Palabras clave negativas.
Las búsquedas en las que no quieres salir. Compras una palabra, pero pagas por cada búsqueda que Google cree que se le parece, y una parte de ellas no va a comprar nunca.
Las palabras clave negativas son los términos que se añaden a una campaña de búsqueda para que el anuncio no aparezca cuando alguien los escribe. Sirven para dejar de pagar clics de búsquedas que se parecen a lo que vendes pero no tienen intención de comprarlo, como plantillas gratis, cursos o empleo.
También: negativas · negative keywords · exclusiones de búsqueda
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Tú compras una palabra. Google te vende búsquedas.
Cuando montas una campaña de búsqueda eliges una palabra clave, pero no pagas por ella. Pagas por cada búsqueda que Google decide que se le parece lo bastante como para enseñar tu anuncio. Y Google tiene un criterio muy generoso sobre lo que se parece, sobre todo en concordancia amplia.
Las palabras clave negativas son la otra mitad de la instrucción: las búsquedas en las que le dices que no salga tu anuncio aunque se parezcan. No sirven para atraer a nadie. Sirven para dejar de pagar a quien nunca iba a comprar: el que busca una plantilla gratis, el que quiere aprender a hacerlo él, el que busca trabajo en tu sector.
El malentendido que resuelven es pensar que la lista de palabras de la cuenta es la lista de búsquedas por las que pagas. No lo es. La diferencia entre las dos es justo la intención de búsqueda: la misma palabra la escribe alguien que va a comprar y alguien que no. En una auditoría de Google Ads de un SaaS con el que trabajamos, uno de los tres problemas que salieron fue exactamente ese: se estaba pagando por términos de búsqueda que no traían tráfico de calidad.
Abajo, un ejemplo inventado para seguir la cuenta: una sola palabra, “software de facturación”, y las ocho búsquedas que la disparan en un mes. Cuatro compran. Las otras cuatro solo tienen la palabra.
Lo que se pierde está en un informe que casi nadie abre.
Gasto perdido = gasto en búsquedas sin ninguna conversión ÷ gasto total de búsqueda. El dato no sale del informe de palabras clave, sale del de términos de búsqueda: el que enseña lo que la gente escribió de verdad.
Con el ejemplo: el mes cuesta 3.000 € y trae 52 conversiones. Ordenado por coste, las cuatro búsquedas que venden suman 2.520 €. Las cuatro que no venden suman 480 €: 210 € en “plantilla de factura excel”, 130 € en “cómo hacer una factura”, 90 € en “curso de facturación” y 50 € en “ofertas de empleo facturación”. Es el 16% del gasto, y ninguno de esos clics era caro: el CPC no tiene por qué ser alto. Lo caro es que no vuelven nunca en forma de venta.
Qué entra en la cuenta: solo el gasto de campañas de búsqueda, y solo las búsquedas con cero conversiones en un periodo con clics suficientes para juzgarlas. Qué no entra: las búsquedas que convierten caro. Esas no se negativizan, se trabajan con la puja o con el anuncio. Una negativa es un no, no un “menos”.
Y la negativa también tiene concordancia, con reglas propias. En amplia bloquea si la búsqueda contiene todas sus palabras, en cualquier orden. De frase, si las contiene en ese orden. Exacta, solo esa búsqueda tal cual. Y a diferencia de las palabras que compras, no se extiende sola a plurales, sinónimos ni faltas de ortografía: si quieres fuera “plantilla” y “plantillas”, van las dos. El detalle de cada tipo está en los tipos de concordancia.
El gasto perdido no se ve en el CPC. Se ve en el CPA.
CPA real = CPA limpio ÷ (1 − gasto perdido). El CPA limpio es lo que te cuesta una conversión contando solo las búsquedas que venden.
Lo que enseña la curva es que el CPA que ves en el informe es una media entre lo que funciona y lo que no. Con el ejemplo de arriba, el CPA del mes es 57,69 € (3.000 € entre 52). Sin esas cuatro búsquedas serían las mismas 52 conversiones por 2.520 €: 48,46 €. Nadie ha tocado el anuncio, ni la web, ni la puja. Solo se ha dejado de pagar a quien no iba a comprar.
De ahí sale la rutina, y es semanal: abrir el informe de términos, ordenar por coste y mirar las filas de arriba con cero conversiones. Cada búsqueda cae en uno de tres sitios. Fuera ya, si la intención es otra aunque haya gastado poco: el que busca empleo no va a comprar por mucho que esperes. Fuera por datos, si ya ha gastado más que tu CPA objetivo sin convertir ni una vez. Que siga, si todavía no ha tenido clics suficientes para decir nada. Y hay un cuarto destino que se olvida: la búsqueda que convierte bien y no estaba en la cuenta se añade como palabra propia, con su anuncio.
