GlosarioActivation

Onboarding.

El tramo entre el registro y la primera vez que el producto sirve para algo. No es un tour por las funcionalidades: es empujar una acción concreta y quitar de en medio todo lo que estorbe antes de ella.

El onboarding es el proceso que va desde que alguien termina el registro hasta la primera vez que el producto le sirve para algo. Se construye alrededor de una sola acción, en singular, y esa acción tiene que llegar en la primera sesión.

También: user onboarding · onboarding de usuario · primeros pasos del usuario

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

No es un tour por el producto. Es empujar una sola acción.

El onboarding es el tramo que va desde que alguien termina el registro hasta la primera vez que tu producto le sirve para algo. En un ecommerce todo el mundo sabe dónde mirar cuando algo falla: el checkout. En un SaaS ese punto exacto es el registro, y la mayoría lo trata como un trámite administrativo en vez de como el momento que decide si alguien se queda.

Y no es un tour bonito de bienvenida. Es la secuencia completa: de dónde llega el tráfico, qué pasa durante el alta, qué fricción encuentra por el camino, y qué hace exactamente cuando por fin llega al producto. Cinco piezas, y ninguna es opcional.

La secuencia completa5 piezas
01El tráficoAudiencia personalizada hasta el formularioLa misma promesa desde el anuncio hasta el campo de correo. Quien llega esperando otra cosa se registra y no vuelve.
02El altaAlta automática en el CRM, con su etapaEl registro entra en el pipeline con su propia etapa. Si el alta solo vive en la base de datos del producto, comercial no sabe que existe.
03El altaAviso a comercial en el segundo en que ocurreNo al día siguiente ni en el informe del lunes. El interés se enfría en horas.
04El acompañamientoCorreo disparado sin que nadie se acuerdeAutomático, no una tarea de alguien. Es la única pieza que ocurre fuera del producto.
05El productoEmpujón a una sola acción, no un recorridoEl tour que enseña el producto entero reparte atención entre nueve sitios. El que empuja una acción la gasta toda en la que importa.
Las 5 piezas reparten el recorrido en 4 tramos: el tráfico, el alta, el acompañamiento, el producto. Si falta cualquiera de ellas no tienes un proceso de activación: tienes un formulario que reparte usuarios al azar entre los que vuelven y los que no.

La prueba de fuego cabe en una frase, y no la pasa casi nadie: qué exigirle a un onboarding es LA acción, en singular, la que convierte a un registrado en usuario activado. Si nadie en tu empresa puede nombrarla en una frase, no tienes onboarding: tienes una demo sin acompañar.

De ahí sale la diferencia con la activación, que se confunden todo el rato. El onboarding es el proceso: pantallas, campos, avisos, empujones. La activación es el porcentaje que sale de ese proceso. Uno se audita paso a paso, el otro se mide. Discutir el porcentaje sin haber mirado las pantallas es discutir el resultado de una máquina que nadie ha abierto.

Cómo se construye

Se diseña al revés: desde la acción hacia atrás.

Un onboarding no se construye añadiendo pantallas de bienvenida por delante. Se construye nombrando la acción y quitando de en medio todo lo que se interponga antes de ella.

SE DISEÑA HACIA ATRÁS, DESDE LA ACCIÓNEL ALTALO MÍNIMOLA ACCIÓNEL VALOR3-4 PANTALLAS COMO MUCHOASÍ LO RECORRE EL USUARIO
Cuatro paradas: el alta, lo mínimo para arrancar, la acción y el valor. El usuario las recorre en ese orden; tú las decides en el contrario, empezando por la acción. Entre el alta y esa acción no deberían caber más de 3-4 pantallas.

Antes de tocar nada hay cinco preguntas que tienes que poder responder tú, no delegarlas enteras a producto. ¿Cuál es el número óptimo de pantallas hasta llegar al producto? ¿Necesitamos de verdad toda la información que pedimos para abrir la cuenta? ¿Qué necesitamos que el usuario nuevo haga sí o sí al terminar el registro? ¿Nuestro modelo requiere apoyo por teléfono, o nos lo estamos inventando? ¿Y qué hacemos hoy cuando alguien empieza el registro y no lo termina?

La mecánica que funciona es pedir una cosa cada vez. Si vendes un software de facturación y durante el alta ya sabes que lo que quiere el usuario es emitir facturas, no lo mandas al panel principal al terminar: le preguntas si quiere hacer su primera factura ahora mismo. Los datos fiscales, los del cliente, el concepto, el logo y una plantilla entre tres o cuatro muy distintas, de una en una, estilo formulario emergente. Al terminar tiene exactamente lo que quería, sin haber ido a buscar dónde se sube un logo. Eso es un arranque bien trabajado.

Lo contrario también tiene nombre. Si sueltas al usuario nuevo en el producto con un “apáñate”, el rebote es duro: se va y no vuelve. Por eso la primera pantalla —el panel vacío— no es decoración, es la pieza que decide si hay segunda sesión. Lo que tarda todo ese tramo en dar un resultado útil se mide, y se llama time to value; la acción que eliges empujar es tu aha moment.

Del correo que acompaña a todo esto no hablamos aquí: es la única pieza que ocurre fuera del producto, tiene sus propias reglas y se monta una vez —el flujo de bienvenida—. Lo que sí manda desde dentro es que se dispare solo, sin que nadie tenga que acordarse de enviarlo.

