GlosarioPaid media

La subasta.

El mecanismo que fija el precio de cada impresión. No compras un hueco en una web: compras a una persona en un instante, y el precio lo decide todo el que la quiera a la vez.

La subasta de anuncios es el mecanismo que fija el precio de cada impresión en publicidad digital. Se celebra en el momento en que alguien va a ver el anuncio y la gana el valor total más alto —puja por probabilidad de acción por calidad—, no la puja más alta.

También: ad auction · subasta publicitaria · subasta de anuncios

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

No compites por un hueco. Compites por una persona.

Cada vez que alguien abre una app o carga una página se celebra una subasta por ese instante concreto. Lo que se vende ahí no es un espacio de la web ni una franja horaria: es esa persona, en ese momento, con lo que la plataforma sabe de ella. La subasta se resuelve en milisegundos y se repite millones de veces al día.

Ese es el cambio que casi nadie termina de asimilar en un comité. Un plan de medios de los de antes tenía tarifa: tanto por una valla, tanto por una cuña de radio, y se negociaba con una persona. En paid media no hay tarifa y no hay con quién negociar. Hay un mercado que fija el precio de cada impresión por su cuenta, y en él no está solo tu competencia: está todo el que quiera al mismo perfil, aunque venda otra cosa y no sepa que existes.

De ahí sale el malentendido más caro del canal: creer que el presupuesto compra volumen. El presupuesto es un tope de gasto, nada más. Cuántas impresiones te dan por él y a qué precio lo decide la subasta, y si ese precio no lo aguanta tu ROAS mínimo, gastarte el presupuesto entero no es cumplir el plan: es la peor cosa que te puede pasar ese mes.

Y hay algo que nadie dice en voz alta en esa reunión: estás pujando en la misma subasta que tu competencia. Es un juego de suma cero contra quien compite contigo a nivel presupuestario. Meter más dinero no te saca del juego, te mete más adentro de él.

Una impresión, un instante

Alguien acaba de abrir la app. Tres anunciantes quieren esa impresión y la plataforma tiene que ordenarlos en el tiempo que tarda en cargar la pantalla. No los ordena por lo que ofrecen: los ordena por lo que espera cobrar de esa impresión.

Quién pujaPujaProb.Valor / mil
TúVendes justo lo que esa persona estaba mirando esta mañana.1,20 €1,8%21,60 €
Tu competidor directoMismo producto, mismo mes, bastante más presupuesto.2,00 €0,9%18,00 €
Una marca de otro sectorNo te conoce y no vende lo que tú. Quiere al mismo perfil.0,45 €3,4%15,30 €
Gana la puja más baja de las dos primeras. Y no paga sus 1,20 €: paga lo justo para haber superado al segundo.1,00 €
El mecanismo

Gana el valor total más alto, no la puja más alta.

Valor total = puja × probabilidad de que esa persona haga lo que pides × calidad del anuncio. Cada plataforma le pone su nombre y ninguna publica la fórmula exacta, pero la forma es siempre esa.

La razón de que no se ordene por dinero es de la plataforma, no tuya. Si ganara siempre quien más ofrece, el feed se llenaría de anuncios malos con mucho presupuesto detrás y la gente dejaría de mirarlo. La plataforma cobra por impresión entregada, así que le interesa la impresión que se convierte en algo. Por eso premia al anunciante que convierte, y ese premio se paga en precio.

En el ejemplo de arriba eso tiene dos consecuencias. La primera: quien puja menos gana. Ofreciendo 1,20 € por acción con una probabilidad estimada del 1,8% se llega a 21,60 € por mil impresiones, y el competidor directo, ofreciendo 2,00 € con el 0,9%, se queda en 18,00 €. Casi el doble de dinero encima de la mesa y pierde la impresión.

La segunda: no pagas tu puja. Pagas lo justo para haber superado al segundo, que en el ejemplo son 1,00 € y no 1,20 €. Esos veinte céntimos de diferencia no los regala la plataforma: los pone el segundo clasificado. El día que mejore su anuncio, desaparecen sin que nadie te avise y sin que haya cambiado nada dentro de tu cuenta. Es el motivo por el que un CPM se mueve solo de una semana a otra con las campañas intactas.

1,00 €2,00 €3,00 €4,00 €0,5%1,0%1,5%2,0%2,5%3,0%3,5%4,0%PROBABILIDAD DE ACCIÓNPUJA NECESARIA2,00 €1,00 €0,50 €
Todas las combinaciones que llegan al mismo sitio: 18,00 € por mil impresiones, que es el valor que había que superar en el ejemplo de arriba. La caída no es recta. Duplicar la probabilidad de acción parte el precio por dos; subir la puja lo paga entero.

La curva es la misma fórmula despejada por el otro lado: con el umbral fijo en 18,00 € por mil, la puja que necesitas es ese umbral dividido por tu probabilidad de acción. Al 1,8% te vale con 1,00 €; al 0,9%, la mitad de probabilidad, necesitas 2,00 €; al 3,6%, 0,50 €. La relación es inversa, y eso cambia lo que significa una creatividad. El anuncio no mejora el resultado al final del embudo: divide el precio al principio. El CTR es la nota que te ponen antes de cobrarte, y las creatividades nuevas de cada mes son el input con el que se aprueba esa nota.

Los otros tres eslabones de esta cadena tienen su propia página. El número que ofreces es la puja. Delegarlo en el algoritmo —lo que hacen ya Performance Max y Advantage+ con buena parte de la puja manual— es la puja automática. Y hasta que la plataforma haya estimado esa probabilidad con datos tuyos de verdad, está adivinando: eso es la fase de aprendizaje, y sus números no valen para decidir nada.

