GlosarioGrowth strategy

Plan de marketing.

Cinco decisiones escritas: a qué cliente vas, con qué mensaje, por qué canales, con cuánto dinero y cómo sabrás si funciona. Empieza por un diagnóstico, no por los canales, y tiene que caber en una página.

Un plan de marketing es el documento que fija a qué cliente se dirige una empresa, con qué mensaje, por qué canales, con cuánto dinero y con qué indicador sabrá si funciona. Se construye después de diagnosticar qué frena el negocio y cabe en una página.

También: plan de marketing anual · marketing plan

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Cinco decisiones, en una página.

Un plan de marketing contesta cinco preguntas: a qué cliente vas, con qué mensaje, por qué canales, con cuánto dinero y cómo vas a saber si funciona. Nada más. Todo lo que no contesta una de esas cinco es anexo, y el anexo no lo lee nadie.

El malentendido es pensar que el plan es la lista de acciones: el calendario de publicaciones, las campañas del trimestre, el documento de cuarenta páginas con un análisis de mercado que se podría haber escrito sin conocer la empresa. Eso es trabajo, no plan. El plan es lo que decide qué trabajo merece la pena hacer y cuál no, y por eso tiene que caber en una página: si no cabe, nadie lo va a seguir, y un plan que nadie sigue es un archivo.

La prueba más rápida de que un plan es tuyo es pedir uno sin contexto. Pídele “hazme un plan de marketing” a una persona que no conoce tu negocio, o a una IA, y te devolverá el plan de marketing de cualquier empresa. Correcto, ordenado y perfectamente inútil, porque cada casilla vale igual para ti que para tu competidor. El valor de un plan está en lo que solo puede decir de tu empresa: el cliente que eliges y el que rechazas, la alternativa contra la que compites, lo que cuesta traer a cada cliente y el número que, si se mueve, demuestra que vas bien.

Y cada una de las cinco respuestas lleva un dueño. Con nombre y apellidos, no “el equipo de marketing”. Una casilla sin dueño es una casilla que nadie revisa cuando el número se tuerce.

Por eso la página no se escribe en una sala con dos horas de reunión y una plantilla descargada. Se escribe con los datos de la empresa encima de la mesa: qué compran los que compran, por qué, cuánto cuesta traer a cada uno y dónde se cae la gente antes de comprar. Sin eso, las cinco casillas se rellenan con lo probable, y lo probable es lo de todo el mundo.

El plan de cualquier empresaEl tuyo
01A quién

Cualquier empresaPymes y particulares interesados en el producto.

El tuyoUn segmento con sector, tamaño y quién firma, y el que NO aceptas aunque pague.

02Con qué mensaje

Cualquier empresaCalidad, cercanía y la mejor relación calidad-precio.

El tuyoEl hueco que ocupas frente a la alternativa real del cliente, dicho en una frase.

03Por qué canales

Cualquier empresaRedes sociales, SEO, anuncios y newsletter, todo a la vez.

El tuyoLos canales que ya funcionan, con su coste por cliente, y uno nuevo en prueba.

04Con cuánto dinero

Cualquier empresaUn porcentaje de la facturación, repartido a partes iguales.

El tuyoLo que puedes pagar por cliente, multiplicado por los clientes que quieres.

05Cómo sabrás si funciona

Cualquier empresaMás visibilidad, más seguidores, más tráfico.

El tuyoUno o dos números por departamento, con su valor de hoy y su objetivo.

Cinco preguntas, cinco respuestas y un dueño con nombre y apellidos en cada una. Si la columna de la izquierda vale para tu competidor, no es tu plan.

Cómo se construye

Primero el diagnóstico, después los canales.

El error de casi todos los planes es empezar por la pregunta tres. Antes de decidir por dónde vas, hay que saber qué es lo que hoy te frena.

La primera pregunta no es de marketing, es de negocio: con toda la foto de la empresa, teniendo en cuenta lo que vendéis y a quién, ¿qué podríais hacer para crecer? Esa pregunta, y no una campaña nueva, es el primer entregable de quien dirige. Para contestarla, se puntúan cuatro ejes con honestidad: canal, conversión, propuesta de valor y retención. El eje más flojo es el punto de partida del plan.

510CANAL · 8CONVERSIÓN · 4PROPUESTA DE VALOR · 7RETENCIÓN · 5EMPIEZA AQUÍ
Un negocio de ejemplo puntuado en los cuatro ejes: canal 8, conversión 4, propuesta de valor 7, retención 5. El plan no empieza por el canal, que es lo que mejor funciona, sino por la conversión, que es lo que más frena.

En el ejemplo, el canal saca un 8 y la conversión un 4. La tentación es meter más dinero en lo que funciona. El diagnóstico dice lo contrario: nada de tocar los anuncios hasta revisar la ficha de producto y el checkout. Pasa: una empresa con años invirtiendo en marketing, casi todo el presupuesto en paid y una cuenta impecable, que no vende porque el problema está en la página a la que llega el usuario. Quién hizo los anuncios solo hizo anuncios. Un plan que reparte el esfuerzo por canales sin mirar la conversión está optimizando la parte que no frena.

