Loop viral.
El motor en el que el cliente siguiente entra por el anterior: alguien invita, comparte o enseña el resultado. No lo juzga el alcance de la pieza, lo juzga cuántas vueltas aguanta antes de pararse.
Un loop viral es el motor de crecimiento en el que cada usuario trae al siguiente usando el producto: lo invita, lo comparte o enseña el resultado. Se diferencia de una campaña en que la salida de cada ciclo es la entrada del siguiente, y se juzga por el coeficiente viral y por los ciclos que aguanta, no por el alcance.
También: viral loop · bucle viral · loop de viralidad
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
El cliente siguiente entra por el cliente anterior.
Un loop viral es un loop de crecimiento en el que quien trae al usuario nuevo es un usuario que ya tienes, haciendo algo con el producto: invitando a alguien, compartiendo lo que ha hecho o enseñando el resultado. No hay canal en medio. No hay puja. La salida de una vuelta es la entrada de la siguiente.
Existe porque el resto de motores no cierran solos. En un loop de pago lo que vuelve al principio es dinero: el margen de las ventas de este mes paga los anuncios del que viene. En un loop de contenido lo que vuelve es una pieza publicada que sigue trayendo visitas. En el viral lo que vuelve es una persona, y por eso es el único que no te cuesta más cuanto más crece.
El malentendido que resuelve la palabra es siempre el mismo: viral no quiere decir visto por mucha gente. Un vídeo con dos millones de reproducciones que no genera una segunda vuelta es una campaña que salió bien, no un loop. Lo que convierte una secuencia en loop es una flecha: la que va del final al principio. Dibuja esa flecha desde la recomendación hasta la adquisición y verás que no es un embudo doblado con gracia, es un loop y siempre lo fue.
Los cuatro eslabones tienen que estar los cuatro. El cliente tiene que haber sacado valor de verdad —si no, no enseña nada—; la acción tiene que ser visible para alguien de fuera; ese alguien tiene que llegar; y, sobre todo, tiene que activarse. El registro que entra por una invitación y no vuelve no invita a nadie: llega al tercer eslabón y ahí se queda. Por eso el número que juzga este motor es el coeficiente viral, que cuenta usuarios activados y no impresiones, y no el alcance de la pieza que lo disparó.
El disparador no es tu producto: es el motivo de la otra persona.
Qué acción genera el valor, quién la ejecuta y por qué le compensa a esa persona hacerla. No a ti: a ella. Un loop viral se cae siempre por la tercera pregunta.
Le conviene a él que tú también lo uses
Cobra por traerte gente, sin sentimentalismos
Queda bien contarlo, y por eso lo cuenta
El personal es el más barato de sostener porque no le pides nada a nadie: alguien se baja una aplicación de mensajería porque tú ya la usas y a los dos os va mejor así. El financiero es el más predecible porque el motivo es dinero y el dinero se presupuesta: ClickFunnels paga un 30% recurrente de base, con tramos de hasta el 40% para quien mueve volumen, y ActiveCampaign llega hasta un 30% según el nivel del afiliado. Revísalos cada año, porque estos programas se ajustan solos y nadie te avisa. Y el social es el más difícil de fabricar y el más rentable cuando aparece, porque quien recomienda está construyendo su propia imagen mientras te construye a ti el boca a boca.
Antes de elegir cuál montas, la pregunta de filtro. No es si tu cliente es generoso: es si lo que vendes encaja en el “voy a contar que he contratado esto para que vean lo bien que me va”. Con una clínica dental funciona; con nutrición o con seguros para perros, igual. Con un proveedor de logística que resuelve muy bien un problema que a nadie le apetece contar en público, no. Y si la respuesta es que no, el loop viral no es el tuyo: te tocará un motor de contenido o uno de pago, y no pasa nada.
Falta un cuarto campo que no es opcional: el dueño. Con nombre y apellidos, no “el equipo de marketing”. Un loop sin dueño es una diapositiva bonita en un powerpoint que nadie vuelve a abrir. Y un aviso sobre el orden de las cosas, que es donde se hace daño la mitad de los comités: si esperamos que nos recomienden porque somos geniales, podemos esperar sentados. La recomendación se facilita —el botón, el enlace, el momento en que se pide, la credencial que se puede enseñar—, pero el motivo tiene que existir antes. Si no existe, lo que estás montando no es un loop: es un programa de referidos comprando tráfico a precio de cliente.
Todos se frenan. La decisión es saber cuándo y tener el siguiente listo.
Pensar que un loop es viral es irreal, porque tarde o temprano se terminan frenando. La capacidad de un loop no se mide en euros: se mide en ciclos.
El dibujo enseña la parte que casi nunca se explica. Ahí no ha empeorado nada: el disparador sigue funcionando exactamente igual en el sexto ciclo que en el primero, alcanzando al 35% de quien todavía no ha entrado. Lo que se agota es el mercado. En el primer ciclo entran 3.500 personas y en el sexto 406, con 9.246 de las 10.000 alcanzables ya dentro. Un loop viral no muere porque se estropee: muere porque la gente a la que le apetecía contarlo ya lo contó, y su círculo se solapa con el que ya tienes.
