GlosarioSales & CRM

Lead magnet.

Lo que alguien se descarga a cambio de su correo. Lo que decide si funciona no es lo bien que representa a tu marca: es si el lunes por la mañana quien lo descargó puede usarlo para algo.

Un lead magnet es el material que una empresa entrega a cambio de un dato de contacto, normalmente el correo, para convertir tráfico anónimo en contactos identificados. Su criterio de calidad no es el diseño ni el número de descargas, sino si resuelve un problema concreto del trabajo de quien se lo descarga.

También: imán de leads · contenido descargable · gated content

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Un intercambio con precio: su correo por tu material.

Un lead magnet es el material que entregas a cambio de un dato de contacto, normalmente el correo. Es la pieza que convierte tráfico anónimo en un lead con nombre, y el segundo eslabón de un proceso comercial entero: capturas con material gratuito, nutres, y ofreces la reunión cuando ya hay confianza.

Si lo que buscas es la diferencia entre crear demanda y recoger la que ya existe, esa raya está en generación de demanda. Aquí se da por hecho que ya has decidido capturar, y la pregunta es otra: qué material se pone detrás del formulario.

El malentendido que resuelve el término es de criterio, no de definición. Casi todos los descargables se aprueban mirando hacia dentro: si representa bien a la marca, si el diseño está a la altura, si cuenta lo que sabemos hacer. Y eso no lo juzga nadie de los que importan. Lo juzga una persona que se ha dejado el correo un martes y que abre el archivo cuando puede. Vale lo que valga para su trabajo del lunes, no para tu marca.

Ayuda pensar el correo como un precio. Es barato, pero no es gratis: hay que entregarlo, hay que dar por hecho que van a escribirte, y hay que aceptar la sospecha de que lo que llegue detrás sea una llamada comercial. Nadie paga ese precio por algo que puede encontrar en tres búsquedas. Lo que buscas aquí, además, no son contactos: son clientes.

La preguntaDescargable de rellenoTe llevas un correoHerramienta del lunesTe llevas una conversación

¿Quién lo ha escrito?

Quien tenía hueco esa semana.

Quien hace ese trabajo todos los días y sabe dónde duele.

¿Qué hace el que se lo descarga?

Lo deja en la carpeta de descargas y no vuelve.

Lo abre encima de sus propios números.

¿De quién habla?

De ti: quiénes somos, qué hacemos, por qué somos distintos.

De su problema, con su vocabulario y su unidad de medida.

¿Y si se lo pasa a un compañero?

Nada. No hay nada que valga la pena compartir.

Le hace quedar bien delante de quien decide.

Los formatos

El formato no se elige: lo dicta el uso.

Los formatos que funcionan tienen una cosa en común, y no es la extensión ni el diseño: se usan. Los que no funcionan también tienen una cosa en común: se fabrican para tener algo que ofrecer.

La regla corta es esta: solo con herramientas que existen. Una calculadora que devuelve tu número con tus datos. Un checklist de auditoría con criterio dentro, del tipo que te dice qué está roto y en qué orden arreglarlo. Una plantilla que se rellena. Un caso documentado con números y con el detalle de qué se tocó. Nada de PDFs genéricos fabricados para el anuncio. Esa clase de material —construir algo pequeño y útil en vez de comprar el tráfico— es un canal de captación por sí mismo, el que Traction llama engineering as marketing: el canal del que todo el mundo habla y casi nadie ejecuta, porque exige construir de verdad.

El otro lado de la regla es igual de útil. La “guía definitiva” de cuarenta páginas no falla por larga: falla porque no hay ningún momento en la semana de nadie en el que se abra. Y el imán no vive solo. Es un eslabón de una cadena de ocho, y la cadena es lo que convierte el correo en algo.

01

Tráfico cualificado

Anuncios a quien tiene el problema. Tráfico cualificado, no tráfico a secas.

02

El lead magnet

El material que se cambia por el correo. Es un eslabón, no la máquina entera.

