GlosarioConversion (CRO)

Customer journey.

El camino real que hace una persona hasta comprarte, con sus salidas y sus vueltas. Casi nunca es entra, ve el producto y paga: son diez pasos, tres abandonos y un email que le hace volver.

El customer journey es el recorrido real que hace una persona desde que descubre una empresa hasta que compra y vuelve a comprar, incluidos los abandonos y las vueltas. Se dibuja etapa a etapa y se mide con dos números por etapa: cuánta gente llega y qué porcentaje pasa a la siguiente.

También: customer journey · user journey · recorrido del cliente · viaje del cliente

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

El camino que hace tu cliente, no el que dibujaste tú.

El customer journey es el recorrido completo de una persona desde que te descubre hasta que compra, y desde que compra hasta que vuelve. Todo el mundo tiene una versión de ese recorrido en la cabeza, y casi siempre es la misma: entra, ve el producto y paga. Tres pasos, una línea recta.

El camino real casi nunca es eso. Llega por un anuncio, aterriza en una página de categoría —no en la ficha—, mira un producto y se va. Vuelve días después por un email o por retargeting, mete algo al carrito y lo abandona otra vez. Llega, por fin, al checkout. Ve el gasto de envío. Se va. Diez pasos, tres salidas y una vuelta, y ninguno de los diez se parece a la línea recta que hay dibujada en la presentación.

El camino que se dibuja en la reunión

  1. 1Entra
  2. 2Ve el producto
  3. 3Paga

Tres pasos, ninguna salida, ninguna vuelta. Es el recorrido sobre el que se aprueban los presupuestos.

El camino que hace la persona

  1. 1Llega por un anuncio
  2. 2Aterriza en una categoría, no en la ficha
  3. 3Mira un producto
  4. 4Se va
  5. 5Vuelve días después por un email o por retargeting
  6. 6Mete algo al carrito
  7. 7Lo abandona
  8. 8Llega, por fin, al checkout
  9. 9Ve el gasto de envío
  10. 10Se va

10 pasos, 3 salidas y 1 vuelta. Y esta es la versión corta: falta el que compara precio en otra pestaña.

El journey no es lo mismo que el funnel AARRR, y confundirlos es el primer malentendido. El funnel es un modelo: mete a toda tu base en unas cuantas etapas ordenadas para poder contar cuánta gente hay en cada una. El journey es lo de antes: lo que de verdad hace una persona, en el orden en el que lo hace, con sus abandonos y sus vueltas. El funnel es la foto agregada; el journey es la película de uno. Primero se dibuja el journey y después se resume en funnel, nunca al revés: si empiezas por las etapas, acabas midiendo las etapas de otro negocio.

Y esto no es una discusión de vocabulario. Sin el journey delante, cada área optimiza su tramo y nadie mira las costuras, que es exactamente donde se cae la gente. Nos llegan compañías con facturación seria y años invirtiendo, que el último tramo lo pusieron casi todo en anuncios y no vendió. El equipo de la cuenta eran cracks del canal, la puja era buena y la segmentación fina. Quien hizo los anuncios sólo hizo anuncios: el problema estaba en la ficha de producto y en el checkout, que nadie había mirado con esos mismos ojos.

Cómo se dibuja

A mano primero, y validado con dos personas más.

Nada de Miro, Canvas ni Lucidchart todavía. Se empieza con un rotulador, porque la herramienta te obliga a que quede bonito antes de que sea cierto, y un journey bonito y falso cuesta meses de trabajo encima de un dibujo que no existe.

El dibujo sale de una sola pregunta repetida hasta que se acaba el recorrido: ¿qué queremos que haga el usuario ahora? Llega al sitio, que se registre. Se registra, que lo instale. Lo instala, que pruebe un plan de pago. Paga, que le saque todo el partido posible. Cada respuesta es un hito pequeño con sus propios problemas, y de ahí sale el recorrido entero sin haber abierto una plantilla.

