Rotura de stock.
Quedarte sin unidades de algo que la gente sigue queriendo comprar. No sale en ningún informe, porque una venta que no ocurre no deja rastro, y se come margen, publicidad y a veces el cliente.
Una rotura de stock es la situación en la que un producto que se sigue vendiendo se queda sin unidades disponibles. Su coste es el margen de las ventas que no se hacen, más la publicidad que sigue llevando compradores a la ficha agotada, más los clientes que se van a otra tienda.
También: sin stock · stockout · agotado
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Un producto que se vende y no está.
Una rotura de stock es quedarse sin unidades de algo que la gente sigue queriendo comprar. La ficha dice agotado, la demanda sigue llegando y no hay nada que entregar. En una tienda física se ve en la estantería vacía. En un ecommerce no lo ve nadie, y ahí empieza el problema.
Una venta que no ocurre no sale en ningún informe. El panel de la tienda enseña cero ventas de esa referencia durante una semana y no marca ningún error: cero es un número perfectamente válido. Nadie convoca una reunión por lo que no ha pasado. Por eso la rotura es de los costes más caros de una tienda y de los menos discutidos.
Cuesta tres cosas, y cada una se ve peor que la anterior. La venta: la gente que llega esos días y no puede comprar. La publicidad: si los anuncios siguen llevando gente a esa ficha, estás pagando clics hacia una página que dice que no. Y el cliente: el que llega por primera vez y se encuentra el agotado no tiene ningún motivo para volver, y el que ya te compraba aprende que otro lo tiene.
Tampoco cae al azar. Se agota antes lo que más se vende, así que la rotura suele caer sobre las referencias que sostienen la caja. La pregunta de qué pasa si mañana ese producto falta, de stock o de proveedor, es la misma que contesta el Pareto de catálogo. Esta ficha le pone precio a la respuesta.
En el ejemplo, una referencia que vende 10 unidades al día empieza con 140. Se agota el día 14 y la reposición llega el día 21: 7 días sin stock y 70 unidades de demanda que nadie atendió. La línea azul baja a cero y se queda ahí. La naranja es lo que la tienda habría vendido, y es la única de las dos que no aparece en el panel.
Se cuenta en margen, no en facturación.
Coste de la rotura = unidades que no vendiste × margen por unidad + lo que gastaste en anuncios hacia esa ficha mientras estaba agotada. Dos sumandos, y cada uno tiene su trampa.
El primero empieza por estimar la demanda. La forma honrada es mirar cuánto vendía la referencia los días que tenía stock, no la media del mes. La media del mes incluye los días a cero y te dice que el producto vendía menos de lo que vendía: la rotura se esconde a sí misma. Si el producto tiene estacionalidad, compáralo con los mismos días del año anterior, no con la semana de antes.
Después, no toda esa demanda se pierde. Una parte espera a que vuelva, sobre todo si la ficha deja apuntarse al aviso de reposición. Otra compra otra cosa tuya. El resto se va. No hay un porcentaje universal para ese reparto: el tuyo sale de mirar qué pasó la última vez, cuántos compraron en cuanto volvió el stock.
La facturación que no entró. Suena a más de lo que se ha perdido, y aun así se deja algo fuera.
El margen de esas ventas, más los anuncios que siguieron llevando gente a una ficha agotada.
Con los números del ejemplo: 70 unidades de demanda a 60 €, de las que un 30 % espera o se cambia de producto. Se van 49. Eso son 2.940 € de facturación que no entraron, y es la cifra que se suele decir en voz alta. Pero el producto que no vendiste tampoco lo compraste. Lo que has perdido es el margen bruto de esas ventas: con un 40 %, son 1.176 €.
El segundo sumando se olvida porque vive en otro informe. Si la campaña siguió sirviendo anuncios de esa referencia a 25 € al día, son 175 € pagados para llevar gente a una página que dice agotado. Ese dinero no tiene margen que descontar: se pierde entero. Sumados, la rotura ha costado 1.351 €. Menos de la mitad de lo que se diría en la reunión, y bastante más de lo que nadie había apuntado en ningún sitio.
Lo que la cuenta no lleva es el tercer coste, el cliente. Calcularlo pide saber cuánto vale uno que repite y cuántos de los que se fueron no han vuelto. Si tienes los datos de recompra, súmalo. Si no, trata la cifra como un suelo: el coste real es ese o más, nunca menos.
Primero, dejar de pagar por el agotado.
Con el número delante, las decisiones van en orden de coste: primero lo que es gratis, después lo que cuesta stock.
Lo gratis es cortar la publicidad. Un producto sin unidades no debería estar anunciándose, y que lo esté casi nunca es una decisión: es que la disponibilidad tarda en llegar a la plataforma. Eso se arregla en el feed de producto, no en la campaña. Y se corta la referencia, no la campaña entera: si la pausas para ahorrarte unos días de gasto, al reactivarla puede volver a la fase de aprendizaje y pierdes semanas por ahorrar días. En paid media la rotura tiene además un efecto de rebote: el presupuesto que iba al producto agotado se reparte entre lo que queda, que no tiene por qué ser lo que mejor convierte.
