Growth model.
La ecuación de tu negocio escrita: qué factores multiplican los ingresos, cuánto se mueve el resultado si tocas cada uno y cuál puedes mover de verdad este trimestre. No se descarga, se fabrica con tus números.
Un growth model es la ecuación de crecimiento de una empresa: los factores que multiplican sus ingresos, cuánto mueve el resultado tocar cada uno y qué necesita cada uno para moverse. Sirve para elegir en qué palanca trabaja el equipo el trimestre siguiente, no para describir lo que ya pasó.
También: modelo de crecimiento · ecuación de crecimiento
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
No es una plantilla que se descarga. Es la ecuación de tu negocio.
Un growth model es la ecuación de tu negocio escrita en una hoja: los factores que multiplican tus ingresos, cuánto se mueve el resultado cuando tocas cada uno y qué necesita cada uno para poder tocarlo. No es un informe de lo que pasó. Es la pieza con la que se elige dónde trabaja el equipo el trimestre que viene.
El malentendido más habitual es confundirlo con un póster de pared o con una plantilla que alguien rellenó en otra empresa. No lo es. Es la diapositiva de conclusión de todo el trabajo anterior: crecemos gracias a esto, esto y esto. Es lo que te dice dónde meter el esfuerzo, el dinero y las horas, y por eso se fabrica con tus números y no se descarga con los de nadie.
La palabra que hace el trabajo es ecuación. Una lista de canales se suma: si quitas uno, pierdes su parte. Una ecuación se multiplica: si un factor se queda a cero, el resultado es cero por mucho que los otros tres vayan bien, y si uno sube, sube el producto entero. Un negocio que mete 480.000 visitas al año, convierte al 1,5%, tiene un ticket medio de 70 € y consigue 1,4 compras por cliente y año factura 705.600 €. No hay más misterio en la cuenta; el trabajo está en saber cuál de los cuatro números puedes mover tú.
Tres piezas se confunden entre ellas y hacen cosas distintas. La North Star dice a qué apuntas —a quién ayudas, cuánto y para cuándo—. El growth accounting dice de dónde vino el crecimiento del mes que ya pasó: altas, reactivados, expansión y bajas. El growth model dice qué vas a tocar a partir de mañana. Sin el tercero, los dos primeros son lectura.
Los cuatro factores no se suman, se multiplican. Por eso el modelo no es una lista de canales: si uno de los cuatro se queda a cero, el resultado es cero, y si uno sube un punto sube todo el producto. Los números son redondos a propósito, para que la cuenta se siga de cabeza.
Los factores, lo que los mueve y quién los tiene en la mano.
La ecuación cambia de forma según el modelo de negocio, pero el esqueleto es siempre el mismo: cuánta gente entra, cuánta se convierte, cuánto deja cada una y cuántas veces vuelve. Cuatro factores, y una columna al lado de cada uno con lo que hace falta para subirlo.
El dibujo enseña lo único que hay que entender de la multiplicación. Los 705.600 € del ejemplo se van a 776.160 € tocando un solo factor un 10%, a 853.776 € tocando dos y a 939.154 € tocando tres: un 33% más de facturación sin que ninguna de las tres mejoras sea heroica. Un 10% es un 10% venga del factor que venga, así que la pregunta correcta nunca es cuál pesa más — pesan igual. Es cuál puedes mover de verdad, cuánto cuesta moverlo y quién lo tiene en la mano.
Con eso claro, el modelo se arma con tres columnas y ninguna más. Primero, qué loops tienes en marcha y qué métrica genera cada uno: un loop es la parte del modelo que se retroalimenta, y es la única que compone sin que tú metas más dinero cada mes. Segundo, qué necesita cada loop para que lo vitamines, y aquí vale una respuesta tan sosa como un 20% más de presupuesto mensual. Tercero, qué otras acciones están funcionando aunque no sean loops, por qué funcionan y cómo se potencian.