La decisión

Tres formas de pagar menos, y solo una es barata.

El precio lo pone otro. Lo que se decide en el comité es por dónde se ataca, y las tres puertas no cuestan lo mismo.

Sube la probabilidad1,00 € → 0,50 €

Del 1,8% al 3,6% de probabilidad de acción, la puja que necesitas para llegar al mismo valor cae a la mitad. Anuncio y destino, no cuenta de anuncios.

Cambia a quién se lo pidesotro perfil, otros rivales

El umbral no es el mismo en cada audiencia: depende de quién más la quiera esa semana. Cambiar de perfil cambia la subasta entera, no tu lado de la cuenta.

Sube la puja+20% de puja = +20% de coste

La palanca directa y la única que se paga entera. Si nada más cambia, esa subida sale intacta por el otro extremo de la cadena.

La conversación honesta empieza antes de las tres. Antes de discutir un CPM hay que tener decidido el techo, y el techo no lo pone la plataforma: lo pone tu margen. Primero calculas tu ROAS mínimo y después dejas que el algoritmo trabaje dentro de ese límite. Al revés, el algoritmo optimiza para gastar tu presupuesto, no para proteger tu margen — y lo hará muy bien.

El segundo aviso es que la tercera palanca se ve pequeña en una hoja y no lo es. Una subida de puja no se queda en la puja: sale por el otro extremo de la cadena, en el CAC, que es el único número de esta página que llega hasta la cuenta de resultados. Y a partir de cierto punto ni siquiera es una decisión tuya: para gastar más hace falta más audiencia, para tener más audiencia hay que abrir la segmentación, y ese público nuevo tiene una probabilidad de acción más baja, así que la subasta te pide más por él. Al mismo tiempo, a los que ya te conocían les enseñas el anuncio más veces y la frecuencia sube. Meter más dinero encarece tu propio precio, y eso no es un fallo de la campaña: es el techo del canal, que tiene su propia página porque no se explica en un párrafo.

Lo mismo explica por qué el remarketing parece tan barato. No es que la impresión valga menos ahí: es que tu probabilidad de acción sobre alguien que ya te conocía es mucho más alta, así que superas el umbral con una puja pequeña. El precio bajo es la consecuencia, no el mérito. Sube el CPM, entra competencia nueva a pujar por tu mismo público, cambia el algoritmo de turno — y a tu equipo o a tu agencia les tocará compensarlo con creatividad nueva. Puede que lo consigan. Pero el precio de esta subasta no lo controlas, y ninguna estrategia que dependa de que se porte bien es una estrategia.

Los errores

Cuatro formas de leer la subasta al revés.

Tratar el presupuesto como una cantidad de anuncios

El mismo presupuesto compra cosas distintas en enero y en noviembre, porque en noviembre hay más gente dentro de la subasta pujando por la misma persona. Un plan que da por hecho el precio del año pasado no es un plan optimista: es un plan sin la variable principal dentro.

Intentar negociar el precio

No hay comercial al otro lado. Tu interlocutor real es el segundo clasificado de cada subasta, y no coge el teléfono. Lo único negociable es tu lado de la ecuación: a quién se lo pides, con qué anuncio y cuánto ofreces. Pedir un descuento en el CPM es pedirle a la plataforma que renuncie a lo que otro ya le está pagando.

Leer los datos antes de que la estimación exista

La probabilidad de acción con la que compites es una estimación, y sin volumen es un supuesto. Apagar y encender campañas cada tres días porque el CPM del martes no gustó no arregla el precio: reinicia el calibrado y lo paga otra vez, con lo que acabas comprando el mismo aprendizaje tres veces al mes.

Comparar tu precio con el de otro

Un CPM ajeno no dice nada. Es el precio de otra persona, otro perfil, otra nota de anuncio y otros rivales en el mismo segundo. Que el sector esté a un CPM más bajo no es un objetivo, es una anécdota. El único contraste que decide algo es tu CAC contra tu ROAS mínimo, y ese lo tienes tú y no lo tiene nadie más.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre subasta.

¿Cómo funciona la subasta de anuncios?

Cada vez que alguien va a ver un anuncio se celebra una subasta por esa impresión concreta. La plataforma ordena a los candidatos por valor total —lo que ofreces, multiplicado por la probabilidad estimada de que esa persona haga lo que pides y por la calidad del anuncio— y entrega la impresión al valor más alto. Se resuelve en milisegundos y se repite millones de veces al día.

¿Por qué gano la subasta pujando menos que mi competencia?

Porque no se ordena por dinero ofrecido. Ofreciendo 1,20 € por acción con una probabilidad del 1,8% se llega a 21,60 € por mil impresiones; un competidor que ofrece 2,00 € con una probabilidad del 0,9% se queda en 18,00 € y pierde la impresión con casi el doble de dinero encima de la mesa. La plataforma cobra por impresión, así que premia a quien la convierte.

¿Pago siempre lo que he pujado?

No. Pagas lo justo para haber superado al segundo clasificado, así que tu puja es un techo y no un precio. En el ejemplo, con una puja de 1,20 € se acaba pagando 1,00 €. Esa diferencia no la regala la plataforma: la pone el segundo, y desaparece el día que él mejora su anuncio, sin que cambie nada dentro de tu cuenta.

¿Se puede pagar menos en la subasta sin subir el presupuesto?

Sí, y es la única palanca barata que hay: subir la probabilidad de acción. Con el umbral fijo en 18,00 € por mil, pasar del 1,8% al 3,6% baja la puja necesaria de 1,00 € a 0,50 €. Eso se consigue con anuncio y destino, no con la cuenta de anuncios. Subir la puja también funciona, pero se paga entero.

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