SEO técnico.
Todo lo que hace que Google pueda llegar a tu web, entenderla y guardarla en su índice. No te sube por sí solo, pero si falla, el mejor contenido de tu web no llega a competir.
El SEO técnico es el trabajo que permite a un buscador rastrear una web, entender su contenido e indexar sus páginas: rastreo, indexación, arquitectura, velocidad y datos estructurados. No mejora posiciones por sí mismo, pero cuando falla, las páginas afectadas no aparecen en Google por bueno que sea su contenido.
También: technical seo · auditoría técnica seo
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
No te sube en Google. Decide si puedes subir.
El SEO técnico es la parte del SEO que no trata de lo que dice tu web, sino de si Google puede leerla. Antes de comparar tu página con las de la competencia, un buscador tiene que hacer tres cosas con ella: llegar hasta ella, entender qué hay dentro y decidir guardarla en su índice. Si cualquiera de las tres falla, la página no compite. No pierde: directamente no está.
Por eso funciona como un aprobado y no como una nota. Tenerlo bien no te pone por delante de nadie; tenerlo mal te saca de la carrera. Una web con el mejor contenido de su sector y un noindex olvidado en la plantilla de producto es, para Google, una web sin productos. Y al revés: con todo en verde y nada que valga la pena leer, tampoco subes. Lo técnico abre la puerta. Lo que hay detrás de la puerta es otro trabajo.
El malentendido caro es tratarlo como algo que se hace una vez, al lanzar la web, y se olvida. Una web cambia cada semana: una plantilla nueva, un plugin que se actualiza, una sección que se reorganiza, una página que se retira sin redirigir. Cada cambio puede cerrar una puerta sin que nadie lo vea, porque la web sigue abriendo perfectamente en el navegador de quien la ha tocado. Cuando el cambio es grande, como un rediseño, ya no es una revisión: es una migración, y se trata como tal.
Y no es solo Google. Los asistentes de IA que responden preguntas también mandan robots a leer webs, y el GEO empieza por el mismo sitio: si su robot no puede llegar o no entiende lo que lee, no te puede citar.
El robot sigue enlaces y pide la página. Se rompe con un robots.txt que la bloquea, un enlace roto, un error del servidor o una página a la que no apunta ningún enlace.
Lee el código, lo pinta y saca de qué va. Se rompe cuando el texto solo aparece después de ejecutar código pesado, cuando la página tarda demasiado o cuando nada le dice qué es cada cosa.
La mete en su índice, que es lo único que puede enseñar. Se rompe con un noindex olvidado, un canonical que apunta a otra página o diez versiones de la misma.
Compara tu página con las demás que responden a la misma búsqueda. Aquí ya no decide lo técnico: deciden el contenido, la intención y la autoridad.
Las puertas van en serie. Una página que no pasa la tercera no llega a competir en la cuarta, por buena que sea.
Cinco bloques, y todos se miran desde fuera.
Una auditoría técnica revisa cinco cosas. Ninguna se ve navegando la web como un cliente: hay que mirarla como la mira un robot.
1. Rastreo. Qué páginas puede pedir el robot y qué le contesta el servidor. Cada dirección responde con un código: 200 si está, 301 si se ha movido para siempre, 404 si no existe, 410 si se ha retirado a propósito, 5xx si el servidor ha fallado. Retirar una página que tenía tráfico o enlaces sin una 301 a su equivalente no es despublicarla: es tirar lo que había acumulado y fabricar un 404. Aquí entra también el robots.txt, que dice qué zonas no se pueden pedir.
2. Indexación. De lo que se puede rastrear, qué se debe guardar. Tres piezas lo deciden: el sitemap, que es la lista de lo que tú quieres que esté; la etiqueta noindex, que pide que una página no salga; y el canonical, que dice cuál es la versión buena cuando hay varias parecidas. Dos direcciones con el mismo contenido son una canibalización que has fabricado tú, y el canonical es una indicación, no una orden: si lo contradice todo lo demás, Google elige por su cuenta.
3. Arquitectura. Cómo están cosidas las páginas entre sí y a cuántos clics queda cada una de la portada. El robot llega a una página siguiendo enlaces, y cuanto más lejos está, menos pasa por ella y menos fuerza le llega de las demás. Esto es enlazado interno visto como estructura, y es lo que más se mueve sin escribir nada nuevo.
4. Velocidad. Si la página carga, responde y se queda quieta mientras se lee. Google la mide con las Core Web Vitals sobre visitas reales; los umbrales y cómo se leen están en velocidad de carga. Aquí basta con saber que entra en la revisión y que se mira también en móvil.
5. Datos estructurados. El código invisible que dice qué es cada cosa de la página: un producto con su precio, una pregunta con su respuesta, un artículo con su autor. No hace falta para que te indexen, pero decide cómo te enseñan. Lo que llevan y cómo se escriben está en datos estructurados; en la auditoría se comprueba que estén, que sean válidos y que digan lo mismo que la página.
Una auditoría con doscientos avisos tiene tres o cuatro que importan.
Las herramientas de rastreo encuentran de todo y lo pintan todo igual de rojo. El trabajo no es arreglar la lista: es ordenarla.
Antes del informe largo, una revisión que dice más que cualquier otra: cruzar las páginas que tú quieres en Google con las que Google tiene de verdad. La primera lista es tu sitemap o, mejor todavía, la lista de páginas que venden. La segunda la da Search Console, gratis, con el motivo de cada página que se ha quedado fuera.
Está donde tiene que estar. Lo único que toca es vigilar que no se caiga en el siguiente cambio de la web.
