GlosarioConversion (CRO)

Llamada a la acción.

Lo que le pides a quien te está mirando que haga ahora. No es el botón, es la petición: una por pantalla, con un verbo concreto y diciendo qué pasa después del clic.

Una llamada a la acción, o CTA, es la petición concreta que una página, un correo o un anuncio le hace a quien lo mira: reservar, pedir presupuesto, comprar. Funciona cuando hay una sola por pantalla y dice qué se lleva la persona y qué pasa después de pulsar.

También: call to action · cta · botón de acción

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

No es el botón. Es lo que pides.

Una llamada a la acción es la petición concreta que le haces a quien está mirando: reserva, pide presupuesto, descárgate la guía, compra. Casi siempre vive en un botón, pero el botón es el soporte. Lo que se decide, lo que se prueba y lo que funciona o no funciona es la petición. Por eso existe en una landing page, en un correo, en un anuncio y en una ficha de producto, y en los cuatro sitios obedece a la misma regla.

La regla es una petición por pantalla. Pedir dos cosas a la vez no duplica las opciones de que el visitante haga algo: le obliga a decidir primero qué le estás pidiendo, y en ese segundo de duda se va. El malentendido habitual es pensar que una segunda opción “por si acaso” no resta. Resta, porque compite por la misma atención con el mismo peso.

Lo hemos visto en una web de reservas. La pantalla de elegir fechas ofrecía un botón para reservar el mismo día y, justo debajo, un “¿Necesitas otra fecha?” que contradecía al botón. Eran dos peticiones en la pantalla que más gente perdía. Se quitaron las dos, los campos de entrada y salida pasaron a ir directos con la reserva resumida debajo, y el test A/B dio un +3,30% de conversión. Un atajo que no usa la mayoría cuesta más de lo que ahorra.

Antes2 peticiones
Elige cuándo vienes
Reserva para hoy
¿Necesitas otra fecha?

Dos caminos del mismo peso visual. El visitante tiene que decidir qué le estás pidiendo antes de decidir si lo hace.

Después1 petición
Elige cuándo vienes
Entrada
Salida
Tu reserva, resumida
Reservar estas fechas

Más piezas y una sola decisión: todo lo que hay en pantalla empuja hacia el mismo botón.

Fíjate en el contador. La pantalla de la izquierda tiene 3 piezas y 2 peticiones; la de la derecha tiene 5 piezas y 1 petición. El problema nunca fue cuántas cosas hay en pantalla, sino cuántas cosas distintas le pides a la persona que las mira.

Cómo se construye

Tres partes, y ninguna es el color.

Una llamada a la acción bien escrita lleva un verbo concreto, lo que la persona se lleva al pulsar y qué pasa justo después. Si le falta alguna de las tres, el visitante tiene que completarla de cabeza, y nadie hace trabajo gratis por ti.

Texto del botónVerbo concretoLo que se llevaQué pasa después
Enviar
nonono0 de 3
Saber más
nonono0 de 3
Pide presupuesto
sísíno2 de 3
Pide presupuesto y te lo mandamos por email
sísísí3 de 3

“Enviar” y “Saber más” se quedan en 0 de 3: dicen qué hace el formulario, no qué gana quien lo rellena. “Pide presupuesto” llega a 2 de 3. La versión que añade qué pasa después llega a 3 de 3, porque quita la pregunta que frena el clic: ¿y ahora me van a llamar? La frase tiene que contestar eso antes de que nadie la pregunte.

Lo mismo vale fuera de la web. En el email marketing, un correo con tres enlaces del mismo peso es un correo sin petición; uno con un solo enlace principal sabe para qué se ha enviado. En las campañas de pago, el anuncio promete una cosa y la página tiene que pedir esa misma cosa, con las mismas palabras: si el anuncio vende la guía y la página pide una reunión, has pagado un clic para cambiar de tema.

Y la petición tiene que ser concreta y útil. “Agenda una reunión” o “visita la web” no son peticiones, son relleno. “Si quieres la calculadora, te la paso” sí lo es: dice qué das, cómo lo das y qué tiene que hacer la otra persona. Detrás de toda buena llamada hay una propuesta de valor clara; si la propuesta no se entiende, ningún texto de botón la arregla.

La regla de una petición se aplica también a lo que pasa después del clic. Si la mayoría de tus clientes compra un solo producto, el botón de comprar va directo al checkout, no a un carrito intermedio que le pide al cliente una decisión más. Y si tienes un software con recorrido guiado, ese recorrido apunta a una sola acción, no a enseñar el producto entero.

