Cold email.
Escribir a alguien que no te ha pedido nada. No lo decide cuántos correos mandas, lo decide a quién se los mandas: de una base de 11.299 contactos, 632 eran mercado.
El cold email es un correo comercial dirigido a una persona que no te conoce, no ha dejado su dirección y no espera saber de ti. Funciona cuando el correo demuestra que has mirado su negocio antes de escribir, y falla cuando se trata como un problema de volumen.
También: correo en frío · email en frío · outbound email
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Escribir a alguien que no te ha pedido nada.
El cold email es un correo comercial a una persona que no te conoce, no te ha dejado su dirección y no espera saber de ti. Esa es la frontera con el email marketing: allí escribes a quien te dio permiso, aquí no hay permiso. Lo único que te queda para justificar el correo es el criterio con el que lo has mandado.
Y el criterio es justo lo que casi nadie pone. El canal se trata como un problema de volumen —cuántos correos salen esta semana— cuando es un problema de puntería. Mandar 5.000 correos con un “he visto que te gustan las manzanas, pues yo hago zumo de piña” no es outbound. Es ruido. Y el ruido no se mide, no se optimiza y no convierte.
Lo que decide si esto funciona como generación de demanda no es el número de envíos: es cuánta gente de la lista podía comprarte. Una exportación de 11.299 contactos con el 99% de emails verificados parece munición para meses. Filtrada por país, por si la persona decide y por si el sector es el tuyo —que es aplicar tu buyer persona a un fichero, fila a fila— quedan 632. El 94,4% de esa base no era tu mercado, y le ibas a escribir igualmente.
Esos 632 son el canal. Los otros 10.667 son lo que te quema el dominio y, mucho peor, el mercado: un decisor al que escribes mal no vuelve a abrir un correo tuyo aunque dentro de un año tengas exactamente lo que necesita.
El 99% con email verificado. Aquí es donde casi todo el mundo pulsa enviar.
Fuera el 10% que no compra en tu mercado ni en tu idioma.
Fundador, propietario o dirección. Al resto le puedes escribir perfecto y aun así no puede decir que sí.
Decisor español de sector digital, descontando 1.455 agencias que estaban en la misma lista y son competencia, no clientes.
Por eso el cold email no es un canal de adquisición barato. Es un canal caro de montar y barato de operar, y casi todo el coste está antes del primer envío: en decidir a quién no le escribes.
Tres piezas, y este orden no se negocia.
Aquí no hay fórmula, hay secuencia: base, infraestructura y oferta. Saltarse cualquiera de las tres no acelera el canal, lo deja inservible.
La base. Antes de escribir una línea, la lista se parte en tres montones: los que encajan del todo, los que encajan a medias y los que se excluyen de la venta. En aquella exportación de 11.299 contactos había 3.216 de sector digital, y 1.455 de ellos eran agencias: competencia, no clientes. Solo 1.940 traían facturación conocida —un 17%— y de esos 563 caían en la banda de 2 a 5 millones. Un dato que no tienes no se rellena a ojo: se marca como desconocido y ese contacto baja de montón.
La infraestructura. El correo sale de un dominio secundario, calentado durante semanas antes del primer envío de verdad. No es una manía técnica: si quemas el dominio principal dejas de llegar también a tus clientes actuales, a las facturas y a las propuestas. El canal más barato del mundo te acaba de costar el correo de la empresa.
La oferta. Un cold email no vende el servicio, vende el primer paso, y el primer paso tiene que calificar solo. Un diagnóstico real del embudo —dónde se pierde dinero entre el clic y el cliente— hace ese trabajo: quien lo pide tiene un embudo y sospecha que algo falla, así que se autocalifica y abre venta directa. Un PDF descargable no califica a nadie. Y es la misma oferta que usas en inbound: una sola, no dos que mantener.
El orden pone el cold email por delante del paid media por una razón de caja: las herramientas de prospección ya están pagadas, el coste marginal de un contacto más es prácticamente cero y el CAC del canal arranca muy por debajo del de un canal comprado. Lo que no puede pasar es que el primer envío salga antes de que la base esté segmentada. Ahí no te ahorras dos semanas: te gastas los 632 contactos buenos en la versión mala del correo.
Partir la lista en tres montones, definir la oferta que califica y escribir la secuencia. Cero envíos.
No sale un solo correoDominio secundario y calentamiento, la página donde aterriza la respuesta, y los primeros envíos al montón bueno.
Sale correoAjustar el correo con las tasas reales y abrir el segundo montón, el de los que encajan a medias.
Sale correoRetargeting sobre quien ya ha visitado y la cuenta que decide si el canal se queda: coste real contra valor del cliente.
Sale correoDoce semanas suena lento hasta que cuentas lo que se rompe si lo aceleras. Las dos primeras no producen un solo envío y son las que deciden todo lo demás. Y el tercer mes ya no es escribir correos: es hacer la cuenta que dice si el canal se queda o se cierra, coste real de traer un cliente contra el LTV que ese cliente deja.
Se juega entero en la primera línea.
Con la base filtrada y el dominio caliente, todo lo que queda del canal cabe en cuatro frases. Ninguna de ellas es “espero que te encuentres bien”.
La estructura es siempre la misma: una observación específica de esa empresa, una hipótesis del problema o de la oportunidad en una o dos frases, y una propuesta concreta. Después, tu nombre. Sin presentación de la agencia, sin párrafo de credenciales y sin firma corporativa de ocho líneas. El asunto, corto y específico: si describe tu servicio en vez de su situación, ya has perdido.
Una señal que has ido a mirar: los anuncios que tiene vivos, un post reciente, una métrica visible en su web.
Qué crees que le está pasando por culpa de eso, o qué se le está escapando. Sin adornar y sin prometer.
