Canal de adquisición.
Cada vía por la que entra un cliente nuevo: paid, SEO, email, comercial, partners, marketplaces, integraciones. No hay dos con el mismo CAC, y por eso el número global no sirve para decidir nada.
Un canal de adquisición es cada vía por la que un cliente nuevo llega a una empresa y acaba comprando —paid, SEO, email, comercial, partners, marketplaces o integraciones—. Existen unas 31 formas distintas de conseguir tráfico y la mayoría de empresas usan dos o tres. Cada canal se juzga con su propio CAC, su LTV y su payback, nunca con la media de la empresa.
También: acquisition channel · canal de captación
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
No es una plataforma de anuncios. Es cada puerta por la que entra un cliente.
Un canal de adquisición es cualquier vía por la que un cliente nuevo llega hasta ti y acaba comprando. Meta y Google lo son. También lo son el SEO, la newsletter, el cold email, un comercial descolgando el teléfono, un marketplace, un partner que te presenta clientes o una integración nueva de tu producto, que es un canal más aunque nadie la llame así.
El malentendido que resuelve la palabra es este: mucha dirección usa “canal” como sinónimo de “fuente de tráfico”, y con eso se deja fuera media empresa. En un negocio de venta consultiva el viaje de un cliente casi nunca empieza ni termina en la web: entra por un cold email, por una llamada, por un post en LinkedIn o por Instagram, y puede cerrarse en la misma conversación sin que la web llegue a abrirse. Hay negocios que directamente no tienen web —un entrenador personal cuyos anuncios offline tiran a WhatsApp con un CRM detrás— y tienen canales de sobra. Ninguno de esos canales aparece en un panel de analítica web.
El segundo malentendido es de escala. Existen 31 formas distintas de conseguir tráfico —pagadas, orgánicas, de producto y de comunidad—, y la mayoría de empresas usan 3 y dan por hecho que son las únicas que existen. Los canales tampoco están escritos en piedra: colar tus productos gratis en Wallapop fue growth en su momento y hoy es sencillamente un canal de adquisición más.
Las 28 celdas apagadas no son canales malos. Son canales sobre los que tu empresa no ha tomado ninguna decisión, porque nadie ha llegado a mirarlos.
Un canal no tiene número propio. Tiene cuatro, y los cuatro son suyos.
La ficha de un canal son CAC, LTV, payback y el porcentaje de la facturación que sostiene. Los cuatro se calculan canal a canal. El día que los calculas en global has perdido la única información que importaba.
El techo lo pone el cliente entero, no el presupuesto: no le des a un canal más de un tercio de lo que ese cliente te va a dejar en toda su vida. Una membresía de 20 € al mes con 18 meses de vida media deja un LTV de 360 €, así que el techo de CAC son 120 €. Y ahí es donde el número global empieza a mentir, porque el CAC de toda la empresa no es un dato: es una media ponderada por el volumen de cada canal.
Los números del dibujo son de andar por casa, y por eso mismo se siguen de cabeza. El canal A trae 50 clientes a 60 €, el B trae 30 a 120 € y el C trae 20 a 300 €. Son 100 clientes por 12.600 €, o sea un CAC global de 126 € contra un techo de 120 €. En la reunión eso suena a “vamos un pelín justos”. Un canal que te cuesta 300 € no es caro: es un canal que se come el 83 % del valor del cliente antes de que compre nada más. Eso no sale del global. Sale de exigir el cuadro de CAC contra LTV por canal, y el payback por canal, en la reunión mensual.
Qué entra en el número de cada canal es la otra mitad del trabajo, y aquí manda la atribución. El último clic te dirá que fue Google quien cerró la venta; el multi-touch te dirá que fue Meta quien la calentó tres días antes. Ninguno de los dos miente del todo y los dos pueden estar equivocados a la vez, así que el número por canal se mira con lupa, no como un marcador de fútbol.
Y qué ventana entra también se decide antes, no después. Un canal nuevo se testea con tracking limpio durante 3-4 meses, no con una campaña de una semana y una conclusión precipitada: hasta que no tienes una cohorte que haya recorrido el ciclo entero no sabes su LTV, y sin LTV no tienes veredicto, tienes una impresión.
Dos decisiones distintas: qué hago con este canal y de cuántos dependo.
La primera es canal a canal y ya tiene umbral. Cada canal se compara contra tu ROAS mínimo, que sale de tu margen bruto y de nadie más: hemos visto clientes con un break-even de 2 y clientes con un break-even de 12. Escalas si lo superas con colchón, mantienes y arreglas si estás justo encima, y matas si estás por debajo —aunque la plataforma diga que está funcionando muy bien y el gestor de la cuenta esté encantado enseñándote el gráfico.
Antes de matar nada, un aviso que ahorra dinero: el canal casi nunca es la foto completa. Si el problema parece de paid, mira antes la conversión, la propuesta de valor y el producto, en ese orden. Hemos visto cuentas impecables, buena puja y buena segmentación, que no vendían porque el problema estaba en la ficha de producto y en el checkout. Matar ese canal habría sido tirar el diagnóstico a la basura.
