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Migración SEO.

Rehacer la web, cambiar de dominio o de plataforma sin regalarle a Google lo que ya te daba. No se arregla después de publicar: se decide antes, URL a URL, en el mapa de redirecciones.

Una migración SEO es el trabajo de trasladar a una web nueva el posicionamiento que tenía la vieja cuando cambian el dominio, la plataforma o las URLs. Consiste en inventariar las direcciones con tráfico, redirigir cada una a su equivalente en un solo salto y vigilar las posiciones semana a semana tras el cambio.

También: cambio de dominio · rediseño web seo · redirecciones 301

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Para Google, una web nueva es una lista de direcciones que han dejado de existir.

Una migración SEO es el trabajo de llevarte a la web nueva lo que el SEO de la vieja ya había conseguido en Google: las posiciones, las visitas y los enlaces que otras webs te hicieron. No es una tarea más del rediseño. Es la condición para que el rediseño no te cueste el canal.

Google no guarda tu web, guarda direcciones. Detrás de cada URL que posiciona hay meses o años de señales: el contenido que responde a una búsqueda, los backlinks que apuntan exactamente a esa dirección y la autoridad que se ha ido acumulando con ellos. Si esa dirección deja de existir y nadie le dice a Google a dónde ha ido, la pierde. Y con ella, el tráfico que traía.

El malentendido caro es pensar que esto solo pasa al cambiar de dominio. Pasa con cualquier cambio que toque las direcciones: un rediseño con el mismo dominio, un cambio de plataforma, una reorganización del blog. A Google le da igual el motivo. Solo mira qué direcciones existen y cuáles han dejado de existir. Un rediseño también es una migración, y se trata igual.

En el fondo, lo que se decide en una migración es el destino de cada dirección vieja. Hay cuatro posibles, y solo dos conservan lo que tenías.

URL viejaDestinoQué conserva
/servicios/auditoria-seo/
/servicios/auditoria
A su gemela · Hereda

La página nueva responde a la misma búsqueda que la vieja. Google le traslada lo que la vieja había conseguido.

/blog/que-es-un-301/
/guias/redirecciones
A la más amplia · Hereda si responde

El concepto ya no tiene página propia, pero vive dentro de otra. Funciona mientras la nueva conteste lo mismo.

/oferta-primavera/
/ (portada)
Al índice · Solo la visita

El visitante no ve un error, pero la portada no responde a lo que traía esa URL. Se usa como último recurso.

/categoria/novedades/
nada
Sin redirección · Se pierde

Un 404. No da ningún aviso: solo deja de traer tráfico.

El método

Se gana o se pierde en el mapa, antes de publicar.

Cuatro pasos, y los tres primeros van antes de que la web nueva vea la luz. Hacerlos después es exactamente lo que provoca la caída.

1. La foto del antes. La lista de todas las URLs de la web actual, con el tráfico, la posición y las palabras clave de cada una. Junto a ella, Search Console verificado en el dominio y una conversión medida de verdad en GA4, las dos cosas antes del cambio. Esta foto no se puede sacar a posteriori: si la web ya cambió y nadie la tomó, no hay con qué comparar ni forma de demostrar qué se rompió.

2. El mapa de redirecciones. Cada URL vieja, a su equivalente nueva, con una redirección permanente. El criterio va por orden: si hay una página gemela, a esa; si el concepto vive ahora dentro de una página más amplia, a esa; y solo si no queda nada equivalente, al índice de la sección. Las URLs con más tráfico se revisan a mano, una a una. En el inventario entran también las direcciones que la web vieja ya redirigía por su cuenta, los alias antiguos y los sitemaps viejos: siguen en Google, y si la web nueva no los recoge, dan 404.

El mapa conviene derivarlo en vez de escribirlo. Una tabla de cien filas hecha a mano se queda vieja sin dar ningún error: se cambia una URL y la redirección sigue apuntando a donde ya no hay nada. Lo que se puede derivar —cada página nueva declara qué dirección vieja sustituye— se deriva, y solo lo irreducible se escribe, con el motivo al lado. Y antes de publicar, dos comprobaciones automáticas: ningún destino apunta a una página que no existe y ninguna URL vieja tiene dos destinos.

3. Un solo salto. Ningún destino puede ser, a su vez, el origen de otra redirección. Encadenar dos saltos pierde autoridad, y es el error más fácil de cometer al ir añadiendo filas. Hay una cadena que casi nadie ve porque no está en el mapa: la barra final.

CON CADENA · DOS SALTOSsalto 1salto 2/guia-seo//guia-seo/blog/guia-seoDIRECTO · UN SALTOun salto/guia-seo//blog/guia-seo
La web vieja publicaba la URL con barra final. Si el mapa solo declara la forma sin barra, la plataforma nueva hace primero su propio salto para quitarla y después aplica la redirección: dos saltos donde hacía falta uno. Declarar las dos formas lo arregla.

4. Los archivos que Google lee. El sitemap, el robots.txt y los canonicals, que le dicen qué páginas mirar y cuál es la versión buena de cada una, se rehacen antes de publicar. Es la parte de SEO técnico de la migración. Y si la misma página queda accesible en dos direcciones, se consolida en una: dos URLs con el mismo contenido son una canibalización que has fabricado tú. Los enlaces internos se actualizan para que apunten directamente a la URL nueva, sin pasar por la redirección: el enlazado interno no debería depender del mapa.

La decisión

El día del cambio empieza la parte que nadie vigila.

