GlosarioSales & CRM

Cuenta como lead cuando puedes escribirle.

Un lead es un contacto identificado del que todavía no sabes si compra. Cuenta cuando tienes nombre, canal de vuelta y permiso para usarlo. Lo demás es tráfico contado como si fuera cartera.

Un lead es un contacto identificado al que puedes escribir y tienes permiso para escribir, y del que todavía no sabes si va a comprar. Una visita a la web no es un lead: sin nombre y sin canal de vuelta no hay nada que trabajar.

También: sales lead · prospecto · contacto comercial

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Un lead es un contacto al que puedes escribir.

Un lead es un contacto identificado del que todavía no sabes si va a comprar. Eso es todo lo que significa la palabra, y es bastante menos de lo que suele meterse dentro cuando se dice en una reunión de resultados.

La frontera no está en el interés, está en si puedes hacer algo con el contacto. Cuenta como lead cuando puedes escribirle, no cuando visitó la web. Una visita, un clic y un seguidor tienen algo en común: no hay nadie al otro lado a quien mandarle un correo el martes. Y lo que no puedes trabajar no es cartera, es tráfico contado con otro nombre.

El malentendido viene de dónde se mira. En un negocio que vive de conseguir contactos se mide la parte más fácil de medir —la web— y casi nunca la que decide si facturas. Pero el viaje de un lead casi nunca empieza ni termina ahí: entra por un correo en frío, por una llamada del comercial, por una publicación de LinkedIn o por Instagram, y puede cerrarse en la misma conversación sin que la web llegue a abrirse. Hay negocios que directamente no tienen web: anuncios que tiran a WhatsApp y un CRM detrás llevando el seguimiento real.

De ahí sale la regla que ordena todo lo demás: el sitio donde vive un lead es el CRM, no la analítica. La web es un canal de entrada entre varios; el CRM es donde el contacto se convierte en un deal del pipeline y donde se puede leer si el mes fue bien. Un lead que solo existe en el panel de una plataforma de anuncios no existe: nadie lo va a llamar.

Conviene separar dos cosas que se dicen igual. Crear el problema en la cabeza del mercado es generación de demanda y se mide en otra escala de tiempo. Capturar el dato de quien ya tiene el problema es captación de leads, y es de lo que habla esta página.

No
Una visita a la web

Un número en un panel. No sabes quién es y no tienes por dónde volver a hablarle.

No
Un clic en un anuncio

Lo mismo, con factura. Has pagado por la visita, no por el contacto.

No
Un seguidor nuevo

Te lee cuando la plataforma decide enseñarle tu publicación. La audiencia no es tuya, la alquilas.

No
Un formulario con el correo mal escrito

Ha dejado sus datos y no se le puede escribir. Suma en el informe y no suma en el CRM.

La fronterapuedes escribirle
Lead
Un formulario con correo válido

Sabes quién es, tienes canal de vuelta y te ha dado pie a usarlo. Aquí empieza el lead.

Lead
Quien contesta a un correo en frío

No dejó sus datos: abrió el hilo. Un hilo abierto es un canal de vuelta como cualquier otro.

Lead
Quien coge hueco en tu agenda

Lead y reunión el mismo día. El primer contacto y la primera etapa caen juntos.

De las siete cosas que se llaman lead en una reunión, 4 no lo son y 3 sí. Lo único que cambia al cruzar la línea es que a partir de ahí hay alguien a quien escribir.

La frontera

Tres condiciones en serie, y ninguna es opcional.

Un lead no se calcula, se define. Y la definición que aguanta una reunión tiene tres condiciones: sabes quién es, puedes escribirle y tienes permiso para hacerlo.

UN CONTACTO1Sabes quién esUna cookie no es un nombre2Puedes escribirleUn correo que rebota3Tienes permisoUna lista compradaLEAD
Las tres van en serie, no en paralelo: quien falla una no es un lead a medias, no es un lead. Lo que viene después —si encaja, si tiene presupuesto, si es el momento— ya es otra pregunta y tiene su propio nombre.

Sabes quién es. Un nombre y una empresa, no un identificador de navegador. Si lo único que tienes es un evento anónimo, tienes una métrica de web y no un contacto: se puede optimizar, no se puede llamar.

Puedes escribirle. Un canal de vuelta que funcione de verdad: un correo que no rebota, un teléfono que existe o un hilo ya abierto. Aquí se cae más volumen del que nadie admite, porque un formulario mal rellenado suma en el informe de marketing y desaparece en el momento en que alguien intenta usarlo.

Tienes permiso. Te lo ha dado él al dejar el dato, o estás en un contexto profesional donde el primer contacto se sostiene. Una lista comprada no cumple esto por mucho que las columnas se parezcan a las de tu CRM.

Lo que no forma parte de la definición es el nivel de cualificación. Si encaja con tu mercado, si tiene presupuesto y si es su momento son preguntas posteriores, y tienen sus propios nombres: MQL cuando marketing lo considera listo para que ventas lo llame y SQL cuando ventas lo acepta. Ordenar la cola de a quién llamar primero es lead scoring. Meter esos criterios dentro de la palabra “lead” es lo que hace que dos personas de la misma empresa den cifras distintas del mismo mes.

Con la frontera decidida queda el recuento, y ahí manda la fontanería. Una persona es un lead, no tres: si entra por el formulario, descarga un lead magnet y luego pide una reunión, sigue siendo uno. Cada lead lleva fecha de entrada y un origen, y sin origen no hay CPL por canal ni CAC por canal: hay una media que esconde el canal que te está desangrando dentro del que funciona. Y los clientes actuales que rellenan un formulario no son leads nuevos, son clientes rellenando un formulario.