Falta el marco. El modelo se mide contra tu North Star y su cascada de KPIs, porque una estrella sin cascada es una diapositiva bonita de la reunión trimestral. Y se ejecuta al ritmo de tus sprints, en horizontes de quince días. Modelo sin cascada: nadie sabe qué le toca. Modelo sin sprint: nadie lo empieza.
Hay un techo que conviene tener escrito al lado de la ecuación: el LTV. Los cuatro factores dicen cuánto puedes facturar; el LTV dice cuánto puedes pagar por cada cliente que entra por ellos. Un modelo que crece subiendo tráfico y pagando por encima de ese techo no es un growth model, es una cuenta atrás.
Un modelo sirve si cambia el sprint siguiente.
Con el modelo delante, la reunión de dirección tiene una sola pregunta encima de la mesa: qué factor tocamos este trimestre y qué dejamos quieto. Todo lo demás —el informe, la comparativa con el año pasado, la lista de ideas— es material de apoyo para contestar esa.
La respuesta casi nunca está donde se mira. Cuando algo va mal lo analizamos todos: qué ha fallado, de quién es. Cuando algo va bien no lo analiza nadie. Y ahí está la palanca barata: por qué funciona lo que ya te está funcionando, y cómo lo multiplicas. Un cliente de eCommerce llegó con el plan de siempre, crecer con anuncios y a partir de ahí ya se vería. Los anuncios no funcionaron. El email, que nadie miraba, sí — y el modelo entero se reconstruyó alrededor del email hasta crecer a x2 mensual. Si miras solo por qué no funcionan los anuncios, se te ocurren mil formas de arreglarlos. Si miras por qué sí funciona el email, lo vitaminas.
En un SaaS de varios cientos de miles de usuarios pasó lo mismo por el otro lado: llevaban meses empujando ventas sin moverlas y el cuello de botella estaba antes, en la activación. Cuando ese número subió un 1%, la facturación se movió sola. El resto del embudo ya estaba bien construido. Solo hacía falta mirar el factor correcto.
Para ordenar las candidatas, ICE: impacto, confianza y facilidad del 1 al 10, multiplicadas. El resultado ordena por dónde empezar y saca la discusión de la reunión. Y cuidado con el volumen: por debajo de 8.000 usuarios al mes por URL un test A/B deja de ser representativo, que es el caso de la mayoría de las empresas de 2 a 5 millones. Por debajo de ese suelo se decide con research cualitativo —grabaciones, mapas de calor, entrevistas—, no con una prueba que no puede concluir nada. Hemos visto proyectos que tocando cuatro o cinco cosas logran más que otros que lanzan quince tests a la semana durante meses.
Y antes de cerrar el trimestre, la pregunta incómoda: cuánto de esto depende de un solo sitio. La concentración de canal no se ve en la cuenta de resultados hasta el día que se ve de golpe.
Un canal hace casi tres cuartos de la caja.
El mayor sigue siendo el mayor, pero no es el negocio.
Es la misma facturación de 705.600 € repartida de dos maneras. Con el 70% en un canal, una caída del 30% en ese canal se lleva 148.176 €, el 21% del negocio. Con el 40%, la misma caída se lleva 84.672 €, el 12%. Nada ha cambiado en el producto ni en el equipo: solo el reparto. Está muy bien que tu motor sea la newsletter, pero no es jugarse todas las cartas a una sola baza.
El modelo se convierte en trabajo cuando entra en el sprint con dos etiquetas: acciones CORE, las que sostienen el motor, y complementarias, las que se van despejando. Al cierre del sprint, la retrospectiva Starfish en tres preguntas —qué mantenemos o potenciamos, qué incorporamos, qué eliminamos o reorientamos— y el modelo se corrige con lo que ha pasado, no con lo que se pensaba en enero. Documéntalo todo. Es lo único que te permite mirar atrás dentro de tres meses y saber qué funcionó de verdad.
Cuatro formas de tener un growth model que no mueve nada.
