GlosarioRetention

Motivo de baja.

La razón por la que se va cada cliente, elegida de una lista cerrada y apuntada el mismo día. Sin ese campo, el churn es un porcentaje que no le dice a nadie qué arreglar.

El motivo de baja es la razón por la que se va cada cliente, registrada eligiendo una opción de una lista cerrada el mismo día en que comunica la baja, con la evidencia de por qué se ha elegido esa y no otra. Agrupados, los motivos explican el churn; el churn por sí solo no explica ninguno.

También: motivo de cancelación · churn reason · razón de baja

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

El campo que convierte una baja en algo que se puede arreglar.

El churn te dice cuántos clientes se han ido. El motivo de baja te dice por qué se fue cada uno. Son dos campos distintos de la misma ficha, y solo uno de los dos se puede arreglar.

Un porcentaje agregado no tiene sujeto. “Este trimestre se nos ha ido más gente” no le dice a nadie qué hacer el lunes por la mañana: ni a quién le toca, ni qué se toca, ni por dónde se empieza. El churn es el termómetro. El motivo de baja es lo que separa tener gripe de tener la ventana abierta.

El motivo de baja es la razón por la que se va cada cliente, elegida de una lista cerrada y apuntada el mismo día que se va. Las tres partes de esa frase son la ficha entera: lista cerrada, no una casilla de texto libre; el mismo día, no en la revisión del trimestre; y con la evidencia de por qué se eligió ese motivo y no otro.

Existe por una razón muy concreta: dos empresas con exactamente el mismo churn pueden tener problemas opuestos. Una vende bien y entrega mal. La otra entrega bien y le está vendiendo a quien no debería. El número agregado es idéntico, y las dos reuniones que salen de él no se parecen en nada: en una hay que rehacer las primeras cuatro semanas de un cliente nuevo, en la otra hay que decir que no a la mitad de las oportunidades que hoy se aceptan. Lo que separa un caso del otro no es un cálculo más fino del porcentaje. Es un campo que alguien rellenó bien el día que tocaba.

Su gemelo en la otra punta del embudo es el motivo de pérdida: por qué no se firmó una operación que estaba en marcha. Mismo mecanismo, distinta puerta. Uno explica por qué no entran; este explica por qué se van los que sí entraron, que casi siempre sale más caro.

El registro que no sirve

Todo correcto menos lo único que importaba

La contabilidad de la baja está perfecta. La causa, en una casilla que nadie podrá agrupar dentro de seis meses.

Fecha de bajaCorrecta
Importe perdidoCorrecto
MotivoNo interesado
Quién lo apuntaNadie en concreto
EvidenciaNinguna

Con veinte fichas así tienes el importe exacto de lo que has perdido y ni una sola pista de por qué.

El registro que sí

Cinco líneas que se pueden sumar

Ninguna tarda más de dos minutos y las cinco juntas se pueden ordenar por frecuencia y por importe.

Motivo

Uno solo, elegido de una lista de siete. El principal, no los tres que se podrían discutir.

Tipo

Accionable o ajeno. Es la partición que decide si esto entra en la lista de arreglos o no.

Fecha

El día que se comunica la baja, no el día del cierre contable ni el de la revisión trimestral.

Quién

Quien lleva la cuenta y alguien más. Dos firmas de dos minutos.

Evidencia

La frase con la que lo dijo, copiada del correo o de la llamada: Nos hemos quedado sin el presupuesto que teníamos apartado para esto.

El registro

Una lista cerrada, corta y con dueño.

Un motivo de baja no se calcula: se elige. Lo que se cuenta después, ya agrupado, es el churn. Así que lo que hay que construir no es una fórmula, es una lista. Y antes de la lista, una partición.

SE VA UN CLIENTEMOTIVO ACCIONABLE1NOAJENA2NOENTREGA3SÍCOMPETENCIA
  1. 1
    ¿La necesidad que compró sigue existiendo?

    Cerró, le compraron, se reorganizó, cambió el decisor y con él el proyecto entero. Es una fuga real y hay que contarla, pero no hay nada dentro que arreglar.

  2. 2
    ¿Llegó a usar de verdad lo que compró?

    Puesta en marcha fallida, o un arranque que le costó más tiempo del que estaba dispuesto a pagar. Pagó y nunca llegó a ver por qué.

  3. 3
    ¿Se ha ido a otro sitio a resolverlo?

