Adopción de funcionalidad.
La parte de tus usuarios activos que de verdad usa una función concreta. Separa la lista de lo que has construido de la lista de lo que se usa, que casi nunca es la misma lista.
La adopción de una funcionalidad es el porcentaje de usuarios activos que usan una función concreta del producto dentro de un periodo. Se calcula dividiendo los usuarios distintos que dispararon el evento de esa función entre los usuarios activos de ese mismo periodo.
También: feature adoption · adopción de features · uso de funcionalidades
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Lo que se ha construido y lo que se usa.
La adopción de una funcionalidad es la parte de tus usuarios activos que usa una función concreta del producto dentro de un periodo. Una división: los que la usan entre los que podrían usarla. Nada más.
Existe porque en toda empresa de producto hay dos listas y casi nunca coinciden. La primera es la de lo entregado: lo que salió del roadmap, lo que se anunció en la newsletter, lo que se enseña en las demos. Esa se la sabe todo el mundo. La segunda es la de lo que la gente abre de verdad, y esa no la ha mirado casi nadie. La adopción es lo que pone las dos listas una al lado de la otra.
Es la activación aplicada a un objeto más estrecho. La activación pregunta si un usuario nuevo llega al punto en el que el producto le sirve para algo —su momento aha—. La adopción hace la misma pregunta con la lupa puesta encima de una sola función: de la gente que ya está dentro y ya usa el producto, ¿cuántos han tocado esta?
El malentendido que resuelve es corto de enunciar y caro de tener: lanzada no es adoptada. Una funcionalidad entregada existe en el changelog el día que se publica. Solo existe en la cuenta de adopción el día que alguien la abre. Y hay una pregunta que un director de producto debería tener contestada y casi nunca tiene: qué funcionalidades no se utilizan nunca. Duele, porque cada una costó semanas de equipo, pero mantenerlas vivas es un despilfarro de recursos que nunca sobran: soporte, documentación, pruebas y deuda técnica todos los meses.
La misma release note para las seis. Tres se quedan por debajo del 15% y dos no llegan al 5%: cuestan soporte, documentación y pruebas todos los meses, y no aparecen en ninguna reunión.
En el ejemplo de arriba, sobre 6.000 usuarios activos, la función más usada llega al 62% y la última al 2%. Las seis salieron del mismo equipo y ocupan el mismo sitio en el menú. Sin este número, las seis pesan lo mismo en la reunión del lunes.
Una división, y un denominador que se elige.
Adopción = usuarios distintos que usan la función ÷ usuarios activos del periodo. La fórmula no tiene truco. El truco está entero en qué pones abajo y en qué cuentas arriba.
Arriba van usuarios, no usos. Usuarios distintos que dispararon el evento de esa función al menos una vez en el periodo. Si cuentas usos, la adopción sube cada vez que alguien se atasca y repite la misma acción cuatro veces, que es justo lo contrario de lo que quieres medir.
Y arriba va un evento de producto, no una visita. Esto no se mide con analítica web: la analítica web te dice qué páginas visitó alguien antes de registrarse, y la adopción vive dentro de la aplicación, donde no hay páginas sino acciones. Si el evento no está instrumentado, el número no existe; lo que existe es una estimación de alguien de producto.
Abajo hay tres candidatos, y no es un detalle: cambian el resultado por un factor de catorce con el mismo hecho debajo.
Los mismos 1.200 usuarios son un 2,9% sobre los 42.000 registrados acumulados, un 20,0% sobre los 6.000 activos del mes y un 40,0% sobre los 3.000 que tienen la función desbloqueada en su plan. El primero no vale para nada: los registrados acumulados desde el lanzamiento son una métrica de vanidad de manual, solo suman, nunca restan y no dirigen ninguna decisión. El tercero es el honesto, porque nadie puede adoptar una función que no tiene. El del medio es el que sirve para comparar funciones entre sí dentro del mismo producto.
