Enlazado interno.
Cómo se cosen entre sí tus propias páginas. Decide qué se entiende como importante dentro de tu web, por dónde circula el lector y qué páginas se quedan huérfanas sin que nadie se entere.
El enlazado interno es el conjunto de enlaces que van de una página de tu web a otra página de tu propia web. Determina qué páginas recibe un buscador como importantes, cómo se reparte hacia dentro la autoridad del dominio y por dónde avanza el lector de una página a la siguiente.
También: internal linking · enlaces internos · internal links
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Tu web ya está diciendo qué páginas te importan.
El enlazado interno es cómo se cosen entre sí tus propias páginas: qué página enlaza a cuál, con qué texto y desde qué punto del documento. No son los enlaces que te llegan desde otros dominios —eso es un backlink— y no se agota en el menú de navegación, aunque el menú también cuente. Es el mapa entero, y es la única parte del SEO que controlas tú al cien por cien: nadie tiene que darte permiso para enlazar tu página con la tuya.
El malentendido habitual es tratarlo como decoración de cierre: un bloque de artículos relacionados debajo del post y asunto resuelto. El enlazado interno no es el adorno del final, es la estructura. Un buscador entra en tu web, sigue enlaces y con eso deduce dos cosas: qué páginas existen y cuáles te parecen importantes a ti. Un modelo generativo hace algo parecido cuando decide qué trozo de tu web merece la pena leer. Una página que no enlaza nadie desde dentro está diciendo, en el único idioma que ahí se entiende, que ni tú la consideras parte del tema.
De ahí salen los dos estados que hay que saber nombrar antes de mirar ningún informe. Una página huérfana es la que no recibe ningún enlace interno: está publicada, está en el sitemap, y ninguna otra página tuya la menciona. Un callejón sin salida es la contraria: recibe enlaces y no da ninguno. Acumula lo que le llega y no lo pasa a nadie, y al lector que termina de leerla lo deja sin siguiente paso. Ninguno de los dos estados sale en una analítica al uso, porque los dos son un problema de estructura y no de tráfico.
Ahí está también lo que reparte la autoridad de dominio que has ido acumulando. Los enlaces de fuera aterrizan casi siempre en dos o tres páginas —la home, un post que funcionó, un caso—, y el enlazado interno es lo que decide si esa autoridad se queda ahí quieta o llega hasta la página que de verdad quieres que posicione.
No se cuenta. Se empareja.
La pregunta correcta nunca es cuántos enlaces internos tienes. Es si cada página que quieres posicionar recibe alguno, y si devuelve el enlace hacia donde vive su tema.
Eso se resuelve con una regla de dos direcciones y no con un plugin. Cada página hija enlaza a su página pilar, la que cubre el tema entero; y el pilar recoge a cada hija. Dos enlaces por pareja. Con doce hijas colgando de un pilar salen veinticuatro enlaces internos, cero huérfanas y cero callejones, y la cuenta no depende de que nadie se acuerde de nada: depende de que la pareja esté completa.
Los dos montajes a medias son los que salen solos, y los dos fallan por el mismo sitio. Si solo enlaza el pilar, tienes doce enlaces y doce callejones sin salida. Si solo enlazan las hijas —que es lo que pasa cuando cada pieza nueva enlaza hacia atrás y nadie vuelve a tocar el pilar—, tienes doce enlaces y doce páginas huérfanas. La mitad del trabajo no da la mitad del resultado.
El pilar recoge a las doce hijas y ninguna devuelve el enlace. Las hijas reciben visitas y no las pasan a ningún sitio, y el propio pilar se queda sin un solo enlace entrante desde su tema.
Es el montaje que sale solo cuando cada pieza nueva enlaza hacia atrás y nadie vuelve a tocar el pilar. Doce páginas publicadas y ninguna enlazada: existen para quien tenga la URL y para nadie más.
Cada hija manda al pilar y el pilar recoge a cada hija. Dos enlaces por pareja, ninguna página sin entrada y ninguna sin salida. No hay que auditar nada: la estructura no permite el fallo.
