Tasa de rebote.
El porcentaje de visitas que llegan a una página y se van sin hacer nada más. GA4 lo mide al revés, como lo que le falta a la interacción para llegar al 100%, y un número alto no siempre es una mala noticia.
La tasa de rebote es el porcentaje de sesiones que terminan sin interacción. En Google Analytics 4 rebota la sesión que dura 10 segundos o menos, no registra ningún evento clave y ve una sola página, y la tasa se calcula como 1 menos la tasa de interacción.
También: bounce rate · porcentaje de rebote
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
La gente que llega y no hace nada más.
La tasa de rebote cuenta las visitas que aterrizan en una página y se van sin dar un paso más. Es de las primeras cifras que ve cualquiera que abre Google Analytics, y de las que más reuniones inútiles provocan, porque se lee como la nota de la página cuando en realidad es una pregunta: lo que ha visto esa gente, ¿era lo que venía a buscar?
Durante años la regla fue simple: rebota la visita que ve una sola página. Es la regla clásica de Universal Analytics cuando nadie configuraba eventos, y tiene un defecto de fondo: castiga a la página que hace bien su trabajo. Alguien busca el horario de una tienda, lo lee en la primera pantalla y se va resuelto: rebote. Alguien lee un artículo entero durante cuatro minutos y cierra la pestaña: rebote.
GA4 le dio la vuelta a la pregunta. Ya no mide quién se va, mide quién se queda: una sesión cuenta con interacción si dura más de 10 segundos, si dispara un evento clave o si ve dos páginas o más. El rebote es todo lo demás. Mismo tráfico, otra regla, otro número.
En estas cuatro visitas de ejemplo, la regla de una sola página marca tres rebotes: un 75%. GA4 marca una: un 25%. Nadie ha tocado la página; ha cambiado la forma de contar. Por eso las cifras de rebote de antes y de después de migrar no se pueden poner en la misma gráfica.
Una resta, y saber qué sesiones entran.
Tasa de rebote = sesiones sin interacción ÷ sesiones. En GA4 sale por el otro lado: 1 − tasa de interacción. Si de 4.000 sesiones 2.200 han tenido interacción, la tasa de interacción es del 55% y la de rebote, del 45%. Las dos suman siempre 100.
La fórmula no tiene misterio. Lo que decide el número es lo que entra en ella, y hay tres cosas que conviene mirar antes de fiarse:
Qué cuentas como evento clave. Si marcas como evento de conversión el clic en el teléfono o el envío del formulario, esas sesiones dejan de ser rebote aunque duren cinco segundos, que es justo lo que quieres. Si marcas como clave el scroll o cualquier clic, dejas de tener rebote y no has mejorado nada.
El umbral de los 10 segundos. Se puede subir hasta 60 en la configuración del flujo de datos. Si alguien lo cambia, la tasa salta de un día para otro y no ha pasado nada en la web.
Quién se deja medir. Con el consentimiento de cookies, quien rechaza no entra en la cuenta, o entra estimado. La tasa es la de una parte del tráfico, no la de todo.
Y la más traicionera: la tasa global de un sitio es una media ponderada por sesiones. Si cambia la mezcla del tráfico, cambia la media aunque ninguna página haya empeorado.
Antes hay una página de servicio con 1.000 sesiones que rebotan al 35% y un blog con 3.000 al 65%: el global sale en un 57,5%. Luego entra una campaña con 2.000 sesiones que rebotan al 80%. Las otras dos páginas siguen exactamente igual, y el global sube al 65,0%. Si alguien llega a la reunión con “el rebote ha subido 7,5 puntos”, la pregunta no es qué le pasa a la web. Es qué tráfico nuevo ha entrado.
El rebote no se juzga solo: se juzga junto a la conversión.
No hay una tasa de rebote normal que valga para todos. Una ficha de producto, un artículo, una landing page de campaña y una página de contacto tienen trabajos distintos y rebotan a su manera. La única comparación honesta es contigo mismo: la misma página, con la misma fuente, el mes pasado.
Con eso claro, el número se lee cruzado con la tasa de conversión de esa misma página. Salen cuatro casillas, y cada una pide una cosa distinta:
La gente se queda y compra. Lo que toca es traerle más tráfico como el que ya tiene, no rediseñarla.
Convierte, pero fuera de la cuenta: llaman al número que ven, vuelven otro día. Mide ese gesto como evento clave antes de tocar la página.
