GlosarioAnalytics & tracking

Embudo en la herramienta.

El journey entero, paso a paso y con la conversión de cada salto, dibujado dentro de la propia analítica. Si tu equipo solo puede enseñártelo en un Excel aparte, no tienes setup: tienes gráficos sueltos.

El embudo en la herramienta es el journey completo del cliente montado dentro del propio sistema de analítica —GA4, Amplitude o Mixpanel—, con un evento por etapa y la conversión de cada salto visible ahí mismo, y no en una hoja de cálculo aparte.

También: funnel exploration · informe de embudo · exploración de embudo · funnel report

Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el

La definición

Tener la herramienta instalada no es tener el embudo montado.

Casi todas las empresas de 2 a 5 millones tienen analítica puesta. Muy pocas tienen el embudo dentro. La diferencia no es de herramienta: es que en un caso hay cinco números viviendo cada uno en su gráfico, y en el otro hay una secuencia con la conversión de cada salto calculada ahí mismo.

La regla es corta y no admite matices: si tu equipo o tu agencia no puede enseñarte el embudo completo dentro de la herramienta de analítica —no en un Excel aparte—, no tienes setup. Tienes gráficos sueltos. Y con gráficos sueltos toda conversación sobre resultados es una discusión de opiniones, no de datos.

El malentendido de fondo es creer que el camino del cliente es corto. No lo es. Entra por un anuncio, aterriza en una categoría y no en la ficha, mira un producto y se va. Vuelve días después por un email o por retargeting, mete algo en el carrito y lo abandona otra vez. Llega por fin al checkout, ve el gasto de envío y se va. Ese recorrido no cabe en un número: cabe en un embudo.

Lo que suele haberCinco números sueltos

Cada uno en su gráfico y cada uno con su fecha. Ninguno dice qué pasó entre un paso y el siguiente.

40.000Sesión
18.000Ficha de producto
4.200Carrito
2.400Checkout iniciado
960Pedido
Lo que hay que exigirLos mismos cinco, encadenados

Mismos datos y mismo mes. Lo único que cambia es que ahora cada salto tiene su conversión y su barra a escala.

Sesión40.000
45,0% de los del paso anterior llegan aquí
Ficha de producto18.000
23,3% de los del paso anterior llegan aquí
Carrito4.200
57,1% de los del paso anterior llegan aquí
Checkout iniciado2.400
40,0% de los del paso anterior llegan aquí
Pedido960
2,4%Conversión global: el único número que casi todo el mundo tiene, y el único que no dice dónde tocar.

Los dos lados de arriba tienen exactamente los mismos datos: 40.000 sesiones, 18.000 visitas a ficha de producto, 4.200 carritos, 2.400 checkouts iniciados y 960 pedidos —un mes de ejemplo, con los volúmenes redondeados para que la cuenta se siga de cabeza—. La izquierda es lo que reporta casi cualquier panel. La derecha ya te dice que entre la ficha y el carrito solo pasa el 23,3%, y eso sí es una frase con la que se puede entrar en una reunión.

El montaje

Primero a lápiz, después en la herramienta.

El orden importa más que la herramienta. Se dibuja el journey a mano, se le ponen dos métricas a cada etapa, se implementan los eventos y solo entonces se abre el informe de embudo.

Uno. Dibuja el journey a mano. Nada de Miro, Canvas ni Lucidchart todavía: papel. Qué tiene que pasar, en qué orden, para que alguien acabe comprando. Y enséñaselo a dos o tres personas de la compañía antes de darlo por bueno. Ese paso parece una tontería y no lo es: sirve para confirmar que trabajas con un modelo real y no con una opinión tuya de llevar meses mirando el mismo negocio.

Dos. Dos métricas por etapa. A cada paso le pones la conversión de ese paso y el tráfico que llega hasta él. No una: las dos. Una etapa que convierte al 60% pero a la que llegan cuatrocientas personas no es la misma conversación que una que convierte al 20% con veinte mil dentro.

Tres. Un evento por etapa, no una URL. Los pasos se montan sobre eventos disparados desde el gestor de etiquetas, no sobre páginas vistas. Un sistema de medición montado sobre URLs se rompe el día que cambia la plantilla o el día que el checkout pasa a ser de una sola página. En un eCommerce el mínimo es sesión, ficha de producto, carrito, checkout y pedido; en un SaaS, registro, momento de valor y pago; en un negocio de venta con reunión, visita, formulario, reunión agendada, reunión celebrada y contrato.

