GlosarioEmail & automation

Soft bounce.

Un rebote blando es un aviso con fecha de caducidad, no un fallo. El correo vuelve a la cola y se reintenta durante días. El problema empieza cuando nadie decide cuántas veces.

Un soft bounce, o rebote blando, es el rechazo temporal de un correo: el servidor del destinatario contesta con un código 4xx que significa hoy no, vuelve a intentarlo. La dirección existe y la causa suele desaparecer sola —buzón lleno, servidor saturado, mantenimiento—, así que el correo se reintenta durante días; si el mismo rebote se repite en varios envíos seguidos, esa dirección se trata como un rechazo permanente.

También: rebote blando · rebote temporal

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Un no de hoy, no un no para siempre.

Tu herramienta no entrega el correo. Se lo ofrece al servidor del destinatario y espera respuesta. Esa respuesta es un número de tres cifras y, de las tres, la que decide todo es la primera. Si empieza por 2, aceptado. Si empieza por 5, rechazo permanente: la dirección no existe y no va a existir mañana. Eso es un hard bounce y se resuelve en su propia página, porque la decisión que pide es distinta.

Si empieza por 4, el servidor está diciendo otra cosa: hoy no, vuelve a intentarlo. Ese 4 es el soft bounce, el rebote blando. La dirección es buena, la persona sigue al otro lado y lo que ha fallado es de hoy: el buzón está lleno, el servidor está saturado o en mantenimiento, o el receptor te está aplicando un retraso de cortesía porque nunca te había visto llegar.

El malentendido que hay que quitarse de encima es tratarlo como si no hubiera pasado nada. Un rebote blando no es un no-evento: es un aviso con fecha de caducidad. Si le pones la fecha, es información útil sobre una dirección concreta. Si no se la pones, se convierte en una dirección muerta que parece viva —está en tu lista, cuenta como suscriptor, sale en el informe— y a la que sigues escribiendo todos los meses.

Ojo con lo que no es un rebote. Una autorespuesta de vacaciones no es un rebote: ese correo entró. Y una respuesta 4xx tampoco te dice si el correo, cuando entre, acabará en la bandeja principal o en spam. Esa es otra pregunta, la de la entregabilidad, y se contesta con otros números. Los rebotes son solo la parte de la conversación en la que el servidor todavía está decidiendo si se queda el sobre.

Aceptado2xx

El servidor del destinatario se queda el correo. Dónde acaba después —bandeja, pestaña de promociones o spam— esta respuesta no lo dice.

Qué dice el servidorMe lo queda yo.
Qué hace tu herramientaLo apunta como entregado y cierra el envío.
Qué haces túNada.
Rebote blando4xx

La dirección es buena y la persona sigue ahí. Lo que falla es de hoy: buzón lleno, servidor saturado, mantenimiento, o un retraso de cortesía porque nunca te había visto.

Qué dice el servidorHoy no. Vuelve a intentarlo.
Qué hace tu herramientaLo deja en la cola y reintenta durante días.
Qué haces túContarlo y ponerle fecha de caducidad.
Rebote duro5xx

Rechazo permanente: esa dirección no existe y no va a existir mañana. Reintentar no arregla nada y insistir es lo que quema el dominio.

Qué dice el servidorNi hoy ni nunca.
Qué hace tu herramientaCierra el intento en el primer envío.
Qué haces túSacar la dirección de la lista el mismo día.

Puesto así se ve la asimetría: de las tres respuestas, dos se cierran solas y una te deja trabajo. El 2xx y el 5xx son veredictos. El 4xx es una cita para más tarde, y alguien tiene que decidir cuántas veces se acude a esa cita antes de dar por perdida la dirección. Ese alguien eres tú, no la herramienta.

El cálculo

No hay fórmula. Hay una cola y un reloj.

Después de un 4xx el correo no se pierde: se queda en la cola de tu herramienta, que vuelve a intentarlo con intervalos cada vez más largos hasta que entra o hasta que se rinde. El estándar del correo pide no rendirse antes de 4 o 5 días.

