GlosarioUnit economics

Rentabilidad por cliente.

Dos clientes que te facturan lo mismo pueden dejarte 8.640 € y −3.600 € en dos años. La diferencia no está en el precio: está en las horas que se llevan y en lo que costó traerlos.

La rentabilidad por cliente es lo que deja un cliente concreto después de descontar el coste directo de lo que le vendes, lo que cuesta atenderle cada mes y lo que costó captarlo. Se calcula cliente a cliente, nunca sobre la media de la cartera, porque es el número con el que se decide si se le sube el precio, se le ajusta el servicio o se le suelta.

También: customer profitability · beneficio por cliente · margen por cliente

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Una cartera no tiene un margen. Cada cliente tiene el suyo.

La rentabilidad por cliente es la cuenta de los unit economics aplicada a un cliente con nombre: lo que te factura, menos el coste directo de lo que le vendes, menos lo que cuesta atenderle, menos lo que costó traerlo. El marco —qué es una unidad y si el modelo aguanta multiplicado por mil— es cosa del término padre. Aquí se contesta una pregunta bastante más incómoda y bastante más operativa: este cliente, el que te ha escrito esta mañana, ¿te está dejando dinero?

El malentendido que resuelve es el de la media. Un panel de dirección enseña ARPA —los ingresos del periodo divididos entre las cuentas— y, si el producto se usa por personas, también ARPU. Los dos números sirven para ver si el negocio crece porque entra más gente o porque la misma gente gasta más. Y los dos son inútiles para decidir qué hacer con un cliente concreto: una media de 1.000 € al mes sale exactamente igual si los tres clientes que la componen dejan lo mismo que si uno está pagando la fiesta de los otros dos.

No es un matiz. Tres clientes con la misma factura y el mismo margen bruto pueden acabar el año en tres sitios distintos por dos cosas que no aparecen en ninguna factura: las horas que se llevan cada mes y lo que costó captarlos. Con 1.000 € de factura y un 45% de coste directo, los tres tienen 550 € de margen bruto al mes. A partir de ahí se separan.

Lo que hace útil este número no es la precisión, es la asimetría que descubre. Cuando una dirección lo calcula por primera vez, el reparto casi nunca es suave: un grupo pequeño sostiene el margen entero, un grupo mediano empata y hay una cola que resta. En el ejemplo de abajo, los tres clientes juntos dejan 510 € al mes y el 80% de ese margen lo pone uno solo. La cartera parecía sana porque la media lo estaba tapando.

Cliente A
3,5 h al mes · CAC 1.200 €
410 €

Sabe lo que quiere, escribe poco y no necesita que le rehagas el mes cada mes.

Lo que te factura1.000 €
Coste directo−450 €
Coste de servirle−140 €
Lo que deja al mes410 €
Cliente B
10 h al mes · CAC 1.200 €
150 €

Misma factura y el triple de atención. Dos reuniones fijas al mes y un reporte que nadie pidió.

Lo que te factura1.000 €
Coste directo−450 €
Coste de servirle−400 €
Lo que deja al mes150 €
Cliente C
15 h al mes · CAC 2.400 €
−50 €

Costó el doble traerlo y consume cuatro veces más horas que A. Entró con descuento y con prisa.

Lo que te factura1.000 €
Coste directo−450 €
Coste de servirle−600 €
Lo que deja al mes−50 €
El cálculo

Tres restas, y un horizonte.

Margen del cliente = (lo que te factura − el coste directo − lo que cuesta servirle) × los meses que se queda − lo que costó traerlo. Las tres restas son del mes; la multiplicación y la última resta son de toda su vida como cliente.

250 €500 €750 €1000 €1.000 €SU FACTURA−450 €COSTE DIRECTO−140 €COSTE DE SERVIR−50 €CAC REPARTIDO360 €LO QUE DEJA
Las tres restas del cliente A sobre su factura de 1.000 € al mes. La última columna, 360 €, es lo único que llega a la estructura de la empresa.

