Usuarios activos mensuales.
El MAU cuenta las personas únicas que hicieron algo en tu producto en los últimos treinta días. Ese algo lo defines tú, y ahí se decide todo: el mismo mes puede dar 5.200 activos o 1.640 sin que nadie toque el producto.
El MAU (monthly active users, o usuarios activos mensuales) es el número de personas únicas que realizan una acción concreta dentro de un producto en una ventana de treinta días. El MAU solo significa algo cuando esa acción está definida con un evento de producto: sin esa definición al lado, es el número más fácil de enseñar y el más fácil de inflar.
También: monthly active users · usuarios activos mensuales · usuarios activos al mes
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
El número que todo el mundo enseña y casi nadie define.
El MAU —monthly active users, usuarios activos mensuales— cuenta las personas únicas que hicieron algo dentro de tu producto en una ventana de treinta días. La parte fácil es “personas únicas” y “treinta días”. La que decide si el número sirve para dirigir o solo para abrir el consejo es la otra: qué es ese algo.
El MAU existe por lo que no hace el contador de registros. El panel por defecto de cualquier producto enseña usuarios registrados acumulados desde el lanzamiento: un número que solo suma, nunca resta y no dice nada de cómo va el negocio hoy. Es el ejemplo de manual de métrica de vanidad. El MAU sí resta: si alguien usó el producto el mes pasado y este no, este mes no está.
Pero un MAU sin la definición de usuario activo escrita al lado es la misma métrica de vanidad con mejor nombre. En un producto de ejemplo —números ilustrativos, no de ningún cliente— el mismo mes da cuatro cifras distintas según dónde pongas la línea: 5.200 si activo es entrar, 4.100 al contar personas en vez de sesiones, 3.850 al sacar al equipo y a los bots y 1.640 si activo es disparar el evento que de verdad significa algo. Con 18.400 registrados acumulados detrás, esa última cifra es el 8,9% de la base. El debate no es cuál de las cuatro es más alta: es cuál puedes poner delante de una decisión sin mentirte.
No es un MAU ni pretende serlo, pero es el número que sale en el panel por defecto. Solo suma, nunca resta y no dirige nada.
La definición que viene puesta de fábrica. Cuenta a quien tocó una notificación, miró y se fue.
El mismo humano en el móvil y en el escritorio era dos. Aquí es uno.
Fuera las cuentas internas, los entornos de prueba, los bots y las integraciones que abren sesión sin nadie delante.
La única de las cuatro que se puede poner delante de una decisión, porque cuenta gente que hizo aquello para lo que existe el producto.
El mismo mes, el mismo producto y las mismas personas. Lo único que cambia de una fila a la siguiente es la frase que alguien escribió al definir qué cuenta como activo.
Esa definición se escribe una vez y manda sobre las tres ventanas de la casa: la del día —el DAU—, la de la semana —el WAU— y la del mes. Las tres cuentan lo mismo, con distinta anchura. Cambia el evento y cambian las tres a la vez, junto con el stickiness que sale de dividirlas y con la activación que mides encima. Por eso la conversación no es “cuál es nuestro MAU”. Es “qué tuvo que hacer alguien para contar”.
No hay fórmula. Hay un contrato de cuatro decisiones.
El MAU se lee en la herramienta, no se despeja en una hoja. Lo que hay que decidir antes de mirar la primera cifra es esto: qué evento cuenta, qué unidad se cuenta, qué se cae de la cuenta y qué es un mes.
Qué evento. La pregunta buena es cuál es la acción que, si el usuario la hace, dispara la probabilidad de que se quede. Eso no se elige en una reunión de producto: sale de cruzar cohortes —quién sigue aquí a los noventa días y qué hizo distinto en su primera semana quien se quedó frente a quien se fue—. Los ejemplos clásicos ya están medidos por otros y no sirven como meta a copiar, sino como forma de pensar la tuya: Slack, tres mensajes en la primera semana; Zoom, organizar la primera reunión en siete días; Pinterest, completar un pin en siete días. Todos son un verbo y un número. Ninguno es “entrar”. Esa acción es tu aha moment y es la que debería definir qué cuenta como activo. Y nada de esto se mide con analítica web: hacen falta eventos de producto, qué hace el usuario dentro de la aplicación y no qué páginas visitó antes de registrarse.