Lo que cuesta stock es evitar la siguiente. La herramienta es el punto de pedido: el nivel de unidades en el que hay que pedir para que la reposición llegue antes de tocar cero. Punto de pedido = ventas diarias × días de plazo + stock de seguridad. El stock de seguridad es el colchón para la semana en la que vendes más de lo previsto o el proveedor tarda más de lo que dijo.
En el dibujo, la referencia vende 10 al día y el proveedor tarda 7 días. Sin colchón pedirías al quedar 70 unidades. Con 30 de seguridad, pides al quedar 100. En el segundo ciclo, la semana del plazo coincide con un pico de 14 al día: se venden 98 en lugar de 70 y el stock baja a 2. No llegas a cero. Con el punto de pedido en 70te habrías quedado sin stock el día 5 del plazo y habrías perdido 28 ventas en dos días.
Y no todo se blinda igual. El colchón es dinero parado en el almacén, y tenerlo en cada referencia del catálogo cuesta más que las roturas que evita en la cola. Se pone en las que sostienen la caja y en las que tienen la ficha de producto que más convierte. En las de relleno, una rotura de vez en cuando puede ser la opción barata. Antes de un pico conocido, como rebajas, una campaña fuerte o el arranque de temporada, las ventas diarias de la fórmula no se sacan de la media: se sacan del forecast.
El veredicto es una comparación, no un umbral. A un lado, lo que te cuesta cada día sin stock, que es lo que sale abajo con tus números. Al otro, lo que te costaría evitarlo: adelantar el pedido, pagar un envío urgente al proveedor o tener esas unidades de más paradas. Si el día sin stock sale más caro, la rotura no era mala suerte: era una decisión que nadie había tomado.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener roturas y no verlas.
Pedir con la media que incluye los ceros
Tras una rotura, el informe dice que la referencia vendió menos ese mes. Si el siguiente pedido se calcula con esa media, sale más pequeño, y la siguiente rotura llega antes. Es un círculo que se alimenta solo: cuanto más se agota, menos parece que vende. La demanda se mide con los días que había stock.
Mirar el producto y no la variante
La camiseta sigue en stock, pero no queda la talla M. La tienda no lo registra como rotura y la ficha sigue recibiendo tráfico que ya no puede comprar lo que busca. Las roturas parciales son de las que menos se ven: el stock se revisa por variante, no por referencia.
Contar la facturación y olvidar los anuncios
Son dos errores en direcciones contrarias y por eso se compensan en la cabeza de quien los comete. La facturación exagera lo perdido, porque el producto que no vendiste tampoco lo pagaste. Los anuncios, que no salen en el informe de ventas, lo recortan. El coste es margen más publicidad, y ninguno de los dos números está en el mismo panel.
Blindar todo el catálogo por igual
Poner colchón en cada referencia parece prudente y es caro: llena el almacén de unidades que no rotan y deja menos caja para las que sí. El stock de seguridad se reparte por importancia, no a partes iguales. Las que sostienen la caja no se agotan nunca; las de la cola pueden agotarse alguna vez.
Lo que se pregunta sobre rotura de stock.
¿Qué es una rotura de stock?
Es quedarse sin unidades de un producto que se sigue vendiendo. En una tienda online se ve como un agotado en la ficha. Cuesta la venta que no se hace, la publicidad que sigue llevando gente a esa ficha y, a veces, el cliente que se va a otra tienda y ya no vuelve.
¿Cómo se calcula lo que cuesta una rotura de stock?
Unidades que no vendiste por el margen bruto de cada una, más lo que gastaste en anuncios hacia esa ficha mientras estaba agotada. La demanda se estima con lo que vendía la referencia los días que tenía stock, no con la media del mes, y se descuenta la parte que esperó a la reposición o compró otra cosa de la tienda.
¿Hay que parar los anuncios de un producto agotado?
Sí, pero el producto, no la campaña entera. Lo limpio es que el feed marque la referencia como agotada y el anuncio deje de salir solo. Pausar la campaña completa para ahorrar unos días de gasto puede devolverla a la fase de aprendizaje y costar más de lo que ahorra.
¿Cómo se evita una rotura de stock?
Con un punto de pedido: ventas diarias por días de plazo de reposición, más un stock de seguridad para la semana en que se vende más de lo previsto. El colchón se pone en las referencias que sostienen la caja, no en todo el catálogo, porque tener stock parado también cuesta dinero.
Los que hacen falta para usar este.
Los números propios de vender producto: catálogo, cesta, devoluciones y recurrencia.
Vender producto por internet con catálogo, cesta y checkout. Los números que lo gobiernan no son los del embudo B2B: mandan el ticket, el margen por referencia y cuántas veces vuelve el mismo cliente.
El tráfico por el que pagas de forma directa. Su precio lo fija una subasta contra tu competencia, así que se encarece solo cuando lo usas más.
El reparto real de tu catálogo: qué puñado de referencias hace la mayor parte de la facturación y del margen. Casi siempre es más desigual de lo que la tienda cree.
Ofrecer un producto distinto que acompaña al que el cliente ya se lleva. No compite con la compra: la completa.
El porcentaje de pedidos que vuelve, y lo que cuesta que vuelva. Se resta del margen, no de la facturación: por eso una tienda con buen ROAS puede estar perdiendo dinero.
El fichero con el que tu catálogo llega a Google, Meta o un marketplace: un producto por fila, con precio, stock e imagen. Casi todo lo que falla en Shopping falla aquí, no en la campaña.