Growth accounting.
Tu recurrente sube un poco y parece estable. El growth accounting parte esa variación en cinco piezas y te enseña si el mes fue tranquilo o fue mucha entrada tapando mucha salida.
El growth accounting es la descomposición del crecimiento de un periodo en cinco componentes —altas, reactivados, expansión, contracción y pérdidas— cuya suma tiene que dar exactamente la variación neta. Sirve para distinguir un mes plano de verdad de un mes en el que entra mucho y sale casi lo mismo.
También: contabilidad del crecimiento · descomposición del crecimiento · análisis de altas y bajas
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Un mes plano puede ser un mes tranquilo o un empate a cuchilladas.
El growth accounting es la contabilidad del crecimiento: partir la variación de un periodo en las cinco cosas que la producen —altas, reactivados, expansión, contracción y pérdidas— y comprobar que los cinco suman exactamente lo que se ha movido. No es un indicador más para el tablero de mando. Es la auditoría del indicador que ya tienes.
Existe porque el número neto miente por omisión. Tu ingreso recurrente sube +400 € y ese dato es verdad, pero no dice nada de lo que ha pasado dentro del mes. Con la serie de este mes de ejemplo, para conseguir esos 400 € han entrado 17.700 € y han salido 17.300 €. El neto es el resto de una resta entre dos números casi iguales, y de los dos no se habla nunca.
El malentendido que resuelve es el de dirección: la sensación de que el negocio está estable cuando lo que está es empatado. La lógica de fondo de un negocio recurrente no es de altas, es de retención, y cuantos más registros metas por arriba sin resolver eso, más rápido llenas un cubo con un agujero en el fondo. Mirar solo el total es mirar el nivel del cubo sin mirar el agujero — y ahí es donde el total pasa de ser un KPI a ser una métrica de vanidad: miras los números que te hacen sentir bien, no los que dirigen la empresa.
La descomposición del último mes de la serie, con el recurrente arrancando en 101.900 €, se lee así.
Cinco piezas, y tienen que sumar.
Variación neta = altas + reactivados + expansión − contracción − pérdidas. La gracia no está en la fórmula, está en que es una identidad: si los cinco componentes no dan la variación que enseña tu facturación, el fallo está en la clasificación y no en el crecimiento.
Cada componente tiene una definición estrecha, y estrecharla es la mitad del trabajo. Altas es recurrente de clientes que no existían el mes anterior. Reactivados es recurrente de clientes que ya se habían ido y han vuelto: si los metes en altas, tu coste de captación sale más barato de lo que es y tu reactivación desaparece como palanca porque nadie la mide. Expansión es lo que suben los que ya eran clientes —más plan, más usuarios, más pedidos—, o sea el upsell convertido en euros. Contracción es lo que bajan los que siguen siendo clientes: no es una baja, pero resta igual y suele ser el aviso de la baja del trimestre que viene. Pérdidas es el recurrente de los que se han ido del todo, que es el churn de ingresos del mes.
Un cliente entra en un componente y solo en uno. Ese es el punto donde casi todas las hojas de cálculo se rompen: el que baja de plan y luego se va aparece dos veces, el que sube y baja en el mismo mes se compensa a sí mismo y desaparece, y el recurrente que cambia por una subida de precio no es expansión de nadie. Si al cerrar el mes la suma no cuadra, no busques el error en el crecimiento: busca el movimiento que has clasificado dos veces o ninguna.
Con los cinco componentes ya limpios, el resumen del mes cabe en una división: quick ratio = lo que entra ÷ lo que sale. Por encima de 1,00 el negocio crece; por debajo, se encoge. En el último mes de la serie sale 1,02, que es la forma corta de decir que el negocio está empatando.
Seis meses: 92.000 € de entrada bruta contra 89.700 € de salida bruta. La columna de la derecha es lo único que llega al informe de dirección, y es la más pequeña de las tres.
Seis meses seguidos así dan un crecimiento de +2,3%: de 100.000 € a 102.300 €. Para eso se han movido 181.700 € brutos, o sea 79 € de movimiento por cada euro que se ha quedado. Un negocio con esta rotación no tiene un problema de crecimiento: tiene un problema de retención que se está pagando con presupuesto de captación.
Dos avisos de contabilidad. Uno: esto se calcula sobre recurrente, no sobre facturación del mes; si mezclas cobros anuales con mensuales sin normalizar, los cinco componentes dejan de ser comparables entre meses. Y dos: la descomposición dice cuánto se ha ido, no quién. Para saber si el que se va es de una camada concreta hace falta abrir cohortes, y ahí es donde deja de ser contabilidad y empieza a ser diagnóstico.
La decisión que cambia es dónde va el dinero del trimestre.
Sin descomponer, un mes plano se lee siempre igual: hay que vender más. Con la descomposición delante, el mismo mes plano tiene dos lecturas opuestas y solo una es la tuya.
Si el neto es plano con brutos pequeños, el problema es de entrada: no hay volumen suficiente para que se note nada, y el dinero va a captación. Si el neto es plano con brutos grandes —el caso de la serie de esta página— el problema es de salida, y meter más presupuesto en medios es pagar por rellenar el cubo al ritmo al que se vacía. La misma cifra de arriba, dos presupuestos distintos.
Y hay una comprobación que se hace en dos minutos y que casi nunca se hace: mover un 20% cada palanca, por separado, y ver cuál mueve más el neto. Con los números del último mes de la serie, la que se pide siempre en la reunión no gana.
