Hard bounce.
Un rebote duro es un no para siempre: esa dirección no existe. No se reintenta y no se discute. Se saca de la lista el mismo día, porque lo que hunde el dominio no es el primer rebote, es insistir.
Un hard bounce, o rebote duro, es el rechazo permanente de un correo: el servidor del destinatario contesta con un código 5xx porque el buzón o el dominio no existen. Reintentar no cambia la respuesta, así que la dirección se suprime de la lista el mismo día; si la tasa de rebote duro de un envío pasa del 3% con 50 envíos o más, se para antes de mandar el siguiente.
También: rebote duro · rebote permanente
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Una dirección que no existe hoy no va a existir mañana.
Cuando mandas un correo, el servidor del destinatario contesta con un código. Si empieza por 5, es un rechazo permanente, y eso es un hard bounce. El caso de siempre: la dirección no existe. Alguien se fue de la empresa y le cerraron la cuenta, alguien tecleó mal su correo en un formulario, o la lista venía de un sitio donde nadie había comprobado nada. En email marketing es el único rechazo que no admite discusión.
La diferencia con un soft bounce está en el tiempo. El blando dice hoy no; el duro dice nunca. No hay reintento que cambie la respuesta, y tu herramienta lo sabe: cierra el intento al primer envío. Lo que no siempre hace es sacar esa dirección de donde de verdad vive. Muchas la suprimen solas; otras solo la marcan, y casi ninguna la quita del CRM o de la hoja de la que importaste la lista. Ahí empieza el problema: en la siguiente importación, vuelve a entrar.
Por qué importa más de lo que parece. El proveedor que recibe tus correos no ve tus intenciones, ve un patrón. Un remitente que escribe a gente que le ha dado su correo casi no tiene rebotes duros. Uno que compra listas, las raspa o escribe sin consentimiento, sí. Cada rebote duro es una prueba de que no sabes del todo a quién escribes, y esa prueba se acumula contra tu dominio. Es la parte de la entregabilidad que depende solo de ti.
El matiz que casi nadie lee: no todo 5 es una dirección muerta. El código completo tiene tres piezas —clase, tema y detalle— y la segunda es la que dice de quién es el problema.
550 5.1.1 <ana@empresa.es>: Recipient address rejected: User unknownPermanente. Ni hoy ni mañana: reintentar no cambia la respuesta.
La dirección. El problema está en a quién escribes.
El buzón concreto no existe en ese servidor.
La persona se fue de la empresa y le cerraron la cuenta, o la dirección se tecleó mal.
Sale de la lista hoy.
La empresa cerró o cambió de dominio, o hay una errata detrás de la arroba.
Sale hoy. Si es una errata evidente, se corrige.
La dirección existe. Lo que el servidor no quiere es tu correo.
No se borra. Se revisa tu remitente.
Un 5.1 habla de la dirección: el buzón no existe, o el dominio no recibe correo. Se saca. Un 5.7 habla de ti: la dirección existe y el servidor ha decidido no aceptar tu correo, por autenticación, por reputación o por política. Borrar ese contacto es tirar a una persona real y no arreglar nada, porque el siguiente correo a otra dirección de ese mismo servidor va a recibir la misma respuesta. Antes de borrar, se lee el segundo dígito.
Una división, y un mínimo de envíos.
Tasa de rebote duro = rebotes duros ÷ correos enviados, dentro del mismo envío o de la misma campaña. Enviados y no entregados, porque un rebote es justo un correo que no llegó a entregarse.
La cuenta es trivial. Lo que no es trivial es cuándo empieza a significar algo. La regla que usamos en frío es esta: la alarma salta por encima del 3%, y solo con 50 envíos o más. El dibujo enseña por qué hace falta la segunda mitad. Con un número fijo de rebotes la tasa es una hipérbola: por debajo de 34 envíos, un solo rebote ya pasa del 3%; con dos rebotes, por debajo de 67; con tres, por debajo de 100. En una campaña que lleva 30 correos, un 3,3% no es un dominio quemándose, es una persona que cambió de trabajo.
A partir de los 50 envíos el porcentaje ya se puede leer: un rebote es un 2,0%, dos son un 4,0% y tres son un 6,0%. Por debajo, lo que se mira es el número de rebotes, no la tasa.
Qué entra en el numerador. Los rechazos de dirección y de dominio, los 5.1. No entra el rebote blando mientras la cola sigue reintentando, ni los bloqueos por política, los 5.7, que se cuentan aparte porque piden la decisión contraria: uno limpia la lista y el otro te obliga a mirar tu remitente. Si las herramientas los suman en un solo “rebote”, sepáralos tú antes de leer nada.
Y el corte que de verdad sirve no es por envío, es por origen. Cada lead entró por algún sitio —un formulario, un evento, una lista importada— y los rebotes duros casi nunca se reparten por igual entre esos sitios. Una tasa global tranquila puede estar escondiendo una fuente entera de direcciones inventadas. La pregunta útil no es cuánto rebotas, es de dónde sale lo que rebota.
La dirección sale el mismo día. El envío se para si pasa del 3%.
Son dos decisiones a dos alturas distintas. La de la dirección no tiene umbral: un 5.1 sale de la lista hoy. La del envío sí lo tiene, y es la que decide si se manda el siguiente.