Las negativas, además, mejoran lo que no se ve en la factura. Al quitar impresiones que nadie iba a clicar sube el CTR, y con él el nivel de calidad. Y si usas puja automática, le das al algoritmo menos ruido del que aprender: una conversión que nunca llega desde “curso de facturación” no le enseña nada, pero sí le cuesta dinero.
Mete tus tres números del informe y sale lo que te cuesta al año no revisarlo.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener la lista y que no sirva.
Montarla una vez y olvidarla
La lista del día del lanzamiento cubre las búsquedas que se te ocurrieron a ti. Las que te cuestan dinero son las que no se te ocurrieron, y aparecen cada semana. Una lista de negativas que no crece es una lista que ha dejado de trabajar.
Negativizar una palabra que también vende
“Gratis” parece una negativa obvia hasta que tienes un plan gratuito o una prueba sin coste y es por donde entra la mitad de tus clientes. Una negativa en amplia de una sola palabra corta todas las búsquedas que la contienen. Antes de añadirla, busca en el informe qué búsquedas con esa palabra sí han convertido.
Ponerla en el sitio equivocado
Una negativa en un grupo de anuncios solo afecta a ese grupo; una en una lista compartida, a todas las campañas que la usen. Lo que nunca vas a vender (empleo, cursos, plantillas) va a nivel de cuenta. Lo que solo sobra en un grupo, porque otro grupo lo atiende mejor, va en ese grupo. Mezclar los dos niveles es la forma más rápida de apagar tráfico bueno sin enterarte.
Dejárselo todo a la automatización
Las campañas más automáticas, con Performance Max a la cabeza, enseñan menos de lo que buscó la gente y admiten menos control. Eso no significa que no haya búsquedas malas: significa que se ven peor. Si no puedes leer el informe de términos de una campaña, no sabes qué parte de tu presupuesto de paid media está pagando clics que no venden.
Lo que se pregunta sobre palabras clave negativas.
¿Qué son las palabras clave negativas en Google Ads?
Son los términos con los que le dices a Google que no enseñe tu anuncio aunque la búsqueda se parezca a tu palabra clave. Si vendes un software de facturación, negativizar "plantilla", "curso" o "empleo" evita pagar clics de gente que no iba a comprarlo.
¿Dónde se encuentran las búsquedas que hay que negativizar?
En el informe de términos de búsqueda, no en el de palabras clave. Es el que enseña lo que la gente escribió de verdad. Se ordena por coste y se miran las filas de arriba con cero conversiones.
¿Cada cuánto se revisan las palabras clave negativas?
Cada semana. Las búsquedas que te cuestan dinero son las que no se te ocurrieron al montar la campaña, y aparecen solas con el tiempo. Una lista que no crece ha dejado de trabajar.
¿Cuándo se negativiza una búsqueda?
En dos casos. Si su intención es otra, ya, aunque haya gastado poco. Y si ha gastado más que tu CPA objetivo sin convertir ni una vez. Si todavía no ha tenido clics suficientes, se deja correr. Lo que convierte caro no se negativiza: se trabaja con la puja o el anuncio.
¿Las palabras clave negativas incluyen plurales y sinónimos?
No. A diferencia de las palabras que compras, una negativa no se extiende sola a variantes cercanas: plurales, sinónimos y faltas de ortografía hay que añadirlos uno a uno si los quieres fuera.
Los que hacen falta para usar este.
Comprar atención en una subasta: qué se paga, por qué sube y cuándo deja de salir a cuenta.
El tráfico por el que pagas de forma directa. Su precio lo fija una subasta contra tu competencia, así que se encarece solo cuando lo usas más.
Lo que pagas por cada clic. Depende del CPM y del CTR a la vez, así que baja mejorando el anuncio, no negociando el precio.
Qué quiere resolver quien escribe esa consulta. Va antes que la palabra: sin ella se persigue volumen que no compra.
Cada vía por la que entra un cliente nuevo. Se juzgan uno a uno: el número global esconde siempre el que ya no sale a cuenta.
El punto en el que meter más dinero sube el CAC más rápido que las ventas. No es un fallo de la campaña: es el techo del canal.
Lo que te cuesta cada acción de la que la plataforma se atribuye el mérito. No es el CAC: mide dentro de la cuenta, no dentro del negocio.