La regla práctica: elige el denominador más estrecho que sea honesto y publícalo siempre pegado al número. Un 40% sin denominador al lado no es un dato, es una frase.
Queda el periodo, que es donde se cuela el otro error. Se mide por cohortes mensuales, no en acumulado desde el día uno. Un acumulado solo puede subir: en cuanto un usuario abre la función una vez, ya cuenta para siempre, y una función que nadie ha tocado en ocho meses seguirá enseñando el mismo porcentaje que el mes que se lanzó.
Y con eso tienes la mitad. La adopción es amplitud: cuántos la han tocado. La otra mitad es la profundidad: de esos, cuántos vuelven al mes siguiente y cuántas veces la usan. Son dos números y hacen falta los dos, porque el primero solo no distingue una función imprescindible de una que se prueba una vez por curiosidad.
Con los dos números, cada función solo puede estar en uno de cuatro sitios.
No existe un porcentaje de adopción bueno universal, y quien te dé uno se lo está inventando. Una función de cierre fiscal que usa el 8% en enero puede ser la que retiene tu cuenta más grande. El veredicto no sale del número solo: sale de cruzarlo con la retención de quien sí la usa.
- 1Informes compartidos62,0% de adopción · 71% vuelveNúcleo — Protégela
- 2Importador de datos41,0% de adopción · 34% vuelveGancho que no sostiene — Arréglala
- 3Plantillas20,0% de adopción · 64% vuelveNúcleo — Protégela
- 4Automatizaciones11,0% de adopción · 78% vuelveSecreto bien guardado — Promociónala
- 5Integración con calendario5,0% de adopción · 22% vuelveCandidata a morir — Mátala
- 6Panel de objetivos2,0% de adopción · 12% vuelveCandidata a morir — Mátala
Cada cuadrante lleva una acción distinta, y las cuatro son concretas. Arriba a la derecha están tus acciones CORE: mucha gente y repite. Eso no se toca en un rediseño sin medir antes y después, porque es lo que sostiene el producto aunque no sea lo que más ilusión hace enseñar.
Abajo a la derecha está lo que más engaña: mucha adopción y nadie vuelve. Ahí el problema no es de descubrimiento, la gente la encuentra perfectamente. El problema es la función, o la promesa con la que la vendes dentro del producto. Ese cuadrante es el que más se confunde con un éxito en la presentación trimestral.
Arriba a la izquierda está la buena noticia barata: poca gente la encuentra y la que la encuentra repite. Eso no se rehace, se enseña. Un aviso dentro del producto en el momento en que hace falta, un correo a la cohorte que tiene el problema que resuelve, un paso del onboarding que apunta a una sola acción y no un recorrido turístico por todo el menú.
Y abajo a la izquierda está la decisión que nadie toma: matarla. Una función sin amplitud y sin profundidad se retira, y el trabajo que ahorras se va al cuadrante de arriba. Lo que hay que exigir cada trimestre no es un informe de uso, es esto: el porcentaje de funcionalidades que no usa nadie, revisado, y una decisión tomada sobre cada una — matarla o promocionarla. Sin decisión, la lista solo crece.
Una advertencia antes de montar tableros: esto pide volumen. Para sacar conclusiones fiables de lo que pasa dentro del producto hacen falta del orden de 10.000 usuarios al mes pasando por el registro. Por debajo de esa cifra no fuerces la analítica —los porcentajes bailan con cuatro personas— y haz lo otro: siéntate a gente delante del producto o grábala usándolo. Vale más lo que ves que lo que crees que ves. Con esos volúmenes, cualquier movimiento se valida con un experimento antes de darlo por bueno.
No hay un porcentaje bueno universal: el veredicto sale de cruzarlo con la retención. Se calcula en tu navegador y no se envía nada.
Cuatro formas de tener el número y usarlo mal.