VENTANA DE ABANDONO4 a 5 díasenvío1 h6 h1 día3 días5 díasTIEMPO DESDE EL ENVÍO15 min12347 h 4556763 h 458FALLO
El calendario dibujado es un ejemplo construido —primer reintento a los 15 minutos y cada intervalo doblando el anterior—, no el de una herramienta concreta: cada una usa el suyo. Lo que no cambia es la forma: los intentos se apiñan al principio y se separan después, y la ventana se cierra en algún punto entre el cuarto y el quinto día.

Con un calendario que empieza a los 15 minutos y va doblando cada intervalo caben ocho intentos dentro de esa ventana: el quinto a las 7 horas y 45 minutos, el octavo a las 63 horas y 45 minutos, y el noveno ya se sale de los cinco días. La escala del dibujo va del envío a los cinco días, con marcas en la hora, las seis horas, el día y los tres días. La consecuencia práctica de esa forma es que los primeros seis intentos se agotan en la primera jornada: si el problema era un buzón lleno un martes por la tarde, ya se ha resuelto solo antes de que tú mires el informe.

Y hay un detalle que descuadra las cifras de mucha gente: mientras la ventana está abierta, ese correo no es un fallo, es un pendiente. Cuando se cierra, el mismo correo pasa a contarse como fallo permanente. O sea que la tasa de rebote de un envío medida a la hora y medida al sexto día son dos números distintos sobre el mismo envío. Si comparas envíos, compáralos con la misma antigüedad; si no, estás comparando un envío maduro con uno que todavía está en la cola.

Lo que sí se cuenta, y casi nadie cuenta, es el rebote blando por dirección y no por envío. El porcentaje de blandos de un envío te habla del día: si sube de golpe en todas las direcciones a la vez, el problema es tu lado —tu servidor, tu volumen, tu reputación—, no la lista. El contador por dirección te habla de la dirección: cuántos envíos seguidos lleva sin entrar. Son dos preguntas distintas y hacen falta las dos, porque una regla de limpieza construida sobre el porcentaje del envío borra a gente buena en el día que se cayó un proveedor. Esto es segmentación aplicada a la salud de la lista: la lista no es una cosa, es un montón de direcciones con historias distintas.

La decisión

Un rebote blando caduca.

La decisión no la toma el rebote, la toma la repetición. Un blando suelto no dice nada de una dirección. Tres blandos seguidos dicen que la causa ya no es temporal, aunque el código siga empezando por 4.

La misma dirección
1234
Veredicto
Buzón lleno el martes
4xxokokok

Era temporal de verdad. Se queda: un rebote suelto no dice nada de la dirección.

Servidor caído dos días
4xx4xxokok

Dos seguidos y vuelve. Se queda, marcada: si repite otra vez, salta la regla.

Buzón abandonado
4xx4xx4xx—

Tres envíos seguidos sin entrar. Ya no es temporal: se trata como duro y sale.

La regla mínima que hay que tener escrita en algún sitio son dos líneas. Una: al tercer envío consecutivo con rebote blando, esa dirección se trata como duro y sale de la lista activa. Dos: el contador se pone a cero cuando la dirección vuelve a aceptar un correo. El número exacto lo eliges tú —dos es agresivo, cinco es generoso—, y depende de cada cuánto envías: tres envíos son tres semanas si escribes semanalmente y casi un trimestre si escribes al mes. Lo que no se puede es no tener regla, porque entonces la dirección se queda dentro para siempre.

El segundo umbral es el del envío entero, y se lee contra tu propio histórico, no contra una media de sector. Si un envío dobla el porcentaje de rebotes blandos del envío anterior a la misma lista, para antes de mandar el siguiente: eso es una señal de tu lado y no se arregla limpiando contactos. Y si lo que sube es el rebote duro, ahí sí hay un umbral publicado que obliga a limpiar la lista antes de volver a enviar; vive en la página del rebote duro, junto con la cuenta.

Cruza siempre el contador de rebotes con el comportamiento. Una dirección con tres blandos seguidos y cero aperturas en seis meses no es un problema de servidor, es una dirección abandonada; una con tres blandos y actividad reciente merece un cuarto intento. Para eso hace falta que la tasa de apertura esté guardada por contacto y no solo como porcentaje del envío, que es como la mira casi todo el mundo.