Leen, bajan, miran. Y no encuentran el siguiente paso: el precio, la garantía, el botón. El rebote no es tu problema.
Lo que prometía el anuncio o el resultado de búsqueda no es lo que enseña la primera pantalla. O la página tarda tanto que no enseña nada.
Cuando una página rebota mucho y no convierte, casi siempre el problema está antes del primer scroll. La página no confirma la intención de búsqueda con la que llegó la visita, o lo que se ve en el above the fold no se parece a lo que prometía el anuncio, o la velocidad de carga echa a la gente antes de que vea nada. Cuando se quedan y no convierten, el trabajo está en la llamada a la acción y en lo que la rodea.
Y antes de tocar ninguna página, mira de dónde viene la gente. Un tráfico de mala calidad estropea todas las métricas, y el rebote es la primera que se estropea. Por eso, como herramienta de CRO, el rebote solo sirve partido por fuente y por página. El global de todo el sitio no sirve para decidir nada.
Se calcula en tu navegador. No se guarda ni se envía nada.
Cuatro formas de tener el número y usarlo mal.
Compararlo con una media de internet
Las tablas de “rebote normal por sector” mezclan herramientas que lo miden distinto, sitios con tráfico distinto y páginas con trabajos distintos. Tu página no compite con esa media. Compite con ella misma el mes pasado, con la misma fuente.
Mezclar dos definiciones en la misma gráfica
El rebote de Universal Analytics y el de GA4 no son la misma métrica con otro nombre. Si pegas las dos series una detrás de otra, el día de la migración aparece una mejora que no existe, y alguien se la apunta.
Perseguirlo como objetivo
Hay mil trucos para bajarlo sin vender un euro más: partir un artículo en tres páginas, marcar el scroll como evento clave, un vídeo que arranca solo. El número mejora y el negocio sigue igual. Un rebote bajo que no viene con más conversión es una métrica de vanidad.
Leer el global del sitio
El global es una media, y una media esconde la página que te está desangrando dentro de las que funcionan. Además se mueve solo cuando cambia la mezcla del tráfico. Por página y por fuente, o no se mira.
Lo que se pregunta sobre tasa de rebote.
¿Qué es la tasa de rebote?
Es el porcentaje de visitas que llegan a una página y se van sin hacer nada más. En GA4 se cuenta como rebote toda sesión sin interacción: 10 segundos o menos, ningún evento clave y una sola página vista.
¿Cuánto es una tasa de rebote normal?
No hay un normal que valga para todas las páginas. Un artículo, una ficha de producto y una página de contacto tienen trabajos distintos y rebotan distinto. La comparación que sirve es la de la misma página, con la misma fuente de tráfico, contra el periodo anterior.
¿Cómo se calcula la tasa de rebote en GA4?
Tasa de rebote = 1 − tasa de interacción, o lo que es lo mismo, sesiones sin interacción entre sesiones. Una sesión tiene interacción si dura más de 10 segundos, dispara un evento clave o ve dos páginas o más. Con 4.000 sesiones y 2.200 con interacción, el rebote es del 45%.
¿Una tasa de rebote alta es mala?
Solo si viene con poca conversión. Una página que responde rápido, como un horario o un teléfono, puede rebotar mucho y estar haciendo bien su trabajo. Alto rebote y baja conversión, en cambio, suele ser una promesa del anuncio que la página no cumple.
¿Por qué cambió mi tasa de rebote al pasar a GA4?
Porque cambió la definición. Universal Analytics contaba como rebote la visita de una sola página; GA4 cuenta la sesión sin interacción. Una lectura larga de una sola página era rebote antes y ahora no lo es, así que las dos series no se pueden comparar.
Los que hacen falta para usar este.
Arreglar lo que pierde ventas entre que alguien llega y que paga.
Una página con un único trabajo y una sola salida. Si tiene menú de navegación, ya no lo es.
Optimización de la conversión. Casi siempre es lo que hay que mirar ANTES de tocar los anuncios.
La herramienta con la que casi todo el mundo mide y casi nadie tiene configurada. Cuenta lo que le has dicho que cuente, no lo que vendes.
Qué quiere resolver quien escribe esa consulta. Va antes que la palabra: sin ella se persigue volumen que no compra.
El que metió producto en el carrito y no llegó a pagar. La fuga más cara del ecommerce, porque el tráfico ya está comprado y pagado.
Los últimos pasos antes de pagar. El cuello de botella donde se muere una campaña buena sin que nadie lo mire.