Pareto de catálogo.
Ordena tus referencias por lo que facturan, acumula su peso y corta en el 80 %. Lo que queda arriba es lo que sostiene tu caja, y casi siempre son menos referencias de las que la tienda cree.
Un Pareto de catálogo es la lista de referencias de una tienda ordenada de mayor a menor facturación, con el peso acumulado de cada una, para ver qué pocas hacen la mayor parte de la venta y del margen. En la mayoría de eCommerce, el 20 % de las referencias o menos genera el 80 % de la facturación.
También: regla 80/20 · ley de pareto · análisis abc de catálogo · pareto analysis
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
El catálogo que tienes y el que te paga.
Un Pareto de catálogo es tu lista de referencias ordenada por lo que facturan, de mayor a menor, con el peso acumulado de cada una al lado. Contesta una pregunta que la ficha de la tienda no contesta: qué puñado de productos sostiene la caja. En la mayoría de eCommerce, el 20 % de las referencias, o menos, genera el 80 % de la facturación.
No es un ejercicio académico. Es la pregunta de qué pasa si mañana ese producto falta: de stock, de proveedor, de lo que sea. La tienda ve treinta, trescientas o tres mil referencias y piensa en surtido. El Pareto enseña otra cosa: cuántas de esas referencias pagan las nóminas y cuántas están ahí de acompañamiento.
El malentendido que resuelve es el de la media. “Vendemos un poco de todo” es lo que dice casi cualquier dirección antes de hacer la cuenta, y casi nunca aguanta la cuenta. Si el 80 % de tu caja depende de tres referencias, no tienes un catálogo: tienes tres apuestas y un catálogo de relleno alrededor. Y eso también es una decisión, aunque no la hayas tomado a propósito.
Un ejemplo construido para esta página, no un cliente: una tienda de 30 referencias que factura 2.125.000 € al año. Ordenadas, las 6 primeras —el 20,0 % del catálogo— hacen el 80,0 % de la venta. Las 10 siguientes hacen el 15,3 %, y las 14 últimas, casi la mitad del catálogo, el 4,7 %. Es la misma tienda pintada dos veces: arriba con una caja por referencia, abajo con cada referencia a su tamaño.
Ordenar, acumular y cortar.
No hay fórmula de una línea. Hay tres pasos: ordenas las referencias por facturación de mayor a menor, sumas su peso fila a fila y cortas donde el acumulado cruza el 80 %. Lo que queda por encima del corte es tu clase A.
La suma es lo fácil. Lo que decide si el Pareto vale algo es lo que metes en él, y hay cuatro decisiones que tomar antes de abrir la hoja. La primera es el periodo: doce meses móviles. Un trimestre suelto con estacionalidad te enseña como campeona una referencia que en marzo no vende nada.
La segunda, la unidad. Para decidir en qué se invierte, la referencia es el producto con sus variantes sumadas: las tallas y los colores de una misma prenda son una línea, no ocho. Se baja a variante solo cuando la pregunta es de stock. La tercera, qué facturación: la neta, la que se queda en caja después de devoluciones y de descuentos. Una referencia que vende mucho y vuelve mucho está inflada en el Pareto bruto, y una que solo vende con cupón también; ahí la política de descuentos se nota antes que en ningún otro informe. La cuarta, qué referencias entran: todas las que estuvieron a la venta, también las que no vendieron nada. Son las que más pesan en el almacén y las que menos se ven en el informe.
El corte que importa es el del 80 %. Si quieres separar el resto, la convención del análisis ABC pone la frontera de la B en el 95 % del acumulado: en el ejemplo deja 10 referencias en la B y 14 en la C. Es una convención, no una ley. La frontera que decide es la de la A.
Y la cuenta se hace dos veces, porque no basta con mirar ventas. La segunda pasada ordena por margen bruto en euros: venta neta de cada referencia por su margen. En el ejemplo, la venta se concentra en 6 referencias y el margen necesita 8. La nº1 en facturación hace el 30,1 % de la venta y solo el 15,9 % del margen; la sexta de la clase A cae al puesto 9 cuando se ordena por lo que deja. Son dos rankings distintos y responden a dos preguntas distintas: de qué depende tu caja y de qué depende tu beneficio.
Dos rankings cruzados, cuatro decisiones.
Con los dos Pareto delante, cada referencia cae en una de cuatro casillas: dentro o fuera de la clase A de venta, y con el margen por encima o por debajo de la media del catálogo. Cada casilla pide una cosa distinta.
Lo primero que alimentas si mañana tienes el doble de presupuesto, y lo primero que blindas: stock de seguridad y un segundo proveedor.
No merecen ni una hora más de atención de la que ya tienen. Antes de meterles más inversión, se revisan precio, coste y descuento.
La cantera. Aquí se busca la siguiente A: venta cruzada desde las que ya venden, mejor ficha y mejor sitio en el feed.
Se revisa una a una. Si completa la cesta de una A, se queda. Si solo ocupa almacén y fichas, sobra.