La pregunta, repetida 4 veces¿Qué queremos que haga el usuario ahora?

  1. 01
    Llega al sitioQue se registre
    Visitas que lleganConversión visita → registro
  2. 02
    Se ha registradoQue lo instale y lo pruebe
    Registros del mesConversión registro → instalación
  3. 03
    Ya lo está usandoQue pruebe un plan de pago
    Cuentas activasConversión gratis → pago
  4. 04
    PagaQue le saque todo el partido
    Clientes de pagoRetención a 90 días

Cuatro hitos y 8 números: a cada etapa se le pone cuánta gente llega y qué porcentaje pasa a la siguiente. Sin esas dos columnas, el dibujo es un póster.

A cada etapa se le ponen al menos dos métricas: la conversión de ese paso y el tráfico que llega a él. Con una sola no se decide nada. Un paso que convierte al 4% con dos mil personas delante y otro que convierte al 4% con cuarenta son problemas distintos, y el segundo ni siquiera es un problema todavía.

Después, el ejercicio se repite entero por segmento. El recorrido de quien te compra por primera vez no es el de quien repite, y el de tu buyer persona principal no es el del segundo. Si tu modelo tiene dos lados —quien publica y quien compra, quien vende y quien reserva—, son dos journeys completos, no uno con una rama.

Y antes de darlo por bueno, enséñaselo a dos o tres personas más de la compañía. Un journey validado solo por ti es una opinión, no un modelo. Es lento, hay que rehacerlo varias veces y el journey ideal casi nunca se cumple paso a paso en la realidad. Eso está bien: para eso se dibuja.

Solo cuando el dibujo está validado se instrumenta. Eventos montados en cada etapa, el embudo completo visible dentro de la propia herramienta y la ruta inversa: qué pasos siguió exactamente quien sí terminó comprando. Eso te dice qué recorrido replicar; el de quien no compró te dice dónde está la fuga real, no la que se imagina en la reunión. Si tu equipo o tu agencia no puede enseñarte el embudo completo dentro de la herramienta —no en un Excel aparte—, no tienes setup: tienes gráficos sueltos, y encima con el problema de la atribución por resolver.

Cómo se usa

El journey no se enmarca: sirve para saber dónde se cae la gente.

Un journey de eCommerce se mide, como mínimo, en tres etapas: página de producto, carrito y checkout. Cada una tiene su propia conversión, y la global —la que enseñas en la reunión del lunes— es solo el resumen de las otras tres.

Ese resumen engaña, porque la global no es la media de las etapas: es su producto. Dos negocios con exactamente el mismo 1,2% pueden tener el problema en sitios opuestos y necesitar arreglos contrarios. Aquí están los dos, con números de ejemplo montados a propósito para que las dos cadenas den la misma global.

0%20%40%60%8%4%Ficha → carrito50%50%Carrito → checkout30%60%Checkout → compraReferencia de checkout · 60%CONVERSIÓN DEL PASO
Journey A1,2% global

El checkout convierte 30%, la mitad de la referencia. La fuga está al final del recorrido.

Journey B1,2% global

El checkout convierte 60%, en la referencia. La fuga está arriba: 4% de ficha a carrito.

La conversión global es el producto de las etapas, no su media. Las dos cadenas dan 1,2% y piden arreglos contrarios: una, el checkout; la otra, la ficha y la calidad del tráfico que llega a ella.

El journey A pasa el 8% de la ficha al carrito, el 50% del carrito al checkout y solo el 30% del checkout a la compra. El journey B pasa el 4%, el 50% y el 60%. Como referencia orientativa, un checkout que convierte menos del 60% de quien lo abre es un cuello de botella, y una recompra por debajo del 20% a 90 días pide revisión —tu categoría manda sobre esos números, no una tabla de benchmarks—. Con eso delante, A tiene que ir al checkout: gastos de envío que aparecen tarde, pasos de más, y recuperación de carritos que probablemente no está montada. B tiene el checkout fino y la fuga arriba, en la ficha o en la calidad del tráfico que le está llegando.