Cuatro. Míralo dentro. GA4 con Clarity encima cubre el caso web. Si vendes producto y necesitas construir embudos a menudo, Amplitude y Mixpanel hacen el mismo trabajo con informes de embudo bastante más cómodos. Lo que no cambia con la herramienta es el objetivo: ver el embudo dentro de ella, no en una hoja de cálculo al lado.

Sesión40.000Ficha de producto45,0% del paso anterior18.000Carrito23,3% del paso anterior4.200Checkout iniciado57,1% del paso anterior2.400Pedido40,0% del paso anterior960
La escala de todas las barras es la primera etapa. Al final del embudo quedan 960 pedidos de 40.000 sesiones: un 2,4%. El embudo real no baja en cono, baja en acantilado, y por eso la conversión global no sirve para decidir nada.

Así queda el ejemplo cuando el montaje está hecho: de 40.000 sesiones pasan a ficha el 45,0%, de ahí al carrito el 23,3%, del carrito al checkout el 57,1% y del checkout al pedido el 40,0%. Acumulado sobre el total: 45,0%, 10,5%, 6,0% y 2,4%. La conversión global —ese 2,4% que es el número que se enseña el lunes— no es un dato independiente: es solo el resumen de los otros cuatro.

Y hay una segunda vista que se pide en el mismo montaje y que casi nadie pide: la ruta inversa. Qué pasos siguió de verdad quien sí compró. La ida te dice dónde está la fuga; la vuelta te dice qué recorrido replicar en campañas y en la propia web.

La decisión

El embudo no te dice dónde tocar. Te dice dónde mirar.

Con el embudo montado, la pregunta deja de ser “¿cómo vamos?” y pasa a ser “¿en qué salto se cae más gente y cuánto cuesta arreglarlo?”. Son dos preguntas distintas y el mismo dato responde a las dos.

Sesión Ficha de producto−22.000

Pasa el 45,0%. Es la caída más grande en gente, y casi nunca es un problema de web: es calidad de tráfico o una landing que no corresponde con el anuncio.

Ficha de producto Carrito−13.800

Pasa el 23,3%. Aquí se cae el precio, la ficha, el plazo de entrega y la confianza. Es el salto que más se confunde con un problema de diseño.

Carrito Checkout iniciado−1.800

Pasa el 57,1%. El salto menos poblado del embudo y, a la vez, el que más barato sale de arreglar: aquí la gente ya ha decidido comprar.

Checkout iniciado Pedido−1.440

Pasa el 40,0%. Cuatro de cada diez pasan de aquí. Gastos de envío, formulario largo o un método de pago que falta: son cosas concretas que se tocan en una tarde.

Ordenados por gente perdida, los cuatro saltos del ejemplo quedan así: 22.000 personas entre la sesión y la ficha, 13.800 entre la ficha y el carrito, 1.800 entre el carrito y el checkout y 1.440 entre el checkout y el pedido. La tentación es ir a por el primero porque es el más gordo. Casi siempre es un error: esa caída suele ser calidad de tráfico, y se arregla en la campaña, no en la web.

El veredicto sale de cruzar tres cosas: cuánta gente pierdes en el salto, qué conversión tiene ese salto hoy y cuánto cuesta moverlo. El último tramo del ejemplo pierde 1.440 personas —el número más pequeño de los cuatro— y es el que más veces paga el trabajo: en un cliente marketplace el problema nunca fue la creatividad del anuncio, era el checkout, y quitar elementos clicables que generaban fugas dobló las ventas, un x2 que se sostuvo en el tiempo, sin tocar ni una sola campaña. Ese hallazgo no sale de mirar el ROAS: sale de tener el embudo montado y ver dónde se caía la gente. Un salto arreglado baja el coste de adquisición sin tocar una sola puja, y eso acorta el payback más rápido que cualquier negociación con la plataforma.

