mano, porque el año que viene no se va a repetir y el EBITDA está para medir lo que sí se repite.
Dice si la operación gana. No dice cuánto llega al banco.
El número se lee en porcentaje: margen EBITDA = EBITDA ÷ ventas. En el ejemplo, 300.000 € sobre 3.000.000 € es un 10%: de cada 100 € que facturas, 10 quedan de la operación.
Ese porcentaje se compara contigo mismo, año contra año, y con empresas de tu sector. Contra una media general no dice nada: un negocio que vende horas de equipo y uno que fabrica con máquinas viven con márgenes que no se parecen. Lo que sí dice siempre es la tendencia. Si facturas más cada año y el margen EBITDA baja, estás comprando crecimiento con operación.
Y luego está la cuenta que casi nadie hace: cuánto de ese EBITDA acaba en la cuenta del banco. El EBITDA no paga las máquinas nuevas, no espera a que te paguen los clientes y no devuelve el préstamo.
En el ejemplo, la empresa reinvierte en equipos lo mismo que amortiza, 90.000 €. Ha crecido y cobra tarde, así que tiene 80.000 € más en facturas pendientes: es su periodo medio de cobro haciendo de banco de sus clientes. Paga 50.000 € de intereses, 40.000 € de impuestos y 20.000 € de cuota del préstamo. De 300.000 € de EBITDA llegan 20.000 € a la cuenta. La operación va bien y el flujo de caja está casi a cero. Las dos cosas son verdad a la vez.
Con eso delante, el número se lee en tres situaciones. EBITDA negativo: la operación pierde dinero, y eso no se arregla con un préstamo, se arregla con precio, con margen o con estructura. Mientras tanto estás quemando caja y el burn rate te dice a qué ritmo. EBITDA positivo y caja que no sube: el problema está en el puente, en los cobros, la inversión o la deuda. EBITDA positivo y caja que sube: ahí, y solo ahí, decides cuánto reinviertes en crecer.
Una trampa de dirección: el marketing está dentro del EBITDA. Recortar captación sube el EBITDA este trimestre y te deja sin clientes nuevos dentro de dos. Si el número mejora porque has dejado de invertir en lo que te trae clientes, no ha mejorado el negocio, ha mejorado el informe. La pregunta buena no es cuánto gastas en captar, sino si lo que pagas por cada cliente —tu CAC— lo recuperas.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener el número y usarlo mal.
Olvidar que las máquinas se gastan
Las amortizaciones no son un apunte contable sin más: son el coste de lo que compraste, repartido en los años que te va a durar. Un negocio que tiene que renovar furgonetas o maquinaria cada pocos años puede enseñar un EBITDA precioso y no ganar dinero nunca. Si tu operación depende de equipos, mira el EBITDA y lo que reinviertes, siempre juntos.
Comparar al que alquila con el que compra
En la cuenta de una pyme el alquiler es gasto de la operación y resta del EBITDA. La nave comprada no: su coste se va a amortizaciones, por debajo. El mismo negocio con la nave alquilada o comprada da dos EBITDA distintos. Antes de comparar dos empresas, o dos años tuyos con decisiones distintas, mira qué tienen en propiedad.
El ajustado que se ajusta cada año
Quitar lo extraordinario está bien. El problema es cuando lo extraordinario aparece en todos los ejercicios. Una reestructuración al año no es extraordinaria, es un coste de operar. Si el EBITDA ajustado siempre sale mejor que el de verdad, el de verdad es el tuyo.
Confundirlo con lo que gana el dueño
Un EBITDA de 300.000 € no es lo que se puede repartir ni lo que se puede gastar. Lo que se reparte sale del neto; lo que se gasta, de la caja. El EBITDA dice si la máquina funciona. Lo que deja la máquina se mide más abajo.
Lo que se pregunta sobre ebitda.
¿Qué es el EBITDA en palabras sencillas?
Es lo que gana una empresa con su operación antes de pagar intereses, impuestos y amortizaciones. Responde a si el negocio gana dinero haciendo lo que hace, sin que la forma de financiarse o la contabilidad cambien la respuesta.
¿Cómo se calcula el EBITDA con la cuenta de resultados?
El atajo es coger el resultado de explotación y sumarle la amortización del inmovilizado. También sale restando a las ventas todos los costes de la operación, o sumando al beneficio neto los impuestos, los intereses y las amortizaciones. Lo extraordinario, como la venta de un local o una subvención puntual, conviene sacarlo a mano.
¿Qué diferencia hay entre el EBITDA y el beneficio neto?
El EBITDA para antes de intereses, impuestos y amortizaciones; el beneficio neto lo resta todo. Dos empresas que operan igual tienen el mismo EBITDA, pero si una tiene deuda y equipos nuevos, su beneficio neto será mucho menor.
¿Un EBITDA positivo significa que la empresa tiene caja?
No. Entre el EBITDA y la cuenta del banco están la inversión en equipos, las facturas que aún no has cobrado, los intereses, los impuestos y las cuotas de los préstamos. Una empresa puede tener un buen EBITDA y la caja casi a cero.
Los que hacen falta para usar este.
Lo que cuesta traer un cliente y lo que ese cliente deja. Los números con los que se aprueba o se para una inversión.
Lo que queda de cada venta tras el coste directo del producto o servicio. Sin él, el ROAS no significa nada.
Lo que queda de una venta después de TODOS los costes variables, no solo del coste del producto. El euro real con el que pagas la estructura.
Los euros netos de caja que se van cada mes. No es la pérdida contable: es lo que de verdad sale de la cuenta.
Los ingresos de un periodo divididos entre las cuentas, no entre los usuarios. En B2B es el número que manda, porque quien paga es la empresa y no cada persona que entra.
Los ingresos de un periodo divididos entre los usuarios activos de ese periodo. Enseña si el negocio crece por más gente o por más gasto de la misma gente.
El CAC que sale de dividir toda la inversión entre todos los clientes nuevos, mezclando el orgánico con el de pago. Vale para el consejo y engaña para decidir canal.