Páginas que deberían salir y no salen. Search Console dice el motivo de cada una: bloqueada, con noindex, con el canonical a otra o rastreada y descartada. Se arreglan primero las que venden.
Filtros, parámetros, páginas de prueba, la misma página con y sin barra final. Reparten la fuerza entre copias y compiten contigo. Se recogen con noindex, canonical o redirección.
Lo que no tiene que estar y no está. La única duda es si alguna de estas páginas sí debería estar y nadie la enlaza.
La primera lista la pones tú: tu sitemap, o mejor, las páginas que venden. La segunda la da Search Console. Lo que importa está en las dos casillas que no cuadran.
Con eso delante, el orden sale solo. Primero, lo que bloquea páginas que venden: una categoría que no se indexa, una ficha de producto con el canonical apuntando a otra, un error de servidor en la landing de la campaña. Una fuga técnica anula cualquier otra cosa que hagas bien en el resto del proceso, así que esto va antes que cualquier artículo nuevo. Después, lo que frena: velocidad, estructura, páginas demasiado lejos de la portada. Al final, lo que afina: datos estructurados, títulos, avisos menores. Un aviso que no toca ninguna página que importe puede esperar, aunque la herramienta lo pinte de rojo.
Dos reglas de ritmo. La primera: no se espera a que termine la auditoría para empezar a arreglar. Lo que bloquea páginas que venden se arregla la primera semana; es el quick win más claro que tiene el canal, porque recupera algo que ya existía en vez de construirlo. La segunda: la revisión se repite cada mes. No porque cambie Google, sino porque cambia tu web, y cada despliegue puede volver a cerrar una puerta que ya estaba abierta.
Para empezar no hace falta comprar nada. Search Console es gratis, y Screaming Frog rastrea gratis hasta 500 URLs, que en una web pequeña es la web entera. La herramienta encuentra los avisos; lo que no hace es decirte cuáles importan. Eso lo decide quién sabe qué páginas facturan.
Cuatro formas de revisarlo y seguir fuera de Google.
Sacar páginas con el robots.txt
El robots.txt impide que el robot pida la página, no que la guarde. Si otras páginas la enlazan, puede seguir saliendo en Google, y encima sin poder leer el noindex que le pusiste dentro, porque no le dejas entrar a verlo. Para sacar una página de Google, noindex y dejar que la rastree, o retirarla con su redirección o su 410.
Leer la auditoría por número de avisos
Doscientos avisos no son doscientos problemas. La mayoría son cosméticos y algunos no tocan ninguna página que importe. Si el informe se mide por cuántos avisos se han cerrado, el equipo cierra los fáciles y deja el noindex de la categoría que vende. Se ordena por página afectada, no por color.
Hacerla una vez
La auditoría del lanzamiento caduca con el primer despliegue. El caso típico es una etiqueta noindex que estaba bien puesta en el entorno de pruebas y pasa a producción con la web nueva: la web abre, se ve perfecta y no sale en Google. Por eso la revisión es mensual y se repite después de cada cambio grande.
Esperar que lo técnico posicione
Con todo en verde, Google puede leer tu web. Eso no significa que la prefiera. Arreglar lo técnico devuelve lo que una puerta cerrada te estaba quitando; no crea demanda ni gana a una página que responde mejor. Si después de arreglarlo no pasa nada, el problema ya no está en el código: está en el contenido o en la autoridad.
Lo que se pregunta sobre seo técnico.
¿Qué es el SEO técnico?
Es la parte del SEO que se ocupa de que Google pueda rastrear tu web, entender lo que hay en cada página e indexarla. Cubre el rastreo, la indexación, la arquitectura, la velocidad y los datos estructurados. No te pone por delante de nadie, pero si falla, la página afectada no compite.
¿Qué se revisa en una auditoría técnica SEO?
Cinco bloques: qué puede rastrear el robot y qué códigos devuelve el servidor; qué se indexa, con el sitemap, el noindex y el canonical; a cuántos clics queda cada página de la portada; la velocidad medida en visitas reales; y si los datos estructurados están y son válidos.
¿Cada cuánto hay que hacer una auditoría de SEO técnico?
Una vez al mes, y además después de cada cambio grande de la web. No porque cambie Google, sino porque cambia tu web: una plantilla nueva o un plugin actualizado pueden dejar páginas fuera del índice sin que nadie lo note navegando.
¿Sirve el robots.txt para quitar una página de Google?
No. El robots.txt impide rastrear, no indexar: una página bloqueada puede seguir apareciendo si otras la enlazan, y Google no puede ver el noindex que lleve dentro. Para sacarla, se marca con noindex y se deja rastrear, o se retira con su redirección.
Los que hacen falta para usar este.
Que te encuentren buscando y que te citen preguntando. Dos canales con la misma materia prima.
Conseguir que una página tuya sea la respuesta que se enseña cuando alguien pregunta, sin pagar por el clic. Se hace página a página, contra una intención.
Lo que tarda tu página en ser usable. La fuga que anula a todas las demás: hasta que no se arregla, ninguna otra merece tiempo.
Cómo se cosen entre sí tus propias páginas. Decide qué se entiende como importante dentro de tu web y qué queda huérfano.
La estimación del respaldo que acumula un dominio. No es una nota oficial de nadie y no se compra sin consecuencias.
Un enlace que otra web te hace. La autoridad no la declaras tú: la firman otros.
El grupo de páginas que cubre un tema desde ángulos distintos, con una cabeza que las recoge. Es lo que evita que compitan entre ellas.