Ojo con el reflejo automático de convertirlo todo en un asunto de CRO. La interfaz puede estar perfecta y el problema seguir siendo el producto, el precio o el tráfico que le estás mandando. El embudo delimita el sitio; la causa hay que ir a buscarla. Y en cuanto lo segmentas por canal aparece el otro melón, el de la atribución: last-click te dirá que un canal cerró la venta y multi-touch que fue otro quien la calentó tres días antes. Ninguno miente del todo y los dos pueden estar equivocados a la vez.

Lo que se le exige a quien lleva la cuenta, en una frase: que abra la herramienta en la reunión y enseñe el embudo entero, segmentado por canal, con la ruta inversa al lado. Si para eso tiene que salir a un Excel, la respuesta ya la tienes. Una advertencia de operador antes de montar el número: la analítica puede tardar hasta 24 horas en mostrar algunos datos personalizados, así que no entres en pánico un lunes porque una etapa no cuadre. Espera al martes antes de tocar nada.

Los errores

Cuatro formas de tener el embudo y no tener nada.

Confundir instalado con montado

Tener la etiqueta puesta en la web y ver sesiones no es un embudo. Un embudo es una secuencia de eventos declarada, con su orden, su ventana de tiempo y su conversión por salto. Si nadie ha declarado esa secuencia, la herramienta no la va a inventar por su cuenta: te va a seguir enseñando totales.

Vivir en el Excel de al lado

El embudo exportado a una hoja se actualiza a mano, se desactualiza sin avisar y —lo que de verdad importa— no se puede segmentar. Dentro de la herramienta abres el mismo embudo por canal, por dispositivo o por campaña en un clic. En la hoja, cada corte nuevo es media mañana de alguien. Por eso el embudo de la hoja siempre acaba siendo el global, y el global es una media que esconde el canal que te está desangrando dentro del canal que funciona.

Montar los pasos sobre páginas vistas

Es el atajo más habitual y el que más caro sale: se define cada etapa como una URL porque es lo que se puede hacer sin tocar el gestor de etiquetas. El día que el equipo cambia la plantilla, mete el carrito en un panel lateral o pasa el checkout a una sola página, el embudo se queda a cero y nadie se entera durante semanas. Los pasos se montan sobre eventos con nombre propio.

Mirarlo solo de ida

El embudo de ida te enseña dónde se cae la gente. La ruta inversa —qué pasos siguió exactamente quien sí compró— te enseña qué recorrido replicar en campañas y en la web. La mayoría de equipos monta la primera vista y nunca pide la segunda, y luego optimiza a ciegas el CAC por el lado de la puja en vez de por el lado del recorrido que ya sabes que funciona.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre embudo en la herramienta.

¿Qué es una exploración de embudo en la herramienta de analítica?

Es el informe donde declaras una secuencia de eventos —por ejemplo sesión, ficha de producto, carrito, checkout y pedido— y la herramienta te devuelve cuánta gente llega a cada paso y qué porcentaje pasa al siguiente. La clave no es el gráfico: es que la secuencia esté declarada dentro de la herramienta, no reconstruida a mano en una hoja de cálculo.

¿Se monta sobre páginas vistas o sobre eventos?

Sobre eventos, siempre. Un embudo definido con URLs se rompe el día que cambia la plantilla, el carrito pasa a ser un panel lateral o el checkout se convierte en una sola página, y normalmente nadie se entera durante semanas. Los eventos se implementan desde el gestor de etiquetas, uno por etapa del journey.

¿Cuántos pasos debe tener el embudo?

Los que tenga tu journey real, con un mínimo de tres. En un eCommerce, ficha de producto, carrito y checkout ya te dan tres conversiones distintas en vez de una global. En un SaaS, registro, momento de valor y pago. En venta con reunión, formulario, reunión agendada, reunión celebrada y contrato.

¿Cómo sé si mi equipo tiene el embudo bien montado?

Pídele que lo abra en la reunión y te enseñe el embudo entero dentro de la herramienta, segmentado por canal, con la ruta inversa al lado: qué pasos siguió de verdad quien sí compró. Si para responderte tiene que salir a un Excel, no tienes setup, tienes gráficos sueltos.

¿Por qué no me cuadran hoy los números del embudo?

Antes de dar por rota la implementación, espera. La analítica puede tardar hasta 24 horas en mostrar algunos datos personalizados, así que un lunes por la mañana es el peor momento para sacar conclusiones de una etapa que baila. Si al día siguiente sigue sin cuadrar, entonces sí es el evento.

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