Con el diagnóstico hecho, las cinco preguntas se contestan en este orden. Primero la meta: la North Star, la métrica que si se mueve arrastra al resto. Después el cliente y el mensaje, que salen del ICP y del posicionamiento: a quién vendes y qué hueco ocupas frente a la alternativa real. Con eso se eligen los canales, cada uno con su coste por cliente y no con la media de la cuenta.

El dinero va al final y no al principio, porque no se decide con un porcentaje: sale de lo que puedes pagar por cada cliente y de cuántos quieres. Ese cálculo tiene su propia ficha, la del presupuesto de marketing. Y la medida cierra la página: uno o dos indicadores por departamento, cada uno con su valor de hoy y su objetivo. Es la cascada de KPIs, y es lo que convierte la meta en trabajo de cada equipo.

Cómo se usa

Un plan no es anual. Cada pieza caduca a su ritmo.

El “plan de marketing anual” se escribe en enero y en marzo ya no se mira. El que funciona tiene piezas que se revisan con plazos distintos, y sabe cuál toca cada vez.

036912MESESLA NORTH STARde 6 a 12 mesesEL OBJETIVO DE CADA KPIde 3 a 6 mesesLA PRUEBA DE UN CANAL NUEVOde 3 a 4 mesesEL SPRINT15 días
La North Star aguanta de 6 a 12 meses; el objetivo de cada KPI, de 3 a 6; la prueba de un canal, de 3 a 4; el sprint, 15 días. En un año caben 24 sprints para una sola North Star: lo que se mueve cada quincena es el trabajo, no la dirección.

La meta es lo que menos se mueve: de 6 meses a un año antes de tocarla. El objetivo de cada indicador se fija a 3-6 meses vista. Un canal nuevo se prueba con tracking limpio durante 3-4 meses, no con una campaña de una semana y una conclusión precipitada, y se decide con un número: CAC contra LTV. Y el trabajo se organiza en sprints de unos quince días, dos por mes. Lo que se mueve cada quincena es lo que se hace; lo que se quiere conseguir no.

Usar el plan es eso: llegar a cada revisión sabiendo qué se puede cambiar en ella. En la reunión quincenal se cambian tareas. En la mensual, el reparto entre canales, con el coste por cliente de cada uno delante. Y la meta solo se toca cuando ha tenido recorrido. Una dirección que cambia de rumbo cada mes y lo llama experimentación no tiene un plan, tiene un estado de ánimo.

La decisión que más protege el plan es la del dinero. Subir presupuesto es la decisión más fácil de tomar en una sala, y también la más cara de deshacer. Un buen plan dice por adelantado qué número tiene que salir para que un canal reciba más, y así la conversación del mes no depende de quién habla más fuerte.

Dos piezas viven al lado del plan y no dentro. El orden en el tiempo, qué va antes y qué después, es el roadmap: se construye como un escalador, desde donde quieres llegar hacia atrás, punto por punto. Y la conclusión, la frase “crecemos gracias a esto, esto y esto”, es el growth model. El plan es la apuesta; el growth model es lo que queda escrito cuando la apuesta se ha demostrado.

Los errores

Cuatro formas de tener un plan y no tener plan.

Empezar por los canales

Es la pregunta que más apetece contestar y la que menos sentido tiene la primera. Los anuncios no van a vender si donde llega el usuario no convierte, ni si la propuesta no se entiende, ni si el producto no retiene. El canal va después del diagnóstico, nunca antes.

Escribir el plan de cualquier empresa

“Pymes interesadas”, “calidad y cercanía”, “más visibilidad”. Si una casilla vale igual para tu competidor, está vacía aunque tenga texto. Y si no tiene dueño con nombre y apellidos, tampoco tiene quién la revise.

Apostarlo todo a un canal

Un plan que depende de un solo canal no es un plan: es un canal con un PDF bonito alrededor. La fragilidad disfrazada de foco funciona hasta el día en que ese canal se cae, y ese día no hay plan B escrito.

Medirlo con lo que se ve

Seguidores, impresiones, tráfico. Son fáciles de subir y no dicen si el negocio va mejor. La casilla de la medida lleva uno o dos números por departamento con valor actual y objetivo; si son seis, es una lista de deseos.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre plan de marketing.

¿Qué debe incluir un plan de marketing?

Cinco respuestas: a qué cliente vas, con qué mensaje, por qué canales, con cuánto dinero y cómo sabrás si funciona. Cada una con un dueño con nombre y apellidos. El calendario de acciones y el análisis de mercado son anexos, no el plan.

¿Por dónde se empieza un plan de marketing?

Por un diagnóstico, no por los canales. Se puntúan cuatro ejes, canal, conversión, propuesta de valor y retención, y el más flojo es el punto de partida. Si la conversión saca un 4 y el canal un 8, meter más dinero en anuncios es optimizar lo que no frena.

¿Cuánto debe ocupar un plan de marketing?

Una página. Si no cabe, nadie lo va a seguir. Lo que no contesta una de las cinco preguntas va a un anexo, y el anexo se consulta, no se sigue.

¿Cada cuánto se revisa un plan de marketing?

Cada pieza a su ritmo. La meta aguanta de 6 meses a un año; el objetivo de cada indicador se fija a 3-6 meses; un canal nuevo se prueba 3-4 meses con tracking limpio; y el trabajo se reparte en sprints de unos 15 días. Lo que se cambia cada quincena son las tareas, no la dirección.

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