Lead scoring.
Puntuar cada lead por quién es y por lo que hace, para saber a quién llamar primero. Lo difícil no es el modelo: es el umbral, y el umbral lo fija la capacidad de tu equipo, no la nota.
El lead scoring es puntuar cada lead con dos bloques de criterios —el ajuste, que es quién es, y el interés, que es lo que hace— para ordenar a quién llama primero el equipo comercial. La puntuación no decide nada sin un umbral de paso, y ese umbral lo fija la capacidad comercial, no la nota.
También: puntuación de leads · scoring de leads · cualificación por puntos
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
No sirve para descartar leads. Sirve para ordenar la cola.
El lead scoring es puntuar cada lead con dos bloques de criterios —el ajuste, que es quién es, y el interés, que es lo que hace— para saber a quién se llama primero. No hay más misterio en el método. El misterio está en para qué lo quieres, y ahí casi todo el mundo se equivoca de pregunta.
La creencia habitual es que el scoring separa leads buenos de leads malos. No es eso. Un lead no es bueno o malo en abstracto: es antes o después. Lo que decide el scoring es el orden de las llamadas de mañana, y el orden importa porque el tiempo de tu equipo es finito y el de tus leads también. El que te pregunta el precio hoy y no recibe respuesta en dos días no se queda esperando: se va con otro. El que se descargó una guía y no ha vuelto no ha hecho nada mal, solo no toca todavía.
De ahí sale el error de casa, y es el gordo: un modelo que nadie usa es una columna más en el CRM. Es lo que pasa en casi todas las implantaciones. Se monta el modelo, se pinta la columna, se enseña en una reunión, y al día siguiente el comercial vuelve a llamar por orden de llegada porque nadie le ha dicho qué cambia en su mañana. La misma regla que se aplica al pipeline —un deal sin próxima acción es un deal muerto— vale aquí: una puntuación sin una acción detrás no es información, es decoración.
Los dos ejes miden cosas que no se sustituyen entre sí. El ajuste es estructural y cambia poco: en qué se parece esta empresa a las que te compran de verdad. Eso es lo que describe tu buyer persona, y por eso el ajuste se puede puntuar antes de que el lead haga nada. El interés es temporal y cambia cada semana: qué ha hecho, cuándo y cuántas veces. Sumarlos en un número está bien para ordenar; borrarlos está mal, porque el número no te dice si tienes delante a alguien que no puede comprar o a alguien que todavía no quiere.
Criterios, pesos, y una lista de vetos aparte.
Puntuación = suma de (peso del criterio × nota del criterio), dividido entre la suma de los pesos y llevado a base 100. Es la misma cuenta de cualquier auditoría con severidades: puntos que sacas entre puntos que podías sacar.
No vende todavía de forma real y repetible. No hay canal que arregle eso.
Es un problema de ventas disfrazado de problema de marketing. Más volumen lo empeora.
Traslada todo el riesgo y ninguno de los medios. No es un cliente, es una apuesta.
Sin un responsable interno con tiempo, el proyecto se para en la primera semana.
Ninguno de los cuatro resta puntos. Cualquiera de los cuatro deja la ficha fuera con la puntuación que sea.
Los criterios de ajuste no se inventan en una pizarra: se rellenan preguntando. Cuatro preguntas en el minuto dos de la primera conversación, antes de contar nada de lo tuyo, dan el bloque entero: cuánto invierte al mes en captación, qué retorno está viendo y si lo sabe medir, por qué canales capta hoy y quién ejecuta dentro. Ahí tienes presupuesto, madurez de medición, dependencia de canal y capacidad interna. Un modelo que puntúa el tamaño de la empresa y no pregunta ninguna de las cuatro está puntuando el envase.
Los pesos tampoco se votan. Un criterio entra en el modelo si separa a los que te compraron de los que no, y ese dato lo tienes: mira tus últimos cincuenta deals cerrados, ganados y perdidos, y comprueba en cuáles se cumplía cada criterio. Si se cumplía por igual en los dos grupos, el criterio no informa de nada y sobra, por muy razonable que suene. Los motivos de pérdida son la mitad de esa comparación y suelen ser la mitad que nadie mira.
La parte del interés depende de algo que no está en el modelo: que las señales lleguen. Si la web no distingue una visita a una página de servicio de una visita al blog, o si el formulario no pregunta nada que sirva para puntuar, el bloque de comportamiento se queda en aperturas de correo, que es la señal más débil que existe. Antes de montar el scoring hay que tener el tracking en pie y los formularios pensados como parte del CRO, no como un trámite al final de la página. Y el mismo criterio de multiplicar en vez de sumar que se usa para priorizar ideas con ICE vale aquí para los descalificadores: hay notas que no se compensan con otras notas.
El umbral no lo fija la nota. Lo fija tu capacidad.
Aquí está la parte que casi nadie hace y la que convierte el modelo en algo útil: decidir a partir de cuántos puntos un lead pasa a manos de ventas.