Publicar no es el final. Es el momento en que empieza a verse si el mapa estaba bien.

En caliente, con el dominio ya apuntando a la web nueva: una decena de URLs viejas al azar, con barra final y sin ella, comprobando que cada una llega a su destino en un solo salto. El sitemap nuevo, enviado a Search Console el mismo día. Y la web vieja, en pie hasta que la nueva lleve un par de semanas estable: si algo sale mal, se vuelve a apuntar el dominio y no se ha perdido nada.

Después, cada día de la primera semana y cada semana de los meses siguientes: los 404 que aparecen en Search Console y en el registro del servidor —cada uno es una URL vieja que no estaba en el mapa, y se añade— y las posiciones de las páginas que importan. El umbral de decisión es sencillo. Una caída los primeros días es normal. Una caída que no se recupera en dos semanas es que algo apunta mal, y hay que buscar qué.

50100−6cambio6121824MESES DESDE EL CAMBIO DE WEBORGÁNICOlo que dejó de llegarnivel de partida2 semanas−50%, dos años después
Esquema de ejemplo, con cifras redondas: una web rehecha sin nadie llevando el SEO pierde la mitad del tráfico de Google en cuestión de días y no lo recupera sola. La raya de las dos semanas marca cuándo una caída deja de ser normal.

Esto es lo que pasa cuando nadie lleva esa parte. Las URLs que traían visitas dejan de existir, Google las da por perdidas y las palabras clave por las que aparecías se van con ellas. Y el tráfico que se pierde no es cualquiera: es el que llegaba buscando lo que vendes, el que compraba, con el mismo catálogo y la misma marca.

Lo que hace que este daño pase desapercibido durante meses es que la facturación total no tiene por qué hundirse. Si el canal de pago tapa el hueco, la empresa acaba pagando por un tráfico que antes le llegaba gratis, y el informe del mes no lo enseña. Recuperar posiciones perdidas es más lento y más caro que no perderlas, y no siempre se consigue del todo.

Si el cambio ya está hecho, la pregunta no es si se hizo bien, es si se puede demostrar. Cuatro comprobaciones bastan: si está apuntado qué páginas traían el tráfico antes, si cada dirección antigua lleva a su equivalente nueva, si el tráfico de Google ha bajado desde el último cambio y si alguien mira las posiciones cada semana. Con una sin respuesta ya hay algo que revisar.

Los errores

Cuatro formas de migrar y perder el canal.

Creer que sin cambio de dominio no hay migración

Parece que no hay riesgo porque el dominio no cambia. Pero si cambian las páginas y las direcciones, para Google es una web nueva. El rediseño “solo de diseño” que de paso limpia las URLs del blog es la migración que más se hace sin que nadie la trate como tal.

Mandarlo todo a la portada

Es la salida rápida cuando el mapa se hace tarde: todo lo que no tiene destino claro, a la home. El visitante no ve un error, pero la portada no contesta a la intención con la que llegaba a esa URL, así que la redirección conserva la visita y no hereda la relevancia. El índice es el último recurso, no el destino por defecto.

Hacer el mapa una vez y no volver a mirarlo

Una URL vieja que se mandó a un destino provisional, porque su página buena todavía no existía, sigue yendo ahí cuando la buena se publica. No falla nada y nadie se entera. Cada vez que entra contenido nuevo hay que repasar el mapa: el fallo de una redirección es silencioso.

Juzgar la migración por la facturación total

El daño tarda semanas en verse en el tráfico y meses en verse en ventas, y puede quedar tapado entero si la publicidad compensa la caída. Una migración se juzga con la foto del antes delante, canal por canal: el orgánico contra el orgánico, no la facturación contra la facturación.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre migración seo.

¿Cómo se hace una migración SEO sin perder tráfico?

En cuatro pasos, y los tres primeros antes de publicar: la foto del antes (todas las URLs con su tráfico y sus posiciones), el mapa de redirecciones de cada URL vieja a su equivalente nueva, los archivos que lee Google (sitemap, robots.txt y canonicals) rehechos, y después la vigilancia semanal de posiciones y de los 404 que vayan apareciendo.

¿Un rediseño sin cambiar de dominio también es una migración SEO?

Sí, si cambian las páginas o las direcciones. A Google le da igual el motivo del cambio: solo mira qué URLs existen y cuáles han dejado de existir. Un rediseño que reorganiza el blog o cambia la estructura de las URLs se trata exactamente igual que un cambio de dominio.

¿Se pueden redirigir todas las URLs viejas a la portada?

Se puede, pero se pierde lo que importa. Una redirección a la portada conserva al visitante y no hereda la relevancia, porque la portada no responde a la búsqueda que traía esa URL. Cada dirección va a su gemela, o a la página más amplia que contenga ese tema, y solo como último recurso al índice.

¿Cuánto tiempo es normal que caiga el tráfico después de una migración?

Una caída los primeros días es normal. Si a las dos semanas no se ha recuperado, algo apunta mal y hay que buscarlo: casi siempre son URLs viejas que no estaban en el mapa o redirecciones encadenadas. Lo que no se corrige no vuelve solo: una caída que se deja pasar puede seguir ahí años después.

¿Redirección 301 o 308?

Para un buscador valen lo mismo: las dos son permanentes, trasladan la señal a la URL nueva y se cachean. La 308 además conserva el método de la petición. Lo que sí importa es que sean permanentes y no temporales, y que cada URL vieja llegue a su destino en un solo salto.

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