    Alguien llegó con mejor propuesta o con mejor precio. Si no se lo ha llevado nadie, lo que se ha perdido es el valor percibido: el problema dejó de doler lo bastante como para seguir pagando.

Esa primera partición es la que casi nadie hace y la que más ordena: separar lo que puedes arreglar de lo que no. Hay churn real —alguien que ha perdido el valor que veía en lo que le vendes— y hay nochurn, un cliente cuya necesidad ha desaparecido por motivos que no tienen nada que ver contigo. Si vendes software para restaurantes y un cliente se te va a la competencia, eso es churn de verdad: algo se rompió y quizá se pueda arreglar. Si el restaurante cierra, eso es nochurn: una fuga real, pero no hay nada que tu equipo pudiera haber hecho distinto. Meterlos a los dos en el mismo informe solo sirve para que nadie sepa qué arreglar.

Sobre esa partición va la lista. Seis u ocho motivos, no veinte, y mutuamente excluyentes: si dos se pueden marcar a la vez, dentro de seis meses tendrás dos montones que no se pueden comparar. Los que se repiten en casi todos los negocios de suscripción o de servicio recurrente son estos: pérdida de valor percibido —el “esto ya no me interesa” silencioso—, fallo en la puesta en marcha, un arranque que costó más tiempo del que el cliente estaba dispuesto a pagar, no haber llegado nunca al momento aha, competencia con mejor propuesta y el dolor que deja de justificar el gasto.

Con tres reglas más, el campo empieza a valer algo. La primera: se apunta el mismo día. Una baja explicada tres semanas después es una reconstrucción, y la memoria reconstruye siempre a favor de quien recuerda. La segunda: no lo escribe en solitario quien pierde la cuenta. Quien la lleva tiene un interés legítimo en que el motivo sea uno que no le señale, así que hace falta una segunda firma, aunque sean dos minutos. La tercera: se guarda la evidencia, una frase literal del cliente copiada del correo o de la llamada. Sin esa frase, dentro de un año nadie sabrá si “precio” quería decir que le parecía caro o que el presupuesto se había ido a otro sitio. Esas frases, además, son el mejor material que vas a tener para actualizar tu buyer persona.

Y una baja, un motivo. Siempre hay tres razones y siempre se puede discutir cuál pesa más; el registro se queda con la principal, que es la que el cliente habría contestado si le preguntas a bocajarro por qué se va. Si de verdad hacen falta dos campos, el segundo es un matiz opcional, nunca un empate.

La decisión

El motivo no se guarda, se reparte.

Cada motivo tiene un dueño distinto y una palanca distinta. Lo que decide cuál no es el motivo en sí: es el momento del ciclo de vida en el que nació, que casi nunca es el mes en el que el cliente se fue.

Dónde nace el motivoCiclo de vida del cliente
Antes de firmar3 meses
Primeros 90 días23% del churn
Del mes 3 al 129 meses
Renovación6 meses
VentaAntes de firmar

Nunca encajaba en lo que sabes atender, o se le vendió algo distinto de lo que se entrega.

EntregaPrimeros 90 días

Arranque lento, proyecto sin dueño dentro del cliente, nadie llegó a ver el valor.

CuentaDel mes 3 al 12

Se entrega, pero ha dejado de notarse. O cambia el interlocutor y hay que volver a demostrarlo todo.

DirecciónRenovación

El gasto deja de justificarse, o alguien llega con una propuesta mejor justo cuando toca firmar.

El ancho de cada tramo es su duración en meses, no su peso en bajas. Lo que hay que leer aquí es el dueño: un motivo que nace antes de firmar no lo arregla quien entrega.

Repartir por fases es lo que evita la reunión inútil. Cuando las bajas se concentran en los primeros noventa días —y en el sector es donde cae alrededor del 23% del churn total— casi nunca es un problema de lo que entregas: es un problema de a quién le vendiste y de cómo fue la activación de las primeras semanas. Cuando se concentran en la renovación es justo al revés: entraste bien y dejaste de demostrar valor por el camino.

Nuestro propio registro dice exactamente eso. Casi todas nuestras bajas tempranas fueron clientes que nunca encajaban en el perfil que sabemos atender, aceptados por presión de caja. El motivo que acabó en la ficha no era el servicio: era que no se debió firmar. Es el tipo de conclusión que solo aparece si el campo está bien puesto, porque agregada dentro de un porcentaje esa baja se parece a cualquier otra. Por eso el ICP y la lista de motivos se leen juntos y nunca por separado: la lista de motivos es la auditoría del ICP hecha con clientes reales en vez de con opiniones.