Calcularla sobre los registrados acumulados
Es el denominador que enseña el dashboard por defecto y el que hace que todas tus funciones parezcan igual de poco usadas. Los registrados acumulados solo suman, nunca restan y no dirigen nada: incluyen a quien abrió cuenta hace tres años, no volvió y no va a volver. Con esa base, el 20% real se convierte en un 2,9% y la conversación se va de la función al producto entero.
Contar clics en vez de personas
Un usuario que entra cuarenta veces en la misma pantalla porque no encuentra el botón no es adopción, es fricción disfrazada de éxito. El numerador son usuarios distintos. Los usos por usuario son otro número y sirven para otra cosa: para saber si la función se ha metido en la rutina o si fue una visita.
Meter en el denominador a quien no puede usarla
Si la función está detrás de un plan superior o de un permiso de administrador, el resto de los activos no tiene forma de adoptarla. Dejarlos dentro convierte una decisión de pricing en un problema de producto, y el equipo se pone a rediseñar una pantalla cuando lo que había que mover era el plan en el que vive.
Tratar el porcentaje como un objetivo
Poner “subir la adopción de X al 40%” en el cuadro de mandos empuja al equipo a meter la función en el onboarding a empujones, y así sube la amplitud sin que suba nada más. Un producto se dirige con una North Star y con lo que la sostiene —retención, churn, uso repetido—, no con el porcentaje de una pantalla. La adopción es un diagnóstico, no una meta; y si tu modelo es PLG, con más razón: ahí lo que decide es para qué te usa la gente de verdad, que muchas veces no es para lo que construiste el producto.
Lo que se pregunta sobre adopción de funcionalidad.
¿Cómo se calcula la adopción de una funcionalidad?
Usuarios distintos que usan la función en el periodo, dividido entre los usuarios activos de ese mismo periodo. Arriba van personas y no clics, y arriba va un evento de producto: la analítica web no ve lo que pasa dentro de la aplicación.
¿Qué porcentaje de adopción es bueno?
No existe un porcentaje bueno universal, y quien te dé uno se lo está inventando. El veredicto sale de cruzar la adopción con la retención de quien sí la usa: una función que usa el 8% y a la que ese 8% vuelve todos los meses puede ser la que sostiene tus cuentas grandes.
¿Sobre qué usuarios se calcula, los registrados o los activos?
Sobre los activos del periodo, y mejor aún sobre los que tienen la función desbloqueada en su plan. Los mismos 1.200 usuarios son un 2,9% sobre 42.000 registrados acumulados, un 20% sobre 6.000 activos y un 40% sobre 3.000 con acceso. Publica siempre el denominador pegado al número.
¿Cuándo se mata una funcionalidad y cuándo se promociona?
Se promociona cuando la adopción es baja pero quien la usa vuelve: es un problema de descubrimiento, no de producto. Se mata cuando no hay ni amplitud ni repetición. Lo que hay que exigir cada trimestre es el porcentaje de funcionalidades que no usa nadie y una decisión tomada sobre cada una.
Los que hacen falta para usar este.
Lo que pasa entre que alguien se registra y el momento en que decide quedarse.
El porcentaje de registros que llega a usar el producto de verdad. En PLG, el número que manda.
Qué hace el usuario dentro del producto, no qué páginas visitó antes de registrarse. Sin ellos no se mide la activación de nada.
El porcentaje de clientes que sigue contigo al final de un periodo. La otra cara del churn, y lo que decide si lo que captas se acumula o se evapora.
Número que solo sabe subir y no cambia ninguna decisión. Casi siempre es un acumulado sin denominador ni cohorte debajo.
Porcentaje de usuarios gratuitos que acaban pagando. Se mide por cohorte de alta y nunca sobre el total de la base, o el número acaba diciendo lo que apetezca oír.
Usuarios únicos que hacen algo en tu producto en un día. Solo significa algo cuando ese algo está definido con un evento y no con abrir la aplicación.