Algo concreto que se pueda contestar en una línea. Ni catálogo ni disponibilidad de agenda.
Lo que no entra en las cuatro frases
- Espero que te encuentres bien
- Te escribo desde [empresa], somos una agencia que...
- Me encantaría agendar una call para presentarte lo que hacemos
- Firma corporativa de ocho líneas con logo y redes
La parte que casi nadie hace bien es la observación. Personalización real significa una señal que has ido a buscar: los anuncios que tiene vivos ahora mismo, un post reciente, un número visible en su propia web. No “he visto que tu empresa está creciendo mucho”, que sirve para cualquiera de los 11.299. Y la señal tiene que sostener lo que viene detrás: engancharte a un post para acabar hablando de otra cosa es el zumo de piña otra vez, y se nota en la segunda línea.
El nivel de detalle también se decide antes. Una campaña genérica por modelo de negocio, y dentro de cada modelo campañas específicas por segmento. No le escribes igual a un ecommerce de suscripción que a uno de compra única aunque los dos vendan online, y el correo que vale para los dos no vale para ninguno. Con un ticket medio alto, una sola respuesta buena al mes paga la infraestructura entera del canal, así que la granularidad sale barata.
Y el veredicto sobre qué hace este canal: el cold email no cierra, abre. Lo que sale de aquí es una reunión que entra en el pipeline y se cierra hablando, muchas veces sin que esa persona llegue a abrir tu web ni una vez. Eso tiene una consecuencia operativa que se olvida siempre: si no lo registras a mano, el cliente aparecerá en los informes con el origen equivocado o sin origen. Y un canal que no aparece es un canal al que le recortan el presupuesto en la siguiente reunión de dirección.
Cuatro formas de mandar correo en frío y no tener canal.
Confundir volumen con alcance
Más envíos no es más mercado: es el mismo mercado tocado peor. Escribir a 11.299 direcciones cuando encajan 632 no multiplica las respuestas, multiplica las marcas de spam. Y pasado cierto umbral el problema deja de ser la campaña y pasa a ser que tu dominio ya no entrega, que es un problema de la empresa entera y no del canal.
Enriquecer mal y mandar al volumen
Enriquecer no es rellenar columnas. Un dato aproximado usado como si fuera exacto se nota en la primera línea, y se nota en el peor sitio posible: el correo que existía precisamente para demostrar que habías mirado su negocio. La mayoría del outbound del mercado es perezoso por aquí, y perder mercado a cambio de nada sale carísimo, porque un contacto quemado no se recupera.
Intentar vender en el primer correo
El primer correo pide una respuesta, no una firma. En cuanto aparece “me encantaría agendar una call para presentarte lo que hacemos”, el lector ya sabe que no has mirado nada: es el mismo correo que le llegó ayer con otro logo. Se pide algo pequeño, concreto y contestable en una línea.
Dejarlo fuera de la atribución
Un lead de cold email casi nunca pasa por la web, así que no existe en el tracking ni en el panel de analítica. El registro aquí es manual o no hay registro. Sin eso, dentro de seis meses nadie sabrá si el canal trajo tres clientes o ninguno, y se matará con una decisión tomada a ciegas.
Lo que se pregunta sobre cold email.
¿Qué es el cold email?
El cold email es un correo comercial a una persona que no te conoce, no te ha dejado su dirección y no espera saber de ti. Se diferencia del email marketing en que allí escribes a quien te dio permiso; aquí lo único que justifica el correo es el criterio con el que has elegido a quién escribir.
¿Cuántos correos hay que mandar en una campaña de cold email?
Los que encajen, no los que tengas. Una base de 11.299 contactos verificados se queda en 632 al filtrar por país, por si la persona decide y por si el sector es el tuyo. Escribir a los otros 10.667 no multiplica las respuestas: multiplica las marcas de spam y quema el dominio.
¿Qué se escribe en un cold email?
Cuatro frases: una observación específica de esa empresa —una señal que has ido a buscar, como los anuncios que tiene vivos o un número visible en su web—, una hipótesis del problema en una o dos frases, y una propuesta concreta que se pueda contestar en una línea. Ni presentación de la empresa, ni firma corporativa de ocho líneas.
¿Por qué se envía el cold email desde un dominio secundario?
Para no quemar el principal. Si las marcas de spam tiran la reputación del dominio con el que facturas, dejas de llegar también a tus clientes actuales y a tus propuestas. El dominio secundario se calienta durante semanas antes del primer envío real; ese calentamiento es parte del montaje, no un paso opcional.
¿Va antes el cold email o la publicidad de pago?
Antes el cold email, por una razón de caja: si las herramientas de prospección ya están pagadas, el coste marginal de un contacto más es casi cero y el CAC del canal arranca muy por debajo del de un canal comprado. La publicidad va después, amplificando lo que ya se sabe que funciona.
Los que hacen falta para usar este.
Lo que pasa entre que hay una oportunidad y que se firma, y cómo se mide sin mentirse.
Crear el problema en la cabeza del mercado antes de capturar al que ya lo busca. Sin ella solo compites por la demanda que ya existe.
Los deals vivos del CRM por etapa. Su limpieza vale más que su tamaño.
El único canal donde la audiencia es tuya y no la alquilas a una plataforma. Su valor no está en enviar más, sino en a quién y cuándo.
Coste de adquirir un cliente (inversión ÷ clientes nuevos). Se mira por canal, nunca solo el global.
El tráfico por el que pagas de forma directa. Su precio lo fija una subasta contra tu competencia, así que se encarece solo cuando lo usas más.
Elegir cien empresas y tratarlas como cien mercados. Se justifica cuando el ticket aguanta el coste de perseguirlas una a una.