GlosarioEcommerce

Ecommerce por dentro.

Vender producto por internet con catálogo, cesta y checkout. Lo difícil no es montarlo: es dirigirlo, porque los números que lo gobiernan no son los del embudo de una venta con reunión.

Ecommerce es vender producto por internet con catálogo, cesta y checkout. Lo que cambia respecto a una empresa que vende con reunión no es el canal, son los números que lo dirigen: el margen bruto por referencia, el ticket medio del pedido y cuántas veces vuelve el mismo cliente.

También: comercio electrónico · e-commerce · tienda online · online store

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Vender producto por internet cambia qué números mandan.

Un ecommerce es un negocio que vende producto por internet: catálogo, ficha, cesta y checkout. Esa parte no la discute nadie. Lo que casi nunca está resuelto es la otra mitad de la definición, la que decide cómo se dirige: qué números gobiernan ese negocio. No son los del embudo de una empresa que vende con reunión. Aquí mandan el margen bruto de cada referencia, el ticket medio de cada pedido y cuántas veces vuelve el mismo cliente.

El ecommerce tiene fama de ser el modelo de negocio más sencillo que existe. “Yo tengo un producto. Tú lo quieres. Lo compras. Te lo mando. Te lo gozas.” Cinco verbos y ya está. El melón está entre “lo quieres” y “lo compras”: ahí es donde se decide si facturas o no, y ahí es justo donde el dashboard por defecto no te enseña nada.

Porque el camino real casi nunca es entrar, ver el producto y comprar. Llega por un anuncio, aterriza en una página de categoría y no en la ficha, mira un producto y se va. Vuelve días después por un email o por retargeting, mete algo en el carrito y lo abandona. Llega, por fin, al checkout. Ve el gasto de envío. Se va.

El camino que se dibuja en la reunión3 pasos
  1. 1Ve el anuncio
  2. 2Entra en la ficha de producto
  3. 3Compra
El camino que hace el cliente10 pasos · 3 salidas
  1. 1Ve el anuncio
  2. 2Aterriza en una página de categoría, no en la ficha
  3. 3Mira un producto
  4. 4Se vaSalida 1
  5. 5Vuelve días después por un email o por retargeting
  6. 6Mete algo en el carrito
  7. 7Lo abandonaSalida 2
  8. 8Llega, por fin, al checkout
  9. 9Ve el gasto de envíoSalida 3
  10. 10Compra

Diez pasos y tres salidas contra los tres pasos del dibujo de la reunión. Esa distancia es todo el trabajo: cada salida es una decisión distinta, con un dueño distinto, y ninguna se ve en el número que se publica el lunes. La versión con recurrencia del mismo negocio —una suscripción— cambia el reparto todavía más, porque mueve el peso de la primera compra a la segunda.

Los números

Seis cifras cada semana, y la global no vale sola.

Lo que un director de ecommerce exige cada semana: conversión global y por etapa del journey, ticket medio, porcentaje de recompra a 30-90 días, ROAS de cada canal contra su propio break-even, y el Pareto del catálogo. Lo que puede ignorar sin perder nada: likes, alcance y tráfico bruto sin segmentar.

Reparto AGlobal 1,2%Ficha → carrito4%Carrito → checkout50%Checkout → compra60%Reparto BGlobal 1,2%Ficha → carrito8%Carrito → checkout30%Checkout → compra50%
Las dos filas terminan en el mismo 1,2%. En la de arriba la etapa rota es la ficha; en la de abajo, el carrito y el checkout. El número que se publica en la reunión es el mismo, y la decisión que hay que tomar no se parece en nada.

El journey se mide, como mínimo, en tres etapas: ficha de producto, carrito y checkout. La conversión global es el producto de las tres, no una cuarta métrica independiente. Por eso dos negocios pueden publicar el mismo 1,2% con problemas opuestos: uno convierte el 4% de ficha a carrito y luego aguanta bien (50% y 60%), y el otro dobla ese primer paso hasta el 8% y lo pierde después (30% y 50%). Mirando solo la global, los dos parecen el mismo negocio.