Con la regla puesta, la auditoría es una tabla de tres columnas y no un informe de cien páginas: URL, enlaces internos que recibe, enlaces internos que da. Lo que estás buscando son los ceros. Una cuarta columna, el texto del enlace, es la que separa una web ordenada de una web que además se entiende: el ancla es la etiqueta con la que el destino queda archivado. Si todas tus anclas dicen “aquí” o “leer más”, has enlazado bien y has explicado cero. El ancla debería sonar a la palabra clave del destino y, sobre todo, a la intención de búsqueda con la que alguien llega a esa página.
La otra cosa que se ve en cuanto dibujas el mapa es la canibalización. En una auditoría de un blog de diecisiete artículos nos encontramos con dos piezas peleándose entre ellas por exactamente el mismo tema: no competían con nadie de fuera, competían entre sí, y el enlazado interno estaba repartido entre las dos en vez de concentrado en una. Se arregla eligiendo cuál es el pilar del clúster de contenido y haciendo que la otra pase a apoyarlo. De esas diecisiete piezas se retiraron seis, se fusionaron dos en una y se reescribieron ocho: quedaron once, cosidas a un tema en vez de diecisiete sueltas.
Cuatro estados, y una orden para cada uno.
Cruza lo que recibe cada página con lo que da y solo hay cuatro casillas posibles. Las seis páginas del mapa de arriba caen así.
Cosida
Tiene al menos un enlace entrante y al menos uno saliente. Recibe autoridad de dentro de tu web y la pasa hacia donde te interesa.
Qué se hace: No toques nada. Revisa solo el ancla: que diga de qué va el destino.
Callejón sin salida
Le llega tráfico y autoridad y no sale nada de ella. Al lector que termina de leerla lo dejas sin siguiente paso, que es el momento exacto en que vuelve al buscador.
Qué se hace: Métele una salida hacia su pilar y otra hacia la página que vende.
Huérfana que reparte
Enlaza hacia dentro pero nadie la enlaza a ella. Es el estado por defecto de cualquier página recién publicada: nace repartiendo y sin recibir.
Qué se hace: Enlázala desde una página que ya recibe tráfico, no desde otra recién nacida.
Aislada
No la enlaza nadie y ella no enlaza a nadie. Está en el sitemap y en ningún otro sitio de tu web. Para un motor que recorre enlaces, es una página que no existe.
Qué se hace: O la coses a su tema, o admite que no la quieres y redirígela.
De ese cuadro salen tres reglas que aguantan sin discusión. La primera: toda página que quieras posicionar recibe al menos un enlace desde una página que ya recibe tráfico. Enlazarla desde otra recién publicada no es enlazarla, es apuntarla en una lista que no lee nadie. La segunda: nunca enlaces a una página que puedas retirar el mes que viene. En una web que auditamos, el menú seguía mandando a dos servicios antiguos mientras el resto del sitio ya hablaba de otros tres; cada pieza nueva debería enlazar solo a lo que está vivo hoy, y a un caso real. La tercera: cuando retires o fusiones una página que recibía enlaces internos, hace falta una redirección 301. No basta con despublicarla. Si la despublicas y ya está, pierdes la autoridad acumulada y te quedas con enlaces internos apuntando a un 404 que te has fabricado tú.
Hay un cuarto uso, y es el que más rápido se nota: el índice de la propia página. Un índice con anclas a cada sección sube el tiempo que la gente pasa dentro y, en la lectura que hace hoy un motor generativo, permite trocear el documento por secciones en vez de descartarlo entero. Es enlazado interno también, solo que hacia dentro del mismo documento, y es media hora de trabajo. Si estás mirando GEO con algo de seriedad, ese índice es la pieza más barata de todas.
Y una advertencia de operador: esto no es solo un asunto de posicionamiento. Cada enlace interno es un cruce del journey del lector, y por tanto un punto donde la tasa de conversión se juega algo. La página que explica el problema tiene que llevar a la que vende la solución; si no lo hace, has escrito un artículo que informa muy bien y no traslada a nadie. Esa parte no la arregla el SEO, la arregla el CRO —y las dos disciplinas se tocan justo en el enlace.
