Checklist de migración SEO.
Qué se revisa, en qué orden, para mover un dominio o rehacer una web sin perder el posicionamiento que ya tenías. El riesgo no es el algoritmo: es lo que se olvida redirigir.
Qué se juega.
El posicionamiento no cae por cambiar de dominio o de plantilla en sí mismo. Cae por lo que se olvida redirigir. Y eso lo convierte en el riesgo más autoinfligido de todo el SEO: no lo decide un cambio de algoritmo que no controlas, lo decide una checklist que sí.
Cada URL indexada acumula señales que Google ha ido asignando con el tiempo: autoridad de enlaces entrantes, historial de comportamiento de quien la visita, contexto de qué otras páginas la enlazan. Cuando esa URL desaparece sin un redirect que le diga a Google adónde ha ido el contenido, esas señales no se trasladan — se pierden, y hay que reconstruirlas desde cero en la URL nueva.
La migración es también el único momento en el que se cambian muchas cosas a la vez: dominio, estructura de URLs, a veces plantilla y contenido. Eso hace casi imposible diagnosticar una caída después si no se guardó de antemano un registro de cómo estaba todo antes. Por eso la primera fase de este checklist no es técnica: es documentar el punto de partida.
Antes de mover nada.
El mapeo es el 80% del trabajo real de una migración. Todo lo que viene después es ejecutar lo que aquí se decide.
- Exportar el listado completo de URLs indexadas, cruzando Search Console con un rastreo propio del sitio — sin las dos fuentes a la vez, el listado siempre tiene huecos.
- Priorizar ese listado por tráfico orgánico y por enlaces entrantes: el 20% de URLs que trae el 80% del tráfico es el que lleva el redirect más cuidado y el que se verifica a mano, uno por uno.
- Mapear cada URL antigua a su equivalente nueva por contenido real —la página que resuelve la misma intención—, nunca por comodidad de carpeta o porque “se parece”.
- Congelar una copia del sitemap.xml antiguo. Es la lista de control contra la que se audita la migración una vez hecha, y desaparece en cuanto se apaga el servidor viejo si no se guarda antes.
- Guardar una fotografía de las posiciones y el tráfico orgánico de las 50-100 URLs principales, con fecha. Sin esta línea base, cualquier variación después de la migración se discute de memoria.
- Si cambia también el dominio o la marca, avisar con antelación a los sitios que enlazan de forma relevante, para que actualicen el enlace en origen en vez de depender solo del redirect.
El día del cambio.
Cada punto de esta fase existe porque hay una forma barata de hacerlo mal que parece funcionar igual a corto plazo.
- Publicar redirects 301 —permanentes, nunca 302— uno a uno según el mapeo. Un redirect genérico de todas las URLs antiguas a la home nueva no es una migración: es renunciar a todo el posicionamiento de página específica.
- Verificar que cada redirect resuelve en un único salto. Las cadenas de dos o tres redirects diluyen autoridad en cada salto y ralentizan el rastreo — Google tiene un presupuesto de rastreo limitado por dominio y cada salto de más lo gasta sin necesidad.
- Confirmar que el contenido de la URL nueva responde a la misma intención que la antigua. Un redirect que aterriza en una página de tema distinto se lee como manipulación, no como una migración legítima.
- Generar el sitemap.xml del dominio nuevo y enviarlo en Search Console —y en Bing Webmaster Tools— el mismo día del cambio, no la semana siguiente.
- Si cambia el dominio, ejecutar el cambio de dirección en Search Console: es la señal explícita que le dice a Google que se trata de una migración y no de un dominio nuevo que compite con el antiguo.
- Revisar el robots.txt del entorno nuevo. El error clásico es publicar el robots.txt de un entorno de pruebas, que bloquea el rastreo de todo el sitio el mismo día que se necesita que Google lo rastree entero.
- Actualizar los enlaces internos para que apunten directo a la URL nueva, no a través del redirect. Cada enlace interno que pasa por un salto adicional es presupuesto de rastreo que se gasta sin aportar nada.
Las semanas después.
Una migración no termina el día del lanzamiento. Termina cuando el tráfico ha recuperado su forma y se confirma con datos, no con la sensación de que ya pasó lo peor.
- Días 1-3: revisar la cobertura en Search Console y confirmar que Google está rastreando las URLs nuevas, sin picos de errores 404 o 5xx.
- Semana 1-2: comparar las posiciones de las URLs de la línea base contra las nuevas. Una caída puntual de una o dos semanas es un patrón conocido y esperable; una caída que no empieza a recuperarse en ese plazo no lo es.
- Semana 2-4: vigilar el tráfico orgánico total contra el mismo periodo del mes anterior. La forma esperable es una V —una caída y una recuperación—, no un escalón permanente hacia abajo.
- Mes 1-3: revisar los backlinks con Search Console o una herramienta externa. Los enlaces externos que siguen apuntando a URLs antiguas sin pasar por el redirect son autoridad que se está dejando sobre la mesa, y a veces se pueden actualizar contactando directamente al sitio de origen.
- Mantener los redirects activos al menos doce meses, y sin coste técnico relevante, de forma indefinida. Google necesita tiempo para rerastrear todo el sitio, y retirar un redirect antes de tiempo convierte una migración limpia en un agujero que se abre solo.
Los errores.
Redirigir todo a la home
Parece más rápido que mapear URL a URL, y es la forma más segura de perder el posicionamiento de página específica que se había ganado con años de contenido. Google trata un redirect masivo a la home como una señal de que el contenido ya no existe.
Cambiar contenido y dominio a la vez sin poder aislar la causa
Si baja el tráfico tras una migración que cambió dominio, plantilla y textos al mismo tiempo, no hay forma de saber cuál de los tres lo causó. Cuando el proyecto lo permite, conviene separar los cambios en el tiempo — o, si no se puede, documentar cada uno por separado para poder revisar hipótesis una a una.
Cadenas de redirects
Redirigir A a B y más tarde B a C dentro del mismo proyecto acumula saltos con cada nueva migración. Cada cierto tiempo conviene revisar y colapsar las cadenas a un único salto directo del origen al destino final.
Apagar el dominio antiguo antes de confirmar la indexación
Mientras el dominio nuevo no está indexado con normalidad, el antiguo sigue siendo la única puerta de entrada que Google reconoce. Apagarlo o dejar de pagarlo antes de esa confirmación corta el redirect y con él, la transferencia de autoridad que todavía estaba en marcha.
Glosario.
Definidos en el glosario, con su fórmula y su ejemplo. Por si hace falta llevárselos a una reunión interna.