La decisión

La pregunta no cambia. Cambia quién empuja.

El onboarding no es cosa solo de un producto que se sirve solo. En cuanto hay alguien que se da de alta hay un tramo que decidir, y lo único que cambia entre modelos es de quién es el empujón.

El producto se sirve soloQuién empujaEl propio productoQué se empuja

La acción que convierte a un registrado en usuario activado, forzada en el primer login.

Qué pasa si no existe

El alta termina en un panel sin nada dentro y con un apáñate implícito.

El relevo: ventas primero, producto despuésQuién empujaComercial en el alta, el producto dentroQué se empuja

Ayuda de contratación y de arranque, y dentro los mismos empujones que en un producto que se vende solo: invitar compañeros, publicar, compartir un tablero.

Qué pasa si no existe

El cliente firma, nadie le acompaña la primera semana y se descubre en la renovación.

Dos lados que activarQuién empujaQuien capta el lado que aporta la ofertaQué se empuja

Un arranque pensado para el lado que publica, no un formulario y ya está.

Qué pasa si no existe

Se capta oferta que nunca llega a publicar nada, y el otro lado no encuentra qué comprar.

El caso del medio es el más común y el que peor se lleva. La mayoría de productos no son PLG puro ni venta pura: son un relevo. El usuario llega a la landing, no puede darse de alta él solo, habla con comercial, recibe la ayuda de contratación y de arranque, y ya dentro se encuentra los mismos empujones que tendría un producto que se vende solo. Prueba con asistencia comercial en el alta, avisos dentro que empujan a compartir, y venta asistida para el salto al plan de arriba. Quien monta solo la mitad de ese relevo se queda con clientes firmados que nunca arrancaron.

Lo que se exige en la reunión son tres cosas, y las tres se enseñan, no se cuentan. Uno: el registro auditado paso a paso —número de pantallas, campos y tiempo hasta valor—, no calculado a ojo. Dos: la acción identificada con datos si los hay, y forzada en el primer login, no en la segunda semana. Tres: el alta entrando en el CRM con aviso a comercial y la secuencia activa desde el día uno.

Y un límite que ahorra trimestres: el onboarding no arregla el tráfico. Un usuario que no entiende qué haces se registra y no vuelve, hagas el onboarding que hagas. Si tu signup rate es alto porque el alta es regalada y la gente se cae en la primera pantalla, el problema está antes, en la promesa del anuncio.

El veredicto, entonces, casi nunca es el que se propone en la reunión. Tu registro no necesita más presupuesto de medios ni un rediseño completo. Necesita que alguien marque, paso a paso, dónde se rompe hoy. Y que decidas tú, no el usuario que se registra y desaparece sin decir por qué, qué pasa en el segundo exacto en que termina de darse de alta.

Los errores

Cuatro formas de tener un onboarding que no activa a nadie.

Confundirlo con un tour del producto

Un tour que enseña el producto entero reparte la atención del usuario entre todo lo que habéis construido, justo en el minuto en que solo le importa una cosa. Enseñar funcionalidades es un problema distinto, el de la adopción de funcionalidad, y se resuelve más tarde y con usuarios que ya se han quedado.

Pedir en el alta lo que no activa

Cada campo del formulario existe porque alguien lo pidió alguna vez: el sector para un informe, el teléfono por si acaso, el tamaño de la empresa para segmentar. Si no hace falta para llevar al usuario a la acción, no va en el alta. Va después, cuando ya tiene un motivo para contestarlo.

No decidir qué pasa al terminar

El corte más caro del registro no es un campo de más: es que al acabar no le digas qué hacer ahora mismo. Y su gemelo, no mirar nunca qué pasa cuando alguien empieza el alta y la deja a medias. Los dos son decisiones que estás tomando por omisión.

Creer que el problema aparece en la baja

Cuando se revisan las causas de churn una a una, tres de ellas apuntan al mismo sitio: nunca llegó a entender el producto, el arranque le costó más tiempo del que estaba dispuesto a pagar, o pagó sin haber visto nunca el porqué. Lo mismo vale para la conversión de gratis a pago: no se decide en la pantalla de precios, se decidió en la primera sesión.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre onboarding.

¿Qué es el onboarding de usuario?

El tramo que va desde que alguien termina el registro hasta la primera vez que el producto le sirve para algo. No es un tour de bienvenida: es la secuencia completa, de dónde llega el tráfico a qué hace exactamente cuando por fin entra en el producto.

¿Cuántas pantallas debe tener un onboarding?

Entre el registro y llegar al producto no deberían caber más de tres o cuatro pantallas, y la acción que activa al usuario tiene que ocurrir en la primera sesión, no en la segunda semana. Cada campo que no haga falta para llegar a esa acción sobra en el alta.

¿Onboarding y activación son lo mismo?

No. El onboarding es el proceso —pantallas, campos, avisos, empujones— y la activación es el porcentaje que sale de ese proceso. Uno se audita paso a paso; el otro se mide. Discutir el porcentaje sin haber mirado las pantallas es discutir el resultado de una máquina que nadie ha abierto.

¿Un onboarding sirve si el producto no se vende solo?

Sí, y ahí es donde peor se lleva. La mayoría de productos son un relevo: comercial acompaña la contratación y el arranque, y dentro del producto el usuario se encuentra los mismos empujones que tendría en un producto que se vende solo. Montar solo la mitad de ese relevo deja clientes firmados que nunca arrancaron.

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