Cuatro formas de enlazar mucho y no enlazar nada.
Contar enlaces en vez de mirar dónde están
“Tenemos cuatrocientos enlaces internos” no es un dato, es un volumen. Cuatrocientos enlaces repartidos entre el menú, el pie y un bloque de relacionados automático dejan exactamente igual de huérfana a la página que nadie enlaza desde el cuerpo de un texto. Se audita página a página, buscando los ceros, no el total.
Enlazar todo con todo
Si cada página enlaza a las otras cuarenta, ninguna señal significa nada: has dicho que todo es igual de importante, que es lo mismo que no decir nada. El enlace vale por lo que descarta. Un bloque de relacionados generado por la máquina que mete lo último publicado no es enlazado interno, es relleno con formato de enlace.
Anclas que no dicen nada
“Haz clic aquí”, “leer más”, “este artículo”. El texto del enlace es la etiqueta con la que archivas el destino, y esas tres archivan bajo la palabra “aquí”. Tampoco hace falta el otro extremo: repetir la misma ancla exacta cuarenta veces es igual de artificial. Que el ancla diga de qué va la página a la que lleva.
Publicar hacia atrás y no volver nunca
Cada pieza nueva enlaza a las viejas y ninguna vieja se actualiza para recoger a la nueva. El resultado, mes a mes, es un archivo de páginas huérfanas perfectamente escritas. La actualización del pilar forma parte de publicar, igual que la redirección 301 forma parte de retirar: si borras sin redirigir, tiras la autoridad y te dejas enlaces internos apuntando al vacío.
Lo que se pregunta sobre enlazado interno.
¿Qué es una página huérfana?
Una página huérfana es la que no recibe ningún enlace interno desde ninguna otra página de tu web. Está publicada y puede estar en el sitemap, pero para un motor que recorre el sitio siguiendo enlaces es una página que no existe. Se detecta cruzando la lista de URLs publicadas con la lista de URLs enlazadas y buscando las que aparecen en la primera y no en la segunda.
¿Cuántos enlaces internos debe tener una página?
La pregunta útil no es cuántos, es cuáles. El mínimo estructural es que cada página reciba al menos un enlace desde una página que ya recibe tráfico y que dé al menos uno hacia la página pilar de su tema. Con la regla de pareja —cada hija enlaza al pilar y el pilar recoge a cada hija— un grupo de doce hijas suma veinticuatro enlaces internos, ninguna huérfana y ningún callejón sin salida.
¿Qué texto se pone en un enlace interno?
El texto del enlace, o ancla, tiene que decir de qué va la página de destino. Anclas como aquí o leer más enlazan bien y no explican nada. El extremo contrario tampoco sirve: repetir la misma ancla exacta decenas de veces suena artificial. Lo razonable es escribir el ancla con el lenguaje con el que alguien buscaría esa página.
¿Qué pasa si retiro una página que recibía enlaces internos?
Hace falta una redirección 301 hacia la página que la sustituye. No basta con despublicarla: si la quitas sin redirigir, pierdes la autoridad que esa URL había acumulado y te quedas con enlaces internos apuntando a un 404 que has fabricado tú mismo. Lo mismo aplica al fusionar dos páginas que competían por el mismo tema.
Los que hacen falta para usar este.
Que te encuentren buscando y que te citen preguntando. Dos canales con la misma materia prima.
Conseguir que una página tuya sea la respuesta que se enseña cuando alguien pregunta, sin pagar por el clic. Se hace página a página, contra una intención.
Optimización de la conversión. Casi siempre es lo que hay que mirar ANTES de tocar los anuncios.
El camino real que hace alguien hasta comprar, con sus idas y vueltas. Nunca es entra, ve el producto y paga.
La estimación del respaldo que acumula un dominio. No es una nota oficial de nadie y no se compra sin consecuencias.
Un enlace que otra web te hace. La autoridad no la declaras tú: la firman otros.
El grupo de páginas que cubre un tema desde ángulos distintos, con una cabeza que las recoge. Es lo que evita que compitan entre ellas.