Ojo con la conclusión automática. La solución no siempre es el CRO: la interfaz puede estar perfecta y el problema seguir siendo el producto en sí, o el tráfico que le estás mandando. El journey te dice en qué tramo mirar, no qué palanca tocar.

En producto el mapa es el mismo con otros nombres, y la etapa que decide no es el registro: es la activación, el momento en el que alguien hace la acción que le enseña para qué sirve esto —su aha moment—. En un SaaS freemium el onboarding se abría más de un 35% de las veces, muy por encima del estándar del sector, y casi nadie instalaba. El diagnóstico no fue que los correos estuvieran mal escritos: fue que una sola cadena intentaba conseguir cinco cosas a la vez. Al partirla en cadenas cortas, una por objetivo del recorrido, las instalaciones subieron un 386,4% y los usuarios que pasaron a plan de pago un 12%. Sin tocar una campaña.

Lo último: el recorrido de una persona dura días o semanas, así que se lee por cohortes y no en acumulado. Un mes entero mezclado junta a quien entró ayer con quien entró hace medio año, y la media resultante no describe a nadie. Y en la revisión semanal, la conversión por etapa va al lado del ticket medio y del porcentaje de recompra: los tres se mueven juntos, y ninguno de los tres se entiende solo.

Los errores

Cuatro formas de tener el journey y no servirte de nada.

Dibujar el que te gustaría

El journey ideal casi nunca se cumple paso a paso en la realidad. Si el dibujo solo tiene avances y ninguna salida, no has dibujado a tu cliente: has dibujado tu presentación. Las salidas y las vueltas son el contenido, no el ruido.

Un solo journey para todos

Quien llega por búsqueda de marca y quien llega por un anuncio de descubrimiento no hacen el mismo recorrido ni necesitan lo mismo en cada paso. Un journey único obliga a diseñar para una media de personas que no existe, y las medias no compran.

Mirar solo la conversión global

Es el número que mejor esconde el problema, porque una etapa rota queda disuelta en el producto de las demás. Lo que hay que exigir en la reunión es la conversión de cada etapa, no el porcentaje de arriba del informe.

Dibujarlo y no instrumentarlo

Un journey sin eventos montados encima es un póster. Mientras nadie pueda enseñar el embudo completo dentro de la herramienta de analítica, cada conversación sobre resultados es una discusión de opiniones con gráficos sueltos de adorno.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre journey.

¿Qué es el customer journey?

Es el recorrido real de una persona desde que descubre tu empresa hasta que compra y vuelve a comprar, con sus idas y vueltas. Casi nunca es entra, ve el producto y paga: llega por un anuncio, se va, vuelve por un email, abandona el carrito y se cae al ver el gasto de envío.

¿En qué se diferencia el customer journey del funnel?

El funnel es un modelo que mete a toda tu base en etapas ordenadas para contar cuánta gente hay en cada una. El journey es lo que hace de verdad una persona, en el orden en el que lo hace. El funnel es la foto agregada y el journey la película de uno: primero se dibuja el journey y después se resume en funnel, nunca al revés.

¿Cómo se dibuja un customer journey?

A mano, sin Miro ni Lucidchart, repitiendo una pregunta hasta que se acaba el recorrido: qué queremos que haga el usuario ahora. Cada respuesta es un hito, a cada hito se le ponen dos métricas —cuánta gente llega y qué porcentaje pasa— y el dibujo se enseña a dos o tres personas más antes de darlo por bueno. Un journey validado solo por ti es una opinión, no un modelo.

¿En cuántas etapas se mide un customer journey?

En un eCommerce, como mínimo en tres: página de producto, carrito y checkout. Cada una tiene su conversión y la global es el producto de las tres, no su media. Por eso dos negocios con la misma conversión global pueden tener la fuga en sitios opuestos.

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