Social selling.
Vender a través de tu perfil: publicar lo que sabes, comentar en lo de tus compradores y contestar todo, hasta que la conversación la abre él. Se mide en conversaciones y reuniones, no en likes.
El social selling es la venta B2B que se hace a través de una red profesional, sobre todo LinkedIn: una persona publica, comenta y conversa con sus compradores hasta que la reunión sale de una conversación que abre el comprador, y no de un mensaje en frío.
También: venta social · prospección en linkedin
Agencia Snowball, Barcelona · Revisado el
Que te hayan leído antes de que les escribas.
Social selling es vender a través de tu perfil en una red profesional, que en B2B quiere decir LinkedIn. Publicas lo que sabes, comentas en lo que publican tus compradores y contestas todo lo que te llega. La venta no ocurre en el post: ocurre cuando alguien que te lleva semanas leyendo te escribe por privado y la reunión sale de esa conversación.
El malentendido es pensar que es una forma de prospectar por LinkedIn. Mandar invitaciones y mensajes en serie desde una herramienta es venta en frío con otro sobre: el mismo mensaje a alguien que no te conoce, solo que en otra bandeja. Lo que define el social selling es lo contrario. El comprador te conoce antes de que hables con él, y muchas veces el primer paso lo da él.
Existe porque el comprador de una empresa de 2 a 5 millones no decide a quién llamar leyendo anuncios. Lee posts entre reuniones, y cuando le toca resolver un problema llama al nombre que ya asocia con ese problema. Por eso el social selling es una forma de generación de demanda que funciona a través de una persona y no de una marca: tu criterio, contado en público, hace que alguien nombre un problema que todavía no se había planteado.
- Mueves túLa listaEliges a quién escribir. Él no sabe que existes.
- Mueves túEl mensajeLlega de alguien a quien no ha leído nunca.
- Mueve élContesta, o noLo normal es el silencio.
- Los dosLa reuniónSi sale, empieza desde cero.
Es un esquema, no una medición. Lo que cambia entre los dos caminos no es el canal, es quién da el paso que abre la conversación.
En el camino frío el comprador mueve 1 de 4 pasos: contestar o no. En el social mueve 3 de 5, y uno de ellos es abrir la conversación. Esa diferencia es la que hace que la reunión empiece con confianza en lugar de con sospecha.
Tres gestos, y media hora al día.
Publicar, comentar y responder. Ninguno de los tres funciona solo, y los dos últimos son los que no se ven.
Publicar. Dos o tres veces por semana, y siempre algo que solo puedas contar tú: un caso con números, un diagnóstico de lo que está roto en tu sector, una decisión que has tomado y por qué. La materia prima no está en el feed, está en tu semana de trabajo. Si miras el feed buscando qué decir, todo parece dicho. En ningún post se vende: se demuestra criterio. Quien lo lee y se reconoce en el problema ya sabe dónde escribirte.
Comentar. Cada día, en 3-5 posts de tus compradores y de gente de tu sector, y además dos bloques de 10-15 min a la semana, el martes y el jueves. Un comentario con sustancia en el post de un CEO de tu ICP le pone tu nombre delante a él y a quien le lee. Los comentarios valen tanto como los posts: devuelven visibilidad, igual que un post.
Responder. Todo, el mismo día. La primera hora después de publicar se contesta cada comentario con una respuesta de verdad, no con un “gracias”, y no se edita el post en ese rato. Los mensajes privados, igual: una conversación que tarda tres días en tener respuesta se enfría sola.
El lead magnet encaja aquí si es una herramienta que existe y se ofrece con naturalidad al final del post: “si quieres la calculadora, te la paso por privado”. El mensaje que se abre vale más que un correo en una lista. Lo que no encaja es el cebo: pedir que comenten una palabra para recibir un PDF, comprar interacción, entrar en grupos que se dan likes entre sí o automatizar la publicación. La red lo detecta y lo castiga, y el comprador también.
Se mide en conversaciones, no en aplausos.
Lo que decide si el social selling funciona son las conversaciones reales que abre y las reuniones que salen de ellas. Las impresiones y los likes no deciden nada.
Vive antes del embudo formal. Un pipeline serio arranca cuando ya ha habido reunión y hay una necesidad detectada; todo lo que pasa antes, el post, el comentario, el mensaje, es el trabajo que llena ese pipeline y que casi ninguna empresa mide. Por eso la cuenta mínima es esta: cuántas conversaciones se abrieron este mes, cuántas acabaron en una reunión de descubrimiento y de dónde vino cada una. Si eso no queda apuntado en el CRM el día que entra, dentro de tres meses nadie sabrá qué canal trajo a quién.