Y la regla se ejecuta sola o no se ejecuta. Una limpieza manual mensual es una tarea que se salta el primer mes con lío, así que esto va dentro de la automatización: contador por contacto, condición de tres, etiqueta y salida de la lista activa. Merece la pena empezar por el flujo de bienvenida, donde la dirección es nueva y el primer rebote llega en caliente: una dirección que rebota en el correo de bienvenida casi nunca es un buzón lleno, es un formulario rellenado con prisa. Todo esto es fontanería del email marketing, no estrategia. Pero es la fontanería que decide si el canal sigue entrando dentro de dos años.

Los errores

Cuatro formas de tenerlo delante y no verlo.

Leerlo como “no ha pasado nada”

Es el error por defecto, porque la herramienta invita a él: el blando se reintenta solo y desaparece del informe. Pero un blando que se repite es la señal más temprana que vas a tener de que una dirección se está muriendo, y llega meses antes de que se convierta en un rechazo permanente. Tirar esa señal es pagar por el aviso caro cuando tenías el barato.

No ponerle fecha de caducidad

Sin regla de salida, la dirección se queda dentro indefinidamente y tú sigues escribiéndole cada semana. El coste no es el correo perdido: es que estás mandando volumen a un sitio que no lo acepta, mes tras mes, y eso el receptor lo apunta. La regla se escribe una vez y se ejecuta sola.

Borrar al primer rebote

El otro extremo, y también sale caro. Una purga automática al primer 4xx borra a media lista el día que se cae un proveedor grande o el día que un cliente tiene el correo en mantenimiento. Se borra por repetición, nunca por un evento suelto. En cold email la tentación es peor, porque las direcciones son de fuera y da igual perderlas: da igual hasta que descubres que el 4xx del primer intento era un retraso de cortesía del receptor, precisamente por ser nuevo, y que has tirado la lista entera.

Meter los dos rebotes en el mismo porcentaje

“Tasa de rebote: 3,1%” no es un dato, es dos datos sumados que se piden cosas contrarias: uno se reintenta y otro se borra hoy. Sumados, el número que tiene umbral queda diluido dentro del que no lo tiene, y una subida del malo se esconde detrás de una bajada del otro. Se separan siempre, igual que no se mezcla una apertura con un clic para hacer una tasa de clic media.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre soft bounce.

¿Qué diferencia hay entre un soft bounce y un hard bounce?

La familia del código de respuesta. Un soft bounce es un 4xx: rechazo temporal, la dirección existe y hoy no acepta el correo, así que se reintenta durante días. Un hard bounce es un 5xx: rechazo permanente, esa dirección no existe y reintentar no cambia nada. La consecuencia práctica también es opuesta: el blando se cuenta y se vigila, el duro se saca de la lista el mismo día.

¿Cuántas veces se reintenta un soft bounce?

Depende de la herramienta, pero el estándar del correo pide no rendirse antes de 4 o 5 días, y los intervalos crecen: primero minutos, luego horas, luego medio día. Con un calendario que empieza a los 15 minutos y dobla cada intervalo caben ocho intentos en cinco días, y seis de ellos se gastan en la primera jornada. Cuando la ventana se cierra, ese correo se cuenta ya como fallo permanente.

¿Cuándo hay que borrar una dirección que rebota blando?

Por repetición, nunca por un rebote suelto. La regla mínima es tratarla como rechazo permanente al tercer envío consecutivo con rebote blando, y poner el contador a cero en cuanto vuelve a aceptar un correo. Antes de aplicarla, cruza el contador con la actividad del contacto: tres blandos seguidos y cero aperturas en meses es una dirección abandonada; tres blandos con actividad reciente merece un intento más.

¿Por qué me suben los rebotes blandos de golpe en un envío?

Si suben repartidos por muchos dominios a la vez, el problema es de tu lado —volumen nuevo, servidor de envío o reputación del dominio—, no de la lista, y limpiar contactos no lo arregla. Si se concentran en un solo proveedor, es un incidente suyo y se resuelve solo. La lectura útil es contra tu propio histórico: si un envío dobla el porcentaje de blandos del anterior a la misma lista, para antes de mandar el siguiente.

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