Qué unidad. Personas, no sesiones ni dispositivos. Y si vendes a empresas, di cuál de las dos series estás enseñando: personas activas y cuentas activas son números distintos, y una cuenta con doce asientos de los que entran dos es una cuenta activa y una renovación en peligro. Enseñar cuentas y llamarlas usuarios es la forma más rápida de que nadie vea venir la baja.
Qué se cae. Las cuentas del propio equipo, los entornos de prueba, los bots y las integraciones que abren sesión sin que haya nadie delante. En un producto joven eso puede ser un porcentaje perfectamente visible del total, y nadie lo mira porque el número, así, es más bonito.
Qué es un mes. Aquí está la decisión propia del MAU, y la que más se manosea. Treinta días rodantes hasta hoy y mes natural cerrado no son lo mismo: el primero se mueve todos los días y sirve para vigilar, el segundo se cierra una vez y sirve para comparar. Se puede usar cualquiera de los dos; lo que no se puede es cambiar de uno a otro a mitad de año y seguir comparando contra el histórico.
La anchura de la ventana no es un detalle técnico: es la palanca más silenciosa que hay para inflar el número sin tocar el producto. Con las mismas 3.900 personas del ejemplo, una ventana de un día da 604 activos, una de siete da 2.026, una de treinta da 3.410 y una de noventa da 3.830. Ese último salto es un 12,3% más de usuarios activos que no existe: es la misma gente contada con la red más ancha. Cuando alguien te presenta “usuarios activos” sin decir la ventana, lo que te está presentando es la ventana que mejor le queda.
Y tiene precio literal, no solo reputacional: hay plataformas de mensajería y de producto que facturan precisamente por MAU. La frase que escribas al definir “activo” acaba en la factura, así que conviene que la escriba quien entiende el negocio y no quien configuró la herramienta un viernes.
Una advertencia antes de montar nada: para sacar conclusiones fiables del comportamiento hace falta gente. A partir del orden de diez mil usuarios al mes pasando por el registro, la analítica te contesta. Por debajo, no la fuerces: siéntate a mirar a cinco personas usando el producto o grábalas. Vale más lo que ves que lo que crees que ves.
Suelto no dice nada. Se lee contra tres cosas.
No existe un MAU bueno. Existe un MAU que se entiende, y para entenderlo hay que partirlo: de dónde viene, cómo se reparte dentro del mes y si el dinero se ha enterado.
Contra su composición. El MAU de un mes es el del anterior, menos quien dejó de aparecer, más quien entró. Partirlo así —altas, reactivados y dormidos— es growth accounting, y es la diferencia entre saber que el número subió y saber por qué. En la serie de ejemplo el MAU pasa de 1.504 en el mes 1 a un máximo de 3.385 en el mes 9 y cae a 3.153 en el mes 12: un 6,9% desde el pico. Y las altas del mes 12 siguen siendo 470 personas, después de haber tocado 800 en el mes 6. Lo que ha cambiado no es la captación: es que cada mes dejan de aparecer 589 personas, y a partir de cierto tamaño esa fuga se come cualquier ritmo de altas razonable.
Ahí está el aviso que da esta métrica y que no da ninguna otra: las altas giraron tres meses antes que el MAU, y el MAU va a girar meses antes de que gire la facturación, porque el cliente que ha dejado de entrar sigue pagando un rato. La lógica de fondo de un producto no es de altas, es de retención. Cuantos más registros metas por arriba sin resolver eso, más rápido llenas un cubo con un agujero en el fondo. Y en el mismo periodo el contador de registrados acumulados habría pasado de 18.400 a 25.980 sin un solo mes en rojo: por eso no se dirige con él.
Contra la ventana corta. El MAU dice cuánta gente pasó por aquí en el mes; no dice si volvió. Eso lo dice dividirlo entre la ventana del día o de la semana, y el veredicto de ese cociente vive en su propio sitio, el del stickiness. La regla práctica es que el MAU nunca se enseña solo. Un MAU que sube con el DAU plano es gente que entra, mira y no vuelve.
Contra el dinero. Si el MAU sube dos trimestres seguidos y en la cuenta de resultados no se entera nadie, no estabas midiendo el negocio: estabas midiendo el tráfico interno de un producto. Por eso el MAU no se pone de North Star: “usuarios activos mensuales” no dice a quién ayudas ni cuánto, y una métrica que se mueve sin que nadie se entere es un dato curioso, no una estrella. Como métrica de entrada de la cascada, sí. Como la que preside el consejo, no.
Cuatro formas de tener el número y no tener nada.
