Tasa de clic de un email (y CTOR).
La tasa de clic de un email dice qué parte de los correos entregados acabó en un clic. Es el primer número del canal que depende del lector y no de su programa de correo, y su pareja, el CTOR, te dice si el fallo está en abrir o en convencer.
La tasa de clic de un email, o click through rate de email, es el porcentaje de correos entregados en los que alguien hace clic en al menos un enlace: clics únicos divididos entre correos entregados. Su pareja es el CTOR, o click to open rate, que divide los mismos clics únicos entre las aperturas únicas y mide solo si el correo convenció a quien lo abrió.
También: click through rate de email · ctor · click to open rate · click rate
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
El primer número del correo que lo pone el lector.
La tasa de clic de un email mide qué parte de los correos que llegaron acabó con alguien pinchando un enlace: clics únicos entre correos entregados. De todos los números que da un envío de email marketing, es el primero que depende de lo que hace una persona y no de lo que hace su programa de correo.
La apertura no tiene esa suerte. Se apunta cuando el correo descarga una imagen invisible, y hay programas que la descargan solos al recibir el mensaje, lo mire alguien o no: por eso la tasa de apertura sube sola y dice cada año un poco menos. El clic, en cambio, lo da alguien que ha leído lo suficiente para querer ver más. Casi siempre; la excepción está en el cálculo.
Por eso es el número del canal que se puede defender delante de ventas. Guardado por contacto, y no solo como porcentaje del envío, deja de ser una estadística y pasa a ser una señal: quién ha ido a mirar la demo, el precio o el caso. La persona que ha pinchado merece la llamada antes que la que solo abrió.
Y tiene una pareja que solo existe en este canal, el CTOR (click to open rate): los mismos clics únicos, divididos esta vez entre las aperturas únicas. Una mide cuántos de los que recibieron el correo fueron a mirar. La otra, a cuántos de los que lo abrieron convenció. Con los mismos clics arriba, el cambio de denominador es lo que te dice dónde está el fallo.
De todos los que lo recibieron, ¿cuántos fueron a mirar?
De los que lo abrieron, ¿a cuántos convenció?
En el ejemplo, de 10.200 correos enviados rebotan 200 y se entregan 10.000. Los abren 3.000 personas y hacen clic 360. La tasa de clic es el 3,6% y el CTOR, el 12,0%. Mismo correo, mismos 360 clics, dos preguntas distintas contestadas.
Dos divisiones con los mismos clics, y una multiplicación que las une.
Tasa de clic = clics únicos ÷ entregados. CTOR = clics únicos ÷ aperturas únicas. Y entre las dos, la cuenta que lo explica todo: tasa de clic = tasa de apertura × CTOR. En el ejemplo, 30,0% × 12,0% = 3,6%.
Entregados, no enviados. Un correo que rebota no ha llegado a ningún buzón y no puede recibir un clic. Si divides entre enviados, una lista con direcciones muertas —el rebote duro es justo eso— baja tu tasa sin que el correo haya empeorado una coma.
Únicos, no totales. Si una persona pincha tres enlaces del mismo correo, es un clic único y tres totales. Los totales sirven para saber qué enlace funciona dentro del correo; para la tasa, cuenta personas.
Sin los clics de las máquinas. Esta es la excepción de antes. Muchos filtros de seguridad del correo de empresa siguen los enlaces de un mensaje antes de entregarlo, para comprobar que no son peligrosos, y la herramienta puede apuntarlo como clic. Si tu herramienta permite separarlos, sepáralos. Si no, el síntoma se reconoce: una dirección que pincha todos los enlaces del correo, la baja incluida, en el mismo segundo en que se entrega.
La multiplicación es la que hace útil al CTOR. Los correos A y B del dibujo dan la misma tasa de clic, el 3,6%, y no se parecen en nada. A lo abre poca gente y convence a uno de cada cinco: tiene un problema de entrada. B lo abre casi la mitad de la lista y convence a menos de uno de cada diez: tiene un problema de contenido. Si solo miras la tasa de clic, los das por iguales. Si los arreglas igual, uno de los dos arreglos está mal.
Y el CTOR tiene su propia trampa, heredada de la apertura. Como divide entre aperturas, todo lo que infla las aperturas le baja a él: si crece la parte de tu lista que lee en el correo de Apple, que cuenta como abierto todo lo que recibe, tu CTOR cae sin que el correo convenza a nadie menos. Compáralo entre envíos a la misma lista, o con las aperturas de Apple quitadas. La tasa de clic no tiene ese problema, porque su denominador son los entregados.
La tasa de clic dice que algo va mal. La pareja, dónde.
Leídas juntas, las tres tasas son un diagnóstico. Una caída de la tasa de clic del 3,6% al 2,4%, con la misma lista, puede venir de tres sitios distintos, y cada uno se arregla en un lugar diferente.
No llegó o no se abrió. Remitente, asunto, entrega. Se arregla en el envío.
Se abrió y no convenció. Oferta, contenido, botón. Se arregla en el correo.
La lista se enfría. Frecuencia, segmentos, contactos que ya no están.
Cae la apertura y el CTOR aguanta (del 30,0% al 20,0%, con el CTOR quieto en el 12,0%). Quien abre sigue haciendo clic igual; lo que ha bajado es cuánta gente abre. O el correo no ha llegado a la bandeja de entrada, y eso es entregabilidad, o el asunto y el remitente no han hecho su trabajo. No toques el contenido: está bien.