Donde más rinde es combinado con el outbound. El contenido calienta las cuentas que vas a trabajar en frío, y el frío distribuye el contenido a quien todavía no te sigue. Si la lista de la semana es de un sector, los posts de esa semana le hablan a ese sector.
Si tu mercado es una lista cerrada de cuentas, el mismo bucle es la pata visible del ABM: las personas de esas cuentas te leen antes de que les llegue nada. Y si tienes un SDR abriendo conversaciones, su trabajo es mucho más fácil cuando quien recibe el mensaje ya ha visto la cara de la empresa en su feed.
Un aviso que sale de nuestro propio histórico: LinkedIn es el canal que más oportunidades nos trae, pero no el que mejor cierra. Lo que llega por búsqueda orgánica y por referidos cierra bastante mejor. No es un motivo para dejarlo, es un motivo para medir la tasa de cierre por canal y no juzgar el social selling por volumen. Un canal que trae muchas conversaciones y cierra menos sigue siendo el que llena la agenda; lo que no puede es esconderse detrás del número de leads.
Cuatro formas de decir que haces social selling y no estar haciéndolo.
Automatizar la conversación
Invitaciones en serie y un mensaje de seguimiento a los tres días, todo desde una herramienta. Eso es prospección en frío con la foto de tu perfil delante, y el comprador lo reconoce en la primera línea. Lo que se automatiza deja de ser social: la conversación la tiene que tener una persona.
Vender en el post
El post que anuncia el servicio lo lee tu equipo y nadie más. El que cuenta un caso, un error o un criterio lo lee tu comprador y se reconoce. La venta llega por privado, después, y llega porque el post no estaba vendiendo.
Medir en likes
Las impresiones suben y bajan con la red, no con tu negocio. Un post con pocas reacciones que abre dos conversaciones con compradores vale más que uno viral entre colegas de profesión. Conversaciones abiertas y reuniones, apuntadas con su origen: eso es lo que se mira.
Publicar y desaparecer
Sacar el post y no volver hasta el siguiente. Sin comentarios en lo de otros, tu contenido solo lo ve quien ya te sigue; sin respuestas el mismo día, el que te escribe se enfría. Es la mitad del trabajo, la que no se ve.
Lo que se pregunta sobre social selling.
¿Qué es el social selling?
Es vender a través de tu perfil en una red profesional, normalmente LinkedIn: publicar casos y criterio, comentar en lo que publican tus compradores y contestar todo el mismo día. La venta no ocurre en el post, ocurre cuando alguien que te ha leído te escribe por privado y de esa conversación sale una reunión.
¿Es lo mismo social selling que mandar mensajes por LinkedIn?
No. Mandar invitaciones y mensajes en serie, y más si salen de una herramienta, es venta en frío en otra bandeja. En el social selling el comprador te conoce antes de que hables con él, y muchas veces es él quien abre la conversación.
¿Cuánto tiempo hace falta para hacer social selling?
Unos 30 minutos al día: dos o tres posts a la semana, comentar de 3 a 5 posts de compradores cada día y responder todos los comentarios y mensajes el mismo día. Comentar y responder no son opcionales: los comentarios valen tanto como los posts.
¿Cómo se mide el social selling?
En conversaciones reales abiertas y en reuniones conseguidas, cada una apuntada con su origen en el CRM. Las impresiones y los likes no deciden nada. Y conviene medir la tasa de cierre de lo que entra por ahí por separado, porque un canal puede traer mucho volumen y cerrar menos que los referidos.
Los que hacen falta para usar este.
Lo que pasa entre que hay una oportunidad y que se firma, y cómo se mide sin mentirse.
Crear el problema en la cabeza del mercado antes de capturar al que ya lo busca. Sin ella solo compites por la demanda que ya existe.
Los deals vivos del CRM por etapa. Su limpieza vale más que su tamaño.
Escribir a alguien que no te ha pedido nada. Funciona cuando el correo demuestra que has mirado su negocio antes de escribir.
Elegir cien empresas y tratarlas como cien mercados. Se justifica cuando el ticket aguanta el coste de perseguirlas una a una.
El enlace que deja al otro coger hueco en tu agenda sin cruzar correos. Cada ida y vuelta para cuadrar hora pierde reuniones.
Cuántas oportunidades puede llevar tu equipo sin que se le caigan. Meter más leads que capacidad es pagar por reuniones mal atendidas.