El segundo cruce es el de siempre: los motivos no pesan lo mismo en euros. Cinco bajas pequeñas por un arranque flojo y una baja grande por precio no piden la misma reunión, aunque en el recuento sean seis. Por eso el motivo se cruza con el churn de ingresos antes de decidir nada: la lista ordenada por número de clientes y la lista ordenada por importe casi nunca coinciden, y es la segunda la que manda cuando hay que elegir en qué se trabaja este trimestre.

Tercero, se mira por cohorte. Los motivos de los clientes que entraron hace dos años describen un producto y un proceso de venta que ya no existen. Y para saber si tu número está mal o si tu categoría es así: la retención anual media en agencias de retainer se mueve entre el 75% y el 84%, y las especializadas entre el 85% y el 98%. Estar dentro del rango con todos los motivos apilados en una sola causa sigue siendo un problema; estar por debajo con los motivos repartidos y ajenos puede ser simplemente tu mercado.

Cuando el bucle se cierra, lo primero que se mueve es el LTV. En un cliente SaaS el churn pasó del 34% al 12% y los ingresos recurrentes se multiplicaron por cinco. A eso no se llega mirando el porcentaje cada mes: se llega sabiendo, baja a baja, qué se rompió y quién lo tenía que arreglar.

Los errores

Cuatro formas de tener el campo y no tener nada.

Poner “no interesado” y quedarse tan tranquilo

Si el campo dice “ya no le encajaba”, no tienes un motivo: tienes pereza de escribirlo. Precio, plazos, cambio de decisor, se lo llevó otro, cerró el negocio, nunca llegó a usarlo: eso es un motivo. Lo demás no enseña nada y encima da la sensación de que el registro está hecho, que es lo que impide que alguien lo arregle.

Dejarlo en texto libre

Con una casilla abierta acabas con cuarenta maneras de escribir lo mismo, y nadie agrupa cuarenta cadenas distintas a mano dos trimestres seguidos. La lista cerrada no es burocracia: es la única forma de que el campo se pueda sumar. El texto libre va al lado, como evidencia, nunca en lugar de la lista.

Apuntarlo tarde y desde un solo lado

Un motivo escrito semanas después, y escrito solo por quien acaba de perder la cuenta, es una versión. Casi nunca es mentira; casi siempre es la versión que menos duele. Con dos personas y con la baja del día anterior encima de la mesa, el motivo que sale suele ser otro — y suele ser uno que se puede arreglar.

Registrarlo y no cambiar nada

Un motivo que no toca ni a quién se le vende, ni las primeras semanas, ni el precio, ni el guion de la renovación, es un campo de base de datos. El bucle se cierra cuando el motivo dominante del trimestre pasado es una de las dos o tres cosas que el equipo tiene en marcha este. Si no, la próxima vez tampoco se rellenará bien: nadie mantiene un campo que no ha visto cambiar nada.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre motivo de baja.

¿En qué se diferencia el motivo de baja del churn?

El churn es el recuento: cuántos clientes o cuántos ingresos se han ido en un periodo. El motivo de baja es el campo de cada cliente que dice por qué se fue ese. El churn te avisa de que hay un problema; el motivo te dice cuál es y quién lo tiene que arreglar. Dos empresas con el mismo churn pueden tener causas opuestas.

¿Cuántos motivos de baja debe tener la lista?

Entre seis y ocho, mutuamente excluyentes y con un dueño detrás de cada uno. Con veinte opciones nadie elige la misma dos veces y los montones no se pueden comparar; con tres, todo acaba en el cajón de sastre. Y por encima de la lista, una partición previa: lo accionable por un lado y las bajas ajenas —cierres, adquisiciones, cambios de decisor— por otro.

¿Quién apunta el motivo de baja y cuándo?

Quien lleva la cuenta, el mismo día en que el cliente comunica la baja, y con una segunda persona que lo valide. El mismo día porque la memoria reconstruye a favor de quien recuerda. Con dos firmas porque quien acaba de perder la cuenta tiene un interés legítimo en que el motivo sea uno que no le señale.

¿Qué se hace con los motivos de baja una vez registrados?

Se agrupan por fase del ciclo de vida, se ponderan por importe y se leen por cohorte. Las bajas de los primeros noventa días apuntan a la venta y al arranque; las de la renovación, a haber dejado de demostrar valor. El bucle se cierra cuando el motivo dominante del trimestre pasado es una de las cosas que el equipo tiene en marcha este.

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