La primera resta no tiene misterio: es el coste directo de lo que le entregas. Producto, licencia, medios comprados, subcontrata. La segunda es la que casi nunca está medida y la que decide el resultado: el coste de servir a ese cliente en concreto. Horas de reuniones, de atención, de reporte y de incidencias, más lo que consuma aparte. En el cliente A son 3,5 horas al mes, 140 €. En el cliente C son 15 horas, 600 €, y se comen el margen bruto entero.

La tercera resta es el CAC, y aquí hay un error de contabilidad muy repetido: cargarlo entero en el mes en que el cliente entró. Lo que costó traerlo no es un gasto de ese mes, es una inversión que se reparte entre los meses que va a estar. Los 1.200 € que costó captar al cliente A, repartidos entre 24 meses, son 50 € al mes. Con eso, de sus 1.000 € de factura llegan 360 € a la estructura de la empresa: el 36%.

El horizonte —esos 24 meses— es la parte que más se manipula sin querer. No se elige: sale del churn. Si tu cartera pierde un 4% de clientes al mes, la vida media es de 25 meses, y poner 60 porque este cliente parece contento es escribirse un LTV a medida para que la cuenta salga. Si no tienes churn medido, usa el plazo del contrato y no un mes más.

Y hay una línea que no entra: la estructura. Alquiler, dirección, herramientas generales, administración. Repartirla entre los clientes es tentador y rompe el número, porque con la estructura dentro casi ningún cliente sobrevive y la cuenta deja de servir para decidir nada. La estructura se cubre con la suma de todos los márgenes, no cliente a cliente. Aquí se mide lo que cada uno aporta a esa suma.

La decisión

Tres palancas, y un orden para usarlas.

El umbral no hay que inventárselo. La regla de captación dice que no pagues por traer a un cliente más de un tercio de lo que te va a dejar. Leída del revés es un examen: un cliente sano devuelve al menos tres veces lo que costó traerlo. Es el mismo listón que el ratio LTV/CAC, pero aplicado a un cliente en vez de a la media de la cartera.

1,0xdevuelve el CAC
3,0xel triple, la regla
3,0xCliente B
8,2xCliente A

El cliente C no sale en la escala: su margen de vida es negativo, −1.200 €, así que no devuelve nada de los 2.400 € que costó traerlo. Está a la izquierda del cero.

Suéltalo o renegócialopor debajo de 1,0x

No llega a devolver lo que costó traerlo. Cada mes que sigue igual, resta.

Sube el precio o baja las horasde 1,0x a 3,0x

Devuelve el CAC pero sin colchón. Es el tramo donde se trabaja, no donde se despide.

Sostiene tu margena partir de 3,0x

El cliente que quieres repetir. La pregunta pasa a ser qué tienen en común los que se parecen a él.

El cliente A devuelve 8,2 veces lo que costó: 9.840 € de margen a lo largo de sus 24 meses contra 1.200 € de captación, 8.640 € netos. El cliente B se queda en 3,0 veces justas, 2.400 € netos, y ahí no hay nada que celebrar: está en el filo. El cliente C deja 1.200 € negativos de margen y costó 2.400 € traerlo, así que su veredicto son 3.600 € menos en la caja de dos años.

Con eso delante, solo hay tres cosas que hacer, y en este orden. Primero el precio: subirle un 10% no cuesta ni una hora de nadie y va entero al margen. En el cliente B, 100 € más al mes lo llevan de 3,0 a 5,0 veces sin tocar el servicio: su margen mensual pasa de 150 € a 250 €. Segundo, las horas: cambiar el formato de reunión, quitar el reporte que nadie lee, mover al cliente a lo que sí usa. Y solo tercero, soltarlo. No por antipatía ni por una discusión de un martes: porque lleva catorce meses restando y ya se han probado las otras dos palancas.

El otro reloj que hay que mirar es el payback: cuántos meses tarda el cliente en devolver lo que costó traerlo. A lo hace en 2,9 meses; B tarda 8, un tercio de su vida entera pagando su propia captación. Dos clientes pueden dar el mismo margen final y necesitar cantidades de caja muy distintas para sostenerlos, y eso lo dice el payback, no el margen.