El umbral no es una nota de corte moral, del tipo “a partir de 70 es un lead bueno”. Es una cuenta de aforo. Si entran doscientos leads al mes y tu equipo atiende bien cuarenta conversaciones, el umbral es el que deja pasar cuarenta. Meter más leads que capacidad comercial no es tener un pipeline lleno: es pagar por reuniones mal atendidas. Y funciona en los dos sentidos, que es lo que sorprende en la reunión: si contratas a alguien más, el umbral baja y de golpe hay leads que ayer no se llamaban y hoy sí, sin haber tocado el modelo.
Lo que pasa al cruzar el umbral es el resto del trabajo. Un lead que pasa se convierte en un MQL, y la definición de MQL es un pacto entre marketing y ventas, no una fila de una hoja de cálculo: quién lo llama, en cuántas horas, y qué hace ventas si no le cuadra —lo devuelve con motivo, y ese motivo recalibra el modelo—. Cuando ventas lo acepta y confirma que hay problema, presupuesto y momento, deja de ser MQL y pasa a ser un SQL. Sin ese tramo escrito en el proceso comercial, el umbral es una raya en un informe.
Y los que se quedan debajo no se tiran. Se quedan en nurturing con su nota, que se mueve cuando vuelven. Un lead con ajuste alto e interés bajo es la mejor materia prima que tienes para dentro de tres meses: ya sabes que encaja. Cuando su comportamiento cambie —vuelve a la web, entra por una página de precio, abre la propuesta cuatro veces sin responder— la nota sube sola y aparece por encima del umbral sin que nadie haya hecho nada. Eso es lo que sube la tasa de cierre sin subir la inversión: no llamar a más gente, llamar en el momento correcto.
El umbral supone tus dos notas repartidas por igual entre 0 y 10. Se calcula en tu navegador: no se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener un modelo y seguir llamando por orden de llegada.
Montar el modelo y no cambiar la mañana de nadie
Es el error de casa y el más caro, porque cuesta semanas de trabajo y no se nota que ha fallado. Si al comercial no le cambia la lista por la que empieza el día, el modelo no existe. Un modelo que nadie usa es una columna más en el CRM. La prueba es de una pregunta: ¿qué hace hoy distinto de lo que hacía antes de tener la puntuación? Si la respuesta es “la mira”, no ha cambiado nada.
Puntuar solo comportamiento
Es lo que sale por defecto de cualquier herramienta, porque las aperturas y los clics son lo que la herramienta ya tiene. El resultado es un modelo que asciende al que se descarga todo y no puede comprarte, y que entierra a la empresa que encaja perfecto y ha entrado una sola vez. Sin el bloque de ajuste, el scoring premia curiosidad.
Restar puntos en vez de vetar
Un descalificador no es −20 puntos: es un no. Si resta, cualquier ficha con mucho interés lo compensa y entra igual, y entra por la puerta de delante. Los que se cuelan así son justo los que se van pronto: los clientes que no encajaban y se aceptaron por presión de caja son la mayoría de las bajas tempranas. El veto se aplica a no aceptar nuevos, ojo, no a soltar a los que ya tienes dentro.
No volver a mirarlo nunca
Un modelo de scoring caduca. Cambia el mercado, cambia tu oferta, cambia por dónde entra la gente, y los pesos que separaban ganados de perdidos hace un año ya no separan nada. Se revisa cada trimestre contra los deals cerrados del trimestre, con la misma comparación con la que se construyó. Un modelo que lleva dos años intacto no es estable: es que nadie lo ha auditado.
Lo que se pregunta sobre lead scoring.
¿Cómo se calcula la puntuación de un lead?
Puntuación = suma de (peso del criterio × nota del criterio), dividido entre la suma de los pesos y llevado a base 100. Los criterios se reparten en dos bloques: el ajuste, que es quién es el lead, y el interés, que es lo que ha hecho. Los descalificadores no entran en la suma: vetan.
¿Cómo se eligen los criterios y los pesos?
Un criterio entra en el modelo si separa a los que te compraron de los que no. Mira tus últimos cincuenta deals cerrados, ganados y perdidos, y comprueba en cuáles se cumplía cada criterio: si se cumplía por igual en los dos grupos, no informa de nada y sobra, por muy razonable que suene.
¿Dónde se pone el umbral de paso a MQL?
Donde lo deje tu capacidad, no donde te parezca que empieza un lead bueno. Si entran doscientos leads al mes y tu equipo atiende bien cuarenta conversaciones, el umbral es el que deja pasar cuarenta. Si contratas a alguien, el umbral baja sin que hayas tocado el modelo.
¿Un lead con mala puntuación se descarta?
No. Se queda en nurturing con su nota, que se mueve cuando vuelve. Un lead con ajuste alto e interés bajo es la mejor materia prima que tienes para dentro de tres meses: ya sabes que encaja. Lo que sí se descarta es el que activa un descalificador, y ese no vuelve por puntos.
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