03

Thank you page

La pantalla que sorprende de verdad, no un gracias por tu descarga.

Casi nunca montado
04

Alta en el CRM

El contacto entra solo, con su origen puesto y sin que nadie lo copie a mano.

05

Bienvenida automática

Una secuencia centrada en aportar, no en vender de entrada.

06

Segmentación

Escalera de valor, con varias cartas en la manga. No la misma oferta a todo el que entra.

Casi nunca montado
07

Propuesta personalizada

Personalizada de verdad, no la misma con el nombre cambiado.

08

Discovery call

Al final de la cadena, cuando ya hay confianza. No al principio.

Casi nunca montado
Ocho eslabones, y el lead magnet es el segundo. Los tres marcados —la thank you page, la segmentación y el sitio de la reunión— son los que el checklist de auditoría encuentra sin montar una y otra vez, y son también los que deciden si el correo se convierte en algo.

Los eslabones señalados no están señalados por casualidad. La thank you page suele ser una pantalla que dice gracias, cuando es el único momento en el que tienes la atención entera de alguien que acaba de darte su correo. La segmentación suele no existir: la misma oferta a todo el que entra, sin escalera de valor y sin ninguna carta guardada. Y la reunión suele estar al principio, pidiéndole media hora a alguien que todavía no sabe quién eres.

El resto del montaje es menos vistoso y más determinante: la landing page donde vive el formulario, la secuencia de email marketing que llega después centrada en aportar y no en vender de entrada, y el trabajo de conversión en cada paso de esa cadena. Un imán excelente con la cadena a medias rinde peor que un imán mediano con la cadena entera.

La medición

Leads que compran, o solo correos.

El número de descargas es la métrica más fácil de subir y la que menos dice. Se sube bajando el filtro, y bajar el filtro es exactamente lo que encarece el resultado.

La cuenta que juzga un lead magnet es una división: coste por lead cualificado = CPL ÷ porcentaje que pasa el filtro. Dicho como multiplicador, es 1 dividido entre ese porcentaje, y por eso se comporta como se comporta.

2,0x4,0x6,0x8,0x10,0x10%20%30%40%50%60%70%80%DESCARGAS QUE PASAN EL FILTROCOSTE REAL, EN VECES EL CPL1,67x3,33x6,67x
La misma división dibujada entera. Con un 60% de descargas útiles pagas 1,67 veces tu coste por descarga por cada lead que sirve; con un 30%, 3,33 veces; con un 15%, 6,67 veces; con un 10%, diez veces. La caída no es recta, y por eso bajar el filtro para que baje el coste por descarga es el cambio que peor sale.

Con un 60% de descargas que pasan el filtro, cada lead útil te cuesta 1,67 veces lo que te cuesta una descarga. Con un 30%, 3,33 veces. Con un 15%, 6,67. Con un 10%, diez veces. Un descargable que atrae a cualquiera abarata la descarga y encarece el cliente, y la primera cifra es la que sale en los informes.

Lo que hay que exigir, entonces, son tres cosas. Una: la conversión de cada etapa por separado —anuncio a contacto, landing a contacto, impacto real de la thank you page—, porque sin eso la conclusión será “no funcionó” sin saber qué eslabón se rompió. Dos: cuántos de esos contactos llegan a lead cualificado por ventas, con el criterio escrito antes de mirar los datos y no después. Tres: el mismo corte contra el pipeline. Un lead magnet no llena el pipeline; llena la entrada del pipeline, y esas dos cosas se parecen mucho en una hoja de cálculo y nada en la caja. Si el volumen ya es alto, un lead scoring honesto sirve para ordenar la cola; si el volumen es bajo, el scoring solo maquilla el problema.