De ahí sale la primera decisión de dirección: esto se revisa por ciclos y no por mes natural. Un ciclo es lo que tarda un cliente en traer al siguiente, y no dura lo mismo si tu producto se prueba en catorce días que si se contrata una vez al año. Medir por calendario cuando tu ciclo dura seis semanas es comparar cosas que no se parecen. Y no hace falta una fórmula compleja: cuanto más compleja, más te mareas. Basta con saber qué entra y qué sale en cada vuelta.
La segunda decisión es de dinero, y es una comparación, no un debate. El coste por cliente del loop es el coste de ese ciclo dividido entre los clientes que ese ciclo generó, y se compara siempre contra el CAC del canal de pago. Un loop viral con premios, códigos, una herramienta y una persona dedicada puede salir más caro que los anuncios, y entonces no es un motor: es un canal más, y encima uno que no puedes subir a voluntad.
La tercera es de orden. Un loop de usuarios nuevos con la activación rota no te da más clientes: te da más gente entrando por una puerta que no lleva a ningún sitio, más rápido. El loop multiplica lo que ya tienes, para bien y para mal. Así que primero el momento aha —la acción concreta que hace que el usuario entienda por qué le sirve tu producto— y después el loop. Nunca al revés. La única versión de este motor que no se frena nunca es la que se apoya en un efecto de red, donde el producto vale más para cada usuario cuantos más usuarios tiene dentro; y eso pide un volumen y un producto colaborativo que casi ninguna empresa de dos a cinco millones tiene todavía.
Cuatro formas de llamar loop a algo que no vuelve al principio.
Confundir alcance con ciclo
Una pieza que se comparte mucho llena la sala una vez. Un loop la vuelve a llenar con la gente que trajo la anterior. La pregunta que separa las dos cosas es corta: del pico del mes pasado, ¿cuántos clientes nuevos generaron los clientes que entraron con él? Si la respuesta es que nadie lo ha medido, no tienes un loop: tienes una campaña que salió bien y a la que le has puesto otro nombre.
Montarlo con la activación rota
Es el error caro de verdad, porque cuesta sprints de producto y se descubre tarde. Si el invitado llega y no llega a usar el producto, el tercer eslabón no engancha con el cuarto y el ciclo se corta ahí. Antes de invertir una hora en el disparador, mira qué porcentaje de los que se registran acaba usando el producto de verdad. Si ese número está mal, el loop solo va a repetir el fallo más deprisa.
Comprar con incentivo lo que el producto no da
Cuando no hay motivo propio, la salida fácil es poner dinero encima: descuento al que invita, descuento al invitado. Lo que compras así casi nunca es un cliente, es un registro que venía por el descuento y que se va cuando se acaba. Y el coste no es solo el incentivo: es que el número te sale bien durante dos meses y tomas decisiones de presupuesto con él.
Proyectarlo como si no se frenara, y sin dueño
Un loop medido una vez y extendido a doce meses en una hoja de cálculo no es un pronóstico. Todos se frenan, y el trabajo de dirección no es evitarlo: es tener el siguiente montado antes de que este llegue a cero, y que alguien con nombre y apellidos mire el ciclo actual en la revisión mensual. Sin ese alguien, nadie se entera de que el motor lleva dos vueltas parado.
Lo que se pregunta sobre loop viral.
¿Qué diferencia hay entre un loop viral y una campaña que se hace viral?
Una campaña llena la sala una vez y hay que volver a empujar desde fuera. Un loop viral la vuelve a llenar con la gente que trajo la vuelta anterior, porque su salida es su propia entrada. Un vídeo con dos millones de reproducciones que no genera una segunda vuelta es una campaña que salió bien, no un loop.
¿Qué hace falta para que un loop viral funcione?
Cuatro eslabones y un dueño. Un cliente que ha sacado valor de verdad, una acción suya visible para alguien de fuera, alguien nuevo que llega, y que ese alguien se active. Y el cuarto campo, que no es opcional: quién es el dueño del loop, con nombre y apellidos, no el equipo de marketing.
¿Por qué se apaga un loop viral?
Casi nunca porque el disparador empeore. Se apaga porque se agota el mercado al que llega: la gente a la que le apetecía contarlo ya lo contó y su círculo se solapa con el que ya tienes. Pensar que un loop es viral es irreal, tarde o temprano se terminan frenando. Por eso se mide en ciclos y no en meses.
¿Cuándo no hay que montar un loop viral?
Cuando la activación está rota, porque el loop no la arregla: la repite más rápido. Y cuando lo que vendes no encaja en el voy a contar que he contratado esto. El criterio no es si tu cliente es generoso, es si contratarte le da algo de lo que presumir.
Los que hacen falta para usar este.
Loops, embudos y modelos de venta: por dónde entra la gente y qué hace que siga entrando.
Motor de crecimiento donde parte del output vuelve a la entrada (referral, UGC, reinversión). Compone; el funnel no.
Cuántos usuarios nuevos trae de media cada usuario. Por encima de 1 el loop se sostiene solo; por debajo, solo alarga cada campaña.
El programa que recompensa a un cliente por traer a otro. Funciona cuando el producto ya se recomienda solo; si no, el incentivo compra tráfico malo a precio de cliente.
El porcentaje de registros que llega a usar el producto de verdad. En PLG, el número que manda.
La acción concreta que convierte un registro en usuario que se queda. Se fuerza pronto, no se espera.
La recomendación que ocurre sin que la pagues ni la pidas. El loop más barato y el único que no puedes forzar: solo puedes darle motivo.