Descargarlo en vez de fabricarlo
Una plantilla de otra empresa te da la forma de su ecuación, no la tuya. Sus cuatro factores tienen otros valores, otros techos y otros dueños, y el factor que a ellos les sobraba puede ser justo el que a ti te falta. El modelo no es el diagrama: es el ejercicio de rellenarlo con tus números y descubrir, mientras lo rellenas, cuál de ellos no sabes.
Un solo canal con un PDF bonito alrededor
Un growth model que depende de un solo canal no es un growth model: es un canal con un PDF bonito alrededor. La fragilidad disfrazada de foco es la manera más rápida de perderlo todo el día que ese canal colapse — un cambio de algoritmo, un cambio de puja, una cuenta bloqueada. El segundo canal se abre con presupuesto y tiempo propios cuando el primero todavía funciona, y eso es lo que distingue la diversificación del parche de urgencia.
Confundir la chiripa con la receta
En una empresa de viajes se cambió la imagen de una landing porque la que había era de relleno, y la que entró fue un templo con árboles en Tailandia, elegida sin pensar en el destino ni un segundo. Ese año Tailandia se puso de moda por su cuenta y las reservas se multiplicaron por cien. No fue growth: fue coincidir con un momento. La foto acompañó, no causó. Sin el porqué, un pico es ruido: lo replicas donde no toca y no entiendes por qué deja de funcionar.
Un modelo que no cambia ninguna decisión
Hay una versión de la dirección que consiste en decir “eso os lo dejo a vosotros, haced lo que queráis mientras facturemos X”. El fin justifica los medios y el medio nunca se analiza. Un modelo que sale de esa reunión y no cambia el sprint siguiente es una métrica de vanidad con formato de diapositiva: se enseña, sube, y nadie hace nada distinto el lunes.
Lo que se pregunta sobre growth model.
¿Qué es un growth model y para qué sirve?
Es la ecuación de tu negocio: los factores que multiplican los ingresos —tráfico, conversión, ticket y recurrencia en la forma más común—, cuánto mueve el resultado tocar cada uno y qué hace falta para tocarlo. Sirve para una sola cosa: elegir dónde trabaja el equipo el trimestre que viene.
¿Qué lleva dentro un growth model?
Tres columnas y ninguna más: qué loops tienes en marcha y qué métrica genera cada uno, qué necesita cada loop para que lo vitamines —puede ser tan simple como un 20% más de presupuesto mensual— y qué otras acciones están funcionando aunque no sean loops, por qué y cómo se potencian. Todo medido contra la North Star y ejecutado en sprints de quince días.
¿En qué se diferencia un growth model de una North Star?
La North Star dice a qué apuntas: a quién ayudas, cuánto y para cuándo. El growth model dice cómo llegas y qué vas a tocar primero. Una North Star sin modelo es una diapositiva bonita de la reunión trimestral; un modelo sin North Star es una lista de acciones sin nada que las ordene.
¿Cada cuánto se revisa un growth model?
Al cierre de cada sprint, en horizontes de quince días, con la retrospectiva en tres preguntas: qué mantenemos o potenciamos, qué incorporamos y qué eliminamos o reorientamos. La North Star aguanta de seis meses a un año sin tocarla; el modelo se corrige con lo que pasa.
Los que hacen falta para usar este.
Cómo se traduce una misión en indicadores y en trabajo de dos semanas.
La misión medible: a quién ayudas, cuánto y para cuándo. La facturación es su consecuencia, no la métrica.
Motor de crecimiento donde parte del output vuelve a la entrada (referral, UGC, reinversión). Compone; el funnel no.
Lo que un cliente te deja durante toda su vida como cliente. El techo real de lo que puedes pagar por captarlo.
Las dos o tres acciones del sprint que mueven el objetivo. Si se caen, el sprint no ha servido aunque todo lo demás esté hecho.
La ficha de la persona que decide dentro del cliente: qué le preocupa, qué le hace decir que no y con qué palabras lo dice.
El porcentaje de la facturación que entra por un solo canal. Pasado cierto peso, un cambio de algoritmo o de puja te toca la caja entera.