Cómo se usa

Cada paso del embudo es un clic que alguien da o no da.

Una llamada a la acción no se calcula, se decide y se prueba. Lo único medible que produce es el clic, y ese número ya tiene nombre: es la tasa de conversión de ese paso.

25%50%75%100%PASO 1PASO 2PASO 3PASO 4PASO 5DE CADA 100 QUE EMPIEZAN, CUÁNTOS SIGUEN55,34%49,26%33%26,79%42,96%37,01%24,11%19,11%OCTUBREJULIO
El mismo proceso de reserva en dos meses. Entre medias se testaron cambios de interfaz uno a uno, y el primero fue quitar una petición que competía con otra. El final pasa del 19,11% al 26,79%.

Leído así, un embudo de conversión es una fila de llamadas a la acción puestas una detrás de otra. En el proceso de reservas de cinco pasos del dibujo, en julio seguían 100 → 42,96 → 37,01 → 24,11 → 19,11 de cada 100. En octubre, 100 → 55,34 → 49,26 → 33 → 26,79. Dividido paso a paso, en julio pulsaban para seguir el 42,96%, el 86,1%, el 65,1% y el 79,3%. En octubre, el 55,34%, el 89%, el 67% y el 81,2%.

Ese desglose es lo que dice dónde mirar. El primer tramo era el que más gente perdía y es el que más se movió. No hace falta adivinar qué botón está mal: el embudo lo señala, y antes de tocar nada hay que tener los pasos medidos, porque sin ellos no hay con qué comparar.

Lo segundo es probar en lugar de opinar. Cada cambio de petición va a un test A/B, uno a uno, para saber cuál ha movido el número. En ese caso el acumulado de cambios pequeños llevó la conversión del 19% de julio al 27% de octubre, y no todos eran de llamadas a la acción: eran de interfaz. Esa es la honestidad del método. La petición es una pieza del CRO, no el CRO entero.

Y si de verdad necesitas una segunda opción, para quien todavía no está listo, que no tenga el mismo peso y que no contradiga a la primera. Un enlace discreto al pie no compite. Un segundo botón del mismo tamaño, sí.

Los errores

Cuatro formas de pedir y no conseguir nada.

Dos peticiones del mismo peso

“Pide presupuesto” y “descárgate el catálogo” en el mismo bloque, del mismo tamaño. Parece que das opciones y lo que das es trabajo: el visitante tiene que elegir antes de actuar. Una pantalla, una petición.

Un texto que describe el formulario

“Enviar”, “Continuar”, “Saber más”. Dicen qué hace la máquina, no qué gana la persona. El botón es la última frase que se lee antes de decidir: que diga lo que se lleva y qué pasa después.

Cambiar el color y llamarlo optimizar

Si detrás del botón hay un formulario con campos de más, o una página que tarda, el problema no es el botón, es la fricción que viene después. El color se prueba al final, cuando la petición y el camino ya están limpios.

Medir el clic y no lo que viene después

Un botón que recibe muchos clics y lleva a un paso que nadie completa no funciona: traslada la fuga un escalón más abajo. El CTR de una llamada se lee junto con la tasa del paso siguiente, nunca solo.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre llamada a la acción.

¿Qué es una llamada a la acción?

Es la petición concreta que le haces al visitante: reserva, pide presupuesto, compra, descárgate la guía. Suele vivir en un botón, pero lo que funciona o no funciona es la petición, no el botón. Existe igual en una landing, en un correo, en un anuncio y en una ficha de producto.

¿Cuántas llamadas a la acción debe tener una página?

Una petición por pantalla. Se puede repetir el mismo botón a lo largo del scroll, siempre al mismo sitio, pero pedir dos cosas distintas con el mismo peso obliga al visitante a decidir qué le pides antes de decidir si lo hace. En una web de reservas, quitar un atajo que competía con el botón principal dio un +3,30% de conversión en test A/B.

¿Qué texto se pone en el botón de una CTA?

Un verbo concreto, lo que la persona se lleva y qué pasa justo después: "Pide presupuesto y te lo mandamos por email" en vez de "Enviar". Si al texto le falta alguna de las tres partes, el visitante tiene que completarla de cabeza, y ahí se frena el clic.

¿Cómo se mide si una llamada a la acción funciona?

Por la tasa de conversión del paso en el que está: de los que la ven, cuántos pulsan y siguen. Se mide paso a paso dentro del embudo, se cambia una cosa cada vez en un test A/B y se lee junto con el paso siguiente, porque un clic que acaba en un formulario que nadie completa no es una conversión.

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