La casilla que más cuesta aceptar es la de arriba a la derecha. En el ejemplo, las 3 referencias que venden y no dejan hacen el 47,1 % de la venta y solo el 27,7 % del margen. Un producto que vende mucho pero deja poco margen no merece ni una hora más de atención de la que ya tiene. Y es justo el producto al que la plataforma de anuncios empuja sola, porque convierte: si tu paid media reparte por volumen de venta, está premiando a la referencia que menos te deja. El listón de cada una es su propio ROAS mínimo: la nº1, con un 16 % de margen, necesita 6,25x para empatar; la nº2, con un 42 %, empata en 2,38x.
Arriba a la izquierda está lo que se protege: 3 referencias que hacen el 32,9 % de la venta y el 46,5 % del margen. La pregunta de qué pasa si mañana falta se contesta aquí con nombre y apellidos. Y si mañana tuvieras el doble de presupuesto, la respuesta a qué alimentarías primero no debería ser “todo el catálogo por igual”: es esta casilla.
Abajo está la cantera: 18 referencias con margen por encima de la media que hoy hacen el 16,4 % de la venta. Es donde se busca la siguiente A, con venta cruzada desde las que ya venden, una ficha mejor o un sitio decente en el feed de producto. El relleno, 6 referencias con el 3,6 % de la venta, se revisa una a una: no todo lo que vende poco sobra, pero todo lo que sobra cuesta almacén, fichas y atención.
Y se revisa con la misma frecuencia que la facturación, en el tablero de mando de cada lunes, no una vez al año. Un Pareto se mueve cuando cambia la temporada, cuando entra un competidor y cuando una referencia de la A se queda dos semanas sin stock.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada. Hazlo dos veces: con facturación y con margen bruto en euros.
Cuatro formas de tener el Pareto y usarlo mal.
Hacerlo solo con ventas
El Pareto de facturación es el titular; el de margen es el que decide. El producto que más vende suele ser el que llega con más descuento, más portes regalados o más devoluciones, y ninguna de las tres cosas sale en la columna de ventas. Haz las dos pasadas y quédate con la que menos te guste.
Saber quién sostiene la caja y no tener plan
Saber que seis referencias hacen el 80 % y no tener un segundo proveedor para ninguna es conocer el riesgo y dejarlo donde estaba. La A se gestiona como una dependencia, igual que se gestiona la concentración de clientes: el mismo análisis, con referencias en vez de nombres.
Cortar la cola a ciegas
La C no es una lista de bajas. Hay referencias que venden poco solas y hacen que se venda la A: el accesorio, la recarga, la talla difícil que trae al cliente que luego compra lo demás. Antes de quitar una, mira con qué se compra.
Hacerlo una vez
Un Pareto de hace un año es la foto de otra tienda. La campeona del año pasado puede estar hoy en la B sin que nadie lo haya visto, porque el informe sigue enseñando la facturación total, y la facturación total no dice qué referencia la está haciendo.
Lo que se pregunta sobre pareto de catálogo.
¿Cómo se hace un Pareto de catálogo?
Exporta la facturación neta de los últimos doce meses por referencia, ordénala de mayor a menor, calcula el peso acumulado de cada fila sobre el total y corta donde cruce el 80 %. Las referencias que quedan por encima del corte son tu clase A. Después repite la cuenta con el margen bruto en euros.
¿Es verdad que el 20 % de los productos hace el 80 % de las ventas?
Es la regla de referencia, no una ley. En la mayoría de eCommerce el 20 % de las referencias, o menos, genera el 80 % de la facturación, pero la tuya puede ser más extrema o más repartida. Lo que importa no es que salga 20/80 exacto, sino cuántas referencias sostienen tu caja y qué pasa si una falta.
¿Qué diferencia hay entre un Pareto y un análisis ABC?
El Pareto es el método: ordenar y acumular. El ABC es la clasificación que sale de él: A hasta el 80 % del acumulado, B hasta el 95 % por convención y C el resto. La frontera que de verdad decide es la de la A.
¿El Pareto se hace con ventas o con margen?
Con los dos. Con ventas sabes de qué depende tu caja; con margen bruto en euros, de qué depende tu beneficio. Casi nunca coinciden: el producto que más vende suele ser el que llega con más descuento o con menos margen.
Los que hacen falta para usar este.
Los números propios de vender producto: catálogo, cesta, devoluciones y recurrencia.
Vender producto por internet con catálogo, cesta y checkout. Los números que lo gobiernan no son los del embudo B2B: mandan el ticket, el margen por referencia y cuántas veces vuelve el mismo cliente.
Lo que queda de cada venta tras el coste directo del producto o servicio. Sin él, el ROAS no significa nada.
Cuánta de tu facturación depende de tus mayores clientes. Con tres que pesen la mitad, una baja no es churn: es un agujero.
Ofrecer un producto distinto que acompaña al que el cliente ya se lleva. No compite con la compra: la completa.
El porcentaje de pedidos que vuelve, y lo que cuesta que vuelva. Se resta del margen, no de la facturación: por eso una tienda con buen ROAS puede estar perdiendo dinero.
El fichero con el que tu catálogo llega a Google, Meta o un marketplace: un producto por fila, con precio, stock e imagen. Casi todo lo que falla en Shopping falla aquí, no en la campaña.