Un aviso antes de tocar nada: esta cuenta dice quién deja margen, no quién te sostiene la facturación. Antes de soltar a un cliente hay que mirar cuánto pesa en el total, que es otra pregunta y tiene su propia respuesta en la concentración de clientes. Un cliente puede ser mediocre en margen y ser, al mismo tiempo, el 30% de tu caja.

Los números de un cliente
Lo que te deja al mes, con el CAC ya repartido360 €36,0% de lo que te factura. Es el euro con el que pagas la estructura, no su cuota.
Veces que devuelve lo que costó traerlo8,2xPor encima del triple: es el cliente que quieres repetir.
Meses en recuperar lo que costó traerlo2,9 mesesMientras no llegue a ese mes, ese cliente está pagando su propia captación.
Lo que deja en toda su vida, descontado el CAC8.640 €El número que decide si se le sube el precio, se le ajusta el servicio o se le suelta.
Lo que cuesta servirle cada mes140 €14,0% de su factura. Son horas, y las horas se pagan aunque nadie las apunte.

Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.

Los errores

Cuatro formas de tener el número y decidir mal con él.

Decidir sobre la media de la cartera

El ingreso medio por cuenta es un indicador de tendencia, no un criterio de decisión. Una media agregada no tiene clientes dentro: los tapa. Si el 80% de tu margen lo sostiene un puñado de cuentas, ese puñado es tu negocio real, y eso no se ve en ninguna cifra sumada. La captación y la rentabilidad se miden por separado y por cliente, nunca en un número único.

No contar las horas

Si nadie apunta el tiempo, el coste de servir es cero por decreto y todos los clientes salen rentables. Es el fallo más común y el más caro, porque lo que descuadra no es el precio del cliente difícil: es que su atención se paga con horas de gente que ya está en nómina y por eso no aparece en ninguna factura.

Repartir la estructura entre los clientes

Meter alquiler, dirección y herramientas generales dentro de la cuenta de cada cliente hace que ninguno sobreviva, y un número con el que todos los clientes suspenden no decide nada. Esa cuenta es otra —cuántas ventas necesitas para cubrir los fijos— y se hace una vez, para toda la empresa, no cliente a cliente.

Confundir cliente grande con cliente rentable

El que más factura suele ser el que más exige, y el que más exige es el que más horas se lleva. Ordena tu cartera por margen dejado y por facturación, y compara las dos listas: si no se parecen, tu comercial y tu cuenta de resultados están persiguiendo cosas distintas.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre rentabilidad por cliente.

¿Cómo se calcula la rentabilidad de un cliente?

Margen del cliente = (lo que te factura al mes − el coste directo de lo que le vendes − lo que cuesta servirle) × los meses que se queda − lo que costó traerlo. Los meses no se estiman: salen de tu churn. Y la estructura de la empresa no entra en esta cuenta: se cubre con la suma de los márgenes de todos los clientes, no cliente a cliente.

¿Cuándo hay que soltar a un cliente?

Cuando en toda su vida como cliente no llega a devolver lo que costó traerlo y ya has probado las otras dos palancas: subirle el precio y bajarle las horas. La regla de captación dice que no pagues más de un tercio del valor de un cliente por captarlo; leída del revés, un cliente sano devuelve al menos tres veces su coste de adquisición.

¿Por qué no sirve el ARPA para saber si un cliente es rentable?

Porque el ARPA es una media de ingresos y una media no tiene clientes dentro. Tres clientes que facturan 1.000 € al mes cada uno dan el mismo ARPA tanto si los tres dejan margen como si uno sostiene a los otros dos. El ingreso medio sirve para ver la tendencia del negocio; la decisión sobre un cliente se toma con su propia cuenta.

¿Se le puede subir el precio a un cliente que no deja margen?

Es la primera palanca que hay que probar, y la más barata: subir el precio no consume ni una hora de nadie y el aumento va entero al margen. Un cliente de 1.000 € al mes que deja 150 € de margen pasa de devolver 3 veces su captación a devolver 5 con solo 100 € más de cuota. Si el precio no se puede mover, se mueven las horas; soltarlo es la tercera opción, no la primera.

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