Y hay una decisión anterior a todas: si este es tu proceso. Hay tres formas de convertir a un desconocido en cliente, y el funnel de lead magnet es una: cold email y ABM son las otras dos, con piezas distintas y ritmos distintos. Si tu categoría es masiva, el imán escala mejor; si tu mercado son cuarenta cuentas concretas, no es tu proceso. Se elige uno, se monta entero, y solo entonces se mira el siguiente: un proceso a medias en cada uno de los tres frentes no es tener tres opciones, es no tener ninguna. Se elige, además, el que resuena con quien lo va a ejecutar, porque el proceso que no te gusta lo dejas de hacer a las tres semanas, y eso es peor que no tener proceso.

Por eso esta ficha no lleva calculadora. La división del multiplicador la haces en una servilleta; lo que decide de verdad si el material sirve no se calcula, se lee en si alguien lo abrió el lunes por la mañana y volvió.

Los errores

Cuatro formas de tener un descargable y no tener un lead magnet.

Escribirlo mirando hacia dentro

El PDF que empieza por quiénes somos y sigue por qué hacemos no es un imán, es un folleto detrás de un formulario. La prueba es sencilla: si el que se lo descarga no puede pasárselo a un compañero para quedar bien, no hay nada dentro. Cuando el material le hace quedar bien a quien lo comparte, lo distribuye solo, sin que se lo pidas.

Bajar el filtro para bajar el coste

Ampliar la promesa hasta que valga para todo el mundo baja el coste por descarga y sube el coste por cliente. Con un 15% de descargas útiles ya estás pagando 6,67 veces el coste por descarga por cada lead que sirve. El cuadro que se mira en la reunión tiene que ser el coste por lead cualificado, no el de arriba del informe.

Montar el imán y dejar la cadena a medias

Sin thank you page trabajada, sin alta automática en el CRM, sin segmentación y con la reunión pedida el primer día, lo que has montado es una lista de correos. El orden importa tanto como las piezas: el proceso tiene que estar trabajado y no ir a cascoporro.

Pedir la descarga con fraseo de cebo

“Comenta y te lo mando”, “guarda este post”. Las redes detectan por lenguaje ese tipo de petición y la penalizan, así que el alcance cae justo donde querías captar. Ofrécelo suelto y en tu voz, al final, sin flechas: una conversación abierta vale más que un correo en una lista. El material entra igual en el resto de la casa —desde el SEO del artículo que lo menciona hasta el correo que lo reenvía— sin necesidad de pedir nada.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre lead magnet.

¿Qué formatos de lead magnet funcionan mejor?

Los que se usan: una calculadora que devuelve tu número con tus datos, un checklist de auditoría con criterio dentro, una plantilla que se rellena, un caso documentado con números. La regla es solo con herramientas que existen, nada de PDFs genéricos fabricados para tener algo que ofrecer. La guía definitiva de cuarenta páginas no falla por larga: falla porque no hay ningún momento de la semana de nadie en el que se abra.

¿Cómo sé si mi lead magnet trae leads que compran o solo correos?

Con una división: coste por lead cualificado = CPL entre el porcentaje de descargas que pasa el filtro. Si cualifica el 60%, cada lead útil te cuesta 1,67 veces la descarga; si cualifica el 15%, 6,67 veces. Junto a eso hacen falta dos cosas más: la conversión de cada etapa por separado —anuncio a contacto, landing a contacto, impacto de la thank you page— y cuántos de esos contactos llegan a lead cualificado por ventas.

¿Cuántas descargas tiene que traer para que valga la pena?

Las descargas no deciden nada, porque se suben bajando el filtro. El número que decide es el coste por lead cualificado comparado con lo que aguanta tu margen. Un descargable que atrae a cualquiera abarata la descarga y encarece el cliente, y la primera cifra es la que acaba en el informe.

¿El lead magnet sustituye al resto del proceso comercial?

No: es el segundo eslabón de ocho. Tráfico cualificado, lead magnet, thank you page trabajada, alta automática en el CRM, secuencia de bienvenida centrada en aportar, segmentación con escalera de valor, propuesta personalizada y, al final, la reunión. La reunión llega al final, no al principio. Con la cadena a medias, lo que tienes es una lista de correos.

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