Aguanta la apertura y cae el CTOR (del 12,0% al 8,0%). El correo se ha abierto igual y ha convencido menos: la oferta, el texto o el botón. Aquí hay una regla que sirve en una secuencia de correos: un solo botón y la misma puerta en todos, porque cambiar de puerta reparte los clics. Dos salidas y ninguna tercera: la llamada a la acción y la baja. Cada enlace suelto que añades es una tercera vía que le quita clics a la que importa.
Caen las dos (apertura al 24,0%, CTOR al 10,0%). Ya no es un correo, es la lista: se está enfriando. La respuesta está en la segmentación, en separar a quien hace clic de quien hace meses que no hace nada y dejar de mandarle lo mismo a los dos.
Falta el caso que la tasa de clic no enseña: sube el clic y no suben las ventas. Ahí el correo ha hecho su trabajo y el problema está después, en la página a la que llega y en su tasa de conversión. Para verlo hace falta seguir el clic hasta la venta, con los enlaces marcados con UTM. Sin eso, el informe de envíos se queda en lo que es: “Tu agencia te reporta clics. Tú necesitas revenue.”
Y para elegir entre dos versiones de un correo, el clic es mejor juez que la apertura, porque no se dispara solo. Un test A/B de asunto se mide con la tasa de clic; uno de contenido, con el CTOR de envíos a la misma lista.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener el número y leerlo mal.
Compararla con el CTR de un anuncio
Se llaman casi igual y no se parecen. El CTR de un anuncio divide entre impresiones, gente que no te ha pedido nada. La tasa de clic de un email divide entre entregados, gente que te dio su dirección. Ponerlas en la misma tabla hace que el correo parezca un milagro o que el anuncio parezca un desastre, y ninguna de las dos cosas es verdad.
Contar todos los clics, también los de las máquinas
Clics totales en vez de únicos, y sin quitar los de los filtros de seguridad. Las dos cosas inflan el número en las listas de empresa, que son justo las que más interesan cuando vendes a empresas. Una tasa de clic que sube el mismo día en que entra un dominio corporativo grande no es un buen correo: es un antivirus.
Celebrar el CTOR sin mirar cuántos abrieron
Un CTOR del 40% con 50 aperturas son 20 personas. El CTOR dice lo bien que convence el correo a quien lo abre, no a cuánta gente llega. Sin la tasa de clic al lado, un envío que no ha llegado a casi nadie puede parecer el mejor del trimestre.
Puntuar igual todos los clics
En un lead scoring, el clic en el precio, en el logo y en las redes sociales del pie no valen lo mismo. Si los tres suman los mismos puntos, ventas acaba llamando a quien pinchó la foto. Puntúa por enlace, y puntúa más el que se acerca a comprar.
Lo que se pregunta sobre tasa de clic.
¿Cómo se calcula la tasa de clic de un email?
Clics únicos divididos entre correos entregados, por cien. Entregados y no enviados, porque un correo que rebota no puede recibir un clic; únicos y no totales, porque una persona que pincha tres enlaces cuenta una. Si tu herramienta separa los clics de los filtros de seguridad del correo de empresa, quítalos antes de dividir.
¿Qué diferencia hay entre la tasa de clic y el CTOR?
Los dos usan los mismos clics únicos y cambian de denominador. La tasa de clic divide entre entregados y mide cuántos de los que recibieron el correo fueron a mirar. El CTOR, o click to open rate, divide entre aperturas únicas y mide a cuántos de los que lo abrieron convenció. Se cumple siempre que tasa de clic = tasa de apertura × CTOR, y por eso juntos te dicen si el fallo está en abrir o en convencer.
¿Por qué ha bajado mi CTOR si el correo es igual de bueno?
Lo más probable es que hayan subido tus aperturas sin que lea más gente. El correo de Apple, con la protección de privacidad activada, cuenta como abierto todo lo que recibe, y eso infla el denominador del CTOR. Mira si ha crecido la parte de tu lista que lee en Apple, o compara la tasa de clic, que divide entre entregados y no tiene ese problema.
¿La tasa de clic de un email es lo mismo que el CTR de un anuncio?
No. El CTR de un anuncio divide los clics entre impresiones, gente que no te ha pedido nada. La tasa de clic de un email los divide entre correos entregados, gente que te dio su dirección. Son números de escalas distintas y compararlos en la misma tabla lleva a conclusiones falsas sobre los dos canales.
Los que hacen falta para usar este.
El canal que ya es tuyo: a quién le escribes, cuándo y si llega.
El único canal donde la audiencia es tuya y no la alquilas a una plataforma. Su valor no está en enviar más, sino en a quién y cuándo.
Cuántos de los que ven el anuncio lo clican. La nota que la plataforma le pone a tu creatividad antes de decidir cuánto te cobra.
Cuántos de los que llegan hacen lo que tenían que hacer, en porcentaje. Se mide por etapa: la global resume el problema pero no dice dónde está.
Emails que salen solos cuando alguien hace algo, no cuando alguien se acuerda. Se monta una vez y trabaja todos los días.
Que el correo llegue a la bandeja y no a spam. No depende del contenido tanto como de a quién le escribes y de cuánta gente te ignora.
La secuencia que recibe quien acaba de suscribirse, en el único momento en que te presta toda la atención. Se monta una vez y decide si esa dirección sirve para algo.