El recuento

La definición se escribe una vez y la firman los dos equipos.

Mientras marketing cuente envíos de formulario y ventas cuente gente a la que se puede llamar, la reunión mensual se va en discutir el dato en vez de el negocio.

Definición ATodo lo que entra300
10,00 €por unidad contada

El número que luce en el informe. Dentro hay correos mal escritos, duplicados y gente que buscaba otra cosa.

Definición BLo que puedes trabajar180
16,67 €por unidad contada

Identificado, contactable y con permiso. Es el único de los tres que es un lead.

Definición CLo que ventas acepta90
33,33 €por unidad contada

Ya no es un lead: es un nivel de cualificación, y se cuenta aparte porque decide otra cosa.

Ejemplo con números redondos: 3.000 € invertidos y 300 registros entrando. La misma inversión y el mismo mes salen a 10,00 €, 16,67 € o 33,33 € según qué estés llamando lead. Las proporciones las pones tú; lo que no cambia es que el precio se mueve por la definición antes que por el canal.

Las tres columnas son el mismo mes y la misma inversión. Contando todo lo que entra, cada unidad sale a 10,00 €. Contando solo lo que se puede trabajar, a 16,67 €. Contando lo que ventas acepta, a 33,33 €. Nadie ha cambiado de canal, ni de creatividad, ni de puja: solo ha cambiado la palabra. Por eso la primera decisión que sale de aquí no es de presupuesto, es de vocabulario.

La segunda es qué hacer cuando el recuento no llega. La reacción por defecto es pedir más leads, y casi siempre es la peor. Cuando una dirección solo quiere más leads, lo que suele tener es un problema de ventas disfrazado de marketing: cuarenta deals en el pipeline, columnas de colores, todo parece moverse, y nadie en la sala sabe si el problema del trimestre es que no llegan leads o que no cierras los que ya tienes. Esa pregunta se contesta mirando el pipeline por etapas, que es donde está el diagnóstico, y no el techo del formulario.

La tercera es contra qué se compara el recuento. Un mes con más leads que el anterior solo significa algo si la definición no se movió en medio; eso es lo que hace legible el lead velocity rate. Y el volumen no es la única palanca: con un ticket medio de 3.000 € y 30 días para cerrar, un 8% de cierre sobre leads obliga a mover el doble de leads a la semana que un 16%. Subir ese porcentaje —por el lado del CRO en la entrada o del proceso comercial en la salida— sale casi siempre más barato que comprar el doble de tráfico.

Y una advertencia de fondo, porque es fácil enamorarse del número: lo que buscas no son contactos, son clientes. Un recuento que sube mientras las firmas se quedan planas no es una buena noticia esperando a madurar, es una definición que se ha ido ensanchando sin que nadie lo dijera en voz alta.

Los errores

Cuatro formas de contar leads que no lo son.

Contar envíos de formulario en vez de contactos

Un envío no es una persona. Duplicados, correos mal escritos, pruebas internas y spam de bots entran todos por el mismo sitio y se cuentan igual. El día que alguien intenta llamar a la lista, el número real aparece solo, y suele aparecer en la reunión más incómoda del trimestre.

Mover la definición sin avisar

Meter el chat de la web este mes y las descargas el siguiente hace que la serie deje de ser una serie. Si la definición cambia —y a veces tiene que cambiar—, se cambia con fecha y se recalcula el histórico. Un crecimiento que viene de haber ensanchado la palabra no es crecimiento.

Dejar el lead viviendo en la plataforma

Si el contacto se queda en el panel de anuncios, en una bandeja de entrada o en una hoja de cálculo que solo abre una persona, nadie lo va a trabajar. El sitio donde vive un lead es el CRM, con fecha y con origen: es lo que permite luego cerrar el círculo entre lo que pagaste y lo que firmaste.

Pedir más volumen antes de mirar la frontera

Doblar la inversión con una definición inflada dobla el ruido y deja el CPL igual de bonito y de falso. Antes de subir presupuesto, cuenta cuántos de los leads del mes pasado se podían escribir de verdad. Ese número, y no el del informe, es el que hay que doblar.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre lead.

¿Qué es un lead?

Un lead es un contacto identificado del que todavía no sabes si va a comprar. Cuenta como lead cuando puedes escribirle: tienes su nombre, un canal de vuelta que funciona y permiso para usarlo. Una visita a la web, un clic en un anuncio o un seguidor nuevo no cumplen ninguna de las tres.

¿Una visita a la web es un lead?

No. Una visita es un número en un panel: no sabes quién es y no tienes por dónde volver a hablarle. La frontera no está en el interés que muestre alguien, está en si puedes hacer algo con el contacto el martes siguiente.

¿Qué datos hacen falta para que un contacto sea un lead?

Los mínimos son tres, y van en serie: quién es —nombre y empresa, no un identificador de navegador—, un canal de vuelta que funcione, y permiso para usarlo. Si falla uno, no es un lead a medias: no es un lead.

¿En qué se diferencia un lead de un MQL?

El lead es la puerta de entrada: alguien a quien puedes escribir. El MQL es un nivel de cualificación posterior, el lead que marketing considera listo para que ventas lo llame. Meter los criterios de cualificación dentro de la palabra lead es lo que hace que dos personas de la misma empresa den cifras distintas del mismo mes.

¿Dónde se cuentan los leads?

En el CRM, no en la analítica de la web. El viaje de un lead casi nunca empieza ni termina en la web: entra por un correo en frío, por una llamada, por LinkedIn o por WhatsApp, y puede cerrarse en la misma conversación sin que la web se abra. Un lead que solo existe en el panel de una plataforma de anuncios no existe, porque nadie lo va a llamar.

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