El reflejo contrario también cuesta caro. Cuando algo falla se analiza con lupa; cuando algo funciona no lo analiza nadie. La pregunta que convierte un canal que rinde en una receta que se repite no es por qué falla, es por qué funciona. En un eCommerce que entró convencido de que la fórmula era “crecer con ads y a partir de ahí ya veremos”, el canal que convertía de maravilla era el email, precisamente el que nadie miraba porque ya estaba puesto ahí. Se entendió por qué funcionaba, se volcó el modelo entero encima y salió un x2 mensual sostenido. El canal que funciona casi nunca es el que esperabas ni el que más presupuesto tiene.
Un canal manda y los otros dos son decoración.
Ninguno es imprescindible, y por eso ninguno te tiene cogido.
La segunda decisión no se toma canal a canal, se toma mirando la cartera entera, y es la que casi ningún comité tiene contestada: si mañana se cae tu canal principal, ¿sabes cuánto facturan los demás? Con el reparto de la izquierda te queda el 30 % de la facturación. Con el de la derecha te queda el 60 %. Es la misma empresa el día antes y dos empresas distintas el día después.
Y “caerse” no es un escenario raro. Un canal de puja se encarece solo cuando lo usas más: para gastar más tienes que abrir la segmentación, entra público menos cualificado, el CAC sube, el LTV baja y el payback se alarga hasta que el canal se come su propio margen. Por eso el papel correcto de un canal caro es acelerar a los demás y financiar el loop que sí se sostiene solo, no cargar con todo el peso. Un modelo de crecimiento que depende de un solo canal no es un modelo de crecimiento: es un canal con un PDF bonito alrededor.
Cuatro formas de tener canales y no tener cartera.
Confundir canal con plataforma
Si tu lista de canales son las pestañas que abre tu agencia por la mañana, tu lista tiene dos entradas de 31 posibles. Referidos, partners, integraciones, comunidad, marketplaces y comercial propio no aparecen en ningún panel de ads, y varios de ellos no dependen de una subasta que sube de precio sola.
Juzgarlos con el número de arriba del informe
El global es una media ponderada, y una media esconde el canal que te está desangrando dentro del canal que funciona. CAC y ROAS desglosados por canal, nunca solo la media de la cuenta, y el payback por canal encima de la mesa cada mes. Sin eso no estás decidiendo: estás confirmando lo que ya creías.
Cerrar el test en una semana
Un canal nuevo tarda 3-4 meses de tracking limpio en decir algo. Antes de eso lo único que has medido es la curva de aprendizaje de la plataforma y tu propia impaciencia. La conclusión precipitada mata canales buenos y salva canales malos con la misma facilidad.
Confundir foco con dependencia
La fragilidad disfrazada de foco es la manera más rápida de perderlo todo el día que el canal colapse. Y antes de escalar ninguno, comprueba de quién son las cuentas: máximo dos o tres administradores y siempre tuyos, la agencia añadida como socio comercial y nunca como usuario con llaves propias. Un canal que no puedes llevarte contigo no es tuyo, aunque lo pagues tú.
Lo que se pregunta sobre canal de adquisición.
¿Qué es un canal de adquisición?
Cada vía por la que un cliente nuevo llega a tu empresa y acaba comprando: paid, SEO, email, cold email, un comercial, un marketplace, un partner o una integración de tu producto. No es lo mismo que una fuente de tráfico: en venta consultiva hay canales enteros que se cierran por teléfono o por WhatsApp sin que la web llegue a abrirse.
¿Cuántos canales de adquisición existen?
Existen unas 31 formas distintas de conseguir tráfico —pagadas, orgánicas, de producto y de comunidad—. La mayoría de empresas usan dos o tres y dan por hecho que son las únicas que existen. Los otros veintiocho no son canales malos: son canales sobre los que nadie ha tomado una decisión.
¿Cómo se sabe si un canal de adquisición es rentable?
Con su CAC contra su LTV y su payback, calculados canal a canal y comparados contra tu ROAS mínimo, que sale de tu margen bruto. Nunca con el número global: el CAC de la empresa es una media ponderada, y una media puede quedarse a un 5% del techo mientras un canal se come el 83% del valor del cliente.
¿Cuánto tarda en poderse juzgar un canal nuevo?
Entre 3 y 4 meses con tracking limpio, no una campaña de una semana. Hasta que una cohorte no ha recorrido el ciclo entero no conoces su LTV, y sin LTV no tienes veredicto, tienes una impresión.
¿Cuántos canales hacen falta para no depender de uno solo?
Los suficientes para que la caída del principal no te lleve por delante. Si el principal sostiene el 70% de la facturación, el día que se cae te queda el 30%. Si sostiene el 40%, te queda el 60%. Es la misma empresa el día antes y dos empresas distintas el día después.
Los que hacen falta para usar este.
Comprar atención en una subasta: qué se paga, por qué sube y cuándo deja de salir a cuenta.
El tráfico por el que pagas de forma directa. Su precio lo fija una subasta contra tu competencia, así que se encarece solo cuando lo usas más.
Coste de adquirir un cliente (inversión ÷ clientes nuevos). Se mira por canal, nunca solo el global.
Meses que tardas en recuperar el CAC. Decide cuánta caja necesitas para crecer sin ahogarte.
Saber de dónde viene cada venta. Sin esto, cualquier decisión de inversión es el cuento de la vieja.
El punto en el que meter más dinero sube el CAC más rápido que las ventas. No es un fallo de la campaña: es el techo del canal.
Lo que te cuesta cada acción de la que la plataforma se atribuye el mérito. No es el CAC: mide dentro de la cuenta, no dentro del negocio.