Enseñarlo sin la definición al lado
Es el error madre y del que salen los otros tres. Un MAU sin la frase que define “activo” es un número que cada persona de la reunión interpreta a su manera, y en cuanto alguien pregunta qué hicieron esas personas dentro, nadie sabe contestar. La definición se escribe una vez, se guarda donde se guardan los acuerdos y se respeta.
Cambiar la definición y comparar con el histórico
Ampliar el evento, sumar una plataforma nueva o ensanchar la ventana sube el número de golpe, y ese salto se cuenta en la reunión como si fuera crecimiento. Si cambias el contrato, recalculas la serie entera hacia atrás o abres una serie nueva. Lo que no se hace es pegar los dos tramos y dibujar una flecha.
Confundir activos con clientes
El MAU cuenta gente que usa, no gente que paga. En un modelo con plan gratuito son dos poblaciones distintas con dos problemas distintos, y mezclarlas esconde el único dato que importa: cuántos de los que usan acaban pagando. Un MAU enorme con ingresos planos no es un producto que crece, es un coste de servir que crece.
Exigírselo a un negocio que no es de uso
Si vendes online no necesitas más usuarios activos: necesitas vender más, subir el ticket medio y que la gente repita. Si vendes con reunión no quieres usuarios activos: quieres leads y reuniones agendadas. El MAU es la métrica de un producto que se usa todos los meses, no de un negocio que se compra de vez en cuando; pedírselo a un modelo que no es el suyo es importar el tablero de otra empresa.
Lo que se pregunta sobre mau.
¿Qué cuenta como usuario activo?
Lo que tú definas, y ahí está todo. La definición útil es un evento concreto: la acción que, si el usuario la hace, dispara la probabilidad de que se quede. Un verbo y un número, nunca entrar. Con eso hay que decidir además tres cosas más: que la unidad sea la persona y no la sesión ni el dispositivo, que se caigan de la cuenta el equipo, los entornos de prueba y los bots, y qué ventana se usa. Esa frase se escribe una vez y vale para las tres ventanas: el día, la semana y el mes.
¿Qué diferencia hay entre MAU, WAU y DAU?
Solo la anchura de la ventana: treinta días, siete y uno. Cuentan lo mismo sobre las mismas personas, así que ensanchar la ventana sube el número sin que nadie use más el producto. En el ejemplo de esta página, las mismas 3.900 personas dan 604 activos en una ventana de un día, 2.026 en una de siete y 3.410 en una de treinta.
¿Cuál es un buen MAU?
Ninguno en abstracto. El MAU suelto no dice si el producto va bien: hay que leerlo contra su composición —altas, reactivados y dormidos—, contra la ventana corta para saber si esa gente vuelve, y contra los ingresos. Un MAU que sube dos trimestres seguidos sin que la facturación se entere no es crecimiento, es tráfico interno.
¿Se cuenta el mes natural o los últimos treinta días?
Cualquiera de los dos, pero elegido y escrito. Los treinta días rodantes se mueven cada día y sirven para vigilar; el mes natural se cierra una vez y sirve para comparar. Lo que no se puede hacer es cambiar de uno a otro a mitad de año y seguir comparando contra el histórico: eso sube el número de golpe y el salto se cuela en la reunión como si fuera crecimiento.
¿El MAU es lo mismo que clientes?
No. El MAU cuenta gente que usa, no gente que paga. En un modelo con plan gratuito son dos poblaciones distintas, y mezclarlas esconde el dato que importa: cuántos de los que usan acaban pagando. Un MAU enorme con ingresos planos no es un producto que crece, es un coste de servir que crece.
Los que hacen falta para usar este.
Lo que pasa entre que alguien se registra y el momento en que decide quedarse.
Usuarios únicos que hacen algo en tu producto en un día. Solo significa algo cuando ese algo está definido con un evento y no con abrir la aplicación.
Usuarios únicos activos en una semana. La ventana que encaja con los productos que no se usan a diario pero sí cada pocos días.
El porcentaje de registros que llega a usar el producto de verdad. En PLG, el número que manda.
Número que solo sabe subir y no cambia ninguna decisión. Casi siempre es un acumulado sin denominador ni cohorte debajo.
La misión medible: a quién ayudas, cuánto y para cuándo. La facturación es su consecuencia, no la métrica.
El porcentaje de clientes que sigue contigo al final de un periodo. La otra cara del churn, y lo que decide si lo que captas se acumula o se evapora.