Un quick ratio de 1,02: entra un poco más de lo que sale, y eso es todo el crecimiento.
Es la palanca que se pide siempre, porque es la que se puede comprar con presupuesto de medios.
Nadie la pide en la reunión de presupuesto, y con estos números es la que más mueve el neto.
Un 20% más de altas y reactivados deja el neto en +3.160 € al mes. Un 20% menos de pérdidas lo deja en +3.240 €. Y un 20% menos de contracción, que es la palanca de la que no habla nadie, lo deja en +1.020 €. Las dos primeras acaban casi empatadas —960 € de diferencia a doce meses— y ese empate ya es la noticia: el mismo movimiento porcentual rinde lo mismo por los dos lados, salvo que uno de los dos se compra con presupuesto de medios y el otro no. No es que captar no sirva: es que cuando las pérdidas son el componente más grande del mes, nadie ha comprobado si el euro rinde más en el lado que sangra.
Tres cosas que salen del cuadro y que se pueden llevar al comité tal cual. La primera: el quick ratio es el titular, porque contesta en un número si el negocio crece o se encoge, y se puede exigir cada mes junto al churn y a la variación neta. La segunda: la contracción es un indicador adelantado, así que un mes de contracción alta con pérdidas normales es un mes en el que hay que llamar a clientes, no analizar campañas — el churn no se arregla en el mes en que se va el cliente. Y la tercera: esto se revisa cada mes, no una vez al trimestre cuando algo ya se ha roto. El crecimiento no son explosiones aisladas, es crecimiento sostenido que se acumula, y la única forma de saber si se está acumulando es mirar los cinco componentes en vez del total.
Con los cinco números de tu último mes, el cuadro sale aquí. No hace falta cerrar la contabilidad: con lo que te acuerdes de memoria ya se ve de qué lado está el problema.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de descomponer el crecimiento y no enterarte de nada.
Contar reactivados como altas
Es el error más común y el que más daño hace, porque estropea dos cuentas a la vez. Infla las altas, así que tu coste de captación parece más bajo de lo que es; y borra la reactivación del mapa, así que la palanca más barata que tienes deja de existir en el informe. Un cliente que vuelve no se capta, se recupera, y no cuesta lo mismo.
Meter la contracción dentro de las pérdidas
Un cliente que baja de plan sigue siendo cliente, y la diferencia importa porque la acción no es la misma: al que se va hay que reconquistarlo, al que ha bajado hay que llamarlo esta semana. Fundir los dos componentes esconde el aviso y convierte un problema que se veía venir en una baja sorpresa dos meses después.
No separar las bajas que no son tuyas
Dentro de las pérdidas hay dos cosas distintas: el cliente que se va porque algo se rompió, y el que se va porque cerró el negocio o cambió de trabajo. El segundo es nochurn: una fuga real, pero no hay nada que tu equipo pudiera haber hecho distinto. Tratar todo el churn como si fuera lo mismo es el error de bulto: acabas montando planes de retención contra una salida que no depende de ti, y no encuentras la que sí.
Descomponer el mes y no cambiar la decisión
Es el más sutil. Se monta el cuadro, se enseña en el comité, todo el mundo asiente y el presupuesto del trimestre se aprueba exactamente como estaba. Si la descomposición no mueve dinero de un sitio a otro, es una diapositiva. La descomposición sirve para lo mismo que el crecimiento interanual y que la North Star: para que la reunión acabe con una decisión distinta a la que habría acabado sin el número.
Lo que se pregunta sobre growth accounting.
¿Cómo se calcula el growth accounting?
Variación neta = altas + reactivados + expansión − contracción − pérdidas. Los cinco componentes se calculan sobre ingreso recurrente normalizado al mes, y la suma tiene que dar exactamente la variación que enseña tu facturación: es una identidad, no una estimación.
¿Cuáles son los cinco componentes del growth accounting?
Altas, que es recurrente de clientes que no existían el mes anterior. Reactivados, de clientes que ya se habían ido y han vuelto. Expansión, lo que suben los que ya eran clientes. Contracción, lo que bajan los que siguen siendo clientes. Y pérdidas, el recurrente de los que se han ido del todo. Un movimiento entra en uno y solo en uno.
¿Qué es el quick ratio del crecimiento?
Es lo que entra dividido entre lo que sale: (altas + reactivados + expansión) ÷ (contracción + pérdidas). Por encima de 1,00 el negocio crece y por debajo se encoge. Es la forma corta de decir en un número si el mes plano que estás mirando es tranquilidad o es un empate.
¿Por qué no me cuadra la suma de los componentes con la variación neta?
Porque hay un movimiento clasificado dos veces o ninguna. Los sospechosos habituales: el cliente que baja de plan y luego se va contado en contracción y en pérdidas, el que sube y baja el mismo mes compensándose a sí mismo, los reactivados metidos en altas, y las subidas de precio contadas como expansión de cliente.
¿Sirve el growth accounting si no vendo por suscripción?
Sirve, cambiando la unidad. En un negocio transaccional la descomposición se hace sobre clientes que compran en el periodo: nuevos, recuperados, los que compran más, los que compran menos y los que han dejado de comprar. La aritmética es la misma y la conclusión también: el total no dice si el problema está en la entrada o en la salida.
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