Como referencia orientativa, y no como dogma: un checkout que convierta menos del 60% de quien lo abre es un cuello de botella, y una recompra por debajo del 20% a 90 días pide revisión. Tu categoría manda sobre esos números. Y ojo con el reflejo automático: la solución no siempre es el CRO. La interfaz puede estar perfecta y el problema seguir siendo el producto, o la calidad del tráfico que le estás mandando.

El ROAS se mira canal por canal y contra tu break-even, que sale de tu margen y no de una tabla de benchmarks de internet. Hemos visto clientes con un break-even de 2 y otros con uno de 12. Uno necesitaba un 4,6x para ser rentable y estaba en 2,4x: no estaba cerca, estaba lejos, muy lejos. Y en el catálogo pasa lo mismo con la facturación: el Pareto de catálogo dice que el 20% de las referencias suele generar el 80% de la caja, pero un producto que vende mucho y deja migajas no merece ni una hora más de atención de la que ya tiene. Ese catálogo, además, sale a los canales por un feed de producto: lo que Google o Meta enseñan de cada referencia viene de ahí, no de lo que tú ves en tu web.

Nada de esto se mide sin setup. Eventos por etapa montados con Tag Manager, y el funnel completo visible dentro de la herramienta de analítica. Si tu equipo o tu agencia no puede enseñarte ese funnel dentro de la herramienta —no en un Excel aparte—, no tienes setup: tienes gráficos sueltos.

La dirección

Se empieza por el checkout, siempre.

Puedes tener la mejor campaña, el copy más afilado y el producto más deseable del catálogo. Si el checkout no convierte, nada de lo anterior importa. Es el mega-cuello de botella del negocio, y es donde empieza cualquier auditoría seria.

11 fugas, 22 puntos de severidad3 graves concentran 9 de los 22
  • GraveCostes de envío que aparecen sorpresa, solo al final
  • GraveCheckout con pasos y campos de más, el DNI incluido
  • GraveEl checkout carga lento
  • MedioObliga a crear cuenta antes de pagar
  • MedioCuesta calcular envío o gestión antes de llegar al pago
  • MedioSin logos, sin reseñas, sin forma fácil de contactar
  • MedioUna o dos opciones de envío, y encima lentas
  • MedioPrecio más alto que la competencia sin explicar por qué
  • LevePolítica de devoluciones difícil de encontrar o de leer
  • LeveUpsells por todas partes antes de pagar
  • LeveEl cupón existe, pero hay que salir de tu web a buscarlo

Once fugas, 22 puntos de severidad, y tres de ellas concentran 9. Unas son de fricción pura —crear cuenta obligatoria, campos de más, una sola opción de envío y encima lenta—; otras son de confianza —costes que aparecen tarde, precio sin explicar, cero prueba social—. Las primeras frenan el clic; las segundas frenan la tarjeta, que es donde de verdad se nota en caja. Y hay un orden: si el checkout carga lento, arregla eso antes de mirar la lista. Una fuga técnica anula cualquier otra cosa que hagas bien.

Esto no es teoría de blog. Un cliente de ecommerce dobló sus ventas sin tocar el presupuesto de medios: menos pasos, gastos de envío visibles desde el principio, navegación fuera del checkout. El ROAS no subió porque se gastara más, subió porque el negocio dejó de perder ventas ya ganadas en el último metro.

Cerradas las fugas, las palancas que quedan son de ticket y de repetición. Un order bump en el checkout sube el ticket sin tocar el tráfico. Los métodos de pago se ordenan por los que tu cliente más usa, no por el orden por defecto de la plataforma. La recuperación de carrito hay que verla: pide el último email que salió de verdad, no la pantalla de configuración. Y el upsell y el cross-sell se usan con criterio, porque el upsell aumenta el valor de la compra, no el valor de la venta: el objetivo sigue siendo que la experiencia sea buena y que esa persona vuelva.