El dibujo es un ejemplo construido: una lista de 1.000 direcciones con 35 que ya no existen. El primer envío da 35 rebotes, un 3,5%, por encima de los 30 que marca el 3%. Si nadie las saca, el segundo envío vuelve a dar 35, y el tercero, y el sexto: 210 intentos contra buzones que no existen, y la misma alarma encendida en cada envío. Sacándolas el mismo día, se quedan en 35 y ni uno más. Insistir es lo que hunde el dominio, no el primer rebote.
Cuando un envío pasa del 3% con 50 correos o más, el buzón se está quemando. Eso no se resuelve limpiando y siguiendo: se para la campaña y se mira de dónde ha salido la lista antes de mandar nada más. En cold email la regla se aprieta todavía más por el lado de la entrada, y solo se escribe a direcciones verificadas, porque un rebote con nueve buzones calentados sale caro.
Mejor que limpiar es que no entren. El flujo de bienvenida es el detector más barato que tienes: una dirección que rebota en el primer correo es un formulario rellenado con prisa o a propósito. Si la mayoría de esos rebotes llega del formulario de un lead magnet, el problema no es la lista, es que quien quería el PDF y no tus correos ha escrito cualquier cosa. Eso se arregla en el formulario, no en la herramienta de envío.
Y la limpieza se ejecuta sola o no se ejecuta. Va dentro de la automatización: un 5.1 suprime la dirección y la marca en el CRM como inválida. Suprimir, no borrar: si la borras, la próxima importación la vuelve a traer y nadie se acuerda de por qué estaba fuera.
El 3% con 50 envíos o más es la regla de alarma que usamos en campañas en frío. Se calcula en tu navegador: no se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de limpiar y que vuelva a pasar.
Sacarla de la herramienta y no del origen
La herramienta de envío la suprime y tú das el asunto por cerrado. Pero la dirección sigue en el CRM, en la hoja del evento y en la exportación del mes que viene. Una supresión que no viaja hasta el origen es una supresión con fecha de caducidad.
Meter los bloqueos en el mismo saco
Un 5.7 no es una dirección muerta, es un servidor que no quiere tu correo. Si lo borras como si fuera un 5.1, pierdes contactos buenos y el problema de verdad —autenticación o reputación— sigue ahí para el siguiente envío.
Leer el porcentaje con veinte envíos
Con veinte correos un solo rebote es un 5%. Parar una campaña por eso es reaccionar a una persona que cambió de trabajo. Por debajo de 50 envíos se cuentan rebotes, no se calcula la tasa.
Mirar la media de la cuenta
La tasa de toda la base es una media, y una media tranquila esconde la fuente que rebota por encima del umbral. Se mira por envío y por origen, que es segmentación aplicada a la calidad de la lista. Y no esperes a verlo en la tasa de apertura: cuando cae, el dominio ya ha pagado.
Lo que se pregunta sobre hard bounce.
¿Qué es un hard bounce?
Es el rechazo permanente de un correo. El servidor del destinatario contesta con un código que empieza por 5 porque la dirección no existe: el buzón se cerró, el dominio no recibe correo o la dirección se tecleó mal. No hay reintento que lo arregle, así que la dirección sale de la lista el mismo día.
¿Qué tasa de rebote duro es aceptable?
La regla que usamos en frío es que la alarma salta por encima del 3%, y solo con 50 envíos o más. Por debajo de 50 el porcentaje engaña: con 30 envíos un solo rebote ya es un 3,3%. Cuando un envío pasa el umbral con muestra suficiente, se para y se revisa de dónde sale la lista antes de mandar el siguiente.
¿Hay que borrar un contacto que da hard bounce?
Hay que suprimirlo, que no es lo mismo que borrarlo. Suprimir es dejarlo marcado como inválido en la herramienta y en el CRM para que no vuelva a recibir nada. Si lo borras, la próxima importación de la misma lista lo vuelve a meter y nadie recuerda por qué estaba fuera.
¿Todo rechazo con código 5 es una dirección que no existe?
No. El segundo dígito del código ampliado dice de quién es el problema. Un 5.1 habla de la dirección: el buzón o el dominio no existen, y se saca. Un 5.7 es un rechazo por política: la dirección existe y lo que el servidor no acepta es tu correo, por autenticación o por reputación. Ese contacto no se borra; se revisa el remitente.
Los que hacen falta para usar este.
El canal que ya es tuyo: a quién le escribes, cuándo y si llega.
Que el correo llegue a la bandeja y no a spam. No depende del contenido tanto como de a quién le escribes y de cuánta gente te ignora.
El único canal donde la audiencia es tuya y no la alquilas a una plataforma. Su valor no está en enviar más, sino en a quién y cuándo.
Escribir a alguien que no te ha pedido nada. Funciona cuando el correo demuestra que has mirado su negocio antes de escribir.
Un contacto que ha dejado sus datos y del que todavía no sabes si compra. Cuenta como lead cuando puedes escribirle, no cuando visitó la web.
Emails que salen solos cuando alguien hace algo, no cuando alguien se acuerda. Se monta una vez y trabaja todos los días.
La secuencia que recibe quien acaba de suscribirse, en el único momento en que te presta toda la atención. Se monta una vez y decide si esa dirección sirve para algo.