La decisión que casi nadie toma a tiempo es la política de descuentos. El cupón no es gratis: alguien lo paga, con margen, con posicionamiento o con clientes que ya no saben comprarte sin él. Un cliente con un producto de piel muy premium llevaba meses levantando ventas a golpe de 70-90% de descuento, y sin cupón activo la gente dejaba de comprar directamente. Se arregló cerrando la etapa como un regalo y no como un recorte: un comunicado, un 30% final de despedida a la comunidad y, a partir de ahí, máximo un 5-10% en momentos puntuales. Funcionó.

Y por encima de todo eso, la pregunta de dirección: qué sigue generando caja el día que el ROAS se tuerza. El paid, tarde o temprano, colapsa —sube el CPM, entra competencia nueva a pujar por tu mismo público, cambia el algoritmo de turno—. En un ecommerce sano el paid es la lanzadera; lo que sostiene el crecimiento sin subir presupuesto cada mes es que el cliente vuelva y que otros compren porque lo han visto.

Los errores

Cuatro formas de dirigir un ecommerce a ciegas.

Dirigir con la conversión global

La global es un resumen de tres conversiones, y un resumen esconde cuál de las tres está rota. Dos negocios con el mismo 1,2% pueden necesitar decisiones opuestas. Si el informe del lunes trae un solo porcentaje, no trae información: trae una media.

Creerse el ROAS que enseña la plataforma

La plataforma te dice que va muy bien, y puede ser verdad para ella y mentira para tu cuenta de resultados. Sin contrastar ese número contra tu break-even, no sabes si estás comprando ventas o pagándolas. El coste de no hacerlo no es una diapositiva fea: es un canal sangrando mes tras mes porque nadie hizo la división.

Ordenar el catálogo por ventas y no por margen

El producto que más factura no es siempre el que más deja. Portes, comisiones de plataforma, descuentos y devoluciones salen del mismo sitio que el margen, y ninguno de los cuatro aparece en la ficha de producto. Si el 80% de tu caja depende de tres referencias, no tienes un catálogo: tienes tres apuestas y un catálogo de relleno alrededor.

Dar por montado lo que nadie ha comprobado

Todo el mundo dice que ya tiene la recuperación de carritos funcionando. Pocos han comprobado que de verdad manda el email. Lo mismo con los eventos de analítica y con el funnel: si no se puede enseñar en pantalla, no existe. Pide verlo, no que te lo describan.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre ecommerce.

¿Qué métricas tiene que revisar cada semana el director de un ecommerce?

Seis: conversión global y por etapa del journey (ficha, carrito, checkout), ticket medio, porcentaje de recompra a 30-90 días, ROAS de cada canal contra tu propio break-even, y el Pareto del catálogo. Likes, alcance y tráfico bruto sin segmentar se pueden ignorar sin perder nada.

¿Cuál es una conversión normal en un ecommerce?

No hay una cifra que sirva para todos, y la global engaña porque es el producto de tres etapas. Como referencia orientativa: un checkout que convierta menos del 60% de quien lo abre es un cuello de botella, y una recompra por debajo del 20% a 90 días pide revisión. Tu categoría manda sobre esos números.

¿Por qué se audita primero el checkout y no las campañas?

Porque es el mega-cuello de botella: puedes tener la mejor campaña y el mejor producto, que si el checkout no convierte no importa nada de lo anterior. Un cliente dobló sus ventas sin tocar el presupuesto de medios, solo quitando pasos, sacando el gasto de envío al principio y eliminando la navegación del checkout.

¿Se puede crecer en ecommerce solo con anuncios?

Durante un tiempo sí, y luego no. El paid colapsa tarde o temprano: sube el CPM, entra competencia nueva a pujar por tu mismo público, cambia el algoritmo. El paid es la lanzadera; lo que sostiene el crecimiento sin subir presupuesto cada mes es la recompra y que otros clientes compren porque lo han visto.

Reservar 30 minutos